Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha y sus personajes no son de mi propiedad.
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Un Pequeño cambio.
Parte VI
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Habían tenido un tranquilo día en familia, riendo y jugando como si no tuviesen ninguna otra preocupación más que corretear por toda la casa. Pasar los días así, en tranquilidad y en compañía de sus dos chicas, era algo que Fate había extrañado mucho cuando se encontraba en sus misiones, siempre se preguntaba lo que estarían haciendo, si Vivio había hecho los deberes, si Nanoha le había dado verduras y habían tenido una pequeña riña porque a la pequeña no le gustaban y así podía pasarse horas y horas imaginando como estarían pasando el día a día.
En esos momentos la rubia Enforcer se encontraba en la habitación de Vivio, la niña le había pedido con sus enormes ojitos llenos de esperanza, que le leyese un cuento para dormir y no había podido negarse a su petición, a pesar de que Nanoha le había lanzado una mirada entre enfadada y divertida, lo último por su debilidad para decirle que no a su hija y lo primero porque había dejado en claro que tenía que hablar con Fate y creía que estaba usando a Vivio como una excusa para no hacerlo.
Y lo último no era cierto, al menos no del todo. Fate no estaba usando a Vivio para nada y mucho menos para escapar de una conversación seria que debía tener con su novia. No, nunca haría eso, ella había echado de menos a su hija y los momentos que compartían antes de dormir. El contar cuentos era una tradición para ambas rubias, una que aunque Nanoha intentase simular, no podía. Vivio siempre decía que su voz no tenía la misma magia que la de Fate-mama y Nanoha no podía culparla, ya que a ella también le encantaba escuchar a su novia leer.
Así que por eso Fate había aceptado leerle un cuento a su hija, y pronto se dio cuenta que debido a su ausencia en las últimas semanas, la niña le había pedido más de lo acostumbrado, así que cuando con sus ojos grandes y brillante, Vivio pidió cuatro, Fate se los leyó todos, a pesar de que a principios del tercero la rubia pequeña ya se había a la tierra de los sueños.
Y no estaba evitando la conversación con Nanoha, sólo necesitaba unos minutos para ordenar sus pensamientos y pensar lo que quería decir y como hacerlo para no lastimar a su novia, porque lo último que quería era eso y no sabía tampoco como expresar sus preocupaciones con respecto a la idea de Hayate, porque no sabía exactamente cuales eran.
Suspiró y miró a Vivio dormir placidamente, aunque por momentos, cuando intentaba levantarse, la serenidad de su rostro era reemplazada por unas cejas fruncidas, casi preocupadas y la mano de la niña empezaba a tantear el colchón, hasta que se encontraba con el cuerpo de la rubia y se aferraba a su blusa con fuerza sin querer soltarla.
La expresión de la Enforcer se tornaba triste al verla tan desesperada por aferrarse a ella, le dolía pensar que era su culpa que su hija tuviese ese miedo irracional de que podía despertar al día siguiente y descubrir que su madre se había ido a una larga misión, sin siquiera decir adiós.
Así que se quedó un rato con ella, hasta que sintió el agarre aflojar, miró detenidamente a Vivio que ya se encontraba sumida en un sueño profundo y era evidente que ya no extrañaría su presencia en la cama. Fate se levantó, cuidadosamente reemplazo su cuerpo con una almohada a la cual la niña se aferró inmediatamente. Justo en ese instante Nanoha entró por la puerta en busca de su novia, creyendo que la encontraría durmiendo, más sonrió al ver como besaba la frente de su hija y se disponía salir.
—Nanoha— sonrió la rubia al verla, intentando no verse tan nerviosa como se sentía— ya iba a la sala, Vivio me pidió más cuentos de lo habitual y no he podido negarme— la mujer de cabellos cobrizos se rió en voz baja, sabiendo perfectamente que su novia era incapaz de negarse a nada de lo que su hija pudiese pedir. Era una debilidad que encontraba encantadora y otras veces, como ahora, muy frustrante.
—Creí que te encontraría dormida— admitió la instructora un poco avergonzada.
—Por supuesto que no, venga, vamos antes de que la despertemos— tomó la mano de su novia y en silencio volvieron a la sala. Se sentaron en el sofá y se miraron unos segundos en silencio. Nanoha no sabía por donde empezar, sin embargo Fate nerviosa como estaba, empezó con su clásico vómito de palabras.— Renuncié hoy, cuando fui a ver a Hayate, renuncié a mi trabajo de Enforcer.
Nanoha abrió los ojos enormemente y lo único que pudo hacer fue soltar un:— ¿Qué?
—Sí… renuncié, pero Hayate no lo aceptó y me dijo que buscara otra solución menos… drástica.— Fate sentía como sus mejillas se ponían coloradas con cada palabra que decía, siempre que mentía su rubor la delataba, aunque en estos momentos no estaba mintiendo exactamente, sólo… omitiendo cierta información.
—¿Solución menos drástica?— inquirió Nanoha ladeando la cabeza hacia su derecha, mirando con curiosidad a su novia.— ¿Cómo qué?
—Eh… no lo sé— mintió y Nanoha arqueó una ceja, sabiendo perfectamente que Fate no le estaba contando todo, pero si no lo hacía era porque seguramente Hayate había dicho algo absurdo o muy vergonzoso para ser repetido, así que lo dejo pasar. Por ahora.
