Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece y si, he vuelto para aquel que no lo cree... tal vez el fin del mundo este más cerca de lo que creemos xD (?) ok, no.
Las excusas están más abajo, para aquellos que se acuerden de quién soy y de que trata este fic XD.
Un pequeño cambio.
Parte V.
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Después de llevar a Nanoha y Vivio a desayunar a la pizzería favorita de la familia, Fate decidió ir a ver a Shamal para recibir la evaluación falsa y asegurarse de tener esas dos semanas de descanso que le había prometido a Nanoha, aunque su novia la había mirado con reproche cuando se tuvo que ir, porque quería pasar más tiempo con ella (Fate creía que más que eso, Nanoha tenía miedo a que tuviese que irse de emergencia y no pudiesen verse por meses), pero después de un poco de persuasión y un par de besos, Nanoha y Vivio le habían dejado marchar, no sin antes prometer que volvería con un pastel de fresa.
El camino hacía la enfermería fue tranquilo, no se encontró con nadie conocido y por su cargo no muchos se atrevían a acercarse a ella, aunque a Fate no le molestaba mucho eso último, seguía siendo tímida y la admiración de los reclutas más jóvenes solían incomodarla más que halagarla.
Entró a la enfermería y sorprendió un poco al verla desocupada, por lo general siempre había alguien herido, ya sea de misiones menores alrededor de la ciudad o de los entrenamientos matutinos. Aparentemente ese día había sido tranquilo para Shamal, y Fate se preguntaba dónde podría estar la mujer, porque no había indicios de que alguien estuviese ahí.
Estuvo a punto de marcharse, cuando escuchó unos ruidos provenir desde una puerta al final de la sala, si no mal recordaba esa era la oficina de Shamal (era eso o la bodega donde tenía los suministros médicos). Se escuchaba alguien maldiciendo en voz baja y pasando hojas rápidamente, curiosa la Enforcer abrió la puerta y nada la preparó para lo que la recibió.
Shamal estaba sentada en su escritorio rodeada de papeles y libros, la pantalla frente a ella tenía datos ininteligibles que aumentaban con cada segundo, también habían un montón de tazas vacías de café esparcidas por todo el lugar. La doctora tenía bolsas oscuras bajo los ojos, como si hubiese estado toda la noche investigando y Fate no dudaba que así había sido, si el aspecto agotado y desaliñado de la otra mujer eran una indicación. Fate también podía reconocer la frustración y el enojo en su mirada, era bastante extraño ver a Shamal en un estado así y sentía mucha curiosidad por saber el motivo.
Se aclaró la garganta antes de hablar:— Uh, Shamal ¿estás muy ocupada?— preguntó sintiéndose un poco estúpida, era evidente que la respuesta sería afirmativa, pero se sorprendió bastante cuando vio a la doctora levantar la vista con una sonrisa.
—Ah, ¡Fate-chan!— exclamó sin perder la sonrisa, aunque su rostro se notaba muy cansado.— Justo la mujer que estaba esperando, Hayate-chan me dijo que vendrías después de su pequeña reunión, pero creo que te desviaste un poco del camino— le guiñó un ojo y movió la cabeza en círculos, tratando de despejarse.
Fate asintió con un leve rubor en las mejillas, a pesar del tono amable que usó Shamal, no pudo evitar sentirse como una niña regañada que se escapaba para no ir al dentista.
— Sí, fui a desayunar con Nanoha y Vivio— admitió y Shamal soltó una risita, había esperado esa respuesta.
—Ya veo— se levantó de su asiento y salió de su oficina, Fate la siguió de cerca mientras observaba cautelosa los movimientos un poco torpes de la otra rubia.— Se me pasó la hora investigando, pero con una buena taza de café me repondré en un segundo,— dijo como si pudiese leer los pensamientos de la Enforcer.
—¿Qué investigabas?— inquirió curiosa Fate. Shamal se giró y la observó con una ceja arqueada, sin poder creer que la chica más joven le hubiese preguntado eso. Sintiéndose un poco intimidada bajo la mirada fija de la doctora, Fate balbuceó su siguiente pregunta.— ¿P-por qué me miras así?
Suspirando resignada y aun un poco incrédula por el despiste de Fate, Shamal contestó:— ¿Qué cosa anormal ha sucedido últimamente? ¿Algo médico que requiera de investigación?
Fate la miró sin saber que responder, ¿se había perdido de algo mientras estuvo fuera? ¿había una enfermedad nueva que se necesitaba investigar? ¿tal vez algún tipo de herida infectada que a alguien no le sanaba?
—Eres realmente increíble— soltó Shamal dividida entre echarse a reír o a llorar porque Fate no compartía sus inquietudes con respecto al embarazo de Nanoha.— Estoy investigando las posibilidades que una mujer deje embarazada a otra, Fate-chan— hizo una pausa, sacudió su cabeza y se corrigió:— estoy investigando como una maga puede dejar embarazada a otra, porque ya sabes, eso no es para nada normal— se mofó con cariño y la Enforcer se sonrojó un poco por su obvio despiste.
Claro, el embarazo de Nanoha. No era que a Fate se le hubiese olvidado, no, eso era imposible, pero no pensó que aquel evento fuese motivo de investigación y menos de una tan minuciosa como la que Shamal parecía estar haciendo.
