Capítulo 3

Registro de Ulquiorra Schiffer, 2012-12-22

En tren el viaje hubiese sido menos complicado. Grimmjow golpeó con fuerza a un dependiente de una estación de gasolina… por llamarme "preciosa". Estaría bien si el arranque de furia hubiera sido únicamente mío, por el hecho de ser el agraviado; además el error del sujeto era en cierto modo, comprensible: a las cinco de la mañana todavía no aclara el día por aquí. De una u otra forma el autoservicio fue de mucha utilidad, dejé el dinero sobre la máquina expendedora y continuamos.

El trayecto dura sólo cuatro horas, así que desayunamos helado con pan de leche y café en el centro comercial, también hicimos algunas compras para la cena de navidad. He descubierto algo nuevo sobre mi acompañante: ama la cocina. Es una buena noticia, ya que se ha ofrecido para preparar la cena de navidad… aunque sus ideas sobre la abolición de la cocina tradicional son radicales… ha decidido hacer lasagna de atún con salsa de lentejas para esta noche.

Hemos paseado por prácticamente toda la ciudad, incluso por el acuario y el correo municipal. Le he instado a mandar un presente para su padre, aunque sea por correo si no le hace ilusión verle. Al final lo he escogido yo mismo, un Lp de vinilo, realmente antiguo de Sinatra.

Son ya las 5pm y… he roto por varias horas mi record de tolerar la presencia de otra persona. Tal vez se deba a que no habla cuando no es necesario, como el común de los mortales que trata de llenar el silencio con palabras fútiles. En este momento acaba de salir de la ducha, le he escuchado con claridad y me preparo mentalmente para ser su asistente.

Grimmjow entró con un aurea nueva a la cocina del ojiverde, vestía una camisa negra de mangas cortas y shorts de mezclilla grises.

-¡Listo…! Esta noche… ¡lasagna de atún… Jajajaja!- Dijo un entusiasmado adolescente al intentar buscar las latas de pescado en la alacena.

-Estas seguro de haber hecho esto antes… ¿Grimmjow?... Grimm… - Ulquiorra no recibía réplica alguna- Están sobre el mesón… ya destilé el aceite.

-Ah, genial… ah… quiero… Quiero decirte algo…

Schiffer hubiera querido responder algo como: "¿Si?"… pero únicamente guardó silencio, a la espera.

-Si… mira, francamente me imaginaba esta noche… como todas las anteriores de mi vida desde hace años ya. Eeh… En pocas letras… ¡Gracias!- dijo girándose, dando la espalda al agua que comenzaba a hervir con la pasta dentro; mirando fijamente aunque con nerviosismo al doctor que tenía en frente.

El silencio por parte del ojiverde continuaba… un aspecto de la situación no terminaba de cuadrarle. Y era el hecho de que tenía a un adolecente, un hombre a fin de cuentas, en su departamento en shorts y como cereza del pastel, cocinando.

Así que no dijo nada. Sólo se aproximó al muchacho rodeando con un brazo su cintura y con su mano libre, atrajo el cuello bronceado para plantar un suave beso en los labios de su paciente.

X*

Se me fue el azúcar, ¿no?

¡Dejad reviews…! O de otra forma, cuando sea un zombie, desgarraré sus vísceras y me las comeré mientras me rio. JAJAJAJAJA…!

–¿Los zombies se ríen, neh, Ulqui-san?... Ulqui… Ulqui…! …

Gracias por enseñarme a amar el yaoi… hontoni, daisuki.