—¿Por qué renunciaste sin siquiera decírmelo?— fue la respuesta que Nanoha quería saber, más que las tonterías que podían salir de la boca de su jefa y amiga.— Es una decisión muy importante, Fate-chan. Sé que es tu trabajo y que la decisiones con respecto a él las tomas tú,— había un atisbo de amargura en el tono de la ojiazul, que para Fate nunca había estado tan marcado como en esos momentos.— Pero renunciar… es algo importante, es algo que nos va afectar a todas por igual… es algo que debimos discutir como familia.
Fate agachó la cabeza avergonzada y suspiró al recordar las palabras de su rival, habían dado justo en el clavo le gustase o no.
— Eso dijo Signum, también— admitió sin levantar la mirada, preguntándose cuanto tiempo llevaba siendo tan egoísta y Nanoha se lo había tenido que aguantar porque ella siempre decía que era su sueño, que vivir en misiones lejos de ellas, su familia, era su sueño ¿cómo había sido tan estúpida?— Y lo siento, la verdad es que fue una reacción visceral, simplemente lo hice sin pensar en las consecuencias…
—¿Por qué?— volvió a inquirir la instructora.— Siempre has sido muy racional, sobre todo cuando tienes que tomar decisiones importantes, te tomas tu tiempo Fate-chan, no entiendo que ha cambiado.
Fate se mordió el labio inferior, sabía perfectamente lo que podía demorar en tomar decisiones y todo el proceso que pasaba por su cabeza para llegar a la opción que creía correcta, pero esta vez no tenía tiempo para pensar, ni analizar los pros y los contras de dejar el trabajo.
—Tú y Vivio, eso lo cambia todo— contestó para sorpresa de la instructora— por primera vez he visto lo que mi trabajo les ha hecho y no puedo perdonarme por ello, he sido demasiado egoísta y anoche, cuando Vivio lloró…— hizo una pausa y apretó los puños.— Fue la gota que rebalsó el vaso, Nanoha. No quiero ser la causa de su dolor, ni del tuyo…
—Fate-chan, eso no es cierto— consoló Nanoha mientras le acariciaba el cabello, no le gustaba que Fate se echase toda la culpa de la situación. Ella también tenía cierto grado de culpabilidad, su silencio, el no hacer nada, el fingir que todo estaba bien cuando estaba lejos de estarlo, no intentar arreglar la situación porque prefería disfrutar de los días tranquilos con su novia la hacían igual de culpable.— No es sólo culpa tuya, yo nunca dije nada y ese fue mi mayor error.
Pero estaban a tiempo de solucionarlo, si ambas querían, podrían superar todos los obstáculos que la vida les pusiese por delante, Nanoha lo sabía.
—¡Por supuesto que sí!— exclamó la rubia mirando a su novia.— ¿Cómo ibas a decirme algo, cuando yo te decía que estaba viviendo mi sueño? Nunca te di la oportunidad de decir lo que pensabas, egoístamente creí que estarían bien con mis decisiones, que el que tuviese que abandonar por meses no les afectaría y no fui justa…
—Fate-chan, mírame por favor— pidió con ternura y la Enforcer obedeció con timidez.— Fue culpa de ambas, dejamos que esto se agrandara más de lo debido, así que no te eches toda la culpa.
—Lo siento, no es mi intención hacerme pasar por la víctima para salir indemne de esta conversación— susurró avergonzada. La verdad es que no sabía como justificar sus acciones frente a Nanoha, ¿cómo podría decirle que nunca se dio cuenta de su dolor o el de Vivio? Porque si lo hizo, porque a Fate dejarlas por meses también le dolía, pero entonces, si le dolía tanto como predicaba ¿por qué diablos nunca hizo nada para cambiar? ¿Por qué nunca se negó a una misión?
¿Qué estaba esperando para tomar la decisión de pasar más tiempo con su familia? Fate siempre decía que su trabajo de Enforcer era un sueño hecho realidad, pero si era sincera consigo misma, el sueño que realmente quería vivir era el estar con su familia a diario. Ese era su sueño ahora, y el que había tenido desde hace mucho tiempo y el cual nunca había vocalizado.
Y ese había sido su error, el asumir que Nanoha y Vivio sabrían el cambio de sus sueños, que sabrían lo importante que era para ella su familia, su bienestar y felicidad. Pero… si ese era su sueño, ¿por qué no se sentía preparada para el matrimonio? Ese sería el siguiente paso lógico, pero en los miedos de Fate no había nada ni lógico ni racional y tal vez por ello no lo podía explicar.
—Lo sé, Fate-chan, lo sé— Nanoha besó la mejilla de su novia y le abrazó.— Supongo que mi embarazo complica todo…— Fate acarició el vientre aún plano de la pelirroja y una sonrisa de oreja a oreja se formó en su rostro.
—Tal vez las circunstancias no sean las adecuadas, pero tú teniendo a mi bebé me hace amarte mucho más y no pensé que eso era posible— añadió risueña y le dio un suave beso en los labios a la otra mujer. A pesar de que Fate se sentía un poco más tranquila, su estómago aun se retorcía por culpa de la anticipación, aun faltaba mucho de que hablar y muchas cosas que Nanoha debía decir.
