Era la madrugada del 4 de Julio y Leon Kennedy seguía en cama boca abajo, no estaba totalmente dormido, no olvidaba lo que él había vivido meses atrás en Tall Oak y en China, su lucha contra Simmons, realmente creía que no viviría para contarlo, desde su juventud en Raccoon City, su primer día de policía fue toda una tragedia y desde ahí, su vida no fue la misma, abrió poco a poco los ojos y miro la ventana que daba hacia la calle, estaba lloviendo, seguía recordando lo de Simmons, todo el suceso, incluso en ese molesto tiburón que por poco devora a su compañera…..su compañera, Helena Harper, su nombre le causaba un dolor en su pecho al nombrarlo. Su celular vibro, sin mirar de quien se tratara lo agarro y atendió la llamada.

-Aquí Leon Kennedy- contesto sin ánimo alguno

-Leon…, soy yo- respondió una voz femenina

Leon abrió los ojos de golpe al reconocer la voz de la mujer, se escuchaba triste o preocupada, se reincorporo para sentarse a la cama.

-Helena…¿qué sucede?-

-Perdona…que te marque a estas horas, solo…no puedo olvidar…no puedo olvidar lo del presidente Adam y a Deborah, no puedo olvidar su rostro cuando caía al precipicio, no puedo olvidar que no pude salvarla-

Leon solo la escuchaba, la dejaba desahogarse

-Por mi culpa, Adam murió, soy una traidora, debería estar muerta, creí en Simmons, en su palabra, en que dejaría ir a Deborah, no puedo olvidar- rompió en llanto.

-Helena…, no es tu culpa, no podíamos a ser mucho, no te culpes, lo de Adam, lo de Deborah, todo fue culpa de Simmons.

Helena se tranquilizó un poco, comenzándose a sentir ridícula, como una agente como ella le marcaba a otra persona a estas horas de la madrugada como si se tratara de un adolescente.

-Lo siento, me siento tonta, no pensé que a lo mejor estarías ocupado- comenzando a pensar en aquella mujer con rasgos asiáticos, quizá Leon estaba con ella en ese momento, era una mujer hermosa y las miradas que entre ellos se daban eran más fuerte que las mismas balas de los Javos.

-¿Ocupado?- a Leon le extraño que diga que podía estar ocupado a esas horas de la madrugada – tranquila, no podía dormir de todas maneras, tengo que estar temprano en la casa blanca, pasare por ti para hablar mejor-

Helena estaba en un bar, no había llegado a su casa después del trabajo, no podía olvidar a su hermana y todo lo que había sucedido, se sentía culpable, si seguía así, podía perder su trabajo

-No, nos vemos allá más tarde, no te preocupes- respondió apenada, no quería que Leon se diera cuenta que estaba en un bar.

-¿En qué bar estas?- pregunto Leon, se había dado cuenta que ella no estaba en la casa y el ruido- no te pregunte que si quieres que pase por ti, voy a pasar por ti- finalizo Leon en tono serio.

Helena saco una pequeña sonrisa, como podía engañar a Leon Kennedy, él era muy astuto e inteligente, tomo un suspiro para contestarle

-Estoy en el Army Wings y Leon por favor no le digas nada al presidente Graham- colgó la llamada y espero la llegada de Leon.

Leon se quedó quieto un momento, desde que sucedió lo de Tall Oak, Helena no lo había llamado de ese modo, si se veían en el trabajo, se tomaban un café juntos pero nunca habían puesto el tema, solamente platicas de trabajo, a veces ella hablaba más con Hunnigan que con él, platicaban sobre que habían vuelto a poner al padre de Ashley como presidente, nuevamente él se había postulado pero Adam había ganado, cerró los ojos al recordar cómo le había disparado, Adam sabía algo sobre Raccoon City y Simmons lo había hecho callar.