—Oh— atinó a soltar.
—Si, oh— se rió la doctora.
—Entonces… ¿qué has descubierto?— la respuesta de Shamal fue un suspiro cansado.
—Nada aún— reconoció desanimada.— Hay algunos archivos de rituales y otras cosas que dudo tú y Nanoha conozcan, y tampoco se ha confirmado que sean funcionales, muchos de los datos son ficticios o están exagerados para darle un mayor efecto a las leyendas que rondan por ahí.
—Ya veo— musitó Fate y se sentó en una de las camillas, cuando Shamal se lo indicó. Se sacó la chaqueta y se arremangó la blusa del brazo izquierdo— ¿Hayate te pidió que lo investigaras?
—No, por supuesto que no— respondió mientras preparaba los instrumentos para sacarle sangre a la rubia más joven.— Es un área que no le concierne a ella, aunque no dudo que se sienta curiosa por como sucedió— Fate se imaginó que Hayate estaba más interesada en saber la manera en que se hizo, más que en el resultado final, pero optó por no decirle nada a Shamal. La doctora no parecía estar de ánimo para escuchar alguna broma sobre su ama.
Fate hizo una mueca cuando Shamal le enterró la aguja y se quedaron en silencio mientras se completaba el proceso. En el momento en que la máquina de Shamal había analizado la sangre, la mujer se apresuró a leer los resultados.
Sea lo que sea que leyó, no pareció agradarle.
—¿Qué pasa?— cuestionó inquieta Fate, pensando que tal vez había algo mal con su sangre y temía saber lo que era.
—Es normal— gruñó Shamal.— Bueno, tienes una concentración baja de hemoglobina, pero nada que no pueda solucionarse con el tiempo— suspiró y se sentó frente a la rubia.— Tu sangre es normal, la de Nanoha-chan también, así que no entiendo…— hizo una pausa y leyó de nuevo los resultados.— No entiendo como pudo ser, creí que tal vez habías adquirido alguna anomalía en uno de tus tantos viajes, pero no es el caso… ¿tal vez fue la fusión de sus magias?— Shamal empezó a divagar en voz baja sobre las posibles respuestas y Fate se quedó sentada escuchándola en silencio, no queriendo interrumpir a la otra mujer.
Fate sabía que el embarazo de Nanoha se alejaba de lo común, que en situaciones normales esto no sucedía, al menos en Midchilda no de manera natural, no sin un médico y un complicado proceso que no muchas veces funcionaba, pero ¿cuándo ellas habían sido normales? ¿cuándo habían seguido las reglas de la vida? El mejor caso para demostrarlo era ella misma, por mucho que le dolía pensarlo, ella ni siquiera debería existir, era un ser humano artificial a quién le insertaron las memorias de una niña muerta. Ella llegó al mundo gracias a la locura de una mujer, que desesperada buscaba recuperar su tesoro más preciado.
Así que Fate sabía que habían cosas que no se suponían que debían pasar, pero que sin embargo lo hacían. Y no le importaba como sucedió, había sucedido y ella estaba feliz de poder tener otra hija con Nanoha, ¿por qué lo demás importaba? ¿para qué querer los detalles científicos si no le interesaban en lo más mínimo? ¿para qué saberlo si el conocimiento no afectaría sus sentimientos por el bebé que crecía dentro de Nanoha?
Si sabía o no la manera en que su hija había sido concebida, si era magia o tecnología, si era normal o no, no tenía mayor importancia para ella. Fate iba amar a su pequeña de todas formas, igual como amaba a Vivio y nunca vacilaría en hacerlo.
Eso era lo único importante para ella, que su hija naciera en un hogar cálido y amoroso, que tuviese la vida feliz que ella y Vivio no tuvieron siempre, ella quería lo mejor para su hija no nacida y eso era suficiente ¿no? Esa debía ser su única preocupación como madre, no el saber como sucedió.
—¿Por qué es tan importante saber como sucedió?— preguntó con suavidad y se sorprendió al recibir una mirada fulminante de la siempre tranquila Shamal.
—Es importante porque podría ser un avance para la ciencia, es importante porque esto le daría muchas posibilidades a un montón de parejas que desean tener un hijo en común y que, por biológica no pueden.— Enumeró con furia y Fate pasó saliva, nunca se había sentido tan intimidada por Shamal antes, ni siquiera cuando la regañaba por saltarse un examen físico.— Es importante porque esto podría cambiar vidas, Fate, vidas.
Fate se mordió el labio inferior, sin saber que decir para no molestar más a Shamal.
—Además,— continuó.— ¿No te gustaría confirmar que es realmente tu hija?— Shamal sabía que estaba picando un nervio sensible, que dudar de la palabra de Nanoha frente a Fate era peligroso, y ella le creía a la instructora, realmente lo hacía, pero ¿cómo Fate no dudaba ni siquiera un poco? Sería una reacción natural, nadie podría culparla, ni siquiera Nanoha, si dudaba de su fidelidad por unos momentos.
Sinceramente a veces le sorprendía lo que esas dos compartían, eran todavía tan jóvenes y compartían un lazo, una unión que muchas parejas mayores matarían por tener.
