Disclaimer: todos los personajes así como también las frases de los libros de la Saga Twilight son propiedad intelectual de Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos y armo esta historia producto de mis locuras. El título del fic pertenece al estribillo de This never happened before de Paul McCartney.
Capítulo 11
-La explicación a todo en realidad es terriblemente sencilla, y es que nosotros, todos nosotros, somos vampiros.
Vampiro, vampiro, la palabra hacía eco en mi cabeza peor no lograba comprenderla.
-¿Qué?- fue todo lo que logre articular al cabo de un rato- ¿Dijiste vampiro?- pregunté titubeando, aunque estaba segura de haber escuchado bien, la explicación parecía una locura. Él asintió lentamente mirándome a los ojos, parecía estar esperando que saliera corriendo o gritando, pero en lugar de eso hice algo aún más estúpido.
-¿Cuándo dice vampiro te refieres al Drácula de Bram Stoker ó al Drácula de Van Helsing?- dije de un tirón. Su quedó pasmado unos segundos mirándome hasta que soltó una carcajada, una larga y muy sonora carcajada, que fue acompañada por risas del resto de los presentes.
-¿Me podes explicar de qué te estás riendo?- comenté enfurruñada.
-Te acabo de decir que somos vampiros y lo primero que se te ocurre es compararnos con una película- exclamo sin poder ocultar su sonrisa
-¿Y qué se supone que hiciera?-
-Bueno te podrías haber espantado y haber gritado y salido corriendo, ó te podrías haber desmayado, ó –hizo una pausa y su sonrisa creció aún más- alguna otra cosa más, propia de una persona normal.
Lo mire haciéndome la ofendida, pero me era imposible fingir enojo viéndolo tan contento, por lo que decidí hacer algo muy maduro para mi edad y le saqué la lengua, a lo que él solo rió aún más. Estando juntos era tan fácil ser feliz y ser yo misma, era como si los últimos meses hubieran desaparecido y solo fuéramos nosotros, justo como era antes.
-Estábamos en la explicación de Drácula ¿no?- paró de reír inmediatamente.
-Bueno, creo que deberías sentarte- dijo acompañándome al sillón, donde, para mi gran alegría, se sentó a mi lado. De repente todos los rostros, menos el de la chica que parecía un pequeño duende, estaban preocupados, expectantes.
-¿No van a decir nada?- aventuré a preguntar
-¿No vas a salir huyendo despavorida?- preguntó el que se llamaba Emmett inclinándose hacia delante.
-No- contesté con una sonrisa. Me miro unos instantes antes de recostarse hacía atrás sonriente.
-Eres rara- afirmó.
-Gracias- me limité a sonreírle y miré en forma interrogante Edward, su nerviosismo parecía crecer a mares.
-Bueno, creo que primero deberías conocernos- dijo titubeando- ya conoces a Carlisle- el interpelado sonrió- y ella es su esposa Esme- señaló a la mujer con rostro en forma de corazón- Alice y Jasper- dijo señalando a la chica que parecía un duende, que saltaba en su lugar en forma casi hiperactiva y al chico rubio a su lado, que me dirigió una cálida sonrisa- y Rosalie- concluyó mirando a la rubia despampanante que también sonrió.
-¿Y yo?- preguntó Emmett
-A ti ya te conoce, si te presentaste solo- refutó Edward
-Aún así, deberías ser educado. ¿Qué va a pensar Bella sino?-
-Pensaría que tienes la mentalidad de un chico de 5 años- contestó apretándose el puente de la nariz. Yo los miraba sonriendo, parecían dos nenes caprichosos peleando por un juguete.
-No te preocupes, siempre son así- me dijo cariñosamente Esme.
-Esme… ¡nos estás haciendo quedar mal!- la interrumpió Emmett
-Creo que ustedes solo se están haciendo quedar mal- hizo una pausa y añadió- además estas interrumpiendo la explicación de Edward.
