Edward
Las clases fueron productivas, los jóvenes eran atentos y aprendía rápido. Me siguieron a la perfección. Claro, que no falta la manzana podrida. Además que una u otra interrupción de esas alumnas molestas.
Fui a ver a mi padre, y una torpe alumna se tropezó conmigo, si quiera se disculpo.
-Buenos días padres ¿listo para irnos a almorzar?
-Sí, vamos hijo. Tu madre nos espera con tus hermanos.
Nos juntábamos casi siempre en familia, en un restaurante de un amigo de mi padre.
Tan aburrido no resultaba. En medio de la comida recibí una llamada de Emmet. Había terminado con su novia y deseaba ir a desahogarse, o algo así, sus penas.
Me pidió que lo acompañara a "Gatulandia". El corazón se me acelero, no me negué, tampoco lo pensé dos veces. Deseaba ir nuevamente.
Di mis clases de las tardes. Un poco impaciente por que llegara el momento. Al finalizar fui a mi cuarto.
-¿Qué haces aquí? – pregunte, estaba sentada en el borde de mi cama, en una pose provocativa.
-Un "hola ¿Cómo estás?" primero – se acerco para darme un beso. Pero la aleje.
-Hola – entre y deje las cosas en el escritorio.
Rosalie era atractiva, eso era indiscutible. La pasaba bien con ella, pero no deseaba nada serio con una persona tan vanidosa y caprichosa.
No quería que se hiciera faltas ilusiones, paute las condiciones cuando comenzamos a "andar juntos".
-Pase a verte, me encontraba cerca.
-No me gusta que vengas a mi lugar de trabajo, menos aquí. La próxima vez llámame y nos encontramos en algún café.
Pude sentir la mirada de odio de Rosalie, mordiéndose su labio inferior, para ocultar su orgullo y no decirme nada.
Me tomo por sorpresa y me beso, sin dar lugar a otro.
-Llámame – volteo y dio un portazo.
No me gustaban las mujeres histéricas y sofocantes. Solo intentaba pasarla bien con Rosalie.
Miraba el reloj cada 5 minutos, impaciente por que fuera el horario. Me sentía como un estúpido.
Espere a Emmet impaciente en la sala. El reloj indicaba las 10.15 PM.
No comprendía mis ansias. Apenas lo salude cuando llego y partimos.
Al llegar al lugar, la busque por todo el salón. Nos sentamos en una mesa al frente del escenario. Por suerte no había tanta gente en el lugar. Además teniendo en cuenta que era lunes.
-¿Qué les sirvo chicos? – por primera vez oía su voz. Me encontré con unos enormes ojos verdes. Que resaltaban a pesar de las bajas luces.
-Dos cervezas ¿Cómo te llamas muñeca? – pregunto Emmet, sintiendo una molestia.
-Athena – se dio vuelta y se fue con una caminata sexy.
Llevaba puesto unos mini short de jeans y un top con el nombre del lugar en letras flúor. Su figura era perfecta. Sus curvas de la medida justa. No exagerada pero tampoco desapercibida.
Se apoyo en la barra, regalándome un deleitable panorama. Tomo las dos cervezas y las trajo en su bandeja. Las trajo a la mesa, pero ni si quiera volteo a verme.
Un joven coqueteaba con ella, la tomaba de la cintura, hablándole al oído.
-¿Qué te pasa a ti? – pregunto Emmet.
-No es nada – ella desapareció.
Las luces se apagaron, dejando una baja sobre el escenario. Una música suave y sensual comenzó a sonar.
Salió, con un pequeño vestido blanco transparente. Con guantes que llegaban hasta su codo. Sus botas blancas le llegaban hasta las rodillas.
Se deslizo a gatas por el escenario. Llevo uno de sus guantes a la boca y se lo saco. Hizo lo mismo con el otro.