Y de esa unión se había creado una niña, pero ¿cómo lo habían logrado? Shamal se negaba a creer que había sido producto del amor. Sí, a ella le gustaba el romance y creía que el amor podía superar muchas cosas, pero ¿crear hijos de la nada? Eso era insólito y la parte científica de ella quería una respuesta. Y su parte más emocional, necesitaba una.
Si Nanoha y Fate pudieron sin proponérselo, ¿por qué alguien que lo quisiese no podría? Si tan sólo pudiese encontrar la respuesta, si fuese tan sencillo…
—¿Cómo te atreves?— chilló Fate, incapaz de contener su ira y Shamal no se sorprendió por su arrebato, pero no podía negar que la mirada asesina que la rubia Enforcer le estaba mandando era intimidante.— ¡Por supuesto que es mi hija! Confío plenamente en la palabra de Nanoha y sé que jamás me mentiría— apretó los puños con fuerza, hasta que se le pusieron los nudillos blancos.— Nanoha no me engañaría, nunca, lo sé y si por alguna extraña razón eso llegase a pasar, estoy segura que me diría la verdad antes que mentirme con algo tan grande.
—Fate-chan…— intentó intervenir Shamal, pero fue ignorada.
—¡Así que no te atrevas a insinuar cosas sobre ella!— se levantó del la camilla y se arregló la blusa.— Además, nos conoces, conoces a Nanoha y no entiendo como puedes insinuar algo así…
—Lo sé, lo siento…— sus disculpar sonaron sinceras y Fate se calmó un poco, pero todavía estaba tensa.— Es sólo que me sorprende tu reacción, aceptaste sin dudar y eso es muy admirable, cualquiera hubiese pegado el grito en el cielo y hubiese buscado cualquier motivo para huir de la situación.
Fate negó con la cabeza, entendía el punto de Shamal y sabía que no tenía intenciones de ser maliciosa o generar problemas entre ella y Nanoha, pero aún así, no le gustaba lo que decía, no le gustaba ni un poco.
—¿Realmente no quieres saberlo?— Fate asintió sin duda— ¿Ni siquiera cuando tu hija te pregunte como fueron capaces de tenerla?— inquirió curiosa y Fate suspiró.
—Bueno, la respuesta que le daremos será mejor que decirle que es el clon de su hermana muerta o algo por el estilo— fue el intento de broma de la rubia y no resultó en lo absoluto. Shamal miró al piso avergonzada, por un segundo se había olvidado de toda la historia que había detrás de Fate T. Harlaown.
—Lo siento, Fate-chan…
Fate hizo un gesto con su mano, tratando de quitarle importancia al asunto.— No hay problema, sólo procura no volver a sacar el tema. Ya sabemos que es mi hija y de Nanoha, no es necesario indagar más en eso.
—Por supuesto y lo siento de nuevo, sé que es tuyo, es sólo que…— exhaló sonoramente.— Creo que me he involucrado demasiado en esta situación, porque…— Fate alzó sus cejas y miró a Shamal con la pregunta escrita en sus orbes carmesíes.
No obstante, ninguna se refirió al tema y el ambiente se estaba volviendo incómodo.
—¿Qué les vas a mandar a mis superiores?— cambió el tema la rubia más joven— ya sabes, para saber que decirles si me contactan.
—Bueno, tienes un grado de anemia y tu linker core está un poco debilitado,— Shamal frunció el ceño al ver los resultado de Fate.— De hecho, sería prudente que no practicaras la magia por al menos tres días, ya exageraré los resultados un poco antes de mandarlos— le sonrió con un dejo de travesura.— Me aseguraré de recomendar un mes de descanso y no sólo dos semanas ¿vale?
—¡Gracias, Shamal!— agradeció Fate mucho más relajada que dos minutos antes.
Se miraron unos segundos y Shamal creyó que Fate intentaría sacarle información sobre su pequeña discusión de antes, pero la Enforcer se colocó la chaqueta y con un gesto con la cabeza a modo de despedida, se marchó.
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De vuelta en los pasillos de la base, Fate se dirigió a la oficina de Hayate otra vez ese día, esta vez le había prometido a Nanoha en el desayuno, que le pediría a su amiga que les diese permiso para ausentarse un par de días y Fate buscaría cualquier excusa para pasar tiempo con Nanoha sin que nadie las molestase.
Golpeó la puerta de despacho de Hayate dos veces y un suave pase, le contestó. Con cuidado abrió la puerta y Hayate la miró sorprendida de verla ahí, a su lado estaba Signum quién saludó a Fate con un seco gesto con la cabeza.
—Fate-chan, ¿qué sucede?— el tono de la castaña sonaba un poco preocupado y no alcanzó a camuflarlo con burla como solía hacerlo. Fate se limitó a sonreír y se acercó a sus dos amigas.
—Hey, acabo de hablar con Shamal y me ha dado un mes de descanso— la comandante levantó una ceja, como si no le creyese y Fate rodó los ojos al ver su reacción.— Seguramente te va a enviar el informe a ti también, pero vengo por otra cosa…
—Será mejor que me marche— interrumpió Signum, sin querer estar presente en esas charlas sentimentales que su ama y sus amigas solían tener, sinceramente, no eran lo suyo.