-Sip- exclamó Alice alegremente- si Bella sale corriendo de la casa va a ser porque nos considera locos y no porque seamos vampiros.
-Gracias Alice- murmuró Edward entre dientes.
-Cuando quieras hermanito, te estabas desviando del tema- contestó sin perder su impresionante sonrisa.
-Bueno emm como ya sabes somos vampiros- continuó titubeante Edward y yo asentí- nosotros nos alimentamos de sangre- volví a asentir- de sangre Bella, sangre- recalcó haciendo mucho énfasis en la última palabra.
-Sí creo que entendí lo de la sangre- contesté tranquilamente, por alguna extraña razón no me preocupaba estar en un living lleno de vampiros, con Edward a mi lado me sentía segura.
-Bella en tu cuerpo hay sangre- explicó como dudando de mi capacidad mental.
-Gracias por la explicación de biología querido, sé que mi cuerpo está lleno de mucha, mucha sangre, pero creo que si fuera tu cena ya me habrías comido- dije sin inmutarme, a lo que él me contestó con un bufido.
-En realidad serías su almuerzo porque es de día- aclaró Alice divertida, a lo que él contestó con otro bufido y murmuró unas palabras ininteligibles. Algo de lo que dijo Alice hizo click en mí cabeza.
-Pero si es de día no deberían estar emm durmiendo en ataúdes- dije extrañada.
-Mito- se limitó a contestar Edward.
-¿En serio? Y los ajos-
-Mito-
-Agua bendita y crucifijos-
-Mito-
-¿Y la luz del sol los quema?-
-Otro mito-
Lo miré entrecerrando los ojos, ya estaba perdiendo la paciencia.
-¿Es que acaso hay algo de ustedes que sí sea cierto?- me miro sopesando su respuesta.
-Bueno, el sol no nos quema pero si nos afecta- hizo una pausa- y nos alimentamos de sangre, pero no humana.
-¿Por qué? ¿Cómo es eso?- pregunté sin comprenderlo.
-En realidad esa es una idea que empezó conmigo- explicó Carlisle sentándose- si bien somos vampiros no es necesarios que seamos monstruos ni que matemos gente, es por eso que nos alimentamos de animales.
-Somos vegetarianos- dijo Edward sonriéndome.
-Si supongo que suena lógico- hice una pausa- pero ¿Cómo es que se convirtieron en vampiros?
-Todo empezó hace aproximadamente unos 300 años, yo nací en 1640, mi padre era un pastor anglicano que me entrenó en la persecución de toda clase de criaturas mitológicas, como vampiros, brujas y hombres lobo. Lo que nunca me podría haber imaginado fue que en realidad encontré un aquelarre de vampiros, uno de ellos me atacó cuando los fuimos a capturar. Estaba aterrado, sabía en lo que me estaba convirtiendo y sabía que sería un monstruo. Me enterré en un sótano durante los tres días que duró mi transformación, cuando me convertí en lo que soy ahora intente matarme de todas las formas posibles, al ver que no podía hacerlo me alejé a un bosque donde de casualidad pasaba una manada de venados. Fue cuestión de instinto y me alimente de ellos, ahí me di cuenta de que no había necesidad de matar gente y empecé una nueva vida. Estudié y viaje por Europa, pasado un tiempo vine a Estados Unidos. Estuve 200 años solo, no me animaba a convertir a nadie hasta que encontré a Edward. Luego de eso todo mejoró, con el tiempo apareció Esme y pudimos formar lo que se llamaría una familia. Transformé a Rose, y luego ella encontró a Emmett, y tiempo después llegaron Alice y Jasper.
Todos se quedaron el silencio cuando terminó su historia.
-Edward fue el primero que convertiste ¿cierto?- el asintió- ¿Por qué esperaste tanto?- pregunté sin entenderlo. Me miro seriamente unos instantes, como tratando de meditar su respuesta.
