Hola.
Sí, al fin me digné a seguir con este fic, xD.
Ni Mahou Shoujo Lyrical Nanoha, ni sus personajes me pertenecen...
Un pequeño Cambio.
Parte III.
Fate estaba escuchando las instrucciones de Shamal, con respecto a la nueva dieta de Nanoha, pero aunque quería no podía prestar toda su atención a la doctora, su corazón aún latía rápido, realmente aquella broma de Nanoha no le había hecho ninguna gracia, aún estaba pálida y le sudaban las manos. Imaginar que había una posibilidad, de que fuesen trillizas era realmente… aterrorizante. Ya se imaginaba a tres niñas, con la energía de Nanoha y su velocidad… sería un desastre total.
Levantó un poco la mirada, y se topó con los ojos azules de Hayate, la comandante estaba claramente divertida mirándola, frunció el ceño y desvió la mirada. No tenía ni los ánimos, ni la energía para aguantar las bromas de su amiga, ya había tenido bastante en un día. Preocupaciones, sorpresas… ¿Y más bromas? No lo iba a poder soportar, estaba agotada. Quería dormir, alejarse de Hayate y de sus torturas, quería irse con Nanoha, y acostarse a dormir abrazada a ella, como siempre lo hacía.
− ¿Te sientes bien, Fate-chan?− La pregunta de Hayate sobresaltó a la enforcer, pero no contesto. Temiendo que sus palabras fuesen usadas en su contra como siempre sucedía.− Parece que aun estás procesando las palabras de Nanoha-chan.− La rubia se refregó las manos nerviosa, sin saber que decir. Iba a ser madre, una hija de ella y de Nanoha… ¡No era tan fácil procesarlo! Debían darle un poco más de tiempo.
Al no escuchar la respuesta de la rubia, Nanoha le miró de reojo con preocupación.
¿Qué le sucedía a su novia? Era verdad que la noticia que le había dado, era para sorprenderse, pero no le había dicho palabra alguna desde que se había desmayado por segunda vez. Miró el piso con miedo, mil cosas pasaron por su mente, cada una más absurda que la anterior. Fate estaba asimilando la noticia aún, no había de que preocuparse, era normal. Entonces, ¿Por qué ni siquiera la miraba?
−No pienses en tonterías, Nanoha.− Se dijo intentando calmarse, pero al ver que su novia miraba seriamente, casi fría el techo, le hizo dudar.− Cálmate, te dijo que no te iba a dejar… ella no es así, ¡Deja de dudar!− Se regañó con enfado, sabía que estaba siendo ridícula, Fate la amaba y le había dicho que no la dejaría. Tomó la mano de la rubia y la presionó débilmente, la miró vacilante, pero la sonrisa cálida que se había formado en el rostro de su novia, le calmó. Todo era su imaginación.− ¿Qué debemos hacer, Shamal?
−Pues, ya te dije como cuidar tu dieta.− La doctora sonrió comprensivamente, al ver a dos de las magas más poderosas del universo, nerviosas por un simple embarazo.− Olvidé comentarte, debes dejar de beber café, Nanoha. Es dañino, pues la cafeína está asociada a las interrupciones del embarazo, sobre todo en el primer trimestre.− Fate reprimió una mueca, su novia era adicta a la cafeína, según decía no podía empezar su día sin su taza diaria de café.
−Pero… ¿Qué voy hacer sin mi café de cada mañana?− Preguntó con un puchero.
−Bebe leche, nada de cafeína Nanoha.− El rostro de Shamal se volvió extremadamente serio.− El consumo de cafeína, se asocia cada vez más a los abortos espontáneos, Nanoha y no queremos eso. ¿Verdad?− La maga asintió rápidamente, asustada al oír la palabra aborto.
−Yo me encargaré de eliminar toda la cafeína de la casa.− Comentó Fate, igual de asustada que su pareja. Sería un golpe duro si Takamachi llegaba a perder a su hija. El simple hecho de pensarlo, le hizo estremecer.
