Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece…


Un Pequeño Cambio.

Parte IV.


Fate T. Harlaown se levantó aquella mañana con una expresión llena de determinación en el rostro. La noche anterior había tomado una decisión, después de mucho pensarlo y analizar las posibles consecuencias… las cuales poco le importaban si podía estar con Nanoha y Vivio, había llegado a la mejor solución para su actual problema. Al recordar lo sucedido en la noche, sintió un nudo en la garganta y miró a las dos personas más importantes de su vida dormir en la enorme cama y no pudo evitar la sonrisa enorme que adornó su rostro, verlas así siempre le alegraba la vida. Llena de esperanzas comenzó su día… creyendo que todo estaba por cambiar, para bien.

Aunque muchos tomarían su decisión como una locura.

−Si es por ellas, soy capaz de mucho más.− Susurró y arropó a ambas mujeres que dormían profundamente.− Ahora, tengo que ir aclarar las cosas con Hayate.− Colocándose la chaqueta, tomó a Bardiche y emprendió camino hacía la unidad seis, específicamente hacía la oficina de su amiga, la comandante Hayate Yagami.

Aun le costaba asimilar lo que estaba sucediendo, había vuelto de una misión larga y se topaba con aquella agradable sorpresa. Iba a ser madre, iba a tener una hija biológica con Nanoha, algo que jamás creyó posible. Parecía un sueño…

Miró el cielo y suspiró nerviosa. A pesar de estar contenta por la noticia, sentía miedo… ¿Podría ser finalmente la madre que Vivio y el bebé necesitaban? ¿Podría ser la pareja que merecía Nanoha? Se iba a esforzar al máximo para ser ambas cosas.

−¡Fate-san! − Escuchó que la llamaban, detuvo el paso y se giró. Cuando reconoció a quién le había llamado, sonrió.

−Erio, Kyaro.− Ambos chicos se acercaron corriendo a ella con unas enormes sonrisas dibujadas en el rostro, atrás de los niños iban Teana y Subaru, al parecer acaban de entrenar, porque tenían la ropa destrozada y el cuerpo lleno de hollín.− ¿Cómo han estado?− Acarició el cabello de ambos.

−Bien, hemos estado entrenando duro.− Contestó el único varón.− Fate-san, ¿Sabe por qué Nanoha-san no vino al entrenamiento de la mañana? − Un atisbo de preocupación cruzó la mirada azulina del muchacho, sin poder evitarlo Fate sonrió torpe. ¿Cómo decirles a ellos que su novia estaba embarazada?− ¿Fate-san? − Despertando de sus pensamientos, la rubia les regaló una mueca nerviosa que pretendió ser una sonrisa.

−No se preocupen, no le ha pasado nada malo a Nanoha.− Tranquilizó y fingió mirar su reloj.− Miren la hora, me debo marchar.− Se levantó y miró al grupo de jóvenes con claro nerviosismo.− Nos vemos más tarde, esfuércense mucho en su entrenamiento.

−¡Sí!− Respondieron todos adoptando la clásica posición de saludo militar.

−¿Qué fue eso?− Preguntó a la nada Kyaro. Erio miró pensativo el piso.− Fate-san se veía muy cansada… y preocupada.

−¿A qué se refieren?− Inquirió Subaru con su característico despiste y Teana le dio un sopetón en la cabeza.− ¡Auch, Tíiiiaa! ¿Por qué me golpeaste?− Lloriqueó acariciándose el lugar herido.

−Porque eres una idiota, ¿No te diste cuenta de lo extraña que andaba Fate-san? A lo mejor le sucedió algo malo a Nanoha-san y no nos lo quiso decir.− Nakajima puso una cara de exagerado espanto, cosa que irritó más a Lanster.− No hagas que te golpee de nuevo, Subaru.

−Ya, ya no te enfades.− Rogó temerosa.


Hayate estaba revisando los informes relacionados con la misión de Fate, aunque estaba poco pendiente de estos y más preocupada por su amiga rubia que todavía no se aparecía por su oficina. ¿Habría tenido algún problema con Nanoha? Cosa que no le extrañaría.

Después de varios minutos, se escucharon varios golpes a su puerta.