-En realidad yo no quería castigar a nadie más con esta vida. Me sentía tremendamente solo, pero pensaba que sería egoísta involucrar a alguien en esta existencia-
-¿Pero por qué Edward?-
-Por qué vos me lo pediste Bella- dijo lentamente. En ese preciso instante un recuerdo me golpeó, me veía a mi misma hablando con él, mis propias palabras repercutían en mi mente, solo ahora me daba cuenta del verdadero alcance de las mismas.
-Haga todo lo humanamente posible, y cuando ya no que quede más haga también lo imposible, haga lo que sea pero sálvelo- recité casi en trance- me lo preguntaste- recordé de pronto mirándolo- si yo quería que él estuviera bien sin importar lo que eso implicase.
-Así es, supongo que se podría considerar como una pregunta capciosa- sonrió levemente- en realidad te debo una disculpa, sé que no era eso en lo que debías estar pensando cuando me pediste que lo salvara, pero en realidad para mi era como la oportunidad perfecta. Hacía tiempo que quería transformar a alguien pero no me decidía, creía que estaría castigando a un inocente. Entonces apareció Edward, como vos misma dijiste, tenía toda una vida por delante, y por primera vez sentí que si no lo transformaba, si no le daba una nueva vida teniendo la posibilidad de hacerlo, estaría siendo egoísta. Es por eso que lo hice, supongo que contar con tu permiso me hacía menos culpable- concluyó con una sonrisa algo avergonzada.
-Supongo que en ese momento estaba pensando en quirófanos esterilizados y penicilina- sonreí levemente- pero al menos Edward está bien-
Lo miré brevemente pero una duda asaltó mi cabeza, tal vez lo que hice no era lo que él hubiera querido.
-¿No te molesta que yo…?
-No Bella- me interrumpió tomando mi mano y depositando un suave beso en ella- tu solo querías lo mejor para mí, y eso hiciste- me miró con todo ese amor que yo solía recordar, ese amor que me hacía sentir protegida, segura, ese amor que me hacía sentir la mujer más hermosa del mundo solo porque él se fijaba en mi, ese amor que fue interrumpido por un alarmante pensamiento que se coló en mi cabeza.
-Espera, en realidad estás viviendo desde 1918- dije contrariada.
-Bueno yo no lo llamaría vida pero técnicamente sí- contestó extrañado.
-Eso quiere decir que has estado vivo por casi 100 años, porque los viviste ¿no es así?- pregunté casi con pánico.
-Bella ¿Qué es lo que te preocupa?-
-Es mucho tiempo casi 100 años- hice una breve cuenta mental del hecho que tanto me inquietaba- ¿Con cuantas mujeres has estado?- solté de repente.
-¿Qué?- preguntó pasmado, todos se quedaron de piedra a excepción de Alice que soltó una carcajada.
-Eso mismo Edward ¿Con cuantas mujeres has estado? No pretenderás que crea que estuviste solo casi un siglo ¿cierto? ¿Acaso tenes novia? ¿Te casaste?- pregunté aterrada.
-¿Qué? No Bella no…-
-¿No qué?- lo corté desesperada
-Que no, no tuve novia ni me case ni nada-
-Quieres que crea que estuviste solo por casi 100 años- mi voz destilaba ironía.
-Pero Bella así fue-
-¿Por qué?- pregunté sin entenderlo.
-Porque te amo Bella, siempre te he amado- dijo casi exasperado- es así, Bella eres el amor de mi vida, digo de mi existencia. Como te dije una soleada tarde de Abril de 1918 eres la que le da sentido a todo, la que hace que todo importa. Antes de conocerte no sabía para que vivía, vos hiciste que todo tuviera sentido, y después, cuando te perdí, ya nada era igual. No estuve con nadie en prácticamente un siglo porque no lo necesité, no lo quise, y es que nadie se te compara, jamás conocí a un ser tan maravilloso, tan perfecto como vos. Y ahora que te encuentro, me gustaría, si me permites, cumplir con lo que te prometí, estar siempre a tu lado, para hacerte feliz- concluyó emocionado.
