Yaay~ hola de nuevo~ aquí traigo el segundo capítulo, (y el último), del fic~ soy feliz de poder acabarlo por fin, ha resultado ser super largo~ xD

En fin, espero que os guste~ :B


Pov Francia

Las seis de la tarde

Bonjour~ Ten una feliz bienvenida a mi fiesta de Navidad~

Yo, Francis Bonnefoy, me ocuparé de que disfrutes de las mejores comodidades y delicias en esta mi mansión~

Pásatelo bien y déjate llevar por la música~

...

Si, creo que como discurso de bienvenida está más o menos bien. Ahora sólo tenía que recordar sonreír como si todos fueran mis mejores amigos y procurar que no hubiesen problemas desagradables.

Tenía que hacer una fiesta mucho mejor que la que Alfred hizo el año pasado. Ese criajo me llamó por teléfono y me dijo que jamás sería capaz de hacer algo tan grande y espectacular como su fiesta, y que no me invitaba porque siempre asusto a sus invitadas. ¡Pues iba a vengarme! ¡Haría la mejor celebración de todos los tiempos y no iba a invitarle! Y entonces, cuando Al estuviese rogando clemencia, le cogería de la cintura delicadamente y...

Oh, bueno, que no le había invitado, cierto. Pero ya pensaría en algo para...

- Señorito Bonnefoy, los invitados están llegando.- Una de las criadas me llamó la atención desde el pasillo. Perfecto, a trabajar. Dejé de mirarme en el espejo y me dispuse a irme del cuarto; estaba claro que estaba perfecto con ese frac.

Agarré una rosa del jarrón más cercano y se la di a la sirvienta, guiñándole un ojo. Ella se sonrojó. Mi servicio es tan lindo~

Al llegar al recibidor y abrir la puerta, pude ver quienes eran los recién llegados.

- Hola Francis~- Un niño de apenas trece años me saludó con una sonrisa enérgica y jovial.- Era Peter Kirkland, hermano de Arthur Kirkland. Éste último estaba ahí también, al lado de... Vaya, esto sí que era una sorpresa. Era Matthew Williams, el hermano gemelo de Alfred~ No pensaba que fuera a traerle de verdad.

- Vaya, vaya~ pero si es el pequeño Kirkland~ tan puntual como siempre.- Le sonreí al chico, haciendo un lindo movimiento con mi cabeza para hacer ondear mi hermosa melena rubia. Luego, miré a Arthur.- Aunque en realidad... no son las seis en punto; faltan dos minutos.

- Shut up, idiot.- Gruñó él. Era tan lindo... esas cejas tenían algo que me gustaba, a pesar de ser el mayor atentado contra el buen gusto que jamás había visto.

- Hola, Francis.- Matthew me saludó. También era muy lindo~ Ah, mis primeros invitados eran casi los mejores~

Peter entró corriendo en la casa, sin que le hubiera yo dicho nada. Aunque no me importaba; era un niño... ¿qué mal podría hacer? Todo lo que podía ser roto lo había guardado antes de que nadie llegase.

Bueno, ahora la fiesta había dado comienzo oficialmente, ya que el primer invitado había entrado~

Ahora sólo me queda esperar a que Alfred me llame. Un estadounidense hiperactivo como él no podría quedarse en su casa sin hacer nada si había una fiesta. Aunque me dijeron que se había comprado un nuevo videojuego de zombies... bueno, no creo que deba preocuparme mucho. Llamará, seguro. Paciencia, Francis...

- Bien, mes amis, gracias por venir~ espero que disfrutéis de vuestra estancia y todo eso~- Dije, mirando si tenían algún regalo. Era uno de los requisitos de entrada, pero conociendo al cejotas de Arthur, seguramente no lo habría traído...

- Toma, idiota.- Me dijo él, ofreciéndome un paquete bastante grande envuelto en papel verde brillante. Se lo di a una de las sirvientas para que lo guardase en alguna parte.

- Merci, Francis...- Matthew me sonrió mientras entraba junto con Arthur para seguir al pequeño Peter. Era tan lindo que le lancé un beso cargado de amour~ No pude evitarlo~ y valió la pena, porque se puso muy colorado~

Entonces, al asomarme al jardín, vi que llegaba más gente. Sonreí lascivamente cuando pude distinguir a Roderich Edelstein, el rey de la puntualidad. Iba acompañado por la dulce Elizabeta, para mi desconcierto. Si esos dos iban juntos... ¿con quién iba Gilbert? Merde, y eso que le dije esta mañana a primera hora que la invitase... no me estaría escuchando.

También vi a Ludwig Beilschmidt, el segundo rey de la puntualidad, que iba un poco por detrás de él. Feliciano Vargas, el adorable italiano al que algún día quisiera violar, iba a su lado, cogiéndole de la mano. Que linda pareja.

- Buenas tardes, Bonnefoy.- Me saludó el austriaco al llegar a mi lado. Me ofreció una caja grande, y yo se la di a la sirvienta.- Trata eso con cuidado, puede estropearse si se mueve mucho.

Vaya~ ¿Qué sería?

Sin darme tiempo a preguntárselo, entró en la casa. Tan elocuente conmigo como siempre. Elizabeta parecía algo mortificada.

- Mon amour, ¿qué te tiene preocupada?- Pregunté, preocupado.- Es raro no ver tu amplia y hermosa sonrisa en un día como hoy. Es una fiesta, anímate, oui?

- Ya lo sé, Francis... es que... le he prometido a Roderich que me comportaré... y bueno, yo quería divertirme...