−Adelante.− Indicó la comandante con tono serio y por el umbral de la puerta apareció la rubia.− Fate-chan, has tardado en llegar.− Regañó y la enforcer le lanzó una mirada apenada.− Toma asiento, esto va a tardar mucho.− y obedientemente Fate se sentó frente a su amiga.− ¿Cómo estuvo tu noche? No tienes pinta de haber dormido bien, ¿Tuviste una pelea con Nanoha-chan?− Quiso saber, en sus ojos había genuina preocupación y la enforcer agradeció que la castaña no le hiciese bromas con respecto al estado actual de Nanoha.

−No fue exactamente una pelea, Hayate.− Comenzó tranquilamente, recordando claramente el mal rato que le había hecho pasar a su novia e hija la noche anterior.− Pero, bueno… después te contaré ahora, ¿Qué me tienes que decir?− Interrogó con impaciencia.

−Lamento informarte, que has sido convocada para una nueva misión.− Hayate miró atentamente a Fate, esperando alguna reacción violenta, algún reclamo o en el peor de los casos la desesperación por parte de la enforcer, pero contra todos sus pronósticos, lentamente una sonrisa se fue formando en el rostro de la rubia.− ¿Fate-chan? ¿Me oíste bien? ¡Tendrás que irte por meses!− Extendió sus brazos para dar énfasis a sus palabras, sin embargo la rubia no parecía entender sus palabras.

−Claro que te escuché bien, Hayate. No te preocupes.− Se levantó y se quitó la chaqueta marrón, luego desabotonó los primeros botones de la blusa blanca que llevaba.

−¡¿Qué haces?!− Exclamó asombrada Yagami, mientras un gracioso sonrojo se formaba en sus mejillas. ¡¿Por qué su amiga se desvestía?!− Si Nanoha-chan nos ve así, ¡Me va a querer matar!− Fate levantó las cejas entretenida y sin dejar de mirar a su jefa y amiga, sacó el lazo amarillo que estaba en su cuello.− Fate-chan, eres muy guapa, de verdad… pero yo no…− Balbuceó cosas sin sentido.

−De verdad que eres una pervertida, Hayate.− Comentó mientras dejaba el lazo amarillo en la mesa de su jefa.− Renuncio.−Aquella fue la única palabra que salió de los labios de Fate. La comandante abrió la boca varias veces, y nada salió de ella, cogió aire y se sentó en su cómodo sillón.

− ¿Qué has dicho? Creo que no escuché bien.− La rubia suspiró exasperada.

−Re-nun-ci-o.− Repitió marcando cada sílaba.− Fate Testarossa Harlaown desde hoy deja de ser la enforcer de la unidad seis, ahora soy un soldado regular.

Hubo unos minutos de incómodo silencio.

− ¡¿Estás loca?!− Vociferó la castaña.− ¿Recuerdas cuanto te costó obtener este endemoniado lazo?− Lo tomó y apretó con fuerza.− ¿Recuerdas cuánto nos preocupabas a mi y a Nanoha-chan cuando entrenabas hasta el cansancio? ¡¿Te acuerdas lo mal que lo pasábamos cuando eras herida en esas misiones de supuesta rutina?! ¡Sacrificaste mucho para obtener este título!− Le apuntó con un dedo, con una mirada acusadora. Fate no se sorprendió por aquella reacción.− ¡No puedes tirar todo tu esfuerzo por la borda! Es una locura, no lo voy a permitir.− La mirada de la comandante era terminante.

−Por mi familia, soy capaz de mucho más.− Hayate la miró y su respiración agitada volvió poco a poco a la normalidad.− Mi decisión esta tomada, ni tú ni nadie me va hacer cambiar de parecer…

−Fate-chan…

−Ayer hice llorar a Vivio, Hayate. Y eso no me lo voy a perdonar nunca.− Musitó mirando el piso. Hayate vio claramente el dolor y la culpa en la mirada de su amiga.− Estar separada de ellas, me hace daño… y ahora, ahora que Nanoha esta esperando un bebé… no la puedo dejar sola.− Se colocó la chaqueta y nuevamente tomó asiento frente a su amiga.− ¿Por qué no te pones un momento en el lugar de ellas, Hayate? Olvida todo el esfuerzo que hay detrás de mi título… piensa en mi como una pareja y madre ausente. ¿Crees que Vivio y Nanoha merecen eso?