—Te amo— correspondió Nanoha y sonrió con cierta malicia— a pesar de que cuando me entere, quería matarte por hacerme eso— se mofó con cariño y la rubia se sonrojó violentamente, logrando que su novia se riese a carcajadas.
—Mou… Nanoha no es gracioso…— después de todo Fate había estado varias veces frente a la ira del Demonio Blanco y estaba demás decir que no era una experiencia que le gustaría volver a repetir. No si podía evitarlo.
— Sin embargo, hay cosas que tienen que cambiar si o sí,— dijo con seriedad y Fate asintió, dispuesta a escuchar y cumplir todo lo que Nanoha quisiese.
—No quiero que renuncies a tu trabajo, Fate-chan— reconoció y ambas se sorprendieron por sus palabras. Era verdad que Nanoha le tenía cierta aversión a las obligaciones de Fate, pero nunca se le había pasado por la cabeza pedirle a la rubia que renunciase y echase al olvido todo el trabajo duro de años. Eso sería egoísta de su parte, lo sabía y lo último que quería era que, en el futuro, la rubia la resintiese por haberla orillado a tomar una decisión apresurada.
Fate frunció las cejas, confusa.— ¿Entonces que…?
—Quiero que seas capaz de equilibrar tu vida personal con el trabajo. Renunciar no es solucionar el problema, es evitarlo.— Acarició la mejilla de la rubia y sus ojos azules se tornaron tristes.— Quiero que nosotras seamos tu prioridad, Fate-chan, pero no así. No cuando tienes que abandonar todo. Esa no es la respuesta— dijo lo último con fiereza que no dejaba de asombrar a Fate.
La rubia le miró sin comprender, si renunciar no era la respuesta, ¿cuál era entonces? Porque Fate no sabía que otra solución encontrar, aparte del matrimonio y con ello justificar por medios legales los motivos de su estancia en Midchilda (eso había hecho Chrono cuando Amy había estado esperando a los gemelos, se pidió un permiso de un año y trabajó desde casa en papeleos más que en otra cosa). Sí, podía negarse a algunas misiones menores y dedicarse a las más complejas, pero al final eso sería lo mismo ¿no? Ya que las misiones más complejas requerían tenerla más tiempo lejos de casa.
Sintió como la ira crecía dentro de ella, no estaba enojada con Nanoha, lo estaba con ella misma por ser tan cobarde, tan indecisa y por haber sido tanto tiempo una novia egoísta y una madre ausente. Ahora, lo único que debía hacer era encontrar el valor que en algún momento se le escapó (Fate presume que pudo haber salido pitando entre las bromas sobre trillizas de Nanoha y las lágrimas de Vivio) y pedirle a su novia matrimonio.
Era la solución más fácil, lógica y a la que Fate temía más. Dios, si lo pensaba un poco era casi irrisorio su miedo al compromiso.
Pero… realmente era sólo eso, ¿miedo a comprometerse? Si ese era el caso, no dejaba de ser ridículo para la rubia Enforcer. Era un miedo que no tenía ni pies ni cabeza; vivía con Nanoha, habían adoptado a una niña juntas, llevaban más de seis años juntas como pareja y otros tantos más como amigas, y ¿ahora ella descubría que le tenía miedo al compromiso?
No se lo tragaba y dudaba que Nanoha lo hiciese. Pero si no era eso, entonces ¿qué otra cosa podría ser?
—¿Fate-chan?— llamó Nanoha un tanto preocupada, la rubia no había dicho absolutamente nada en cinco minutos.— ¿Estás bien?
—Eh sí, sí…— contestó con la mirada perdida, aún distraída por sus anteriores pensamientos.— No sé que decir, Nanoha… renunciar era lo único que se me ocurrió, no sé que otra cosa puedo hacer— reconoció finalmente y evitó mirar los ojos de su novia, temiendo que ella pudiese ver en los propios las dudas y la (mentira) omisión de información.
Nanoha suspiró y no dijo nada. No sabía que decir, a parte de renunciar a ella tampoco se le ocurría otra cosa, pero por más que quería, no podía aceptar la oferta de Fate. No iba a dejar que la rubia abandonase su preciado trabajo, no cuando Nanoha misma no lo haría aunque Fate se lo pidiese (aunque era evidente que su trabajo no le exigía abandonar a la familia), lo que tenían que hacer era encontrar el punto de equilibrio.
Juntas, como pareja y como familia debían encontrar la respuesta.
—Bueno, tenemos tiempo para pensarlo ¿no?— una media sonrisa se dibujó en su rostro, no totalmente convencida de que lo harían.— Ya encontraremos la solución perfecta.
Fate asintió indecisa, igual de poco convencida que Nanoha con esas palabras.
—Así que tienes un mes de descanso…— recordó Nanoha, pensativa.— ¿Crees que puedas pasar tiempo con Vivio? Como vas a estar de permiso, dudo que tengas que hacer papeleo, yo por otro lado…— hizo una mueca de disgusto, el único problema que ella tenía con el embarazo era que no podría hacer trabajo de campo y sinceramente, realizar el papeleo era tan emocionante como escuchar a Yuuno hablar de algún libro nuevo que leyó.
