Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

-o-o-o-o-o-o-o-o-

María

Domingo. Carlisle de guardia. Las chicas de compras en Calgary desde el Viernes. Japer y Edward estaban en alguna parte de la casa haciendo cada uno algo aburrido. ¿Y yo? En la sala con la televisión como única compañía. No estaba tan mal, podía subir el volumen del football y cambiarle al canal en los tiempos muertos sin que nadie me dijera nada. Lo único que realmente me estaba molestando era el endemoniado teléfono que no dejaba de repiquetear. ¿Quién podría marcar con tanta insistencia?

Me levante sin despegar la vista del televisor, esa jugada se veía prometedora, estire el brazo y alcance el teléfono de la cocina.

"En verdad espero que sea importante, porque si es para venderme una suscripción, juro que…"

-Residencia Cullen. ¿Con cuál de todos?- canturree en el auricular.

-Emmett, te tardaste en contestar, ¡deja de ver ese estúpido partido! y ponme atención.- Alice. ¿Desde cuándo Alice me hablaba así?- Llegara a la casa en cualquier momento, creí que se iría directo a Montana, pero cambio de dirección y encontró el aroma de Jasper. Ella siente curiosidad, quiere ver que se encuentra. No considerara a Edward una amenaza y mucho menos a Jasper. Por favor Emmett, pase lo que pase, no dejes que entre a la casa. -

Apenas lograba comprender lo que Alice me decía, hablaba de forma atropellada y tan rápido que me sorprendió.

-¿De quién diablos me estás hablando?-le pregunte al fin.

-¡María! ¡Por favor no la dejes entrar! Te lo suplico, que no llegue a la puerta principal. ¡Por favor!-

No estaba seguro de quien era esta María, me sonaba de algo, pero me pareció que esa conversación no la había escuchado completa y no entendía cómo era posible que no viera a Jasper como una amenaza. Nada de eso me importo de momento, solo estaba seguro de que ninguna hermana mía iba a suplicar por mi ayuda.

-Yo me encargo hermanita.- la escuche suspirar aliviada.

-Gracias.-

Un segundo después solo podía escuchar el sonido de la línea telefónica.

Me quede en blanco. ¿Eso era todo? ¿Qué se suponía que debía de hacer? ¿Cómo iba a evitar que esta mujer llegara a la puerta? ¿Y que si llegaba? Mire la pantalla del televisor, donde el partido aun estaba en una jugada parada que ya no me pareció tan importante.

Escuchar a Edward en su habitación, había puesto pausa a su música, seguramente ya había escuchado lo que Alice me había dicho y se dirigió de inmediato a la sala. Lo mire un segundo esperando que me explicara quien era esta "María" que yo no lograba recordar, pero él se limito a observarme en silencio. Unos segundos después pude escuchar que alguien se acercaba a la casa por el este y me imagine que no había tiempo para explicaciones.

Salí de la casa seguido de cerca por Edward y me plante a la mitad del jardín. Jasper ya había notado que algo sucedía y se había parado en el marco de la puerta principal.

-¿Qué pasa chicos? ¿Quién…?- no necesitó terminar su pregunta porque una brisa de aire trajo el aroma del visitante. – ¡María!-

Un segundo después una chica estaba de pie frente a nosotros. Era hermosa, debo conceder eso, pero no debía de haber tenido más de 17 años cuando la convirtieron, incluso Edward se veía mayor a su lado. En sus ojos vi algo que en definitiva era antiguo, antiguo y peligroso.

Mire a mis hermanos y mis sorpresa fue mayúscula. Jamás en toda mi vida me hubiera imaginado ver a Jasper así, no solo estaba asustado, estaba más bien aterrado y su expresión lo delataba. Desde que lo conocía, había sido el reflejo de la confianza, el soldado perfecto, pero verlo ahora era realmente desconcertante. Edward por su parte se veía confundido, intercambiaba su atención constantemente entre Jasper y la chica.