−Oh, y me temo que no podrás seguir con tu trabajo, Nanoha.− Shamal esperó los gritos, que afortunadamente no llegaron. La doctora miró a la instructora y con sorpresa vio su expresión seria, mientras asentía a sus palabras.
−Está bien, si es por el bien de nuestro bebé.− Testarossa parpadeó varias veces, esperando los reclamos de su pareja al igual que la doctora, pero Takamachi estaba decidida a seguir al pie de la letra casa indicación de Shamal.− Me pasaré los nueve meses, en el escritorio si es necesario, no quiero que nada malo le pasé a nuestra hija, ¿Verdad Fate-chan?− La enforcer asintió lentamente, y acarició tiernamente la mejilla de su novia.
−Veo que Fate ya te habló de la genética, como sea. Te voy a controlar mensualmente, si tienes alguna duda o problema, no dudes en venir.− Ambas asintieron y se levantaron dispuestas a ir a su hogar. Cansadas por todas las emociones que pasaron en el día.− Fate, mañana quiero que te pases por acá. Tengo que hablar contigo, con respecto a los heridos de la misión y sobre tu salud.− Hayate se levantó también, mirando a la rubia que asentía y recordó que ella también debía hablar con su amiga.
Y no eran precisamente noticias buenas.
−También tengo que hablar contigo, es sobre tu trabajo.− La pareja se detuvo y se notó la tensión en ambas.
−No…− Nanoha miró angustiada a su amiga.− ¿Se tendrá que ir nuevamente?− Hayate bajó la mirada, Fate suspiró con tristeza. Nanoha sintió como su garganta se apretaba. No podría pasar por su embarazo sola, sin el apoyo de Fate… ¿Era hija de ambas, no? Era el deber de la rubia quedarse a su lado.− Pero no es ella la que quiere marcharse… es por su trabajo…− Y dolía no ser la prioridad de la enforcer.
−Eso tendremos que analizarlo.− Una sonrisa llena de pesar se formó en el rostro de la castaña, aunque no era su culpa que solicitasen a Fate para tantas misiones y tampoco la rubia se podía negar. Ordenes eran ordenes y si no se cumplían, le podían quitar el título de enforcer y así arruinar su carrera… aunque ya estaban arruinando su vida personal.− Ahora vayan a su casa, tienen que hablar con Vivio, ¿Verdad?
−Sí… gracias por todo, Shamal.− Habló Fate sin ánimos, no se había imaginado que tendría que marcharse tan pronto. Y no quería irse, no dejando a Nanoha sola, no estando embarazada. No.− Como si pudiese negarme…− Pensó con abatimiento. Aunque lo desease, no podía permanecer junto a su novia. Era su obligación ir a cada misión que le asignaban, debía ir a menos que hubiese una razón de peso para permanecer en la unidad.
¿El embarazo de Nanoha, no era una buena razón? Por supuesto… pero, había un problema. No había nada que las vinculase frente a sus superiores, no había motivo alguno para que ella se tuviese que quedar, legalmente Nanoha no era nada suyo…
−Si tan sólo…− Fate desechó la idea incluso antes de procesarla completamente.− No… es complicado, no se podrá.
Ambas caminaban en silencio por los pasillos, con destino a la enorme habitación que era su hogar. Nanoha iba cabizbaja, no quería hablar porque sabía que terminaría llorando, nunca habían solicitado a la enforcer tan rápido. Fate ni siquiera llevaba un día y ya se debía marchar. Normalmente se quedaba dos semanas y luego le daban una misión…
−Y precisamente en este momento… no se puede quedar ni siquiera un día…− Nanoha sintió como la rubia presionaba su mano, con delicadeza. Inevitablemente sus ojos se llenaron de lágrimas.− ¡¿Por qué te debes marchar?!− Gritó llorando abiertamente, incapaz de mantener controladas todas sus emociones.