- ¡ESTOY AQUÍ PARA LIARLA PARDA!- Al escuchar eso, me volví, para ver a un albino con un par de botellas de cerveza en una mano. Estaba danzando en el césped de un modo bastante salvaje, y parecía acercarse más o menos haciendo la croqueta. El alma de la fiesta había llegado.

- ¿Ves lo que te decía, Francis? Yo quería hacer algo como eso...- La húngara suspiró, acariciando su cámara Nikon D5200.- Bueno, siempre me quedará el reportaje...

Bueno, tenía razón. Seguro que se lo pasaba bien grabando lo que fuera que quisiese grabar. No tenía mucha idea de lo que era, pero me lo iba a enseñar al día siguiente de tenerlo montado y editado. No podía esperar~

- ¡Ey, Franny! Guten tag!- Gilbert, lleno de césped y tierra, llegó hasta nosotros, con una malévola sonrisa.- ¿Dejas entrar a tu mejor amigo sin pareja?

- ¿Vienes sin pareja? ¡Pensé que tenías!- Eliza le miró con indignación.

- ¿Yo? ¿Pareja? ¡Qué va, kesesese!

- ¡Pero me dijiste que no querías ir conmigo! ¡Pensé que era porque tenías una!

- Oh, no, no la tengo. ¡No quiero ir contigo porque no te necesito! ¡Ni a ti ni a nadie! ¡Soy demasiado grandioso como para necesitar pareja!- Anunció mi amigo, alzando un dedo al cielo. La chica temblaba de furia, y me pareció ver que en su mano tenía una... ¿sartén?

Creo que el golpe se escuchó hasta en el vecindario contiguo.

En el fondo me da pena, el pobre...

- ¿Estás bien, Gil? ¿Necesitas una pomada anti-chichones o algo?- Le coloqué la mano en el hombro, viendo cómo se le hinchaba la frente.

- Nah, nada de mariconadas... esto no es nada, me los ha dado peores.- Sonrió como si realmente no le doliese nada.

Gilbert... no serás tan tonto y masoquista porque Elizabeta te lleva dando golpes de esos desde preescolar, ¿verdad? Esa duda me corroía como el ácido, pero no me atreví a decir nada para no enfadar a mi amigo.

- Si tú lo dices...- Suspiré.

- ¿Puedo pasar?- Dijo, frotándose la zona herida, la cual definitivamente se estaba comenzando a poner roja.

- Técnicamente no se podía pasar sin pareja... pero creo que ese chichón tuyo cuenta casi como persona, por lo que... pasa, venga.- Suspiré.

- ¡Grandioso! ¿¡Ves, West!? ¡Te dije que me dejaría pasar!- Gritó, mirando a su hermano, que había llegado donde nosotros.

- Vee~ ¡Hola, hermano Francis~! Buon Natale!- Feliciano me saludó agitando la mano con una enorme sonrisa. Tan mono como siempre~

- Hola, Francis. Disculpa a mi hermano. He traído unos libros como regalo de parte de los tres. Espero que te gusten.- Me dijo el alemán. Yo chasqueé la lengua. Se supone que no se debía decir el regalo, pero... bueno, qué importaba. Le puse mi mejor sonrisa y acepté el bulto pesado con agrado.

- Gracias, mes amis. Tenéis una pequeña merienda al fondo del pasillo, espero que sea de vuestro agrado~ Bon appetit!

- ¡Por fin! ¡El grandioso yo se moría de hambre! ¡Manduca, manduca!- Con esas palabras, mi albino amigo entró como una exhalación en la mansión.

- Por cierto, Feliciano...- Detuve al italiano antes de que entrase.- ¿Tus hermanos no vienen? No veo a Lovino ni a Marcello...

- Vee...- Su expresión cambió de alegre a preocupada en cuestión de segundos.- Se supone que Antonio debía recogerle a la misma hora que a nosotros, pero no vino... supongo que sólo llega tarde... aún así, Lovino no parecía tener ganas de venir, y eso me preocupa... espero que no se hayan peleado. Aunque bueno, supongo que acabarán apareciendo~ vee~

Dicho esto, les dejé marchar a la fiesta con una sonrisa genuina.

Suspiré al ver la enorme marabunta de gente que comenzaba a llegar. Tendría bastante trabajo por delante... ser anfitrión era algo duro.

Fui recibiendo a diversas personas; la hora se me pasó volando. Tino Väinämöine y Berwald Oxenstierna, la parejita amante de la Navidad, me dieron un regalo cada uno, ¡qué encanto! Uno tan lindo y el otro tan aterrador... pero hacían tan buena pareja que me daban envidia~

Kiku Honda llegó por las seis y cuarto; no me extraña ya que, aunque quiere ser siempre puntual, vive bastante lejos de mi casa. Y me sorprendí al ver que llegaba con dos personas; Heracles Karpusi y Sadiq Annan. Esos dos... siempre estaban peleándose; ese momento tampoco fue ninguna excepción. Kiku me rogó que les dejase pasar a los dos, porque si no se sentiría bastante mal por el pobre Sadiq. Pero en fin, pensé que sus peleas podrían servir como entretenimiento extra para mis invitados, así que les dejé pasar. Kiku me dio dos regalos y una bolsa de sushi como agradecimiento.

Y hablando de asiáticos, por ahí llegaba Yao, con un montón de cajas.

- No pienses que voy a quedarme aquí mucho rato aru. Sólo vine porque Kiku me dijo que querías comida aru.- Me dijo, con voz enojada. Ah~ nunca nos hemos llevado tan bien como me gustaría...

- Hola, Francis~ ¿Qué tal?- Iván, que acompañaba al chino, me sonrió con su dulzura característica. Otro con el que no tenía muchas de intentar nada. Y venía con Yao... uno tan bajito y el otro tan alto... me recordaban a Tino y a Berwald, pero... había algo en ellos que era diferente. No sabía el qué.