−Entiendo, de verdad que lo entiendo… pero ¿sabes como se sentirá Nanoha-chan? Se sentirá culpable.− Aseguró la comandante.− Pero tú y yo sabemos que hay otra opción.− Fate miró con repentino nerviosismo a la chica de ojos azules.− No seas cobarde y pídeselo.

−Claro, ¿y qué le digo?− Frunció el ceño con obvia molestia.− Nanoha cásate conmigo, para no tener que renunciar a mi título, porque ya sabes, me costó sudor y sangre conseguirlo.− Hayate tuvo el impulso de reír al ver a la rubia encolerizada.− ¡Es una razón bastante egoísta para pedírselo!− Gruñó cruzándose de brazos.− ¿Crees que no se enfadará?

−Por favor, te va a decir que si. Lo sabes.− Dijo juguetonamente.− ¡Ese es el sueño de Nanoha-chan!

−También es mi sueño, Hayate.− Admitió a rubia con un pequeño rubor en sus mejillas.− Pero… si llegase a pasar me gustaría que fuese especial, no por esta razón… tan insulsa.

−Bueno, ustedes se aman y esa es una razón más… profunda.− Extendió su mano con el lazo amarillo en ella.− Habla con ella, si te dice que no, cosa poco probable, ahí aceptaré tu renuncia. Antes no.− Dudosa la enforcer lo tomó.

−Pero… ¿Y esta misión?− Preguntó preocupada.− No quiero ir, Nanoha se pondría… um… triste.− Y la palabra furiosa no quiso salir de los labios de Fate.

−No irás, le mandaré un comunicado a tus superiores avisándoles que estás herida, le diré a Shamal que haga una evaluación falsa, eso te tendrá libre por una o máximo dos semanas, no te puedo dar más plazo que eso.− Fate asintió varias veces, sintiendo repentina confianza.− Ve y pídele cuanto antes matrimonio, que si no, no podremos realizar una gran fiesta.

−Es lo único que quieres, festejar algo.− Bufó la rubia levantándose.

−Por supuesto, hace meses que esto esta sombrío. ¡Necesitamos festejar!− Rió la muchacha de cabellos castaños.− Por cierto, tengo algo para ti.− Abrió uno de los cajones del escritorio y le mostró un libro.− Lo vi anoche en un tienda, y pensé en ti. Es un pequeño regalo.

−Cómo manejar a una maga embarazada…− Leyó la rubia el título y levantó una ceja.− ¿Es complicado?− Preguntó con cierta inocencia y Hayate suspiró, Fate no sabía lo que le esperaba.

−Fate-chan, las embarazadas son complicadas, con sus cambios de humor y sus antojos, ahora imagina a una embarazada con la capacidad de volar un planeta entero con sus poderes a causa de un pequeño enfado…− Hayate con diversión vio como la cara de la rubia perdía el color a cada segundo que pasaba. Se acercó a ella y le dio palmaditas en la espalda.− Midchilda esta en tus manos, amiga.

−¡Hayate no me asustes!− Reprendió.− Supongo… que le echaré un vistazo.− siseó mirando el libro que parecía más enciclopedia por su enorme tamaño y grosor.

−Así se habla, ahora ve con Shamal, que quería hablar contigo.

−Sí, sí ya voy.


Nanoha ya levantada y vestida intentaba sacar de la cama a la pequeña Vivio, que parecía no querer moverse de su lugar. Aun se encontraba deprimida por lo sucedido la noche anterior con su Fate-mamá, además su hora para ir a clases se había pasado hace mucho y eso agregaba un punto más a su lista para no salir de la cama. Nanoha en otras circunstancias la hubiese sacado de la cama de cualquier manera, pero al despertar y no encontrar a su novia, le hizo deprimirse y sentir los mismos deseos de su hija de quedarse todo el día acostada.

