Capitulo X
Bella
Mire el reloj al lado de mi cama, sobre la mesa vieja de luz, encendí la pequeña lámpara, era muy temprano, no se en que momento me quede dormida. El estaba sentado en el sofá frente a mi, con los brazos cruzados, profundamente dormido.
Gracias a el pude olvidarme por un momento de la humillación, pero debía volver a la realidad, y mirarle a la cara luego de lo que me hizo. Salí de la cama lentamente, y cubrí a Jacob con una manta, fui hacer el desayuno, era lo que menos me tocaba hacer por la compañía que me hizo. Se veían tan lindo cuando dormía. En mi mente solo habitaba esa sonrisa que hacia desaparecer todas mis preocupaciones.
Hice unas tostadas con un poco de café con leche, hoy me sentía mejor, cuando no recordaba. Sus manos en mi cuerpo, en la manera que me beso…
-¿Por qué no despertaste así te ayudaba? – salió refregándose los ojos de la habitación.
-¿Cómo crees? Además ya esta lista, siéntate – Me sentía como su esposa, era tan dulce.
-¿Me dejaras llevarte a la academia? – Me puso esa mirada que me era irresistible, estaba sintiendo algo extraño, pero no quise pensar demasiado.
-Claro que si, termina tu desayuno, ire a cambiarme, en un rato estoy lista.
Anoche mi cabeza encajo perfectamente en su pecho, sus brazos fueron tan fuerte que lograron consolarme. Aun así no podía sacarlo de mi cabeza, la manera en que sus besos quedaron impregnados en mi cuerpo. Pero el vacio era peor, la manera que me dejo, sin si quiera despedirse. No iba a volver a caer en sus malditos juegos. No por ser una bailarina debía soportar que alguien me utilice de esa manera.
Me lave la cara, me mire al espejo y recordé una frase que mama me decía: Cada mañana en que vayas a lavar tu cara, que el agua se lleve con ella todas tus penas. Y comenzaras un dia mejor.
Eso es lo que hice, me vestí, me puse una calza negra que me llegaba hasta las rodillas, y una remera rosa suelta, que no hacia resaltar mi figura, me maquille, hoy tenia un mejor animo.
-¿Listo? – sonreí y me aliste para salir.
-Veo que estas de muy buen humor, y me encanta esa sonrisa. Aunque se que es porque soy irresistible – Se rio y me dio unos de esos abrazos tan acogedores que el solo los da.
El viento chocaba en mi cara, y me escondía en la espalda de Jacob tomándolo con fuerza de la cintura. Solo debía fijarme en la persona que me corresponda. Y el, era el indicado, solo debo olvidarme de Edward.
-Te veo en la noche en el club – me beso en la mejilla. Solo le sonreí.
De repente la sonrisa en menos de segundos desapareció, un calor me recorrió en cuerpo. Estaba parado en la puerta, mirándome, no entendía su mirada de desprecio. Pase por su lado, solo me miro de reojo con frivolidad. Todo mi entusiasmo y mi buen humor se lo había robado en segundos.
Que era lo pretendía, que le hice para que me tratara de esa manera. ¿sabrá acaso lo del director? ¿o jame le abra contado algo?
-Aquí estas, ya esta por empezar la clase – dijo Eric tomándome por sorpresa en los vestidores.
-Bella el director quiere verte antes – dijo james.
El corazón se me detuvo, fui directo a la dirección, se que habíamos pactados un trato y debía cumplirlo, u olvidarme de mi carrera. Estaba dudando si todo este ultraje que yo me lo busque, valía la pena.
-Permiso Sr. Director – dije sin mirarlo, tenia la mirada fijas en el suelo de parqué de su oficina.
-Toma asiento – dijo con esa voz que me resultaba escalofriante.
-Gracias, estoy bien, ya esta por comenzar la clase.
-Eso puede esperar.
Se levanto y vino hacia mi, tomo mi mentón, me miro fijamente a los ojos, apenas podía sostenerle la mirada.
-Eres hermosa y pronto serás mías – no quería besarlo, pero apretó con fuerza mi cintura.
La puerta me salvo.
-¿papa tienes un … - Esa voz …