- Eh.. bueno, gracias por venir, Yao. Y gracias por la comida. Sé que tienes un examen importante así que lo aprecio mucho.

- Si, bueno... Kiku me convenció aru. Como es una fiesta me quedaré un ratito, pero nada más aru.- Después de decir eso, desapareció rápidamente de mi vista.

Casi al mismo tiempo, vi un coche bastante familiar aparcando.

¿No era el coche de Antonio?

Sí, no había dudas. Ese trasto viejo de color rojo que necesitaba un par de arreglos y reparaciones era reconocible en cualquier lugar. Qué mal gusto. Por su cumpleaños juro que le voy a regalar otro. La ciudad entera me agradecerá que no tengan que ver esa cosa jamás.

Y oh, sorpresa~ Había algo en el coche que se negaba a salir. El pequeño Marcello y Antonio, que ya habían salido del coche, tiraban de algo que había dentro. Se escuchaban gritos... ¿qué sería?

- ¡Y una soberana mierda! ¡No saldré, joder! ¡Yo me vuelvo a mi puta casa!

Ah. Lovino. Sólo podía él era capaz de decir tantos insultos en tan corto espacio de tiempo.

Y ahora Antonio había logrado sacarle del auto, y se lo había cargado a hombros, como si fuese un saco. El italiano pataleaba con furia y continuaba insultando al mundo en general. Qué divertido.

En el fondo, quedarse en la puerta no estaba tan mal. Podía ver cosas como estas~

- ¡Suéltame bastardo de mierda! ¡Puedo caminar sólo, joder!- Gritaba él. Todos los que estaban en el jardín les miraban con algo de miedo.

- No, no puedo, porque intentarás huír.- Le explicó Antonio, calmadamente.- Hola, Francis~

- ¡Chigiii! ¡Bájame, joder! ¡Bájame! ¡Bájame!- La cara de Lovino aumentaba en grado de horror a medida que se iban acercando a mí. Me reí internamente. Era tan lindo que me daban ganas de secuestrarle~

- Que no~ Te soltaré cuando estemos dentro~

- ¡Te maldigo, jodido cabrón!

Antonio entró en la casa rápidamente, dedicándome un saludo fugaz. Marcello me dio un paquete delgado.

- Es una película porno, creo.- El chaval me sonrió con inocencia. No entendía demasiado bien su forma de pensar... era un misterio.

- Eh... merci, Marcello. Dentro está Peter, así que pásatelo bien, ¿de acuerdo?

- ¿Eh? ¡Guay! ¡Grazie~!

Estuve un rato más recibiendo gente, hasta que el patio quedó vacío. Me dolían los pies; estos zapatos nuevos eran un infierno. Pensé en entrar, pero antes de que me pudiese dar la vuelta, vi como un coche negro aparcaba rápidamente delante de la valla, y como de él salían varias personas.

Reconocí enseguida a dos de mis compañeros de clase más frecuentes; Toris Lorinaitis y Feliks Licasiewicz. Por detrás, veía a las dos hermanas de Iván, Yekaterina la "grande", y Nataliya la hermosa. Iban acompañadas por... eh, dos hombres que no me sonaban demasiado. No les había visto muy a menudo por el campus. Uno de ellos iba con pantalones vaqueros y una camiseta de "I love Ikea", y el otro temblaba como una hoja y era más retaco que mi cocinero jefe, quien no debía superar al metro sesenta.

- ¡Francis, perdona por llegar tarde!- Me dijo Toris, con una mueca de cansancio. Realmente parecía agobiado. No sabía qué había ocurrido, pero... el pelo del polaco estaba mojado, uno de ellos iba con ropa informal, las damas parecían enfadadas, y el que temblaba parecía mortificado. Seguramente las habían pasado canutas. Nataliya estaba especialmente furiosa; no paraba de empujar al pequeño con algo afilado...

- ¡Maldito retaco! ¡Espero que aprecies tu vida porque te quedan pocos segundos de ella! ¡Como no me reúna con mi amado hermano en menos de dos minutos de juro que te mando al hospital! ¡Te cortaré tus partes nobles y se las daré de comer a los perros!

Ahora que me fijaba... eso era... ¿¡Un cuchillo!? Sacrebleau!

Miedo.

Tengo mucho miedo.

- Ten... tengan una agradable estancia.- Murmuré, sin atreverme ni siquiera a dirigirle la mirada a la bielorrusa. No iba a arriesgarme a perder mi hombría siendo yo tan joven...

Bueno, creo que ya estaba todo el mundo. Si llegaba alguien más, ya llamaría a la puerta o algo. Y ya eran casi las ocho, así que... nos vemos dentro~

X X X X

Pov España

Las ocho de la tarde

Fusosososo~ El jefe está muy feliz~

La fiesta de Francis es genial~ Jamás había visto un sitio tan bien decorado~ Estaba súper elegante~ Había espumillón por todas partes, un árbol enorme y precioso, y luces de colores en el techo~

Aunque lo mejor de todo es que Lovi estaba aquí~

Tuvimos que arrastrarle, pero bueno...

- ¡Maldito bastardo! ¡Te dije que no quería venir! ¿¡Por qué me has traído, joder!?- Me gritó, nada más dejarle yo en el suelo. Me miró feo y se empezó a alejar de mí a paso rápido.

- Ah... ¡Lovi, espera!

- ¡No me sigas, joder! ¡Te odio, idiota!- Mi corazón lloró un poquito al escuchar eso, pero sólo un poquito, porque sabía que no hablaba en serio. Al menos, no del todo...