Pero Nanoha no se iba a quejar, al menos no mucho, no cuando debía tener en cuenta que era por la seguridad de su hija. De pronto una sonrisa tonta se formó en sus labios, como si recién hubiese caído en cuenta de que tendría una hija de Fate, con ADN de ambas y todas esas cosas que nunca pensó que tendría.
No es como si Nanoha fuese a hacer una diferencia entre Vivio y la nueva bebé, por supuesto que no, aunque Vivio no fuese de su sangre, era tan de ella como la niña que venía en camino (ver a Precia tratar a Fate como lo hizo, y ver a Lindy criarla como si fuese propia, le enseñó que a veces la sangre no significaba nada), pero por mucho que amaba a la pequeña rubia, siempre le pareció injusto que fuese físicamente más parecida a Fate y no tuviese ni un cabello como el de ella.
Ahora ya no le molesta, pero al principio fue un tanto problemático.
Siempre que andaban juntas, la gente asumía que Fate era la madre por las evidencias obvias, ambas rubias y compartían el color de ojos, aunque fuese uno. Y asumían también, que Nanoha era o bien la niñera o la amiga que cuidaba de la hija de su mejor amiga (cada vez eran menos los que la trataban como la mejor amiga de Fate, teniendo en cuenta que la instructora se había encargado de dejar muy en claro de una manera muy gráfica –para mucha vergüenza de Fate-, que eran más que amigas), aunque a Nanoha solía no importarle lo que decía la gente, cuando no la reconocían como la madre de Vivio, le dolía.
Aunque cuando Fate señaló acertadamente que; Vivio podía parecerse a ella físicamente, pero su actitud era demasiado similar a la de Nanoha, tenían gestos y frases semejantes, incluso se reían igual. Esa observación le tranquilizó bastante, al menos su hija tenía algo de ella, ahora Nanoha esperaba que Vivio no tuviese la costumbre de hacer amigos después de usar un Starlight Breaker, ya que de ser así tendrían algunos serios problemas legales.
—Claro que pasaré tiempo con ella— prometió Fate, era evidente que tendría mucho tiempo libre en este mes y en ¿qué otra cosa lo utilizaría? No tendría trabajo, no papeleo y no tratar con los burócratas. En otras palabras, tendría vacaciones y era la ocasión perfecta para fortalecer su lazo con Nanoha y crear uno con Vivio.— Y contigo también, todo el tiempo que quieras, cuando quieras…— añadió con coquetería antes de besar a su novia, quizá con un poco más de entusiasmo de lo planeado.
Se estaban desviando del tema, aún tenían un montón de otras cosas de que hablar, Nanoha lo sabía, pero no era capaz de dejar de besar a Fate. Pero ¿alguien podía culparla? Su novia se había ido por varias semanas y no habían logrado tener intimidad en mucho tiempo (tal vez no tanto para una persona normal, pero si para ellas), y con todo lo del embarazo y los miedos que florecieron con el, no lo habían conseguido ahora tampoco.
Ese era el momento perfecto para celebrar la noticia de que serían madres otra vez, para volver a conectarse como pareja a ese nivel íntimo que tanto extrañaban, no habría nada ni nadie que las pudiese interrumpir…
—¡Fate-mama, Nanoha-mama!
Hasta que el grito aterrado de Vivio las separó.
Ambas madres intercambiaron una mirada horrorizada, nunca habían escuchado a su hija así, tan desconsolada. Sin pensarlo, corrieron a su cuarto. Esa noche sin duda terminaría de una manera agitada, pero no de la forma en que a ambas mujeres les gustaría.
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Shamal había estado tan concentrada en su investigación, qué había olvidado por tercer día consecutivo, ir a cenar con su familia (y de volver a casa en realidad, pero con la frecuencia que el resto se iba a misiones, tuvo suerte de que nadie se hubiese dado cuenta de ese detalle). O eso era lo que le dijo a Signum cuando ésta le cuestionó por tercera vez las razones de su ausencia en la mesa familiar. No había querido preocuparla, no cuando sabía que su novia no volvería a estar tranquila y se pasaría yendo a la enfermería para asegurarse de que ella estaba comiendo y cuidándose como correspondía.
Lo haría hasta que ella volviese al ritmo de trabajo normal, y eso sólo sucedería cuando encontrase una respuesta a la causa del embarazo de Nanoha y como se veían las cosas, eso no estaba sucediendo pronto.
Además, si era sincera, no se había dado cuenta del paso de las horas y mucho menos de los días, había estado tan sumida en los datos y análisis frente a ella para notar lo que sucedía a su alrededor (eso no se lo podía decir a Signum, porque su novia la sacaría a rastras de su oficina). Así que cuando Signum apareció en su oficina con los brazos cruzados y una mirada escrutiñadora, había caído en cuenta que no le había avisado a nadie que no aparecería y mucho menos les había contado lo que estaba investigando, aunque esa parte le parecía obvia.
Y si bien, Signum no había dicho nada, Shamal no lo necesitaba para saber lo que pensaba. Podía ver claramente en los ojos de su novia que no estaba contenta con su conducta y como se estaba descuidando.