—No, no, no— Hayate le lanzó una mirada a su guardiana que, claramente le ordenaba quedarse.— Estoy segura que Fate-chan apreciara tu compañía cuando vaya a comprar… eso.
Fate y Signum intercambiaron una mirada confundida.
—¿Comprar el qué?— cuestionaron al unísono y Hayate puso los ojos en blanco, ¿en serio Fate había olvidado la conversación que habían tenido en la mañana? ¡Si había sido muy importante!
—El anillo de compromiso para Nanoha-chan, obviamente— respondió la castaña con el mismo tono que usaba cuando mandaba a Vita a comprar los víveres, como si comprar un anillo de compromiso fuese así de mundano. Signum miró a su rival con sorpresa poco camuflada pintada en todo su rostro, la rubia por su parte se había puesto colorada como un tomate.
—¿Te vas a casar?— el tono de incredulidad en la voz de Signum era casi irrisorio. Fate nunca la había visto tan descompuesta como lo estaba en ese momento y casi, casi se largo a reír.
—Eh, bueno…— empezó a balbucear sin saber que responder. La verdad era que, desde que Hayate lo mencionó esa mañana, Fate no lo había querido pensar otra vez.
—¿No eres demasiado joven para ese tipo de compromiso?— volvió a preguntar la dueña de Laevatein.— Quiero decir, sé que van a ser madres y es bastante honorable que quieras casarte con la que será la madre de tu hija, pero… ¿no te estarás precipitando?
Hayate puso los ojos en blanco al oír las palabras de su guardiana, ¿realmente había usado la palabra honorable? A pesar de lo mucho que quería a Signum, no podía negar que era bastante anticuada en… casi todos los aspectos de la vida.
—¡Por favor, Signum!— regañó Hayate con cariño, esperando que las dudas de la mujer de cabello rosa no se traspasara a Fate.— Todos sabemos que Fate-chan y Nanoha-chan terminarán casadas de todas formas, ¿por qué atrasar lo obvio?— La guardiana frunció en entrecejo al oír las palabras de su ama.
—El hecho de que todos esperen algo, no significa que va a suceder ama Hayate,— rebatió Signum sin malicia y se encogió de hombros después de pronunciar esas palabras. ¿Qué más daba su opinión? Ella sabía poco o nada de relaciones y sinceramente, más allá de Shamal nunca había pensado en otra persona en un aspecto amoroso, así que no era quién para hablar de la situación de Testarossa.
Sin embargo, ni Signum, ni Hayate notaron la cara compungida que tenía Fate.
Fate amaba a Nanoha, de eso no había duda y si era sincera consigo misma, sabía que le gustaría casarse con ella algún día y poder formar una familia ante los ojos de la ley como correspondía, ese era su sueño. Casarse y hacer feliz a Nanoha era lo que quería, pero no estaba tan segura de si lo quería ahora, al menos no la parte del matrimonio.
A veces Fate sentía que las cosas avanzaban demasiado rápido y por más que lo intentaba, no podía ponerse al día con los sucesos de su vida. Lo único que sabía era que un día había estado viviendo sola con Nanoha, tenían una dinámica agradable como pareja y luego, Vivio llegó a sus vidas sin ningún aviso. Fate la amaba, realmente amaba a su hija, pero no podía negar que su llegada había logrado poner de cabeza sus vidas y no en un mal sentido, pero aun así, había cambiado toda su vida, y la Enforcer adoraba cada segundo que pasó con Vivio en esos momentos.
No obstante, cuando se había acostumbrado a la presencia de su hija, se la habían arrebatado y Nanoha había tenido que luchar con ella para traerla de nuevo a casa, mientras Fate se enfrentaba al causante de todos los problemas de ese entonces.
Cuando ya todo era normal, la vida seguía a este ritmo acelerado al que Fate no se acostumbraba. Tuvo que volver al Asura a realizar misión tras misión, Vivio ingresó a la escuela y Fate no había estado ahí, se había perdido ese y otros eventos en su vida. Después de dos meses había vuelto y Nanoha estaba embarazada y era otro suceso que evidentemente cambiaría todo.
La llegada de su hija cambiaría todo, su vida, la de Nanoha y la de Vivio y nuevamente, había tomado a Fate por sorpresa, aunque esta vez no había forma de culparla.
Y así Fate podía enumerar un montón de cosas que no había alcanzado a apreciar, antes de que hubiesen acabado o cambiado.
No quería que su compromiso con Nanoha fuese así, que durara un par de semanas antes de que ya fuesen un matrimonio, sin que ninguna disfrutase realmente del proceso de cambio. Tampoco quería que sólo por estar embarazada la instructora sintiese la obligación de casarse con ella, Fate quería que fuese algo mutuo, algo que ambas sintiesen que debía pasar.
Sinceramente, Fate no sentía que este fuese el momento correcto, no estaba preparada para tanto cambio. Prefería ajustarse a la nueva vida que estaban teniendo ahora, antes de tener ese otro cambio.
Aunque también debía reconocer que Hayate tenía un punto, un punto muy bueno que le hacía considerar seriamente su sugerencia de casarse con Nanoha. Si no se casaba no había manera de justificar su necesidad de quedarse en Midchilda por todo el tiempo que necesitaba, no la dejarían quedarse porque su novia estaba embarazada. No importaba mientras no hubiesen papeles que lo afirmasen.