Subió a lo alto del caño, delicadamente. Abrió sus piernas bajo rozando suavemente por el frio metal. El vestido transparente quedo en el suelo. El conjunto de encaje blanco le quedaba terriblemente hermoso. Bajo por las escaleras.
Paso por unas mesas, se acerco a la nuestra, acaricio la mejilla de Emmet. Le puso un billete de 100 dólares en elástico de su media.
Nuevamente se sentó en mi regazo. Inclino la cabeza para atrás. Era un baile orgásmico. Parecía disfrutarlo. Coloque 200 dólares en el elástico de su braga. Tocando excitantemente mi rostro se marcho.
Volvió al escenario, se acostó en el suelo. Pero ahora su compañera la acompañaba. Ambas mujeres en el suelo se acariciaban sensualmente. El show finalizo con un caliente beso entre ellas.
El alboroto de todos los hombres en el lugar, era entendible. Pedí quedarme un rato más. Ella aun no salía.
Cuando la vi salir por la puerta de atrás, la seguí.
-Disculpa… - tome su muñeca, pero me quede sin habla. Ambos nos quedamos mirando.
-¿Si? – enarco una ceja, sonriendo.
-¿Puedo… invitarte un trago? – parecía un pervertido que la acosaba.
-Eres lindo – me tomo del cuello y me beso.
Sus labios eran tan cálidos y suaves. Quede inmóvil. Ella se aparto.
-Nos vemos – fue lo último que dijo. Tomo un taxi y se fue.
Volví a la academia sin dejar de pensar por un segundo en Athena.
Bella
Por suerte esa noche pude escaparme de Jacob. Estaba muy cansada para ir con él a su casa.
Ese chico si que era linda, olvide preguntarle su nombre. Por ser tan lindo lo bese.
Me prepare para ir a la academia. Hacia una semana ya de mi ingreso. Solo me hablaba con de los bailarines. Eric y Mike.
Hoy la clase era de hip-hop, menos mal que no se bailaba con parejas. Por ser unas de las que "mejor bailaba" a james se estaba haciendo costumbre, de agarrarme como su compañera.
No podía decirle nada era mi profesor. Los murmullos de mis compañeras comenzaban a molestarme.
-El guapote del profe, te mira con ganas de grrrr – dijo Eric.
-Eso desearías tú – le contesto Mike.
-Basta chicos – los regañe.
La clase comenzó, los pasos no resultaban complicados. Una joven interrumpió la clase. Para comunicarme que me llamaban de dirección.
Pedí permiso y me fui a su oficina. Al llegar entre, y me senté al frente de su escritorio. Solo diciendo buenos días. Llevo su mano a mi cuello, recorriendo hasta mi entrepierna. Mi rostro solo inescrutable. Pensaba en todo lo que había sufrido para estar aquí.
La imagen de mi madre antes de morir vino a mi mente. "Lo siento mama" me dije. Pero no puedo cometer tus errores.
Su mano roso mis pechos. La puerta me salvo. El director Carlisle se puso nervioso y pidió que me fuera.
Me dirigí a mi clase, sintiendo la peor basura.
Cuando llegue al salón. Habían cambiado de ritmo. Era un estilo rock de los 80. Estaban bailando "you re the one that want" , de john Travolta y Olivia Newton.
Era muy divertido con solo verlo.
-Ven Bella, baila conmigo – dijo James. Solo me deje llevar por la música. La pista que seguía fue "sumen night" de los mismo.
Los chicos se dividieron a un lado las mujeres al otro los varones. Y comenzó l danza libre. James hacia de John. Para taparle la boca y hacer enojar hice de Sundy. Era tan divertido, en ese momento me olvide de todo.
Parecíamos una réplica de " HIgh School music" todos sabían la coreografía.
En la parte lenta, inocentemente me acerque al profesor, me tomo de la cintura. E hizo que girara quedando de espalda a el.
Luego me tiro atrás sosteniendo mi cuello.
Terminamos colgada del suyo y el de mi cintura.