−Es… es mi trabajo, lo siento.− Susurró la enforcer acariciando la mejilla de su pareja, secando las lágrimas con su pulgar.− No puedo hacer nada Nanoha…
−Pero… pero ¡No es justo!− Al ver que su novia suspiraba rendida, se enfadó. ¿Por qué nunca se quejaba?− ¡Nunca dices nada! Parece que a veces te da igual separarte de nosotras…− Al ver el dolor en los ojos carmesí, Nanoha guardó silencio. Sabía que todo lo que había dicho era una vil mentira. Fate sufría tanto como ellas.− Lo siento… es sólo que… ¡No es justo!− Repitió sus palabras, Fate sonrió cansada y dolida… ¿Por las palabras de Nanoha? ¿O por tener que abandonarlas de nuevo?
−Tampoco es justo que digas esas cosas…− Desvió la mirada, Nanoha la abrazó.− No quiero irme, pero… ¿Qué puedo hacer, Nanoha?− Susurró, rodeando con sus brazos la cintura de su novia. Se quedaron un rato ahí abrazadas, sin saber que decir.
Ordenes son ordenes y se deben cumplir. Su deber es lo más importante.
Esa frase se las dijeron sus instructores, cuando ambas se graduaron de sus respectivas carreras.
Y estaban comenzando a odiarla.
Porque no podían escapar de ella.
−Será mejor que volvamos, es tarde.− Fate asintió sin ánimos.− Zafira, se quedó con Vivio…− Nanoha tomó la mano de la rubia y la guió hasta su hogar.− ¿Cómo le diremos a Vivio que tendrá una hermana?− Su pregunta aligeró la tensión del ambiente.− ¿Cómo crees que reaccionará?
−Eh… no lo sé.− Murmuró pensativa.− Y creo que lo mejor será decirle mañana, cuando vuelva de la escuela… ¿No?− La rubia vio como su novia sonreía traviesa.− ¿Por qué sonríes así?− Levantó una ceja con sospecha.
−Aunque estoy segura que no reaccionará como tú, nyahaha.− Nanoha rió y las mejillas de Fate se tornaron tan rojas como sus propios ojos.
− ¡¿Q-qué esperabas?! Le vas a decir que tendrá una hermana, ¡N-no que será madre! − Rebatió tartamudeando y con aire ofendido, aunque más que eso era para ocultar su vergüenza.− ¿Cómo hubieses reaccionado tú en mi lugar?− Interrogó mientras abría la puerta de su habitación.
−Pues… no lo sé.− Takamachi abrazó a Testarossa y sonrió con aquella mueca atractiva que derretía a Fate.− Pero no me hubiese desmayado.− Golpeó la nariz de Fate con su dedo índice.− Aunque me debo disculpar por la broma de las trillizas…− Antes de recibir réplica, besó a la rubia apasionadamente. Los labios de Nanoha buscaban una respuesta, que Fate no le estaba dando, se encontraba muy sorprendida, ya que la boca de su novia era dominante y exigente sobre la suya.
Su mente quedó en blanco.
Cuando reaccionó, dividió sus labios y se perdió en aquel beso alucinante. No recordaba haber sentido eso nunca antes, ¿Era debido al tiempo que habían estado separadas? No se preocupó en encontrar la respuesta cuando ya la sabía.
El beso era tan placentero que el par, no se dio cuenta cuando la luz se encendió. Tampoco cuando un animal azul y una pequeña rubia hicieron acto de presencia, ambos les miraban desde el otro extremo del pasillo, con sorpresa. Y el animal con un poco de vergüenza.
−Cof, cof…− Se aclaró la garganta, Zafira. La pareja se separó abruptamente, ambas con la cara totalmente roja.
Habían sido atrapadas en un mal momento.
-¡¡Fate-mama!!− La pequeña rubia de ojos bicolor, corrió hasta su mamá, quién la recibió con una enorme sonrisa y los brazos abiertos.− ¡Vivio te extrañó mucho!− Y la niña le dio un sonoro y tierno beso en la mejilla aun sonrojada de la rubia mayor.− Nyahaha, la mejilla de Fate-mama está caliente.− Comentó con voz risueña y se apegó al cuerpo de su madre.