No estaba preparada para ese paso, quería casarse, de eso no había duda y quería casarse con Nanoha, pero no en ese momento.
Y también se preguntaba si no era lo mismo, ¿qué diferencia habría de hacerlo ahora o en dos años? Como Hayate decía, es algo que pasaría, algo que Fate haría todo lo posible para que sucediera… pero de alguna manera, para ella si había una diferencia entre hacerlo apresurada por un cambio imprevisto en sus vidas, que porque realmente estaban listas para hacerlo.
Si fuese como dice Hayate, que todos saben que pasará y que no hay ninguna razón para retrasar lo inevitable, Fate y Nanoha se hubiesen casado a los nueve años, pero no lo habían hecho porque no estaban ni remotamente listas para ello (sin mencionar que no tenían la edad legal para hacerlo tampoco, pero era para aclarar un punto). Era lo mismo ahora ¿no? Si no estaba lista para ese paso, no significaba que quería a Nanoha o a Vivio, o al bebé que venía en camino.
Simplemente significaba que no estaba lista para ese paso, Fate no tenía motivos ulteriores para no querer casarse en ese momento.
Suspiró y se frotó el puente de la nariz, realmente estaba confundida en cuanto a lo que debía hacer ahora mismo. No tenía ni idea de cual era la decisión correcta y pagaría lo que fuera, para que alguien la orientase un poco en esto.
No podía pedirle consejo a Hayate, ella había dejado claro su punto, tenía que casarse con Nanoha. Tal vez le haría una rápida llamada a su madre o su hermano para pedir consejo, a lo mejor ellos le ayudaban a hacer lo correcto y de paso les daría la noticia de que serían abuela y tío respectivamente otra vez.
—¿Estás bien, Testarossa?— preguntó con sequedad Signum y Fate se sobresaltó al ver que tanto guardiana como ama no le despegaban la vista de encima.
—Por supuesto, ¿terminaron de discutir sobre mi vida amorosa?— sonrió con un rastro de ironía y Hayate soltó una risita incómoda, antes de asentir.— Uh, Hayate, Nanoha me pidió que te dijeras que nos dieras un par de días libres, ya sabes… para asimilar la noticia— la sonrisa de Hayate se torno pícara y sus ojos brillaron.
—Claro, para asimilar la noticia— repitió irónica y Fate tuvo la decencia de verse avergonzada.— Bueno, no hay mucho que hacer por ahora, así que pueden tomarse un par de días, pero por favor no abusen de su amorosa comandante, ¿vale?— sin decir palabra Fate aceptó lo ofrecido y la castaña miró a su guardiana que trataba de escabullirse sin ser vista.— Signum, tu cubrirás a Fate-chan y si ves a Vita dile que ella se encargará del papeleo de Nanoha-chan, ¿de acuerdo?
Signum bufó resignada.— Como orden, ama Hayate.
—Ahora váyanse que tengo mucho trabajo que hacer, shu, shu— hizo un gesto con su mano, como si estuviese barriendo algo, mientras volvía a centrarse en sus papeles. A pesar de que la comandante dijese que no había mucho que hacer, sin duda ella parecía tener la misma cantidad de trabajo que siempre.
Fate, ahora en compañía de Signum, caminaba hacía la salida de la base y por todos los años que conocía a la dueña de Laevatein, sabía perfectamente que había algo en su cabeza que la estaba inquietando.
—¿Sucede algo, Signum?— su tono fue vacilante, no porque le tuviese miedo a su rival, si no más bien porque se sentía un poco incómoda entablando conversación sobre sentimientos. Ni ella si Signum eran buenas en eso y esperaba que esa conversación no se volviese torpe como se la estaba imaginando.
—¿De verdad te quieres casar?— había curiosidad en su tono y no reproche como Fate hubiese esperado.
—Me gustaría, sí— admitió sintiendo como sus mejillas se calentaban.— Pero no sé si ahora es el momento adecuado.
Signum pareció meditar su respuesta antes de hablar.— ¿Cómo sabes cuando es el momento adecuado?
—No lo sé, tal vez no es este porque no me siento lista para ese paso— elevó los hombros con una media sonrisa, en realidad no tenía idea de lo que pasaba con su indecisión, pero si estaba ahí debía significar algo.
—Supongo que tienes razón— aceptó la guerrera.— pero ¿y si Takamachi quiere casarse? ¿aceptarías?— planteó la posibilidad Signum y Fate parpadeó varias veces, no había pensado en esa posibilidad.
Si Nanoha quería casarse y ella no estando preparada, se negaba ¿cómo reaccionaría su novia? Ni siquiera quería imaginárselo.
—No lo sé…— reconocía sintiéndose bastante mal por su respuesta. No sabía que sucedía con ella últimamente, ¿desde cuando era tan indecisa?— ¿Crees que debería discutir esto con Nanoha?
Signum soltó una risa seca.— Obviamente, ¿con quién más?— se mofó antes de detenerse en la puerta, Fate la imitó.— Tienen que tener en cuenta también tu trabajo, la ama Hayate me contó lo de tu renuncia y sinceramente, creo que eso lo debiste discutir con Takamachi también, a fin de cuentas renunciar a tu trabajo es algo que las va afectar a ambas.
