Capitulo VII
Bella
Mi corazón se detuvo cuando lo vi, allí sentado en la mesa del costado, por poco olvido lo hacía. ¿Qué demonios hacia aquí?
Estoy segura que quiere extorsionarme, me pedirá sexo para que el no diga nada en la academia. Maldito.
No pudo concentrarme muy bien en el escenario.
Me escabullí por la puerta de atrás, rápidamente Salí a buscar un taxi. Creo q no hice más de media cuadra, un auto negro freno. Bajo la ventanilla, quede estupefacta con su mirada.
Era diferente, no me miraba como lo hacían los demás.
-¿Puedo acercarte a tu casa? - ¿Y que veas en el sucucho que vivo? Si claro. Pero, tenía una mirada de lo más dulce, a pesar de su apariencia de hombre brusco y serio. Sentía cada mejilla arder de la vergüenza. Inmóvil, agache la mirada. Mis piernas se movieron solas y subí al lado del acompañante. Tome aire y me arme de valor para enfrentarlo.
-¿Qué haces aquí? – pregunte seria. Sin mirarlo.
-Deseaba hablar contigo… - vacilo. Sabia que iba a decir.
-¿Qué acaso quieres acostarte conmigo? ¿Para que no digas nada? – alce la voz. El me miro horrorizado y sin entender. Me miro con cierto recelo.
-No digas estupideces - dice serio, toda mis palabras me las trague – No soy un imbécil para hacer algo así.
-¿Entonces….
-¡Deseaba verte! – en ese momento mi corazón se detuvo. Y solo escuche su frase en mi cabeza, una y otra vez.
Le indique la dirección de mi apartamento. No entendía muy bien que hacia aquí conmigo. No dije nada en el camino.
-Guardare tu secreto – Dijo para tranquilizarme.
-Gracias – supongo. Al llegar me baje. Y lo despedí.
Llegue y lo primero que hice fue darme un baño caliente, me metí en la cama, aunque no podía dejar de buscar una razón por la cual fue a verme. Deje de vacilar e intente dormir.
Mañana me esperaba un día bastante largo.
Llegue a la academia, salude a mis amigos.
-Cariño, que cara – dijo Mike.
-Ni lo menciones, debo hablar con ustedes…
-Buenos días ¿Listos? Isabella adelante – Dijo el profesor.
-Grrrr – gruño Eric, lleno de envidia, puesto que le gustaba James.
Según James era su pareja, debido a que era la que mejor le llevaba el paso, según mis consejeros gay, porque deseaba sexo conmigo.
Me ubique a su lado, para comenzar la clase. Me tocaba de manera intensa, y no me quietaba la mirada de los ojos. Esto resultaba bueno y malo. Bueno porque James no estaba nada mal. Malo porque mis compañeras me aniquilarían.
-Descanses – interrumpió el profesor – Espera Bella, deseo pedirte algo – dijo dubitativo.
Si, profesor lo que desee.
-Quiero que vayas a esta dirección a las 14 – entrego un papel disimuladamente mi mano. Me lo guarde en el bolsillo de mi pantalón. Solo asentí.
Me dirigí a donde se encontraban los chicos.
-¡Estoy en un gran lio! – Mike me entrego una botella de agua –Gracias, por favor almuercen conmigo, quiero hablar con ustedes.
-Claro – dijeron a coro los dos.
-Pero con la condición que me presentes a ese morocho de la otra vez – agrego Mike. No pare de reírme con solo imaginar la cara de Jacob.
-Trato.
La clase continuo, pero esta vez el profesor me intimidaba con sus miradas. Pero no podía echarme para atrás con lo lejos que había llegado.
Ahora debía pensar si ir o no a la dirección que me dio. Por fin finalizo la clase.
-Bien vamos – le dije a los chicos.
Tome mis cosas, y partí al vestuario de mujer a cambiarme. Pero el me detuvo en el pasillo. Se acerco arrinconándome contra la pared. Toco mis muslos, llevando sus manos a mis pechos.
-Espere…
-Ve mañana a mi oficina – se marcho.
Creo que en ese momento el alma huyo de mi cuerpo, si no veía alguien a mi me expulsarían. Me cambie y Salí.
-Bella…
-¡Oh por dios! - salte del susto, era él.
-Lo siento, vine a pedirte que almorzaras conmigo – me miro con esos ojos que nadie lo hacía.
-Lo siento…
-Por favor – oh dios como decirle que no, a él, si me miraba de esa manera.
-Está bien, pero antes debo avisarle a mis amigos – die, el camino a mi lado.
-Chicos lo dejaremos para mañana, por favor – suplique, ambos me fulminaron con la mirada.
-Claro, te veremos mañana – dijo Mike sonriendo.
-Eres una zorra – me susurro Eric al oído.
-Gracias.
Partí con él, subí en su auto, y fuimos a almorzar.
-¿Podrías decirme tu nombre?
-Lo siento, de verdad. Mi nombre es Edward… - su celular interrumpió.
Hablo por su celular con alguien hasta que llegamos al restaurante, se encontraba algo tenso. Tomamos una mesa. Ordene algo suave y un refresco.
-¿De dónde eres Bella? – pregunto, interesado.
-Vengo de un pueblo, Luisiana – dije sin mirarlo.
-¿Qué te trajo a esta gran ciudad? – sonrió de lado.
-Vivía sola con mi madre, debido a que m padre no lo conocí. Mi madre se suicido debido a las drogas, y no tenía nada porque quedarme allí - hice una pausa, no debía haberle comentado eso.
-Lo siento – dijo con un mirada llena de tristeza.
-No te preocupes. ¿Tu?
-Vivo en Londres la mayor parte debido a que estoy en una orquesta, pero a pedido de mi padre vine a enseñar música aquí.
-Oh eso es genial – era perfecto, busque y busque pero nada. Perfecto.
-¿Cómo te está yendo con tus clases de baile? – pregunto, era muy amable y simpático. A pesar de su apariencia seria.
-Muy bien gracias.
El almuerzo estuvo delicioso, fije la hora del lugar, y la sangre huyo. Eran las 13.40.
-Lo siento debo irme, te veré luego, por favor discúlpame – Salí disparando del restaurante.
Me sentí muy mal conmigo misma, por dejarlo solo, sin darle alguna explicación. Tome un taxi y le di la dirección.
Me dejo en un edificio, toque el 5 piso departamento B. el corazón iba a salirse de mi pecho. Sabía que esto era lo incorrecto. Nunca tendría que haber venid, pero con el director y el profesor de mi lado, graduarme iba a ser fácil.
-Pasa Bella, gracias por venir – "Zorra" decía mi consciencia.
Su departamento era bastante amplio y cómodo. Me sirvió un vaso de refresco. Solo deseaba que vaya al grano.
-¿Para que deseaba verme? – me encontraba sentada a su lado en el sofá.
-Para esto – se avalanzo encima mío, me beso con intensidad, tocando mi cintura. Mi celular sonó.
-Lo… siento debo contestar – era Jacob, pero lo utilice de excusa para poder irme.
-¿Qué sucede?
-Dedo irme es de mi trabajo. Lo siento nos veremos en otra ocasión.
No deje que se despidiera, fui rápidamente a la puerta. Tome un taxi y me fui a casa. Sabiendo que el profesor quería solo sexo. James no era feo, pero no me atraía en lo mas mínimo. Encima tuve que gastar en taxi, que pérdida de tiempo.
Al llegar me acosté un rato a tomar una siesta. Ya no se que mas podía pasarme.