-Adam que habrás querido decirme…-

Se arregló para ir por Helena, se puso unos pantalones negros y una camisa azul marino, agarro su chamarra de cuero negro y salió del apartamento.

En el camino, volvió a pensar en Helena, no sabía si la iba a encontrar ebria o llorando, quizá la encontraría con un hombre tratándosela de llevar, no, Helena no sedería fácil y si fuera así a él que le importaría, recordó el momento en que ellos dos se bajaron a la alcantarilla y se miraron mutuamente, sentía las ganas de besarla, ¿Por qué? ¿Por qué la miro? Se preguntaba al mismo tiempo que pensaba que apenas la estaba conociendo y ya la tenía en sus brazos, quizá fue la adrenalina o simplemente se había dado la situación pero porque ella también lo miro, fue tan rápido, como si todo se detuviera y como si ya se hubieran conocido desde hace mucho y en ese segundo parecía que solo existían ellos dos, también recordaba cuando la tenía sujetándola, ella estaba muy herida y creía que la perdería, ella decía que la dejara, que solo lo atrasaba pero algo dentro de él se aferraba en protegerla y que siguiera adelante.

Llego al Army Wings y ahí estaba ella, con esos pantalones pegados negros con unas ligeras líneas blancas que tanto le gustaba como se le veía, le resaltaba su figura y una camisa de botones de color rosa pálido, estaba sentada teniendo en la mano un tarro vacío de cerveza, se notaba cansada y triste.

-Leon…- dijo Helena al verlo a los ojos

Leon se dio cuenta que la cerveza ya se le había subido, sus ojos color miel miraban a otra parte,

-Helena, vámonos de aquí-

La agarro como aquella vez en China, sujetándola por la cintura, ella estaba sonriendo

-¡Hey ¿A dónde creen que van?, la cerveza no es gratis y su esposa acaba de beberse 15 dólares!- grito el tabernero al darse cuenta que Helena no había pagado.

León dejo 20 dólares en la mesa, ignoro que el tabernero había pensado que Helena era su esposa, fueron al auto y la recostó en el asiento trasero, aún faltaban tres horas para ir al trabajo y no quería que el presidente la viera así, decidió llevarla al apartamento donde él vive.

-¿Sabías que Simmons varias veces intento seducirme?- decía Helena incoherentemente

-No, no sabía, iremos a mi apartamento, ahí podrás tomar un baño y descansar un poco, no le diré nada al presidente-

Llegaron al apartamento y Leon la ayudo a levantarse, Helena estaba medio dormida, no sabía si meterla al baño o a acostarla, abrió la puerta y Helena respiro.

-Con que aquí vives, que elegante- murmuro

Helena se reincorporo un poco y Leon le señalo el baño

-Ahí puedes ducharte y descansar un poco en mi cama, saldré para que puedas estar más cómoda y pasare por ti en un rato-

Helena lo agarró del brazo y lo miro a los ojos de una manera tierna

-Quédate…-

Leon empezó a sentir un cosquilleo en su vientre, realmente quería quedarse, quería incluso ver a Helena bañarse y ver como el agua caía sobre su escultural cuerpo pero Helena no estaba consciente y posiblemente más tarde ella se arrepentiría.

-Debo ver unos asuntos, descansa más tarde hablaremos-

Leon le retiro lentamente el brazo y se marchó sin mirar atrás, si de verdad le dolió, había rechazado a una mujer hermosa pero era él un caballero y no podía aprovecharse del momento y menos si se trataba de su compañera,

Helena entro al baño y se quitó la ropa, tenía algunas pequeñas cicatrices que se había hecho en China, prendió la regadera y el agua salió fría, no le importaba, miro a un lado donde Leon tenía sus lociones y ahí miro el polvo base de aquella mujer, si, ella se lo había regresado.

-Mmm asuntos pendientes, si claro- murmuro

Este es el fin del capítulo 1, espero que les esté llamando la atención este es mi primer fanfic que publico n n, pronto subiré el capitulo 2