−También te extrañé, Vivio.− Acarició la cabeza de su hija.− ¿Cómo te has comportado?− Fate miró a Zafira, le agradeció su ayuda con un asentimiento y comenzó a caminar con Vivio en sus brazos, mientras oía la animada respuesta de la pequeña.
−Ah… gracias, Zafira.− Soltó la instructora con una sonrisa nerviosa, aun avergonzada de haber sido atrapada besándose con su novia, de manera tan… poco inocente.− Espero que no hayas tenido problemas…
−No hubo problema.− Respondió el animal serio, como siempre.− ¿Está todo en orden?− Cuestionó refiriéndose a la situación que estaban pasando ambas mujeres, aunque preguntó más por cortesía que por otra cosa, ya que con la escena que había presenciado, le quedó claro que todo estaba perfecto.
−Sí, todo está bien.− Respondió con voz baja, aunque su sonrisa era feliz.− Gracias por la ayuda, Zafira.− Agradeció nuevamente, el lobo azul asintió y se marchó.− Pero todo estaría mejor, si Fate-chan no tuviese que irse mañana…− Pensó con tristeza, aunque no sabía si realmente la enforcer tendría que ir a otro planeta, no había nada oficial.− Eso no dice nada, cada vez que la llaman es porque tiene que abandonar Midchilda.− Se dirigió a donde se encontraban Fate y Vivio.
− ¡Vivio es muy lista!− Escuchó la alegre voz de la niña y luego su risa infantil. Cuando las vio no pudo evitar sonreír. Fate le estaba haciendo cosquillas a la pequeña, mientras esta intentaba hacer lo mismo con su madre, sin obtener resultados.− ¡Nyahaha! ¡No… justo! ¡Fate-mama es más graaaandeeee que Vivio!
−Después de unos años, Vivio será más grande que Fate-mamá.− Comentó Nanoha llamando la atención de su familia.
−¡Siiiii!−Chilló corriendo hacía Nanoha− ¡Así Vivio podrá proteger a Nanoha-mama y a Fate-mama de los malos!− Takamachi le dio un beso en la frente a la niña y esto logró que la sonrisa de Vivio se extendiese.− ¡Nanoha-mama anda muy cariñosa hoy! Le dio un beso a Fate-mama y a Vivio.− Testarossa se sonrojó un poco y guardó silencio.
−Siempre ando cariñosa.− Nanoha hizo un puchero ofendido, logrando que Vivio riera. ¡Todo era más divertido, cuando sus dos mamás estaban con ella! Y no quería que eso cambiase. Así todo era perfecto.
−Ya es tarde, Vivio.− Habló Fate, con su característica voz maternal.− Será mejor que duermas, o mañana costará levantarte.
−Pero no quiero…− Gimoteó.− ¡Vivio quiere estar con Fate-mama y Nanoha-mama!
−La escuela es importante, Vivio. Debes descansar, para sacar excelentes calificaciones.− La sonrisa de Vivio vaciló un poco, sabía que sus mamás tenían razón, ¡Pero hacía tiempo que no estaban todas juntas!− Sé que eres inteligente, Vivio. Pero necesitas descansar.− Al escuchar el halago los ojos de la niña de iluminaron.
-¡Mm! Porque Vivio es taaaan inteligente como Fate-mama.− Informó con orgullo.− ¡Sensei siempre lo dice!
−Mou, siempre dicen eso. Como si yo fuese tonta.− Rezongó Nanoha, intentando parecer ofendida.− Estoy empezando a creer que los maestros de Vivio, piensan que sólo soy una máquina de guerra.− Ambas rubias se rieron al ver las morisquetas que hacía Nanoha. Pero pronto la risa de Fate murió.
¿Por qué no podían permanecer siempre así?
− Es por mi culpa.− Meditó la enforcer con angustia y su expresión no pasó desapercibida para Nanoha.
−Fate-chan…− Vivio miró a sus madres preocupadas, no entendía que había sucedido.
Pero antes de que la niña notase algo, Fate fingió una sonrisa feliz.
Y todo parecía estar bien de nuevo.
−¡Zafy dijo que tenían que decirle algo a Vivio!− Ambas mujeres se miraron con sorpresa, era el momento indicado para decirle a Vivio, que tendría una hermana.