Le seguí durante un buen rato, llamándole y de vez en cuando agarrándole para que me hiciese caso. Después de todo, era mi pareja~

- Lovi, Lovi... venga, Lovi, no me ignores~

- ¿¡Qué pasa, joder!?- Me volvió a mirar mal. Yo sonreí lo mejor que pude y le cogí de la mano. Él se la quitó de encima enseguida, buu~

- Venga, no te enfades... yo quería que vinieses conmigo... si no vienes tú conmigo, no vale la pena...

- Ca... Cállate, imbécil.- Desvió la mirada, colorado como un tomate. ¡Qué lindo~!

- Venga, anímate~ Francis me dijo que tenía una mesa de aperitivos llena de platos hechos con tomates~ Sorbete de tomate, mermelada de tomate, magdalenas de tomate y albahaca~ Vamos a buscarla~- Reí al ver cómo Lovi recuperaba enseguida la compostura y miraba a su alrededor con desesperación. Tendría mucha hambre~ fusososo~

Estuvimos un rato buscando, hasta que al final la vimos. Estaba bastante apartada del resto, casi en un rincón... y éramos los únicos que estaban allí... ¿por qué...?

- Mon ami~ Sabía que estarías aquí~- Oh, era Francis, que se acercaba con una sonrisa. Lovi dio un grito y se abrazó a mí por detrás. Aaah~ era tan adorable~ creo que mi cara se había sonrojado un poco, jaja~

- Francis~ ¿Qué tal?- Dije, feliz. Notaba a mi pequeño tomate agarrarse con más fuerza aún. Disfruté del momento, sabiendo que era de los pocos en los cuales se me acercaba por voluntad propia.

- Bien, bien~ ¿te gustan los aperitivos?

- Oh, por supuesto~ tienen mucho tomate~ Ah, pero... ¿por qué has puesto la mesa tan lejos? Nos costó encontrarla...

- Ah... por nada especial... pero... eh, bueno, Antonio, ¿sabes qué? ¡Falta poco para que se cumpla mi venganza!- Creo que estaba desviando el tema a propósito.

- ¿Aún quieres hacerlo? ¡Sí que eres rencoroso, Francis~- Reí.- ¡Fue hace un año!

- Pero claro, mon ami~ Haré que el pequeño Alfred se arrepienta de haber dicho que mis fiestas son aburridas. Llevo preparándome un año para esto~

- Jajaja, qué mirada más malvada~ Ah, pero... Alfred no está aquí...- Dije, abrazando a un muy asustado Lovi contra mi pecho.- ¿Cómo te vengarás?

- Ah, no te preocupes por eso, Antoine~ He visto que mucha gente está tuiteando lo genial que es la fiesta~ seguro que ese chico los ve y... oh, espera. Son las ocho y media, ¿no?

- ¿Qué pasa con eso?- Pregunté. Vi cómo sacaba su reloj dorado para mirar la hora, y su teléfono móvil.

- Tres... dos... uno...- Dijo, contando regresivamente con los dedos.

Y su móvil sonó. Me sobresalté ante la precisión adivinatoria de mi amigo. Él, con una sonrisa, puso el altavoz al descolgar, para que pudiese escucharlo todo también.

¡Y sí que era Alfred! ¡Vaya sorpresa!

"Francis... ¿qué tal la fiesta?" Escuché la voz abatida del americano. Me hubiese gustado estar ahí para darle toques con las rodillas por detrás*, seguro que eso le hubiese animado.

- Honhonhon~ Pues va genial, como habrás podido mirar por twitter, ¿verdad? Pero... ¿qué tal va tu propia fiesta, mon cher?

"Shut up! ¿Cómo voy a tener fiesta si me has robado a los invitados? You, evil frog!"

- Ooh, que pena.- Mi amigo hizo una mueca divertida.- No sé, si vienen tantos invitados a mi fiesta será por la tele de plasma gigante en la que están todos jugando al GTA... o quizás las hamburguesas con queso del bufé les atrajeron... no lo sé.- Se escuchó un grito frustrado después de que dijo eso.

No acababa de entender... ¿por qué Francis había dicho eso? Sí que tenía una tele de plasma, pero... estaba apagada, no había nadie jugando. Y no había ninguna mesa con hamburguesas.

Oh, bueno, seguro que él sabía lo que se decía~ Francis es muy inteligente~

"¡Francis, eres un ser cruel! ¡Déjame ir a tu fiesta!"

- Hmmm... ¿debería? Tú no me invitaste en la anterior... creo que no debería invitarte a la mía.

"¡Te dejaré hacer lo que quieras, pero por favor déjame ir!" Me divertía escuchar cómo el americano suplicaba. Su voz desesperada se agudizaba hasta tener casi voz de pito. Era tan gracioso~

- Bueeeno~ Puedes venir, pero si haces algo por mí a cambio... oh, espera.- Entonces quitó el altavoz, y me miró con una mueca extraña.- Pardon moi, Toni... esto es algo más privado ya~

Y nos dejó solos, mientras hablaba tapándose la boca con una mano. ¿Qué le estaría pidiendo?

Oh, espera...

Lovi seguía abrazándome. ¿Por qué?

...

Bueno, no es que me queje. Creo que la situación es bastante buena.

- Lovi~ Francis ya se fue.- Dije, aprovechando el momento para abrazarle más fuerte.

- Ch... ¡chigi! No me abraces tan fuerte, joder, que hay mucha gente aquí y... es... vergonzoso, maldita sea.