−Vivio, vamos levántate.− Removió delicadamente la instructora a la niña.− ¿No quieres ir a jugar con Kyaro y los demás? ¡Te deben extrañar!− Exclamó con falsa emoción.− ¡Mou, Vivio! Levántate y te compraré un helado.

−Yo quiero a Fate-mama, si Fate-mama no viene Vivio no se va a mover.− Señaló la pequeña obstinadamente. Nanoha suspiró al verla aferrarse a las sábanas.

−Mou, tenías que copiarle la tozudez a Fate-chan.− Masculló moviendo la cabeza negativamente.− ¿Qué voy hacer ahora para convencerla?

−Si Fate-mama viene, Vivio se levantará.− Nanoha se acostó al lado de la niña y le acarició el cabello.

−Sabes que Fate-mamá no va a poder venir, porque tiene mucho trabajo.− La niña la miró con ojos vidriosos, apunto de estallar en llanto nuevamente, al parecer la palabra trabajo era la que tenía ese efecto.

−Pero… pero… ¡Fate-mama siempre tiene que trabajar! ¿Por qué no se puede quedar con Vivio y Nanoha-mama?

−Porque… bueno, no es que ella quiera, cariño.− Aclaró inmediatamente.− Pero Fate-mama es tan buena en su trabajo que todos quieren que resuelva los problemas por ellos. Y como sus superiores son los que mandan, no puede objetar las órdenes que le dan ¿entiendes?…− La pequeña Takamachi asintió varias veces.− Eso no significa que ella no te quiera, ¡Si Fate-mama te adora!

−¿En serio?− Preguntó tímidamente Vivio.

−Por supuesto, si a veces me pongo celosa de Vivio, porque tiene toda la atención de Fate-chan.− Nanoha hizo divertidos mohines, logrando que la pequeña se relajase un poco y riese.− Entonces, ahora nos vamos a levantar, llamaremos a Fate-mamá para saber a donde tuvo que ir y buscaremos a Kyaro y los demás para que desayunemos todos juntos. ¿Vale?

−¡Si, Nanoha-mama!− Velozmente se levantó y entró al cuarto de baño.

−Creo que comienzo a entender como funciona su pequeña mente.− Murmuró y un sonido le llamó la atención, frente a ella apareció una pantalla.− ¿Quién me llamará?− Se preguntó y aceptó la llamada.

−"¿Nanoha?"− Frente a ella estaba su novia, tan hermosa como siempre.

− ¡Fate-chan! ¿Dónde estás? ¿Volverás pronto? ¿Es muy peligroso?− La rubia parpadeó varias veces extrañada por ser recibida con tanta pregunta, pero sabía perfectamente el motivo de la reacción de Nanoha.− ¿Por qué te fuiste sin despedirte? ¡Vivio esta muy triste por tu culpa!− Le regañó y sus ojos se llenaron de lágrimas.

−"¡No llores, Nanoha!"− Pidió la rubia moviendo sus manos frenéticamente, con clara culpa reflejada en su rostro.− "No me he ido a ninguna parte, ¡Voy a ver a Shamal!"

−¿En serio?− Fate asintió repetidas veces y Nanoha se limpió las lágrimas, mucho más relajada.− ¿Qué hay de la misión?

−"Hayate intercedió por mi…"− Le informó y de inmediato la chica embarazada notó que algo incomodaba a su novia.− Aunque sólo por dos semanas…

−¿Qué te incómoda Fate-chan?− Cuestionó preocupada.

−"Nada, nada."− Rió nerviosa, recordando su pequeña conversación con su jefa.− "Te llamaba para saber a que hora salías, ya sabes… para ir a buscarte."

−Oh, sólo estoy esperando a que Vivio se bañe…− Contestó y una sonrisa enorme adornó su rostro, Vivio se pondría muy contenta cuando supiera que su Fate-mama se quedaría con ellas.

−"¿No debería estar en la escuela?"− Preguntó la rubia extrañada.

−Larga historia.− Movió su mano restándole importancia al asunto.− Se pondrá feliz cuando sepa que estás aquí, esta mañana estaba muy deprimida…− La rubia bajó la mirada con tristeza, recordando el mal rato que había hecho pasar a Vivio y a Nanoha la noche anterior. Pero si todo salía bien, tal vez eso no volvería a pasar.

