Capítulo 2

Registro de Ulquiorra Schiffer, 2012-12-12

Ha ocurrido algo por completo inesperado hoy, por primera vez en este instituto he recibido en mi oficina un paciente interesante. Su nombre es Grimmjow Jagearjaquez, con 17 años de edad -no es un crío problemático como supuse al escuchar los gritos del inspector-. Hemos tenido una plática corta, verdaderamente corta, entiendo por el expediente, que su madre falleció hace cuatro años y su padre posee una emergente firma de abogados en la capital, lo cual mantiene al progenitor muy ocupado.

No soy el primer especialista que ha tenido la oportunidad de conocerlo, me he comunicado con el doctor Miller, quien lo trató durante el luto producido por su madre. Le recuerda bien, demasiado, de hecho: "¿Jagearjaquez? Oh, ese muchacho no derramó una sola lágrima…"

Interiorizar el dolor puede fomentar una conducta violenta a largo plazo, en su pasado no consta ni un rezago de información acerca de compañeras sentimentales, tal vez debido al nivel de agresividad que tiene este joven. Será conveniente verle cada semana, intentar ayudar a resolver sus conflictos internos será muy interesante. Ah, hay algo que mencionó: "Me gustaría ir al cielo." No me atreví a preguntar si ha intentado suicidarse, por la forma en que lo dijo no puedo determinar si lo que busca es reunirse con su madre o tal vez algo de libertad, aunque apostaría por lo segundo.

-Buenas, Doc.- Saludó un cansado ojiazul al entrar en la solitaria oficina.

-Preferiría que me llames Doctor Schiffer… o si te parece largo, sólo Ulquiorra- respondió sin quitar los ojos del documento que examinaba antes.- ¿Te consideras una persona puntual, Grimmjow?

-No, no mucho. ¿Por qué? Son las… 5pm en punto.

-Sí. Era una pregunta sin intención, no repares en ello.

-Ah, entonces… ¿Puedo sentarme?

-Por supuesto, adelante.

-Ahá- Asintió mientras obedecía acomodándose en el diván negro.

-Dime, ¿cómo ha sido esta semana para ti?- Preguntó mientras se sentaba en un sillón, cerca del muchacho peli azul.

-Bien… bien. Quiero decir, aquí solo se puede estudiar asique si "Muerto de aburrimiento" es estar bien, ciertamente lo estoy.

-¿Aburrimiento? Bien… Sabes que hay una biblioteca bastante decente aquí, ¿verdad?

-¿Biblioteca? Eso es para nerds. ¿Qué haría yo ahí?

-Te mostraré… ¿Qué esperas? Trae tu chaqueta, hace bastante frío afuera.

El internado era un sitio considerablemente grande, un laberinto para quien no lo conociese. Ulquiorra iba al frente, en silencio escuchando sus respiraciones acompasadas y el vapor que se diluía en el ambiente, producto de las mismas.

Entonces se sobresaltó por un ruido a sus espaldas, al volverse miró a dos estudiantes que mantenían a Grimmjow sujeto en una llave por la espalda, mas dicha sujeción duró poco, pues en un par de segundos ambos yacían en el suelo húmedo, derrotados.

-Bastante impresionante, Grimmjow. Ustedes dos… más vale que no vuelvan a causar problemas por aquí, de otra forma, me encargaré de que el rector en persona los regrese a casa. – Dijo mientras capturaba sus rostros hinchados con la cámara de su móvil. –Vámonos, Grimmjow… ¿Esto te ocurre con frecuencia, no es así?

-Ahá… Cási.

Registro deUlquiorra Schiffer, 2012-12-19

Definitivamente Grimmjow detesta la lectura. Le he recomendado "Drácula" de Stocker, un verdadero clásico para la juventud… lo ha hojeado durante un par de segundos y le ha parecido que es más interesante ver la película. La versión protagonizada por Lugocy es por mucho una de las mejores que se han filmado, en blanco y negro, por supuesto. Mi paciente no carece de sentido del humor, eso es bueno… aunque su obscuridad y sadismo de este me impresiona. Hablando de obscuridad… en medio de ella me ha tomado de la mano, inconscientemente al principio, pero al fin… el calor de su piel, la privacidad de la filmoteca… ha sido extraño el sentir a alguien tan cerca de esta manera.

Se dio cuenta, por supuesto y me soltó, pero antes se ha aferrado un momento. Siento que una soledad muy grande embarga a Grimmjow, más intensa que la mía me atrevería a decir. Le he preguntado si volverá a casa por las vacaciones de invierno y lo ha negado. -"No sé si sea una buena idea… pasaría solo de todas formas"- Yo sé que no debí hacerlo, pero lo he invitado a mi departamento en la capital por una semana. No lo hago por lástima – ¡demonios, claro que no!- pero creo que mi situación es similar: mis padres están muy lejos de aquí, y aunque pudiera verlos eso no sería lo mejor.

Ha aceptado.