- Ay~ Pero no quiero soltarte~ Eres tan abrazable~ Y además, nadie está mirando; esta mesa está muy apartada del resto y nadie viene~ ¡Así que no te soltaré!

Entonces Lovi susurró algo mientras se agarraba a mí con más fuerza. Mi corazón dio un par de saltos. ¿Estaba soñando? ¡Lovi no solía hacer estas cosas!

Pero bueno, yo no me quejé. Era tan agradable abrazar a mi Lovi~ Tenía un cuerpo tan abrazable~ y además Lovi olía muy bien; me daban ganas de meter la cabeza en su pelo, jajaja~ Pero no lo hice, porque entonces me pegaría~

¡Oh, y ahora estaba mucho más lindo que antes! Me estaba mirando con ese ceño fruncido suyo tan mono, y con sus mejillas completamente sonrojadas~ Y me estaba mirando directamente a los ojos, y... eh... me estaba mirando raro. Era... ¿qué era?

Me sonaba que me había mirado así antes, pero no caía. No era algo violento, pero tampoco parecía contento... era... ¡ah, la ignorancia me mata! Era...

...

Oh, se me está acercando. Creo... creo que quería... que yo...

- ¡Toñoooo! ¡El grandioso yo se aburre! Vamos a jugar a al... go...- Ambos giramos la cabeza, sobresaltados, para ver a Gilbert muy cerca nuestro.

- ¡Chigiii!- En ese instante, Lovi se separó de mí muy rápidamente, alejándose un poco. Yo puse mala cara y maldije al albino en mi fuero interno.

- Ups... eh... ¿interrumpo algo?- Dijo éste. Yo le fulminé con la mirada.

Esa noche, juro por mi madre que iban a rodar cabezas.

X X X X

Pov Hungría

Las diez de la noche

- ¡Aquí Elizabeta Héderváry reportándose desde el salón de baila de la enormísima mansión de la familia Bonnefoy! ¡Feliz Navidad, ya que estamos a veinticinco de Diciembre!¡Me acompaña mi fiel cámara, Kiku Honda!

- Akemashite omedetô gozaimasu, minna.

- ¡Estamos aquí para grabar la mejor parte de esta fiesta! ¡Esa parte rosa, hermosa y maravillosa que toda fujoshi desea ver... ¡Son las diez! ¡Todo el mundo está ya medio piripi~ ¡Y las parejitas surgen hasta por debajo de las mesas~! ¡Eso es lo que vamos a grabar!

Muy bien, Elizabeta. Lo estás haciendo genial. Tu sonríe, mira a la cámara y asegúrate de captar hasta el más mínimo detalle~

Eso era lo que pensaba mientras Kiku tomaba un primer plano mío. No es que estuviese nerviosa; al contrario, yo soy una gran profesional en este mundillo. Tengo muchísima experiencia y no se me suele escapar nada. Es que es una costumbre para mí repetirme mentalmente lo que tengo que hacer.

Cuando acabásemos de grabar, los dos retocaríamos el video y lo subiríamos al blog, y después a Youtube. Mi canal tenía muchísimas visitas y popularidad gracias a estos videos "yaoi". Seguro que mis queridas fujoshis y mis queridos pervertidos estaban esperando con ansias éste video navideño. ¡Llevaba semanas prometiéndolo!

- ¿Dónde deberíamos ir ahora, Elizabeta-chan?- Preguntó Kiku, sin dejar de grabar ni un sólo instante.

- Pues...- Pensé un poquito.- Creo que deberíamos centrarnos en esta zona, ya que estamos aquí... ¿ves a alguien?

- Al lado de la chimenea veo al hermano pequeño de Feliciano-kun y a su amigo Peter.

Me iluminé al ver a la parejita, comiendo bastones de caramelo al lado del gran fuego. ¡Shotas a la vista! ¡Kyaa!

Preparé mis pañuelos de papel y avancé hacia ellos.

- ¡Shotas a las diez en punto! ¡Hoola, Marcello~! ¡Hoola, Peter~!- Les saludé.

- Hola, Elizabeta, ¿qué tal est... eso es una cámara?- Me preguntó Marcello, señalando a Kiku. El ceño fruncido de este niño es como el de su hermano Lovino... ¡Qué monadaa~!

- Oh, no le hagas caso a Kiku, cielo... ¿Qué hacéis aquí apartados?

- Los adultos están empezando a beber, así que nos quedamos aquí.- Dijo Marce, sin dejar de mirar a la cámara.

- El idiota de Arthur ha vuelto a emborracharse...- Peter gruñía con desagrado mientras bebía su soda de melón.

- ¿Qué haces tú, Elizabeta?- El pequeño parecía tener interés en nuestras labores... No le iba a dejar con la duda, ¿no?

- Estamos haciendo un... llamémoslo reportaje navideño. Para el blog del club de periodismo. Antes saqué bastantes fotos antes con mi Nikon de última generación...- Dije, mostrándole la cámara de la cual estaba tan orgullosa.- Ahora simplemente nos falta hacer un par de videos y ya habremos terminado~

- Eeeh~ ¿y esto lo ve mucha gente?- Preguntó el inglesito.

- Más de un millón de personas, así que... besaos para la cámara~- Disfruté al ver a ambos ponerse rojos como tomatitos~

- ¡No puede ser tanta gente!- Gritó Marcello.

- ¡No voy a besarle!- Gritó Peter.

Se miraron el uno al otro, confusos. Seguramente porque les molestaban cosas diferentes. Yo quería reirme. Quería reirme mucho. Eran una ricura.

Y no, por si lo estabas pensando; mi blog no tiene ningún tipo de censura.