—No me parece que estés tan concentrada— murmuró después de un largo silencio la guerrera de cabellos rosas, mirando con recelo a su pareja. Como lo esperó, Shamal frunció el ceño, tratando de verse intimidante y enojada, pero lo único que consiguió fue mostrarle a Signum lo cansada que estaba.
—¿Entonces como estoy?— preguntó con ironía poco característica en ella, pero Signum no se dejo amedrentar por su tono. De hecho este sólo logró darle la razón sobre lo que pensaba y no pensaba guardárselo.
—Obsesionada,— contestó con sequedad. La doctora se tensó ante la respuesta, pero no dijo nada. No valía la pena empezar una discusión por trabajo.— La ama Hayate me dijo que no volviste a casa, que te has pasado encerrada aquí…
—Al parecer tú tampoco volviste, así que no veo cual es el problema— se encogió de hombros, tratando de volver a concentrarse en la pantalla frente a ella, sin muchos resultados.
—Fue por trabajo.
—¡Lo mío también es trabajo!— exclamó enfadada y tal vez ofendida.— No estoy aquí perdiendo el tiempo, Signum, estoy trabajando tanto como tú y Vita-chan, no veo cual es el problema— se repitió refunfuñando, y Signum casi sonrió al verla hacer un mohín como si fuese una niña pequeña que acaba de ser regañada.
—La diferencia radica en que yo si dormí mientras me encontraba fuera, ¿puedo decir lo mismo de ti?— el tono triunfal con el que habló la dueña de Laevatein hizo gruñir a la rubia.
—Por supuesto— mintió con descaro, en un vano intento de sacarse a Signum de encima. Necesitaba volver a investigar y por mucho que le encantaba estar en compañía de Signum, en esos momentos sólo estaba entorpeciendo su área de trabajo.
—Claro, por eso tienes bolsas oscuras bajo los ojos y tu oficina se parece al basurero de una cafetería,— entrecerró los ojos y luego suspiró al ver que Shamal parecía no querer ceder y darse cuenta de que necesitaba un descanso.— Estoy preocupada por ti— admitió finalmente, no sin antes sonrojarse un poco. Aún, después de todo el tiempo que había pasado desde que Hayate se convirtió en su ama, le costaba expresar sus sentimientos sin sentir vergüenza, como si estos fuesen algo malo o ridículo.
La mirada enfadada que aun sostenía Shamal, se esfumó rápidamente.
—No es necesario, estoy bien— intentó apaciguar las inquietudes de la guerrera de la espada, aunque fue en vano y lo supo con sólo ver los ojos de su novia. Signum la miraba de pies a cabeza, viendo claramente el estado demacrado y fatigado que la doctora tenía, sin entender las motivaciones detrás de la rubia para castigarse de esa manera con el trabajo.— Necesito encontrar esta respuesta, Signum. Es importante para mi…— para nosotras, habría querido decir, pero las palabras se le quedaron atrapadas en la garganta.
No estaba preparada para soltarle esa información a Signum todavía.
—¿Por qué?— insistió Signum, al borde de perder la paciencia y era raro que lo hiciese con Shamal, generalmente era Vita (y a veces Testarossa) quién lograba sacarla de sus casillas. Además, no entendía porque Shamal no era directa y le respondía con la verdad desde el comienzo. Desde que empezaron esta relación, se habían basado en el cariño y la confianza, como debía ser. Siempre fueron sinceras aunque a veces fuese doloroso, pero gracias a ello había creado un vinculo especial.
¿Qué había cambiado ahora? ¿Por qué Shamal parecía reacia a explicarle lo que la motivaba a investigar, literalmente, hasta el cansancio?
—¿Sabes lo que dirían de mí, de la unidad, si descubro como dos mujeres pueden ser capaces de concebir sin intervenciones externas?— contestó con una pregunta, tratando de desviar a Signum de lo personal a lo laboral, después de todo era una mentira plausible. O eso esperaba.
Al ver que la otra mujer fruncía el ceño, se dio cuenta de que no era suficiente.
—¿Testarossa te está presionando por una respuesta?— inquirió con un dejo de ira en su tono.
Shamal soltó una risa entre sorprendida y divertida con la pregunta de Signum. Su tono sobreprotector logró provocarle una cálida sensación en el estómago, y se permitió disfrutar de aquel calor. Se relajó por unos segundos para responder a esa pregunta, esa acusación más bien, que no tenía ni pies ni cabeza. Si se demoraba un segundo más, sabía que Signum asumiría su silencio como una afirmación y no quería que le fuese a dar caza a la pobre Fate.
—Dios, no. A Fate-chan ni siquiera le importa el cómo, sólo está feliz con el embarazo de Nanoha-chan.
—¿Entonces por qué?— volvió a cuestionar.— No me trago que quieras algún tipo de reconocimiento por tu trabajo, nunca lo has querido antes y has hecho descubrimientos sorprendentes.
A veces, Shamal odiaba que Signum la conociese tan bien, así era imposible ocultarle las cosas.
—No… no puedo,— admitió finalmente, avergonzada por su incapacidad de ser sincera con Signum.— Necesito tiempo para… para encontrar una manera de decírtelo.