− "Lo siento."− Se disculpó.− "Mira… eh… me voy a saltar la visita donde Shamal e iré a buscarles ahora mismo, así nos vamos juntas a tomar desayuno a alguna parte ¿Te parece?"− Inquirió esperanzada.

− ¡Sí!− Asintió vigorosamente.− ¡Me apetece comer pizza!− La enforcer se rascó la mejilla extrañada.

− "¿Pizza? Pero… Nanoha, es el desayuno… ¿No crees que es muy pesado comer pizza a esta hora de la mañana?"− Los ojos azules de Nanoha brillaron extrañamente, y la rubia se sorprendió al ver como su alegría cambiaba… ¿A furia o tristeza?

− Fate Testarossa Harlaown, ¿Estás insinuando que soy una cerda?− Y la furia brilló en los ojos de la embarazada, Fate pasó saliva y rió nerviosamente, había olvidado los cambios de humores que Hayate había mencionado y suponía que tendría que tener mucho cuidado de aquí en adelante para que Nanoha no malinterpretase sus palabras.

− "Para nada, Nanoha."− Negó rápidamente, quizá un poco asustada.− "Comeremos pizza si es lo que deseas. Entonces nos vemos."− Fate se dijo leer lo antes posible aquel libro que Hayate le había pasado.

− Si, recuerda que te amo Fate-chan.− Confesó melosa después de su ataque de furia.

− "También te amo, Nanoha."− La rubia le mando un beso como muy pocas veces lo hacia y la instructora quedó en las nubes, una sonrisa enorme adornaba su rostro y sus ojos brillaban más de lo normal.

− ¡Vivio-chan!− Canturreó felizmente. Después de unos quince minutos la niña apareció vestida con una falda azul y una camiseta con flores anaranjadas. La niña miraba temerosa a su madre.− Tengo buenas noticias, Vivio-chan.− La niña mostró claramente su aprensión ante la repentina alegría de la instructora y esta lo notó.− ¿Qué pasa? ¿Dije algo malo?

− Nanoha-mama sólo le dice Vivio-chan a Vivio, cuando los gatos vienen a molestar en la noche y hacen ruidos que no dejan a Vivio dormir. ¿Hay gatos?− Preguntó mirando a todos lados buscando a un felino, pero no vio nada, ni siquiera noto el sonrojo en las mejillas de su madre.

− Nada de eso.− Carraspeó intentando apagar el calor que sentía en sus mejillas.− ¿Adivinas quién llamó?− Vivio la miró con sus expresivos ojos bicolor sin saber que responder, ¿Por qué de pronto Nanoha-mama se veía tan contenta y radiante? No sabía, si su Fate-mama no estaba y no volvería en muchos días, ¿Por qué se ponía contenta?− Fate-mama llamó.

− ¿En serio? ¿Y que dijo? ¿Por qué no hablo con Vivio? ¿Esta enojada con Vivio por lo que Vivio hizo anoche?− Preguntó atropelladamente y apunto de llorar, ella no quería que su Fate-mama estuviese lejos y enojada con ella.

− ¿Qué? ¡No, cariño!− Se inclinó y puso sus manos en los hombros de la niña.− Fate-mama nunca se podría enojar con Vivio, porque te quiere mucho.− Intento tranquilizarla.− Fate-mama llamó para saber si queríamos ir a tomar desayuno con ella. Va a venir a recogernos ahora, ¿No te alegra?

− ¡Un!− Asintió varias veces. Nanoha limpió las lágrimas de los ojos de la niña, los cuales brillaban intensamente.− Vivio esta muy contenta, porque Fate-mama estará con nosotras. ¡Fate-mama nos quiere!− Chilló alegremente.

− Nunca dudes eso, Vivio.− Acotó una voz suave. Nanoha y Vivio se giraron para encontrarse con la rubia enforcer, la cual tenía un semblante serio y triste. Culpable.− Fate-mama adora a Vivio y a Nanoha-mama… no puedo vivir sin ustedes…− Se acercó a ambas y se arrodilló al lado de su novia, tomó las manos de la pequeña y la miró fijamente.− Ustedes lo son todo para mi. Vivio y Nanoha son la vida de Fate-mama…− Besó la frente de la niña con los ojos llorosos.− Siento no demostrarlo Vivio… pero eso va a cambiar. Lo prometo.