- Cambiando de tema... ¿qué fotos tienes?- Marce ya se había olvidado del tema y me quería quitar mi preciado carrete. Pero estaba de buen humor, por lo que quise mostrarle.

- Pues mira...- Encendí la cámara digital donde guardaba las instantáneas y le enseñé la primera.- Estos dos son Tino y Berwald, al lado del árbol gigante del vestíbulo. ¿No son una cucada?

- Daw... sí que lo son.- El moreno sonrió, y Peter intervino.

- Esos dos... ¿no eran novios?

- ¡Pero claro! Aquí tengo fotos más... íntimas de ellos.- Les puse una foto en la que estaban en un rincón, besándose con pasión. Bueno... Tino parecía un poco cortado, pero... era bastante pasional también. Mi cerebro agradecía volver a mirarlo.

- ¡Uau! ¿Tienes más?- Marcello sonrió con malicia. Yo me sorprendí un segundo, pero enseguida pasé a mirarle con complicidad.

- Claro que sí... ahora te muestro~

Le enseñé fotos de besos fugaces tomadas a escondidas. Tenía de todo, desde parejas establecidas como Feli y Ludwig, hasta otras más raras de encontrar y que para mí valían millones; como esa que tomé de Iván besando a Yao a traición, o esa otra en la que Antonio estaba a punto de besar a Lovino~ Lamentablemente, me pillaron, y no llegó a pasar, pero bueno... la gente que viera la foto no sabía eso.

También tenía fotos bastante graciosas. Por ejemplo, cuando Alfred vino de repente a la fiesta y se pasó el rato jugando a videojuegos. Aparte de eso estuvo mirando un buen rato a Arthur lascivamente... y supongo que adivinarás quién fotografió eso, ¿verdad?

Exacto. Fui yo.

- ¡Jajajaja! ¿¡Qué es eso!?- Los niños rieron al ver una foto en particular. Yo la tomé, hará casi dos horas. Era Antonio, con un hacha, (que sabe Dios de dónde se la habría sacado), persiguiendo a un muy asustado Gilbert.

- Graciosa, ¿verdad? Eso le pasa por idiota. Creo que arruinó un lindo momento de pareja entre esos dos...- Hice un puchero ante tal aberración, aunque un poco sonrojada; yo había hecho algo parecido más tarde.

- Pero si no son pareja...- Marce se rascó la cabeza, confuso.

- Marcello-kun... hay cosas que existen, pero aún así permanecen ocultas a la vista.- Kiku intervino; no lo podría haber dicho mejor.

- ¿Como los ninjas?- La pregunta de Peter nos hizo reir a todos.

- En fin, kodomotachi... debemos seguir con el reportaje. ¿Beso~? ... No, Marce, a mí no, a él.- Señalé al colorado niño rubio antes de que el italiano se me abalanzase encima.

- Oh~ claro~- Marce sonrió, (creo que con un poco de lascivia), y quiso coger a Peter por los hombros.

- Qu... ¡No, no, no, nooo!- El chico quiso separarse, rojo como si acabase de comer un kilo de chili.- ¡Que hay una cámara, jolines! ¡Quita!

Al final, sólo alcanzó a darle un beso en la mejilla. Pero fue el beso en la mejilla más hermoso que he visto nunca~

En fin. El siguiente punto a grabar era el salón central. Ahí había mucha gente bailando, y de vez en cuando iban hacia las mesas a comer o beber algo. En esos momentos, cuando se detenían a descansar, era cuando surgían las conversaciones más interesantes. Por ello, decidí que era una buena idea escondernos debajo de una de las mesas.

- Elizabeta-chan... a mi espalda esto le cuesta...

- Bah, no es para tanto, Kiku, ¡todo por el yaoi!- Me encogí, y solté una pequeña y sutil maldición al ver que la cámara sólo llegaba a captar las piernas de los que pasaban. Aunque captábamos lo que decían...- Bueno, mis queridos seguidores, os tendréis que conformar con grabación de voz... ¡oh, alguien viene!

Dos pares de piernas se pararon al lado nuestro. No podía reconocerlos por los zapatos, aunque... creo recordar que el único que llevaba pantalones rosas era...

- A-a-a, a-a-a, byly sobie kotki dwa~ A-a-a, kotki dwa, szarobure, szarobure obydwa~*- Eh... ¿Qué era eso exactamente?

- Q... ¿qué estás cantando? ¿Otra canción de tu país?- ¡Era Toris! Entonces... el otro...

- Aah~ totalmente, quiero unos paluzski*...- ¡Era Feliks! ¡Y tenía voz de estar borracho!

- En esta mesa sólo quedan rollitos de primavera, Feliks... tendrás que conformarte.- Ay, me sorprende que Toris pueda soportarle. Bueno, amor~

- ¡Ay, Toris~! Pues si no hay paluzski, quiero un poco de sakotis*~

- Tampoco hay de eso aquí... Ya te dije que...- Oí cómo se cortaban sus palabras repentinamente. Supuse, al ver que ahora los dos estaban muy juntitos, que era un beso. ¡Ay, que rabiaaa! ¡Quisiera verlo!

- No me has entendido, Toris... yo quiero comer algo lituano... y, osea, como que no me importa si es comida... o persona... juju~

Oh

Dios

Mío

- Kiku... espero que en el video se oiga eso.- Dije, a punto de... ah, no; mi nariz ya estaba sangrando.

- Por supuesto. Esa frase quedará grabada para la posteridad.- Me susurró, alcanzándome un pañuelo. Se lo agradecí y me limpié. Seguro que ahora comenzaba lo mejor de todo y...

- ¡He encontrado a un pagano! ¡Kesesese!- Algo golpeó la mesa, y yo me sobresalté. Ese era...