-Oh Edward- fue todo lo que pude decir antes de tirarme a sus brazos y largarme a llorar- te amo- puse un beso en sus labios- te amo, te amo, te amo- repetía sin cesar mientras repartía besos por todo su rostro.
-Mi preciosa Bella- susurró él entre besos también- no tienes idea de lo mucho que te amo, y de lo mucho que te he extrañado- dijo mientras afianzaba su agarre.
No podía parar de mirarlo, de besarlo, de acariciarlo, era casi imposible que estuviera aquí pero estaba, y yo no cabía en sí de felicidad por ese hecho. En ningún momento dejo de susurrarme palabras de amor mientras me besaba, a él también le parecía increíble que estuviéramos juntos. Todo parecía haber cobrado sentido ahora que estaba de vuelta en sus brazos, en sus fríos, fuertes y seguros brazos, me sentía tan protegida, tan amada.
En algún momento dejamos de besarnos para simplemente contemplarnos, era absolutamente hermoso y se veía completamente irreal, casi no podía creer que semejante ser me amara tanto.
-Parece mentira que estés aquí- dijo pasando uno de sus dedos por mi mejilla
-Estaba pensando lo mismo, es como un sueño, casi tengo miedo de despertar- murmuré.
-No temas despertar mi amada Bella, siempre voy a estar ahí para cuidarte, dormida o despierta, ahora que te encontré no te vas a poder librar de mí-
-¿Y quién dijo que me quiero librar de vos?-
-Por Dios ya empalagan- gritó la estruendosa voz de Emmett desde algún lugar de la casa, mire a mi alrededor recordando que en la sala estaban todos, pero no encontré a nadie.
-Se fueron para darnos privacidad- contestó Edward a mi pregunta no formulada- pero eso significa que no escuchen, molesten e interrumpan- terminó gritando hacía la escalera- me las vas a pagar Emmett, tenlo por seguro.
-¿Nos puede escuchar desde aquí?- pregunté, el solo se encogió los hombros y me regaló una de esas sonrisas torcidas que me paraban el corazón.
-Sí, es escalofriante ¿no? La falta de privacidad es un asco, ¿verdad lectorcito?- volvió a gritar, luego de eso se escucho un golpe y una queja.
-Es Rose-dijo adelantándose de nuevo a mi no formulada pregunta- le molesta que nos interrumpa-
-¿Por qué te llamó lectorcito?- de pronto se vio incomodo.
-Bueno es que yo, lo que pasa es que- dijo tartamudeando- en realidad puedo, es decir que tengo la capacida de leer mentes- soltó de un tirón.
-¿Qué?- articulé al cabo de un rato.
-Sí, así es, cuando me convertí descubrí que podía leer las mentes, en realidad no las leo sino que escucho la voz mental, pero vendría a ser lo mismo porque oígo lo que la gente piensa- explicó rápidamente- de todos modos no tienes de que preocuparte porque yo no puedo escucharte.
-¿Cómo es eso?- preguntó Carlisle extrañado, de repente la sala de volvió a llenar de gente.
-Así es, no puedo leerla, en ningún momento- le contestó sin quitar sus brazos de alrededor mío.
-Eso es extraño, me pregunto porque será-
-No es extraño es fantástico- exclamó Emmett emocionado- tienes que contarme como lo haces ya.
-¿Algo va mal en mi cabeza?- pregunté interrumpiendo la conversación a la que era ajena, me preocupaba que finalmente me confirmaran que era rara.
-Bella yo soy el que escucha voces y tú crees que algo va mal en tu cabeza- dijo riéndose- eres increíble.
-En serio ¿cómo lo haces?- pregunto Emmett sentándose enfrente mío.