Necesito tiempo para saber como decirte que quiero tener una hija contigo, Signum…
Signum se acercó a la rubia y asintió, en silencio aceptando que Shamal necesitaba tiempo. Eso podía hacerlo, podía esperar todo lo que fuese necesario, habían esperado literalmente siglos para poder estar juntas y confesar lo que sentían, así que esperar un par de semanas para saber lo que afectaba a su novia no le dolería (pero si le preocuparía, siempre lo haría por muy pequeña o insignificante que sea el problema que atormente a la rubia). Lo único que la doctora tenía que hacer era ser sincera y decirle, explicarle porque Signum era densa y pocas veces se daba cuenta de las cosas.
En ese aspecto era demasiado parecida a Testarossa, por mucho que le molestase, era algo innegable.
—Lo siento, Signum— se disculpó.
—No tienes porque, sólo prométeme que te irás a casa conmigo y descansarás— le dio un breve y casto beso en los labios. Eso fue suficiente para convencer a Shamal y con una sonrisa aceptó la mano que Signum le ofrecía.
—Podemos no descansar, ya sabes…— movió las cejas con una sonrisa ladina pintada en sus labios.
Un ligero rubor calentó las mejillas de la guerrera de la espada.— Bueno, si eso es lo que quieres…— empezó con un brillo travieso en los ojos que puso a Shamal nerviosa,— tendrás que darte un baño, se nota desde la puerta que no has visto el agua en días— se burló.
La oficina se quedó en silencio, hasta que Shamal procesó lo que Signum había dicho.— ¡Signum!
Entre risas y bromas, salieron de la oficina. Y a pesar de que había esquivado la bala, por así decirlo, Shamal no podía disfrutar al cien por cien la compañía de su novia, no cuando el tema del embarazo rondaba aún por su cabeza.
No cuando deseaba fervientemente estar ella en los zapatos de Nanoha.
Shamal quería tener una hija con su novia, eso estaba claro, ella lo había sabido incluso antes de todo el asunto de Nanoha y Fate, pero con la situación de ambas magas, se había acrecentado su deseo (convirtiéndolo como Signum muy bien lo había señalado, en una obsesión). No entendía como era posible que ella, que tanto lo quería no hubiese obtenido ese milagro, pero que Fate y Nanoha, sin siquiera quererlo, sin haberlo anhelado tanto como ella, lo habían logrado.
Sentía que era injusto, que era como si el destino, la vida y los dioses se estuviesen burlando de ella. Mientras le daba a sus cercanos su deseo más anhelado, a ella no le dejaban nada más que la amargura de la envidia y la obsesión de saber el cómo fue posible.
Pero había otro detalle, un problema. Shamal no sabía si el sentimiento y las ansias de tener una niña eran mutuo, nunca lo había hablado con Signum, nunca se había atrevido a sacar el tema, tenía mucho miedo de preguntar y de obtener una negativa, una burla o sólo un indiferente encogimiento de hombros.
No, no podía decirle a Signum aún. Sobre todo cuando no había un método claro de concepción y lo único que tenía eran teorías locas y datos fantasiosos sobre rituales que quizá nunca existieron.
Necesitaba investigar más, analizar más datos, entrevistar tanto a Nanoha como a Fate. Tenía que haber algo, debía haber algo, ella sabía que encontraría la explicación si se esforzaba un poco más.
—¿Estás bien?— inquirió Signum, sacando a Shamal de sus cavilaciones.
—Sí, por supuesto, sólo estoy cansada— admitió y tomó la mano de la mujer de cabellos rosas.
Por ahora, sólo por ahora, se permitiría descansar y disfrutar de las atenciones de Signum. Ya encontraría una manera de sacar el tema de los niños, y de confesarle a su novia todas sus preocupaciones.
Sí, sólo tenía que esperar el momento adecuado.
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La mañana en la residencia Takamachi-Harlaown no había empezado mejor de cómo había terminado la jornada el día anterior.
Vivio había estado demasiado asustada para decirles lo que había soñado y les costó hacerle volver a dormir. Fate le había contado una infinidad de cuentos, incluso le había contado los sucesos de algunas de sus misiones para entretenerla y desviar su cabecita de las pesadillas, pero no lo había logrado. Vivio se aferraba a ella con fuerza y no quería soltarla, sea lo que sea que hubiese soñado era evidente que involucraba a la rubia Enforcer.
Al final, terminaron las tres en la pequeña cama, incomodas y apretujadas, cosa que pareció tranquilizar a Vivio un poco, no había manera de que aun durmiendo, no sintiese la presencia de sus madres protegiéndola de todos los monstruos que solían asustarle. Incluso así, sólo pudieron conciliar el sueño alrededor de las cuatro de la mañana y el descanso les duró poco, al menos a las madres, cuando Nanoha había despertado tres horas después con náuseas y vómitos.
Fate, sin pensarlo dos veces, le había acompañado al baño intentando no despertar a Vivio. Como buena novia, le sostuvo el cabello mientras Nanoha arrojaba hasta su alma en el inodoro. Era la primera vez que la rubia presenciaba los síntomas del embarazo.
De alguna manera, presenciar esa escena de náuseas matutinas volvían todo muy real y Fate sonrió como si fuese el espectáculo más bonito que había visto en su vida. Como si estuviese viendo fuegos artificiales…
—Mou… Fate-chan, lanzar mis tripas al inodoro no es motivo para sonreír…— lloriqueó Nanoha, cuando mirando por el rabillo del ojo, alcanzó a divisar la sonrisa de su novia.
