Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a Stephenie Meyer y a otros. No pretendo ninguna ganancia y lo único que invierto es mi tiempo.

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Razón de peso

Esto era el infierno sobre la tierra. Tantas asignaturas, tantos temas diferentes. Cuando yo era humano tenias suerte si te enseñaban a leer y escribir. Pero el problema no eran las asignaturas, no, el problema era que en cada salón había mas y mas humanos. Clase de gramática, clase de cálculo, clase de biología. Gimnasia parecía que sería particularmente horripilante.

¿Por qué?

Pues porque si no era ya suficientemente malo estar rodeado de tantos humanos jóvenes llenos de emociones intensas, ahora estaba rodeado de humanos jóvenes llenos de emociones intensas y con un atrayente pulso acelerado por la actividad física.

Me quede parado observando el panorama de este espeluznante nuevo salón. Balones volando por todos lados, gente corriendo, risas y gritos de entusiasmo.

¿Quién había tenido la brillante idea de meterme en un lugar como ese? ¿Quién había dicho que yo estaba listo para ir a la escuela con mis hermanos? De momento solo me importo una cosa. Esta era una pésima, no, una terrible idea. No iba a ser capaz de quedarme en ese gimnasio por cinco minutos. ¿Una hora? Ni soñarlo.

Comencé a retroceder hacia la puerta sin darme la vuelta, solo caminaba muy despacio en reversa para no llamar la atención. Pero tantas emociones y tantos olores condensados y mesclados ya empezaban a afectarme.

Una chica paso corriendo junto a mi desde los vestidores hasta la cancha. Su aroma me envaró, de no ser por el enorme brazo que cayó sobre mis hombros, probablemente la hubiera atacado en un segundo.

Ahí estaba Emmett, con el peso de su cuerpo sobre mis hombros, abrazándome como si fuera su compañero de equipo y sonriéndome con tranquilidad. No me atreví a preguntarle si tenía idea de lo que acababa de evitar, pero le agradecí en silencio. El me sonrió mas.

-Hola Jazz.- dijo sacudiéndome. -¿Cómo va tu primer día de clases?-

-Maravilloso.- el sarcasmo en mi voz era evidente.

-Vamos, no puede ser tan malo, además estamos en educación física. No tienes que memorizarte nada, solo se tu mismo.-

-Ni te imaginas lo malo que seria hacer eso en este momento.- intente retroceder de nuevo, pero la fuerza de mi hermano me detuvo.

-Relájate.- dijo dándome unos golpecitos en el pecho.-Estoy aquí para ayudarte.-

Me había sorprendido lo bien organizados que estaban mis horarios con respeto a los de mis hermanos, hasta el momento, no había una sola clase en la que no me acompañara al menos uno de ellos. Imagine que querían estar cerca por si en algún momento yo no podía controlarme y me lanzaba a aniquilar humanos a diestra y siniestra. Habría agradecido el gesto, de no ser porque todos habían estado nerviosos o preocupados y tanta atención me estaba estresando aun mas. Incluso Alice se puso en alerta durante toda la clase de biología y a la hora del almuerzo.

Estaban comenzando a agobiarme.

Revise el humor de Emmett y agradecí enormemente que él estuviera emocionado. Su actitud siempre era bastante relajada y parecía que no tenia intenciones de preocuparse por mi durante su "turno" de vigilancia. Se enfocaba mas en competir que en cualquier otra cosa y en definitiva quería competir conmigo.

-Entonces. ¿Qué quieres hacer?-

-Salir de aquí.-

-Por favor, no exageres, yo creo que puedes resistir mas de lo que te imaginas. Ven.- me empujo de regreso a la cancha de básquet, el último lugar en la tierra en el que quería estar.

Mire alrededor solo para confirmar el ambiente. El entrenador aun no había llegado, así que todos estaban haciendo lo que les venía en gana. Tres chicos nos veían como si fuéramos alienígenas bajados de una nave espacial, un grupo de muchachas platicaban sobre el horrible color del uniforme de deportes y una pareja de novios destilaban cursilería desde una esquina.