-Hola Jasper.- dijo ella con una sonrisa encantadora. –Ha pasado tanto tiempo.-

Jasper ni se movió. Guardo silencio con los ojos fijos en la visitante. Luego ella nos miro a Edward y a mí como si intentara decidir con cual valía la pena hablar, por fin fijo sus ojos en mi.

-¿Es tuya?- pregunto señalando la casa con un movimiento de cabeza.

No tenía ni idea de lo que debía decir, así que decidí que solo podía hacer una cosa. Jugar al póker. Contestar con preguntas y ganar algo de tiempo e información.

-Tal vez. ¿Por qué, te gustaría comprarla?-

Ella se rio con algo de malicia. Mire de reojo a mis hermanos en busca de ayuda, pero Jasper seguía igual o peor que antes y Edward me miraba como intentando decidir algún plan de acción.

-No exactamente.- siguió ella. –Pasaba por aquí y me preguntaba si alguno de ustedes quiere acompañarme. Jasper no parece muy interesado en mi propuesta. ¿Verdad Jasper?-

El aludido dio un respingo y negó sin decir una palabra.

-Qué pena, vaya que solíamos divertirnos antes.- ella dio un paso hacia mí. –¿Tu que dices grandote…?- dejo colgando en el aire la frase, esperando que le diera mi nombre.

Me paralice por un segundo. ¿Estaba coqueteándome? No salía de mi asombro, nunca había tenido que lidiar con la atención de las chicas, por lo general era Edward el que recibía todo el interés. Esto definitivamente se salía de mis capacidades. ¿Qué había estado pensando Alice?

En ese momento tuve una idea. Maria no sabía nada sobre las capacidades de Edward y a Jasper ya lo conocía, pero aquí estaba este enorme vampiro con cara de guardaespaldas y físico de golpeador de la Mafia. Seguro quería a alguien para protegerla.

-Emmett.- le conteste lo más tranquilo que pude.

-Emmett. ¿Te gustaría acompañarme? ¿Por qué no lo platicamos en la casa?-

"¡Mala idea, mala idea! Nada de casa."

-No.- gruñí de mal humor.

-Pero creo que dentro estaríamos mas…- insistió Edward. Lo mire con sorpresa.

-¡Dije que NO!- le rugí lo mas enfadado que pude.

No sé qué tan buena era la idea que tenia Edward, pero jugar al policía malo y al bueno me pareció de momento buena idea, al menos parecía que había impresionado un poco a María. Jasper nos veía conteniendo el aliento, parecía que solo quería pasar desapercibido.

-Está bien grandote, si quieres que hablemos afuera…-

-No, no quiero hablar, ni adentro ni afuera. ¿De acuerdo? Ahora, si no te molesta, me estoy perdiendo del tercer cuarto del partido.-

María parpadeo un par de veces y luego rio con ganas.

-No suelo insistir mucho, cuando quiero algo solo lo tomo y digamos que me agradas lo suficiente como para dejar que lo pienses unos minutos. Creo que tu y yo haríamos un muy buen equipo.- se acerco a mí y deslizó su mano por mi mejilla y luego por mi pecho. –¿Sabes que es lo que quiero?-

"¡Rayos! Qué bueno que Rose no está aquí, porque la mataría a ella y luego a mí."

-Mira lindura, me encantaría, pero justo ahora los Gigantes le están ganando a los Osos de Chicago…- tome su mano con mucha fuerza y la aparte de mi. -… y, a decir verdad, me molesta que me interrumpan cuando mi equipo va perdiendo.-

María ya no se veía tan confiada, su expresión era de furia y por un momento pensé que había metido la pata hasta el fondo. Esperé a que ella me saltara encima para intentar matarme, pero no paso nada y mire rápido a Edward. Mi hermano levanto el pulgar con discreción.

-Bien, entiendo, es una lástima.-

Después de eso María se alejo echando maldiciones en español y no la culpo, acababa de rechazarla en todas las forma en que se puede rechazar a una mujer. Respire aliviado solo hasta que ya no logre escucharla caminando lejos de la casa.