—Pero es mi trabajo…— la Enforcer vaciló al ver la mirada penetrante que le lanzaba Signum.
—Bueno, tal vez por eso no estás lista para casarte— le dijo con dureza y Fate retrocedió un poco— todavía piensas como si estuvieses sola, tomas decisiones comos si no tuvieses pareja, ni hijas y no piensas que lo que hagas las va afectar de una manera u otra.
Fate parpadeó varias veces, sin haber considerado esa opción ¿estaba siendo egoísta con lo que estaba haciendo? En ningún momento se le había pasado por la cabeza preguntarle a Nanoha si estaba de acuerdo con que ella renunciara, sólo tomó la decisión pensando que esa sería la mejor solución.
Pero, al final ¿cómo podría saber ella sola lo que es mejor para su familia, si no lo conversaban antes? Casi se golpeó por no haber pensado en eso antes. La conversación era vital en las relaciones y ella parecía haberlo olvidado.
—Nos vemos, Testarossa— se despidió al ver que la rubia no daba indicios de querer hablar.
—S-sí, nos vemos…— farfulló y sumida en sus pensamientos caminó hasta el estacionamiento.
Signum le había planteado muchas interrogantes y no estaba segura de cómo contestarla.
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Nanoha y Vivio estaban sentadas en la sala de estar, viendo televisión y tratando de matar el tiempo hasta que Fate llegase con el prometido pastel de fresa. Ninguna hablaba, ambas estaban mirando fijamente la pantalla, pero si les llegaban a preguntar que estaban viendo, no tendrían idea de que responder.
La verdad era que tanto la madre como la hija estaban esperando a que Fate llamase para decirles que debía abandonar Midchilda para irse a una misión de emergencia. Fate había dicho que se iba a tomar, con suerte, dos semanas libres y no era como si no confiasen en la rubia, pero sabían de sobra y por experiencia que las llamadas a última hora solían sucederle mucho a la Enforcer, por mucho que tuviese o se mereciese los días de descanso, a los altos mandos no parecían importarle si venía saliendo de una misión.
A menudo olvidaban que los Enforcers –Fate en particular– eran humanos, no máquinas con energía y magia inagotable. Pero lo que solían olvidar con más frecuencia era que tenían familias a quién visitar, o que simplemente necesitaban un tiempo fuera del trabajo, que a pesar de que los malos no se tomase vacaciones, tenían un par de otros Enforcers preparados para cubrir el puesto de Fate por un par de días.
Pero no, tenían que llamar a su novia para consultar por cada cosa, por cada paso que daban y no la dejaban descansar como correspondía en ningún momento, siempre decían que lo que necesitaban era mucho más importante que lo que Fate podía estar haciendo. Y Nanoha sabía de primera mano, que Fate era eficiente y eficaz, conocía perfectamente la pulcritud con la cual trabajaba, era admirable y eso no se podía negar.
Sin embargo, Fate no era imprescindible. Habían muchos capaces de trabajar tan bien como ella, pero claro, ninguno tenía la reputación que seguía a Fate desde que tenía nueve años, ella había ayudado en montones de casos peligrosos y había salido airosa de la mayoría de ellos. Era seguro que nadie la podía igual, pero el punto era que no dejaban que nadie la igualara.
Si no le daban la oportunidad a otros, iban a depender siempre de Fate y eso era lo que asustaba más a Nanoha. Ahora que era joven, su novia podía aguantar el ritmo, pero en unos años no sabía si soportaría el mismo ritmo de vida y Nanoha tampoco sabía si ella podía aceptar una vida como la que tenía ahora.
No era una vida mala, pero tampoco era la vida perfecta que siempre se había imaginado junto a su novia. Y si bien Nanoha sabía que la perfección era imposible de alcanzar, ella deseaba tener una vida mejor con Fate. Una vida dónde pudiesen pasar una semana juntas, sin el temor de que la rubia fuese llamada y tuviese que desaparecer por meses.
¿Era egoísta querer más de lo que tenía? ¿Era egoísta pedirle a Fate más de lo que le daba? Tal vez estaba exagerando y estaba siendo demasiado pegajosa con la rubia. Pero ¿era un crimen querer estar con Fate, compartir como una pareja normal?
El problema, se daba cuenta Nanoha, es que nunca habían sido exactamente normales, pero es no significaba que no podía desear algo más de estabilidad, ¿verdad?
Si tan sólo la misma Fate se diese cuenta de que el mundo no se acabaría si no aceptaba una misión. Pero si ellos, los jefes de los jefes, creían que Fate era indispensable, Nanoha suponía que la rubia lo debía creer también, al menos de manera inconsciente porque no se imaginaba que su novia fuese lo suficientemente egocéntrica para pavonearse por ahí, con cada misión nueva que le asignaban.
Fate-chan no es imprescindible, pero es necesaria Nanoha-chan. Le había dicho Lindy una vez, cuando había estado enojada y frustrada con Fate, porque no había podido llegar a su fiesta de cumpleaños debido a una nueva pista en el caso que en ese entonces trabajaba.
Era frustrante, pero era la vida que ella había escogido ¿no? Cuando empezó a salir con Fate, cuando finalmente ambas confesaron lo que todo el mundo ya sabía, Nanoha sabía en lo que se estaba metiendo. Fate trabajaba mucho y con el paso del tiempo, la carga naturalmente aumentaría, era lógico y Nanoha lo aceptó porque estaba enamorada y hubiese dado cualquier cosa para estar con la rubia.