Todas sus emociones eran tan fuertes que juraría que me estaba mareando y el palpitar de sus corazones solo empeoraba todo. Tenía que distraerme, dejar de prestar atención al pulso acelerado de mis compañeros, seguro que su sangre sabría deliciosa y en otras circunstancias, yo estaría dándome un festín con la chica que tenía el balón de voleibol.

"¡Oh Dios, que terrible idea fue esta de venir a la escuela! Tengo que distraerme, distraerme, distraerme. ¡¿Distraerme en qué? Todo aquí me pone histérico."

Mire de reojo a mi hermano, estaba balbuceando algo sobre ir a conseguir un balón de básquet para jugar un veintiuno.

-Emmett, necesito salir da aquí, ahora.-

Se giro con expresión de sorpresa.

-¿Es en serio?-

-No, estoy bromeando… ¡Por supuesto que es en serio!- le dije apretando los labios.

-Ok, vamos.-

En ese preciso momento Rosalie entraba al gimnasio y se detuvo en seco al vernos dirigirnos hacia la salida. Pensé que probablemente ella también tenia esta clase al igual que yo, después de todo, se suponía que éramos hermanos e íbamos en el mismo curso. Nos miro y su estado de ánimo cambio a seria preocupación, hizo ademan de querer acompañarnos, pero Emmett le articulo un muy confiado "Yo me encargo." y ella asintió.

Salimos al campo de football y nos alejamos por el borde arbolado. El cambio de lugar me aligero el ánimo de inmediato. Pude volver a respirar y relaje los hombros.

-¿Estas mejor?- Emmett me observaba con curiosidad.

-Sí, gracias.- conteste apoyándome en contra de un árbol, me deslice hasta sentarme y de nuevo respire profundamente. –Lo siento, es tan difícil…-

-No te preocupes, Alice me dijo que todo estaría bien, siempre y cuando me quedara a tu lado. No especificó si eso tenía que ser dentro o fuera del gimnasio.-

Antes de que pudiera preguntarle en que momento Alice le había dicho eso, él se alejo unos pasos hacia una llave de agua, lo mire mientras se mojaba la cara y el cabello, y regresaba sacudiéndose como un perro recién bañado.

-¿Qué haces?-

-Sigo el juego, estamos con uniforme de deportes, la gente espera verte sudando. Son solo detalles que se me han ido ocurriendo con el tiempo.-

Guarde silencio, en verdad que no había pensado en cosas como esas y de solo imaginarme fingiendo tantas situaciones me sentí mas descorazonado. Tanto esfuerzo por encajar, por parecer humanos y llenar las expectativas.

-¿Cómo lo soportas?- le pregunte con la vista clavada en el pasto. Era mas bien una pregunta retorica, pero él de todas formas me contesto.

-No lo soporto.- suspiró pesadamente mientras se sentaba a mi lado. –Lo manejo, que es totalmente diferente, pero créeme que la mayor parte del tiempo no lo soporto. Odio las escuelas, por alguna razón todos esperan que sea una especie de bufón idiota solo porque me gusta reír, así que también intento llenar ese espacio. Mis calificaciones son buenas, pero no perfectas como las de Edward, en todo caso no termino todo el examen. Suelo contestar solo los ejercicios y preguntas mas difíciles.-

-¿Por qué?- le pregunte extrañado. Emmett sonrió.

-Me gusta imaginarme la cara de los profesores cuando califican el examen del alumno distraído y desobligado, con las mejores respuestas en las preguntas que los otros no pueden contestar. Me encantaría estar ahí para tomarles una foto.-

-Estás loco.-

-Hieres mis sentimientos.-

Ambos reímos con ganas. Hablar con Emmett era muy fácil, agradecía enormemente su actitud relajada, en los últimos días era el único en la casa que no actuaba como si yo fuera una bomba de tiempo.