—Bueno, es la primera vez que soy testigo de los síntomas del embarazo de Nanoha,— dijo tranquilamente, como si aquella fuese respuesta suficiente o normal, después de todo ¿a quién le pone feliz ver a su pareja enferma casi abrazando el retrete? Fate a veces era un poco extraña y ciertamente apreciaba cosas que otros ni en sueños lo harían.
Nanoha, dispuesta a lanzar un comentario mordaz en contra de la radiante rubia, sufrió otro episodio de náuseas y pronto olvidó porque se había estado comenzando a irritar con su novia.
Dios, estaba contenta de estar embarazada, le encantaba la idea de tener otra niña en sus vidas, pero realmente, realmente odiaba los síntomas del embarazo. Los vómitos, las náuseas matutinas y no tan matutinas, el cansancio extremo, los cambios de humor… Fate estaba sonriendo ahora, pero cuando tuviese que soportar todos esos síntomas y más, Nanoha esperaba que la rubia no quisiese salir corriendo a alguna parte lejos de ella.
Y si salía corriendo y Nanoha la encontraba, escondida en alguna parte, tratando de mantenerse lejos de su novia embarazada y hormonal… Fate no sabría que la golpeó, Nanoha podía asegurar eso.
—Eh… ¿Nanoha?— llamó Fate inquieta, pasando saliva y sudando frío. Sentía el aura amenazante que desprendía su novia y se estaba poniendo nerviosa (afortunadamente Raising Heart estaba en la habitación). La reacción de la Enforcer fue automática, y se puso a la defensiva inmediatamente. Si lo que le había dicho Hayate, sobre los cambios de humor, era cierto (y por la experiencia que le había visto pasar a Amy, la rubia sabía que era cierto y muy peligrosa si pedía la opinión de Chrono), tendría que tener especial cuidado con tratar a Nanoha, sobre todo por su increíble poder mágico.— No sé que te está pasando por la cabeza, pero ¡recuerda que todavía no he hecho nada!
—¿Y lo harás?— Nanoha le lanzó una mirada furiosa y Fate sintió un escalofrío recorrerle la espina, ¿de qué rayos estaba hablando la instructora? ¿y cómo pretendía que Fate lo supiese si no le había dado ninguna pista? Y lo más importante de todo, ¿Nanoha siempre había sido así de aterradora?
—Eh…¿hacer qué?— preguntó tentando a la suerte, aunque presentía que cualquier cosa que dijese sería usado en su contra.—¡Me siento como una criminal otra vez!.— lloriqueó mentalmente, sin saber que diablos había pasado en tan poco tiempo para poner a Nanoha en ese humor de perros.
Nanoha por respuesta soltó un gruñido animal y murmuró algo muy parecido a 'como si no lo supieras'.— ¿Nanoha?
—¡Me vas a dejar!— su voz no sonaba enojada, como la Enforcer lo esperaba, no, nada de eso. Esta vez sonaba casi desconsolada y antes de que la rubia pudiese decir algo, Nanoha se levantó rápidamente empujando a Fate en el proceso de su escapada y se encerró en su habitación, azotando la puerta.
Fate parpadeó varias veces, antes de levantarse del piso. ¿Qué diablos estaba pasando?
—Um… ¿Nanoha?— golpeó la puerta suavemente y trató de abrirla, sólo para darse cuenta que estaba cerrada con llave. Genial. Fate suspiró y volvió a golpear.— Nanoha, ¿puedes abrir por favor?
—¡No!— respondió airada la mujer— Vete, ¡vete ahora que puedes, déjame sola y embarazada!— Fate hizo una mueca de dolor, como si las palabras de la instructora le hubiesen hecho daño físicamente. ¿Ésta era la manera que tenía Nanoha de enrostrarle los problemas que tenían por su trabajo?
—No te voy a dejar sola y embarazada, Nanoha… si abres la puerta, podemos solucionar el problema— intentó racionalizar con la mujer sin tener ningún resultado. Bueno, al menos no uno positivo, porque al oír sus palabras Nanoha empezó a gritarle otra vez.
—¿No? ¡¿No?! ¿Y qué pasará cuando este gorda como una ballena? ¿cuándo deje de ser atractiva? ¿cuándo mis hormonas saquen lo peor de mí?— Fate estuvo a punto de decir que eso último, ya estaba sucediendo (o eso suponía), pero si quería vivir, sabía que debía guardar silencio. Así que se mordió la lengua y esperó.— ¡¿Cuándo el estrés, el cansancio y los cambios de humor me vuelvan loca?! ¿vas a estar conmigo? ¿eh, Fate? ¿segura que no vas a escapar y no volver nunca más?
Bueno, el lado positivo era que no le estaba culpando por su trabajo. Eso era un alivio.
—Eh… ¿tengo que responder?— inquirió después de unos largos y silenciosos segundos. En cuanto las palabras escaparon de su boca, se arrepintió.
—¡No te burles de mí!— medio gritó y lloró Nanoha.