Pero aun así, estaban conscientes que la niña haría muchas preguntas, como siempre, y no sabían de qué modo iban a explicarle como había sido posible.
¡Ni siquiera ellas lo sabían!
−Verás, Vivio…− Comenzó la instructora.− Eh, sabes que hay familias que tienen más hijos y bueno verás nosotras…− Nanoha se calló. No pensó que sería tan difícil decirle a su hija, que estaba embarazada.
Vivio miraba a Nanoha, luego a Fate y así sucesivamente.
Hubo un largo silencio…
−Cariño, tendrás una hermana.− Habló finalmente Fate y nuevamente se formó un silencio.
Vivio pestañeó.
Nanoha pasó saliva.
Fate suspiró…
−¡Siiiii! ¡Vivio tendrá una hermanita!− Gritó con alegría.− ¡Vivio va a jugar con ella! ¡Y Vivio la protegerá! ¡Vivio será la hermana mayor!− Fate y Nanoha se rieron al ver a su hija saltar y gritar. Era realmente un alivio verla actuar así, y no había hecho ninguna pregunta que tuviese una explicación embarazosa.
− ¿Dónde está mi hermanita?
Habían cantado victoria antes de tiempo. Es pregunta inevitablemente llevaría a otra…
−Está… aquí.− Nanoha acarició su vientre, con ternura.
Los ojos de Vivio se abrieron desmesuradamente. Y Nanoha vio el terror en aquella mirada infantil.
Pero… ¿Por qué?
−Fate-mama, ¡Nanoha-mama se comió a la hermanita de Vivio!− La enforcer parpadeó varias veces, y luego se comenzó a reír a carcajadas. Sin tomar en cuenta la expresión de Nanoha, que no supo si era una enojada, ofendida o divertida.
−No me la comí, Vivio… ¡Mou, Fate-chan deja de reír!− Ordenó, pero la rubia no pudo dejar de hacerlo.
−¿Por qué está aquí y no afuera, con Vivio?− La pequeña Takamachi se acercó y acarició el vientre aun plano, de la chica de cabello cobrizo.
−¿Aun no te lo explican en la escuela, Vivio?− Al ver que negaba, palideció. ¿Cómo se lo iba a explicar? Miró a Fate que ya había parado de reír, la rubia al ver que su pareja la miraba, se encogió de hombros, sin saber que contestar. Genial, ahora no sabía que decir y Vivio esperaba la respuesta, con sus ojos grandes y brillantes. Tragó saliva sonoramente.− Está aquí porque aun es muy pequeño, y los bebés deben estar en el vientre de la madre… antes de nacer… porque tienes que crecer… ahm… eso…− Nanoha sabía que su respuesta había sido vaga y sin sentido. ¡Pero tenía su mente en blanco! Y su novia no le estaba ayudando.
Vivio asintió, al parecer entendiendo algo que no le habían explicado.
−Nanoha-mama, Fate-mama…− Llamó la niña con una expresión seria en el rostro, que le hacía ver adorable.
−¿Sí?− Preguntaron al unísono ambas madres.
−¿Cómo se hacen los bebés?− Ambas mujeres perdieron el color.
Y nuevamente hubo silencio.
−¿Fate-mama?− La rubia desvió la mirada, su cara de pronto se había vuelto roja como un tomate. ¿Por qué? Vivio no lo entendía.− ¿Nanoha-mama?− La instructora se rió nerviosa, su cara también estaba carmesí.
¿Vivio había hecho algo malo?
−… Nyahaha, mira la hora Vivio ¡Tenemos que dormir! ¿Quieres acostarte con nosotras?− La rubia de ojos bicolor hizo un puchero enfadado.
−P-pero… ¡Vivio quiere saber como se hacen los bebés!− Insistió.
−Cuando dos personas se quieren mucho, mucho pueden tener un bebé, Vivio.− Explicó Fate, sudando notoriamente.
−¿Cómo Nanoha-mama y Fate-mama?− Frunció el ceño, poco convencida.