-¡Qué actuación! Me merezco un Oscar y tú el de actor de reparto.-

-No te imaginas lo que esa mujer estaba pensando…-

-¿Qué estaba pensando?-

-A fines prácticos, matarnos a ti y a mí, y convencer a Jasper para que la siguiera de nuevo. La acobardaste un poco con tu actitud y sintió tu fuerza cuando la tomaste de la mano, creo que le bastó para pensarlo dos veces. Parece que no le gusta actuar cuando no conoce los alcances de sus oponentes.-

-¿Tienen idea de lo que acaban de hacer?- dijo Jasper con algo de histeria en la voz.

-Mira viejo tranquilo, solo hice lo que Alice me pidió, además, todo salió bien.-

-No, no, no, María es peligrosa, ella… ella… Tenemos que mudarnos de inmediato, sabe donde vivimos, podría encontrar a los demás, a Alice y… y…-

-Hermano, podemos manejarlo.-

-¡No, no pueden, nadie puede! ¡USTEDES NO ENTIENDEN!-

Jasper dejo escapar una marejada de sus sentimientos, pude sentir su miedo y era algo mas fuerte que un susto cualquiera, tanto que incluso me hizo dar un par de pasos hacia atrás. ¿Cómo era posible que esta mujer lo asustara tanto?

- Entendemos.- dijo Edward, intentaba sonar tranquilo.

-Sí, claro que entendemos, le tienes miedo a una chica.-

Edward giro la cabeza y me fulmino con la mirada. Me encogí de hombros. Jasper me miro por un instante y luego soltó una risita nerviosa.

-Si lo pones así suena realmente patético, pero tú no sabes… ella es la cosa más peligrosa que conozco. No quiero ni pensar en lo que es capaz.-

-Escúchame.- dije reponiéndome un poco. –En cuanto llegue Carlisle lo discutiremos. ¿De acuerdo? Si de verdad crees que es necesario nos mudaremos, pero tranquilo hermano, estamos juntos en esto. No estás solo.-

Deje de sentir ese miedo opresivo y me sentí mas aliviado. Jasper me miro avergonzado.

-Perdónenme es solo que…-

-No necesitamos explicaciones, con que estés tranquilo me basta.- le puse una mano en el hombro. -Ahora, no se ustedes, pero mientras llega Carlisle voy a terminar de ver el partido.-

"Solo me intriga una cosa. ¿Por qué Alice no me dijo que era lo que tenía que hacer?"

-Porque lo más probable es que Rosalie estuviera junto a ella en el teléfono.- me dijo Edward.- ¿Te imaginas que le hubiera hecho si Alice te decía que una mujer extranjera te iba a coquetear y que tenias que impresionarla para que te dejara en paz, con ella parada a su lado escuchando? ¿O lo que te haría a ti regresando?-

Abrí los ojos como platos y apreté la mandíbula. Gracias a Dios que Alice era tan lista.

-o-o-o-o-o-o-o-o-

Nota de Autora: Lamento haberme tardado, esperaba actualizar la semana pasada, pero el trabajo y el mundial no me dejaron. ¿Qué les pareció el capitulo? A mi no me agrada del todo, pero luego de reescribirlo 3 veces me rendí y quedo esto. En algún lado lei que Jasper se había puesto totalmente histérico cuando María lo encontró ya con los Cullen y eso me inspiro a hacer este capítulo. Ya se abran dado cuenta que la perspectiva del que narra se cambia cada capítulo, uno para Jazz, otro para Em y así. Aquí incluso apareció Edward, que, como varios mas harán apariciones a cada rato. Ojala les guste el cambio de narrativa y mi pobre intento de capitulo.

Un saludote

Como dato cultural: En teoría, los Cullen vivieron por Calgary, Canadá, en algún momento durante los 50's. En esa ciudad cada año se realiza el rodeo más grande del mundo.