− Vivio también lo siente, Fate-mama.− Murmuró la niña llorando, esta vez no de tristeza, esta vez de felicidad.− Vivio también quiere mucho, mucho a Fate-mama…

− ¡Hey! ¿Y a mí? ¿Quién me quiere?− Refunfuñó la instructora con falso enfado.− Mou, ¡A Nanoha-mama nadie la quiere! −Ambas rubias rieron, la mayor pasó un brazo por la cintura de su novia y la menor le dio un abrazo y un sonoro beso en la mejilla.− Me encantan los besos de Vivio.− Acotó risueña la muchacha embarazada.

− ¿Y los de Fate-mama? − Preguntó con inocencia la niña. Ambas mujeres se sonrojaron, aun demasiado tímidas para demostrar su amor frente a su hija. Que de hecho haría muchas preguntas embarazosas.

− También me gustan.− Miró juguetona a Fate.− Y mucho.− Agregó coqueta.

− ¡Fate-mama, también le tiene que dar un beso a Nanoha-mama!− La niña de ojos bicolor se apartó un poco de la instructora y aplaudió varias veces ilusionada, quería presenciar un beso entre sus madres.

− Si Vivio insiste…− La enforcer se acercó a su novia y la besó suavemente en los labios, se encargaron que fuese un toque tierno y sencillo, para que la niña no tuviese traumas a futuro.

− Los labios de Fate-mama saben muy bien…− Comentó alegre Nanoha.

− ¿En serio, Nanoha-mama?− Quiso saber la pequeña y al ver como su querida madre asentía feliz sintió curiosidad.− Fate-mama… ¿Vivio puede probar tus labios?

− ¡¿Qué?!− Exclamaron ambas al mismo tiempo, con caras aterrorizadas. Vivio al verlas no pudo evitar reír, sin saber que había de malo en su petición. El dolor de la noche anterior estaba en el olvido.

Después de todo eran una familia feliz.

− Ne, Vivio.− Murmuró la enforcer llamando la atención de su familia.− ¿Recuerdas lo que me pediste anoche?

− Sí, Vivio recuerda.− Asintió con timidez. Esa petición que su madre había ignorado.

− Pues ahora, Fate-mama va a cumplir esa promesa.− Extendió su mano y la niña la tomó.− Fate-mama no se volverá a ir nunca más.− La niña se abrazó con fuerza a la enforcer, intentando no llorar, pero le era imposible ¡Al fin después de tanto tiempo podrían vivir realmente como la familia que eran!− Lo voy a cumplir… aun si Nanoha rechaza mi propuesta de matrimonio… voy a renunciar, no las voy a volver a dejar solas…− Pensó decidida mientras acariciaba el cabello de Vivio.

− Gracias, Fate-mama.− Levantó la mirada realmente agradecida. Fate iba a responder pero un sonido estomacal fuerte llamó la atención de las rubias.

− Nyahaha…− Rió la instructora, rascándose la nuca con un llamativo rubor en las mejillas.− Creo… creo que tengo un poco de hambre… nyahaha…

La familia compartió una risa por largos minutos.

− Fate-chan, realmente tengo hambre. ¿Nos llevas a comer?

− Sí, si.− Tomó a Vivio en sus brazos y comenzó a caminar seguida de su novia.− Será mejor que alimentemos a Nanoha-mama o nos puede comer, ¿Verdad Vivio?− Aparentó temor.

− ¡Un!

− ¡Oye! ¿Qué insinúas?− Preguntó con fingido enfado.

− Nada, amor. Nada.− y Fate sabía que Nanoha se sonrojaría al ser llamada 'amor'− ¿Qué quieren comer?

− ¡Pizza!− Chillaron Nanoha y Vivio excesivamente felices. Fate suspiró.

Esas dos eran tal para cual.


Al fin, después de tanto tiempo actualice esto, que bien... supongo xD.

Gracias por leer y ya saben, alguna crítica, sugerencia, o lo que sea no duden en dejarla.

K4ro.