- Maldigo a ese niñato albino...- Me mordí las uñas, furiosa. Para cuando acabase la fiesta ese arruina-yaoi estaría empalado en el jardín.

- ¡Gilbert!- Toris parecía molesto, pero... ¿Quién no lo estaría en su situación?- ¡Te dije que me cambié al cristianismo a los doce años*! ¡Déjame ya en paz!

- Eso~ o sea, vete contu novio austriaco. Estamos, así como que ocupadillos~

- ¡No es mi novio, idiota! ¡El grandioso yo es heterosexual!- Gritó. Yo me reí. Realmente hacían buena pareja, esos dos~

- Pues vete con... o sea... tu novia húngara. Totalmente.

Me puse colorada de indignación al oír eso. ¡Feliks estaba muy borracho!

- Lo haría, pero no la encuentro... el grandioso yo se aburre.- Me sonrojé aún más al ver que no intentaba negarlo. Kiku reía en silencio, tapándose la boca con una mano, y eso me hacía sentir peor.

- ¿Y no puedes ir a molestar a Roderich, como siempre?- ¡Oh, Toris! ¿Cómo osas decir eso? ¡A Roderich que nadie le toque un pelo! Aunque en serio quiero que Gilbert desaparezca...

- Kesesese... ya lo he hecho, eso~ Le puse una trampa, y se le llenó toda la ropa de sangría~ ahora huele a borracho... ¡Y va todo mojado por ahí! ¡Kesese...!

- ¿¡Que has hecho qué!?- Ya no pude aguantar más mi ira. Me levanté de golpe, volcando la mesa y su contenido. Todos los invitados, (sí, todos), nos miraban.

Ups.

Acababa de descubrirme a mí misma, ¿verdad? Se suponía que íbamos de incógnito... Ya veia a Kiku haciendo un facepalm.

- ¡Wa! ¡E... Eli! ¿¡Qué hacías debajo de esa mesa!?- Gilbert tenía cara de pánico.

- ¿Qué le has hecho a Roderich, desgraciado?

- S... ¡Sólo ha sido una broma pesada! ¡Tu novio está a salvo!- Gritó.

- ¡No es mi novio!- Me ofendí.

Era cierto que le adoraba... habíamos sido compañeros desde el instituto, y era tan perfecto que me atrajo mucho al principio, pero... me di cuenta de que yo no pegaba con él. Roderich se pasaba siempre las horas en casa, leyendo libros o tocando el piano; con una taza de café en la mano y comiendo bollos. Yo... yo era una fujoshi que adoraba salir, estar en todas partes, filmándolo todo; viviendo al cien por cien. Aparte, bueno... en cuestión de modales, éramos los polos opuestos.

Todas mis amigas... incluso Kiku me lo decía; si yo pegaba con alguien, era con...

- ¡No te creo! ¡Te pasas el día hablando de ese señorito como si fuese lo mejor del mundo!

Sí, con este idiota.

- ¡Perdona por decir la verdad! ¡Él ES lo mejor del mundo!

- ¡Es un señorito austero y aburrido!- Chilló Gilbert, acercándose más a mí.

- ¡Pues ya podrías aprender de él! ¡No podrías ser más molesto!- Yo me acerqué a mi vez. Estaba furiosa. ¿Cómo no podía comprenderme, después de haber pasado casi veinte años juntos? Le golpeé el pecho con mi dedo índice, con rabia.

- ¿¡Y para qué!? ¿¡Para que te pases todo el día conmigo, tomando café, leyendo cosas finas, tocando el piano y hablando de... de las cosas estúpidas y cursis de las que hables con él!?- Nuestras narices se acercaron casi hasta superar mi zona de confort, pero estaba tan enfadada que no le dí importancia.

- ¡Pues hablo de tí, ¿sabes?!- Le grité.

- ¡Pues eso no va conmig...! ... ¿Eh?- La cara del albino se desencajó. Se separó un poco de mí, sonrojado y confuso.- ¿Qué has... dicho?

Oh, mierda.

Me llevé las manos a la boca. ¿¡Qué acababa de decir!? No, no, no, no, no... ¡se me escapó! ¡Sabía que no debería haber bebido tanto Unicum*! ¡Maldito Francis y sus licores deliciosos! ¡Y encima Kiku seguía grabando! Me aseguraría de borrar esa parte luego; como la viera alguien me iba a morir de la vergüenza...

Argh, pero volviendo al tema... ¡Acababa de cagarla bien! ¿Y ahora qué? ¡Gilbert estaba esperando que dijese algo! ¡Pero yo no quería decirlo! ¡Tenía que cambiar de tema! Pero el pesado este no me dejaría... ¡Ay, iba a necesitar un milagro o algo para que se olvidase de...!

- ¡CÁLLATE, ALFRED, IDIOTA!- Un grito ensordecedor nos hizo girarnos.

¡Era Arthur! Bien borracho, y gritándole a Alfred como de costumbre...

- M... mira, no tengo tiempo para tí.- Empujé a Gil con un dedo, llorando internamente al ver que sí había habido un milagro.- Tengo algo que grabar. Vamos, Kiku.

- Hai.

Y ahí le dejé, con un palmo de narices. Soy la mejor escabulléndome~

- Arthur, estás borracho...- El americano miraba al inglés con un brillo extraño en los ojos.

- ¡No! ¡Tú no me entiendes! ¡Por eso me abandonaste en aquel entonces!

- ¿¡Aún sigues con eso!? ¡Fue hace años!

- Me abandonaste, idiota... me dejaste sólo... el único que me acompañó en los momentos duros fue... fue...- Le vi mirar de reojo a su izquierda, aunque no supe a qué o a quién miraba exactamente.