-No estoy haciendo nada especial- contesté.
-No tienes idea de la suerte que tienes- exclamó Rosalie sentándose junto a Emmett- es molesto tener a alguien sabiendo todo el tiempo absolutamente todo lo que piensas- hizo una pausa y añadió con una malévola sonrisa- aunque en ocasiones, puede ser muy divertido, solo todo cuando insultas o molestas.
-Jaja Rose como me río- contestó Edward ceñudo
-¿Por qué podes leer mentes?- pregunte, se dispuso a contestarme pero se interrumpió mirando seriamente a una muy emocionada Alice.
-Alice vas a asustarla- dijo a modo de reproche
-No voy a asustarla, nada de lo que diga va a asustarla- contestó muy convencida de sí misma.
-¿Y eso cómo lo sabes?- inquirí extrañada.
-Porque puedo ver el futuro- se limitó a contestar.
-¿En serio? ¿Cómo funciona?- parecía que las sorpresas nunca se iban a acabar.
-Son como flashes, imágenes, cuando una persona decide algo veo el curso en que seguirá debido a esa decisión, si la misma cambia, veo que es lo siguiente que pasará.
-¿Por qué pueden hacer eso?- no acababa de comprender cómo funcionaba.
-No tenemos una clara respuesta pero si teorías- explicó Carlisle sentándose frente a mí- creo que cuando una persona tiene un rasgo muy fuerte en su vida humana lo lleva consigo a la otra.
-Pero Edward no podía leer mentes cuando era humano- razoné.
-Sí pero tenía cierta habilidad para darme cuenta de que era lo que pensaban las personas que me rodeaban- medite lo que me dijo unos instantes.
-Supongo que tiene lógica. ¿Así que todos tienen esos dones?-
-No, en algunos es más evidente que en otros. De aquí solo Edward, Alice y Jasper los poseen- contestó Carlisle. Mire a Jasper en forma interrogante.
-¿No crees que es demasiado y que vas a salir corriendo?- inquirió el rubio con una sonrisa.
-Lo dudo-
-Si de eso me doy cuenta- hizo una pausa- soy como una especie de empático, puedo sentir las emociones de quienes me rodean pero a la vez puedo manipularlas- concluyó y me miro fijamente como esperando algo.
-Eso es interesante- dije impresionada
-Discrepo. Me parece mucho más interesante verte sentada en una habitación llena de vampiros y sentir todo tipo de emociones provenir de vos, excepto miedo-
-Supongo que tengo más curiosidad que otra cosa- añadí con una sonrisa. Mire por un instante la ventana y palidecí de repente, ya había oscurecido.
-No puede ser- exclamé levantándome- Charlie va a matarme-
-¿Charlie?- preguntó Edward ceñudo
-Si- lo miré extrañada- Charlie, mi papá, se supone que solo salí a dar un paseo por el bosque y mira la hora que es.
-Oh, claro- se pasó la mano por el pelo en un modo que pretendía ser despreocupado- tienes razón vamos- dijo parándose
-¿Quién pensaste que era?- inquirí con una sonrisa
-No, nadie- contestó en forma apresura.
-Estas celoso- afirme con voz melosa, me estaba divirtiendo en grande.
-Y no tienes idea de cuánto- confirmo Jasper con una malévola sonrisa cruzándose de brazos.
-Gracias familia- exclamó con ironía- Te llevo, vamos- dijo tomando mi mano.
-No tan rápido- saltó Alice- quiero verlo.
-¿Ver qué Alice? ¿Por qué me bloqueas?- preguntó Edward molesto
-El anillo Bella quiero verlo- al ver que no comprendía añadió como si fuera evidente- el que tienes colgado en el cuello.
-Oh- exclamé a la vez que rebuscaba en el interior de mi polera y sacaba la cadena. Instantáneamente la tenía frente a mí inspeccionándolo.