—¡Na-Nanoha! No me estoy burlando, pero estás siendo ridícula— Fate esperaba que esto no fuese un intento fallido de tranquilizar a su novia.— Te amo y por nada del mundo te voy abandonar, voy a estar contigo siempre que me necesites y aún si no lo haces, estamos en esto juntas…
A menos que te manden a otra misión, una maliciosa voz apareció en la cabeza de la rubia y esta decidió ignorarla.
—Ah, así que ahora soy ridícula— Fate apoyo su frente en la puerta, derrotada. De todo lo que dijo, obviamente Nanoha iba a rescatar lo malo.
—Eso no fue lo que quise decir…— gimoteó Fate, pero la instructora no estaba escuchando nada de lo que le decía.
—¿Ahora insinúas que soy tonta y sorda? ¿así demuestras tu amor, Fate?— la aludida se tensó ante el tono glacial de Nanoha, ¿cuándo dijo ella esas cosas? ¡ni siquiera lo había pensado! ¿Acaso las mujeres embarazadas tenían poderes especiales que cambiaban las palabras? Fate tendría que investigar eso.
—Uhm… por supuesto que no, cariño— intentó sonar seductora,— tú sabes como demuestro lo mucho que te amo…— ronroneó con ese tono de voz acariciante que sabía le encantaba a Nanoha.
—Oh, así que el sexo es todo para ti— ahí estaba el tono dolido. Fate dejó caer los hombros, por supuesto que no funcionó. ¿Qué le hizo pensar que lo haría?— ¡Y no volverás a tocarme!— ahí estaba el tono enojado.— ¡¿Me oyes?!
Fuerte y claro, cariño, fuerte y claro…
—Está bien, no volveré a tocarte…— acordó por la paz.
—¡L-lo sabía!— hipó nuevamente la instructora— Me vas a dejar cuando sea del tamaño de una casa…
—Nanoha, nunca vas a estar del tamaño de una casa…— fue su intento de consuelo.
—¡Y ahora me tratas de tonta!
—P-pero yo no…
—¡Entonces estás de acuerdo que voy a ser como una ballena!— Fate parpadeó varias veces, incapaz de seguir el ritmo de Nanoha. La chica estaba pasando de un tema a otro, con demasiada rapidez y ni hablar de su humor. Ya se estaba mareando.— La gente en la calle me va apuntar cuando me vea; miren, la pobre Nanoha, van a decir. Abandonada por su novia Enforcer súper sexy porque es tonta, loca y del porte de un ballenato. Miren, ahí va Nanoha la ballena, Nanoha la loca sorda, Nanoha la casa andante…
Fate hizo algo que Nanoha no había esperado. Fate se rió. Se reía de ella, la mujer que amaba, la madre de sus hijas, se estaba riendo de su dolor y angustia.
—¡Eres tan cruel, Fate-chan!
—L-lo siento— se atragantó un poco y trato de poner una cara seria, a pesar de que Nanoha no podía verla.— Mira, si me dejas entrar podemos hablar de esto cara a cara y verás que soy sincera cuando digo que no te voy a dejar, ¿si?
—¿De verdad no me vas a dejar?— Fate se animó al reconocer el tono esperanzado de Nanoha, al parecer ahora si estaban llegando a alguna parte.
—Por supuesto que no, Nanoha. Te amo.— La Enforcer escuchó a Nanoha acercarse a la puerta, estaba a segundos de abrir la puerta y de dejarle entrar. Entonces, la instructora habló.
—¿Si me amas por qué sonreías mientras vomitaba?— Fate entrecerró los ojos, sintiendo que esa era una pregunta con trampa.— ¿Te gusta verme sufrir?
—¿Qué? ¡No!— Nanoha se estaba poniendo ridícula, sus preguntas y acusaciones carecían de fundamento, pero eso era algo que Fate no podía decirle. No si quería conservar todas las partes de su cuerpo.
—¿Entonces?— la voz de la mujer de ojos azules sonaba sospechosamente tranquila.
—Ehm… bueno, sonreía porque me hace feliz ver los síntomas, hizo todo más real para mí-
—¿Creías que mentía?— chilló indignada, interrumpiendo la explicación de su novia.
Mierda, pensó Fate.
—¡No, Nanoha! Por supuesto que no…— pero la instructora ya no escuchaba razones. Había estado cerca, muy cerca de salir de la zona de peligro.
Y así comenzó el ciclo de nuevo.
La Enforcer inhaló profundamente y se armó de paciencia. La capacidad de Nanoha de torcer sus palabras era casi mágica, si Hayate estuviese ahí, seguramente se reiría de su incapacidad de tratar con su hormonal novia.
Iban a ser unos largos meses, esto era solo el comienzo de lo que se venía y eso que a Nanoha ni siquiera se le notaba el embarazo. Sin embargo, Fate no se desanimó con el panorama que se le venía por delante.
Sólo tendría que esforzarse un poco más para que sus chicas estuviesen felices.
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N/A: Lamento la tardanza, se me ocurrió cambiarme de casa en estas fechas y fue un verdadero caos xD.
En fin, muchas gracias a todos los que aún siguen esta historia, especialmente a StrongandStrike, bulletproof-force1, Yume, Maca, Showd0wn y Major Mike Powell III, a pesar de que perdí el contacto con algunos, sé que los saqué de quicio más de una vez en el pasado con mi desgano a escribir y actualizar XD.
Saludos!