−¡Sí, como nosotras!− Afirmó la instructora.
−Ah, ¡Vivio entendió!− La pequeña aplaudió con alegría. Aunque aun le quedaban dudas… prefirió callar.
−Que bien, ahora a dormir señorita.− Dijo Nanoha cambiando su tono de voz, a uno más autoritario, pero sus mejillas rojas delataban su vergüenza. Fate tomó a la niña en sus brazos y la acostó en el centro de la enorme cama.
−Fate-mama…
La rubia se tensó notoriamente, esperando otra pregunta sobre el tema.
−¿Qué, cariño?− Logró articular con su voz más dulce.
Nanoha les miró con atención, ¿Qué preguntaría ahora la niña?
−Vivio te extrañó mucho…− La abrazó con fuerza.− No te vuelvas a ir por favor… porque Vivio y Nanoha-mama se ponen muy tristes…− La rubia se tensó notoriamente, su garganta se apretó y sus ojos se humedecieron.
−Les estás haciendo daño, Fate.− Se dijo con pesar.
Al parecer, todo lo que le causaba a su familia eran tristezas.
−Por favor, Fate-mama… promete que no te irás… − Los ojos de la niña se llenaron de lágrimas, al no recibir respuesta. Nanoha bajó la mirada, inconscientemente su mano se encontraba acariciando su vientre.
¿Las cosas siempre iban a ser iguales? ¿Siempre iban a estar separadas? ¿Nunca podrían ser una familia normal?
Sabía que Fate no lo hacía a propósito, entendía que era su deber, que le era imposible ignorar órdenes, y que si lo llegaba hacer, podía ser castigada de la manera más cruel e injusta. Pero lo que le estaban haciendo a ellas… no era justo, Fate Testarossa Harlaown merecía poder formar una familia, al igual que ella. El hecho de ser magas poderosas, no significaba que los comandantes tenían el derecho, de privarles de su felicidad.
Por primera vez en su vida, Nanoha maldijo todas las leyes de los militares.
−Fate-mama…− La voz débil y chillona de la niña sacaron a ambas mujeres de sus pensamientos.
La enforcer se inclinó y besó la frente de su hija, no dijo ninguna palabra tranquilizadora, ni prometió nada.
−Buenas noches, Vivio.− Fue lo único y último que pronunció la rubia esa noche. Vivio se escondió bajó las mantas, para que no la viesen llorar, pero era inútil. Su llanto cada vez se hacía más sonoro.
Su Fate-mama, la iba a abandonar de nuevo, y eso le dolía. Ella quería a su Fate-mama, su Nanoha-mama también la quería y extrañaba, ¿Acaso no era ese un motivo suficiente para que su rubia madre se quedase? O era acaso… ¿Qué su Fate-mama no la quería?
Vivio no lo entendía y eso la hizo llorar aun más.
Fate cerró los ojos, con dolor.
−Lo siento…
Esa noche fue silenciosa y sombría.
La enforcer no pudo conciliar el sueño, había hecho llorar a Vivio, Nanoha estaba deprimida por las palabras de Hayate, porque lo más probable era que tuviese que marcharse, ¿Qué podía hacer?
No quería irse, menos ahora que sabía que Nanoha estaba embarazada y muy emocional, y que Vivio se encontraba triste y dolida, porque creía que su madre no las amaba.
Quería hacer algo, pero en el fondo sabía que nada iba a lograr… pero ¿Qué perdía con intentarlo?
−Lo siento por ellos, pero ya es suficiente…
Fate Testarossa Harlaown iba a luchar, por alcanzar la felicidad y tranquilidad que había anhelado para ella y su familia.
Y si era necesario tomar medidas extremas, lo iba hacer sin dudar.
−Por mí familia…
Hola de nuevo xD.
Si quedó muy raro o fuera de lugar, lo siento, no ando con mucho tiempo y no puedo tomar nota de las ideas que se me vienen a la cabeza, que por una extraña razón no vuelven a aparecer, ni puedo recordar xD.
En fin, gracias por leer.
K4ro.