Eso era cuando eran sólo ellas dos. Ahora tenían a Vivio y a un bebé en camino, ya era hora de dejar de pensar en ellas. Ahora eran una familia real, con niños que necesitaban más que comida y un lugar para dormir. Niños que merecían tener un hogar cálido y amoroso, dónde ellos debían ser su prioridad y Nanoha creyó que Fate, de todas las personas lo entendería.
Fate sabía que lo que más necesitaba un niño era el amor maternal, a la familia y el apoyo de los amigos.
Y aún así, pocas cosas habían cambiado desde que Vivio llegó a sus vidas.
Habían muchas cosas que tendrían que cambiar, que debieron cambiar hace mucho tiempo y que no lo habían hecho porque ninguna había sido lo suficientemente valiente, como para iniciar las conversaciones incómodas. Era hora que ella y Fate tuviesen una conversación a corazón abierto para tratar de solucionar todos aquellos problemas que habían dejado de lado, por la poca cantidad de tiempo que tenían para compartir. ¿Qué caso tenía pelear con lo poco que se veían?
Ahora Nanoha ve el error que cometieron. Dejarlo pasar hizo el problema más grande de lo que era, pero confiaba en que podrían arreglarlo, ella estaba dispuesta a poner todo de su parte para que así fuese y esperaba que Fate se sintiese igual, porque de lo contrario de nada serviría toda la charla.
Vivio se removió a su lado y Nanoha le acarició el cabello, sintiéndose un poco culpable. Debieron haber solucionado esto mucho antes de tener la presión de su embarazo encima, debieron hacerlo por el bien de Vivio, porque la niña de ojos bicolor se lo merecía después de todo lo que había pasado. Además ellas escogieron y decidieron que querían a la niña, aceptando todas las responsabilidades que venían con ella. El que Vivio se quedase en sus vidas, no fue una verdadera sorpresa, como la niña que venía en camino ahora.
Tal vez habían sido demasiado inmaduras para entender lo que implicaba tener un niño en sus vidas, pero ahora que las iban a tener a las dos tendrían que aprender sobre la marcha.
No tenían ninguna otra opción.
La puerta de entrada se abrió y tanto Vivio como su madre, levantaron la cabeza para ver a Fate entrar con dos enormes cajas de tortas. Una sonrisa iluminó el rostro de Vivio y se levantó corriendo hacía su madre.
—¡Fate-mama!— chilló antes de abrazar a Fate, quién a penas podía mantener el equilibrio con las dos cajas en sus manos y Vivio colgando de su cintura.
—Cuidado Vivio,— regañó Nanoha con una sonrisa y se acerco a ambas rubias.— Vas a terminar tirando a Fate-chan al piso y no queremos que los pasteles se estropeen, ¿verdad?— le guiñó un ojo a su hija y se rieron a coro cuando escucharon el resoplido indignado de la Enforcer.
—¡Vivo va ayudar a Fate-mama!— Vivio tomó una de las cajas y con un poco de esfuerzo la llevó a la cocina, dándoles a sus madres un poco de privacidad.
—Bienvenida a casa, Fate-chan— recibió Nanoha sonriendo y unió sus labios en un casto beso.— Te demoraste más de lo que esperábamos— hizo un mohín con sus labios. Soltando una sueva risa, Fate le dio un suave picotazo y luego, son su mano libre le acarició la mejilla con ternura.
—Estoy segura de que querías la llegada de los pasteles—comentó mientras sus labios se curvaban en una sonrisa burlona. Nanoha se sonrojó un poco, pero no negó ni afirmó las palabras de su novia, no era como si fuese necesario. Fate sabría si mentía o no de todos modos.
—¡Nanoha-mama, Fate-mama trajo pastel de fresa!— chilló Vivio desde la cocina y sus madres se apresuraron en llegar a su lado, no queriendo que la niña en un intento de ayudar, utilizase un cuchillo e hiciese un desastre o peor, se lastimase.
—¿Y ese de que es?— inquirió mirando la caja que Fate ponía sobre la mesa.— ¿Vainilla, cacao?— sin darse cuenta, Nanoha se lamió los labios. ¿Había estado así de hambrienta antes? ¡Sí había comido pizza para el desayuno! Si seguía a este ritmo, engordaría más temprano que tarde y eso no sería para nada divertido.
—Uh… no, como ustedes querían fresa, para mi traje uno de chocolate— y fue como si Fate hubiese dicho una palabra mágica, tanto Nanoha como Vivio la miraron con los ojos abiertos y casi babeando, si alguien que no las conociera las viese en esos momentos, no dudarían que esas dos estaban relacionadas de alguna manera.
Obviamente Fate conocía a sus dos chicas, y sabía que preferían el chocolate por sobre cualquier otra cosa, y le pareció extraño que le pidieran un pastel de fresa, pastel que solía ser su elección de postre… desde siempre, sobre todo cuando estaban en el Midori-ya, Fate podía comer sin descanso ahí, porque no habían postres de fresas como los que Momoko Takamachi hacía.
Y la fresa era la debilidad de Fate.