-No deberías preocuparte tanto viejo.- me dijo luego de unos minutos. –En mi primer día aplaste varios casilleros y casi mato a dos profesores. Tú al menos tienes a Alice que puede decirnos si nos necesitas.-

-Eso no lo hace más fácil. Es decir… ella puede saber en qué momento voy a hacer alguna tontería, incluso antes de que yo lo sepa. Es un seguro de que al menos intentara detenerme, pero eso también quiere decir que ella puede ver que yo voy a fallar. Que le voy a fallar. Y eso me hace sentir como un completo perdedor.-

-No eres un perdedor, un perdedor ni siquiera lo intentaría, tu estas intentando. Además…- me dijo mientras me daba un leve golpe con el codo.- Tenemos buenos motivos para intentar encajar.-

-¿Cómo cual?- le pregunte con desanimo.

-El uniforme de deportes de las chicas-

Pude percibir que su ánimo se convertía en algo más que emoción y amenazaba con contagiarme.

-No por favor, no pienses en eso ahora Emmett, controla tu libido.- el se rio.

-¿Qué esperabas?- señalo al gimnasio. –Justo ahora, en ese edificio, esta la razón de que yo esté aquí sentado junto a ti. Trae unos pantaloncillos cortos entallados y el cabello atado en una cola de caballo alta.-

-Si, ya se, te gusta ver a Rosalie en pantanosillos. Lo siento cada que se los pone.-

-En realidad no me refería a eso.- sonrió ampliamente. –Aunque siempre es maravilloso ver esos uniformes…-

-Emmett. Si tienes un punto, se tan amble de llagar a él.-

-A Rose le gusta venir, me refiero a aprender y esas cosas, pero también es porque de alguna forma ella necesita algo de todo esto. Algo apegado al mundo humano. Lo necesita y ya. No se muy bien cómo explicarlo, apenas y lo entiendo, pero siempre que ella necesite algo y yo pueda dárselo. Se lo daré.-

Miré a mi hermano a los ojos, de vez en cuando, Emmett lograba acertar en el blanco de forma magistral. Entendía muy bien a lo que se refería.

Recordaba perfectamente los años en que Alice y yo habíamos viajado juntos buscando a los Cullen. Recordaba la emoción con la que me narraba como seria tener hermanos y una hermana. Recordaba como brillaban sus ojos con la ilusión de asistir a la escuela. Ella no lograba recordar si durante su vida humana había experimentado algo de eso y yo sabía que ella quería tener esas experiencias. Así que sería capaz de hacer cualquier cosa que Alice me pidiera, lo que fuera, con tal de verla feliz. Iría al fin del mundo y de regreso, destruiría a quien fuera y definitivamente… asistiría a la escuela con un montón de humanos adolecentes.

Me puse de pie y camine hasta la llave de agua, mi hermano me observo mientras me mojaba la cara.

-¿Quieres regresar al gimnasio?- me pregunto aun sin levantarse.

-Regresar, si. Hacer algo más que sentarme en las gradas, definitivamente no. Alice dijo que estaría bien si andabas cerca, así que supongo que tendrás que quedarte sentado conmigo.-

-Ya que.- dijo algo desilusionado, aunque de inmediato su humor volvió a cambiar. –Supongo que está bien, siempre y cuando, pueda ver a Rose con esos pantaloncillos…-

-Por el amor de Dios.-puse los ojos en blanco.

-Espera a que veas a Alice y entonces me entenderás.-

A decir verdad, lo entendía mejor de lo que se imaginaba.

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Nota de Autora: Este capítulo si me gusto XD. El primer día de clases de Jasper debe de haber sido horrible, con lo mucho que le cuesta controlarse el pobre debe de pasarla muy mal a veces. Pero Emmett está para ayudarlo. Ojala les haya gustado, ya saben que su opinión es muy importante y es mi combustible para seguir.

Aprovecho la ocasión para mandar una saludote a mis conejillos de indias: Noesni y Nee-chan, y a mi querida Bejarsss que también se avienta mis loqueras. Los quiero chamacos.

En nuestro próximo capítulo, Emmett debe poner más atención, ya verán a que me refiero.

Una abrazo de oso.