- Déjalo, Artie, no es...

- You wanker! ¡No me toques! Yo... ¡Te odio, idiota!- Arthur le apartó de un empujón. Alfred se sorprendió, y frunció el ceño, con actitud herida.

Todos los de la sala, o al menos los que seguían escuchando su conversación, se llevaron las manos a la boca, conmocionados. Yo hice lo mismo, increíblemente triste. ¿La pareja de amor-odio favorita del momento se separaba? ¡No! ¡No le podían hacer eso a mi corazón!

- A... Arthur, deja de gritar... todos están mirando...- Alguien apareció al lado del atolondrado inglés... ¿Quién era?

- Pero Maatheew... tu hermano es un idiota, idiota, idiota, ¡idiotaa!- Arthur lloró y se abrazó a él. Yo tomé una foto rápida, con asombro.

Ah, si, cierto. Era Matthew. Matthew Williams~ El hermano de Alfred. El cual, por cierto, se había quedado de piedra.

- Ya lo sé, pero... todos te miran, y... ahora me miran a mí, y...

Y entonces, amigos míos, pasó lo más raro, lo más asombroso y lo más increíble que jamás nadie hubiese esperado.

Arthur se acercó a Mattie y, antes de que éste acabase de hablar... le besó.

Sí. Le besó. En la boca. Con lengua. Le cogió la cara y le besó de lamanera más desesperada y babosa que he visto nunca. Luego le agarró por la cintura y lo empujó contra la mesa, y... ¡oh, Dios, le estaba quitando la camiseta!

Creo que he perdido toda la sangre de mi cuerpo por la nariz.

- Kiku... has... ¿has grabado eso?- Pregunté, con la boca abierta de la impresión.

- Eh... s... sin problemas...- Me contestó él, alzando un pulgar al cielo.

Ciertamente, el alcohol daba lugar a un genial material para un reportaje.

X X X X

Pov Romano

Las doce de la noche

Me vuelvo a casa. No puedo soportar más tiempo esta mierda de fiesta.

Un francés ha intentado violarme.

Luego, un español me ha medio-violado.

Me he metido sin yo quererlo en medio de una pelea bastante violenta entre mi primo Heracles y el turco ese.

El gilipollas autoproclamado "Rey del Norte" ha estado a punto de darse el lote conmigo porque me ha confundido, no sé cómo, (borrachera probablemente), con su novio el noruego sosainas.

Cierto capullo americano se coló en la fiesta sin permiso, y me retó al Street Fighter. Adivinad quién se llevó la paliza de su vida.

Exacto.

Yo.

Después, un suizo borracho ha empezado a quejarse de todo y de todos los relacionados con el francés. También de mí.

Luego, Antonio, ese bastardo subnormal, volvió a intentar violarme. Casi lo consigue. No puedo creerme que estuviera a punto de morrearme con él. Que conste que estaba bastante borracho. Y para colmo, la húngara chiflada nos sacó una foto. Eso evitó la violación, y eso fue bueno, pero... tengo que recuperar esa foto. COMO SEA, JODER.

Y además, poco después de lo de la foto, pillé a mi hermano Marcello enrollándose con ese inglesito Snob. ¿Qué cojones se habían tomado? ¡Y encima va y me dice que les deje tranquilos! ¡Me cago en mis ancestros!

Y hablando del inglesito snob. Por su culpa he tenido que observar cómo su hermano violaba a mi amigo Matthew enfrente de todos. Bueno, no fue su culpa... pero qué importa. Y es que no podía dejar de mirarles, no sé por qué. Creo que nadie podía.

Y no he visto a Feliciano en todo el rato, y... espera, ahí está. ¿Qué coño hace sin camiseta y con los pantalones medio bajados? ¿De dónde mierda viene? ¿Y por qué el macho patatas está casi igual que él? ¿Y por qué están... sonrojados y con una sonrisa en la cara?

...

...

Oh, no.

No.

NO.

¡Joder, ostia, puta! ¡En serio, odio las fiestas!

¡LAS ODIO!


Traducciones:

Bonjour - (Francés) Hola

Mes amis - (Francés) Amigos míos

Mon ami - (Francés) Amigo mío

Shut up, idiot - (Inglés) Cállate, idiota

Merci - (Francés) Gracias

Mon amour - (Francés) Amor mío

Guten Tag - (Alemán) Buenas tardes

Buon Natale - (Italiano) Feliz Navidad

Bon appetit - (Francés) Buen provecho

Grazie - (Italiano) Gracias

You, evil frog! - (Inglés) ¡Tú, rana malvada!

Akemashite omedetô gozaimasu, minna - (Japonés) Feliz año nuevo a todos

Kodomotachi - (Japonés) Niños

Curiosidades:

* Lo que canta Feliks es una canción infantil polaca. Podéis buscarla en Google poniendo "A-a-a, kotki dwa", si os interesa.

* Paluzski - Dulces polacos con forma alargada; también llamados "dedos polacos"

* Sakotis - Comida tradicional lituana

* Lituania era un país politeista en su nacimiento, por eso Prusia solía atacarle a menudo. He reflejado esta actitud en los personajes también.

* Unicum - Licor de hierbas muy popular en la cocina húngara. A menudo, los húngaros lo consumen como medicamento para luchar contra el resfriado.

asdfasdfasdf guay! Por fin acabé este fic! :D Me ha costado bastante hacerlo, jo xDD

y no lo sé... ojalá que os guste esto, no sé si es fantástico o no, pero... bueno, eso xDDD

Salutaciones, y espero que nos veamos en otros de mis fics~ :D