No sabía porque, ni que significaba, si es que significaba algo, pero le encantaba todo lo que tuviese fresa y Nanoha podía dar fe de ello, si su experiencia en la adolescencia le había enseñado algo. Cuando la instructora, en raras ocasiones, usaba brillo labial escogía el de sabor a fresa y era como un imán para la Enforcer, ya que Fate no se despegaba de su lado, la besaba sin descanso y ambas podían afirmar que sus mejores recuerdos de la adolescencia involucraban el famoso brillo.
Y muchas experiencias vergonzosas también, porque Fate no se restringía ni siquiera en lugares público o frente a la familia. Eran esas pocas veces donde Fate actuaba, según Hayate, como una verdadera adolescente y para la ahora comandante era un poco irrisorio que algo tan inocente como las fresas podían sacar el animal dentro de la rubia.
Nanoha no se quejaba, en realidad le encantaba ese lado de Fate porque era algo que nadie se esperaría de ella.
—Entonces, ¿qué veían?— preguntó Fate mientras cortaba trozos del pastel de chocolate. Tranquilamente le sirvió a las otras dos trozos considerablemente grandes y espero pacientemente por una respuesta.
—¡No estábamos viendo nada, Fate-mama!— la rubia alzo las cejas, ella hubiese jurado que la televisión estaba encendida.— Esperábamos que llegaras con los pasteles, ¿podemos ver una película ahora? ¡Por favor, por favor!
El entusiasmo de Vivio era contagioso y tanto Fate como Nanoha se encontraban sonriendo de oreja a oreja. Sin decir palabra, la familia se dirigió hacia la sala de estar, cada una con un trozo de pastel y después de poner una película de Disney (Hayate se las había regalado a Vivio unos meses atrás y la niña se había enamorado de cada una de ellas), se sentaron en el cómodo sofá.
Nanoha se acurrucó al lado izquierdo de Fate, mientras que Vivio se sentó en sus piernas. Ninguna parecía querer dejar a Fate, temiendo que fuese a desaparecer en cualquier momento y la rubia hacia todo lo posible por darles una sensación de seguridad, ella no se iba a ir a ninguna parte y si dependía de ella, nunca las volvería a dejar.
A mitad de la película y con el estómago lleno, Vivio se quedó dormida abrazando a su madre, tenía una sonrisa contenida en el rostro y parecía bastante satisfecha en donde se encontraba, Fate no tuvo el corazón para despertarla y simplemente se la acomodó mejor para que la niña no despertase adolorida después.
Nanoha se levantó un poco y le dio un beso en la mejilla a Fate, antes de acurrucarse más cerca –si era posible- a su lado, mientras fijaba su mirada en la pantalla donde una princesa cantaba una canción.
Sabían que tenían que hablar, pero ninguna tenía ganas de hacerlo en esos momentos. No querían romper ese agradable ambiente familiar que se había formado, no era algo que sucediese a menudo y lo aprovecharían al máximo.
Pero eso noche hablarían, Nanoha no dejaría pasar más tiempo.
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N/A: Bueno, hola… si es que hay alguien todavía interesado en esto después de cuatro años XD *cofcasicincocof*… ok, ok, no tengo excusas para el retraso, en realidad la tengo pero no vale la pena mencionar nada. Lo importante es que, a pesar de que le dije a varias personas que no volvería por este Fandom, lo hice (¿por qué me bajo el amor con MSLN otra vez? Ni idea, tal vez porque alguien me obligó a ver la película –si recién la he visto XD- y fue inevitable el no recordar porque me gustaba tanto este anime así que ¿lección del día? Nunca digas nunca xD) y pretendo terminar las cosas que empecé.
Decidí partir con este, porque durante todo este tiempo fue el que más me pidieron terminar y bueno, aquí está obviamente no terminado pero en proceso de hacerlo (y no me iré por otros cinco años, lo juro XD).
Aunque debo ser sincera y decir que tuve la tentación de borrarlo y escribirlo todo de nuevo, pero sabiendo que después de todo este tiempo, recibir el primer capítulo con pequeñas escenas añadidas no compensaría la espera y por eso preferí continuarla donde quedó, pero no descarto en modificar los capítulos anteriores.
Y pido disculpas si este capítulo y la forma en que está escrito es diferente a los otros, creo que es evidente que cuando pasa tanto tiempo, las formas de escribir cambian un poco (no sé si para mejor, pero bueh uno hace lo que puede), espero que no sea un gran problema. También se me den haber pasado algunos errores, debo decir que son la 7am y tengo un poco de insomnio por culpa de mis estudios... así que si, estoy un poco cansada para darme cuenta de todos los errores que hay, pero cualquiera que noten háganmelo saber, sobre todo si hay errores de continuidad, porque me leí los capítulos anterior y los apuntes en mi viejo cuaderno (si, soy de las que escribe en papel las ideas generales antes de pasarlas al digital, bueno gracias a eso me acordé a donde iba a llegar con esta historia xD), pero aun así me sentí un poco perdida XD... en fin.
Intentaré actualizar lo más pronto posible, lo prometo.
Así que... gracias a los que sigan leyendo esto y tuvieron la paciencia y se dieron el tiempo de mandarme PM's para hacerme volver.
Saludos.