-Increíble, nunca creí que lo diría Edward pero tienes muy buen gusto, el anillo es fantástico- dijo sorprendida. Segundos después Esme y Rosalie también estaban viéndolo.
-¿Ese es el mismo anillo que…?- preguntó dudoso.
-El mismo anillo con el que me pediste matrimonio-
-¿Lo llevas contigo?- parecía impresionado
-Siempre- sonrió y sus ojos brillaron de esa manera tan especial que solía recordar, estaba emocionado.
-Es hermoso- añadió Rose- increíble que lo haya elegido Edward- dijo mirándolo burlonamente.
-Ey, puede que no sea Alice pero eso no me hace un inepto a la hora de elegir regalos- soltó un bufido- voy a buscar las llaves- murmuró alejándose.
Me gire y vi que tenía enfrente a una emocionadísima Esme.
-Gracias- susurró abrazándome con fuerza.
-¿Por qué?- pregunté sin entender. Se separó un poco y me miro amorosamente.
-En todo este tiempo son pocas las veces que hemos visto a Edward así de sonriente, así de feliz. En solo unas horas le has sacado más sonrisas que nosotros en 10 años. Gracias-
-En realidad, él es el que me hace feliz a mí. No he estado tan contenta desde que volví del pasado-
-Aún así gracias- dijo volviéndome a abrazar- Volverás pronto ¿verdad?- añadió separándose- Es decir, no has tenido tiempo de conocer la casa y todavía hay tanto de lo que tenemos que hablar-
.-Deberías venir mañana a la salida de la escuela- dijo Alice, ese comentario fue como un balde de agua fría, habían pasado tantas cosas en el día que lo había completamente olvidado.
-Mañana empiezo la escuela- dije casi con pánico
-Oh no tienes nada de qué preocuparte, será genial créeme- exclamó Alice dando pequeños saltos.
-¿Ustedes van a la escuela?
-Por supuesto, hay que guardar las apariencias- explicó como si fuera lo más obvio del mundo.
-Supongo que no lo había pensado-
-¿Vamos?- preguntó Edward apareciendo mágicamente a mi lado. Lo mire unos instantes.
-Tengo que acostumbrarme a eso- dije sacudiendo mi cabeza.
-Si tendrás que acostumbrarte a eso, y a esto- exclamó con una sonrisa traviesa a la vez que me levantaba a mejor estilo princesa.
-¡Edward bájame!- lo reté removiéndome entre sus brazos
-Nop. Ahora saluda a todos porque nos vamos- dijo mientras desaparecía conmigo hacía el garaje. Ni tiempo a decir chao me dio porque se movió tan rápido que todo a mí alrededor se volvió difuso. Me bajo al lado de un reluciente Volvo plateado. Lo mire ceñuda y el solo me abrió la puerta con otra de sus patentadas sonrisas.
Viajamos en silencio, cada tanto nos mirábamos y me sonrojaba.
-Sabes- dijo pasando su mano suavemente por mi mejilla- esto me recuerda tanto a nuestros otros viajes.
-Si es demasiado increíble como para creerlo, pero así es- murmuré. Antes de que me diera cuenta estábamos en la puerta de mi casa.
-Vaya, eso fue rápido- exclamé impresionada.
-Digamos que con mis super sentidos vampíricos puedo manejar mucho más rápido, sin peligro alguno- parecía muy pagado de si mismo.
-Sí, con respecto a eso tengo una o dos millones más de preguntas que hacerte-
-Por mi encantado, tenemos todo el tiempo del mundo para estar juntos- susurró tomando mi anillo entre sus dedos- gracias por llevarlo contigo, gracias por tenerme presente aún pensando que estaba muerto.
-No Edward, a vos te tengo que agradecer. A pesar de que yo ya no estaba, pasaste casi un siglo solo porque me amabas…-
-No te amaba Bella te amo- me cortó corrigiéndome suavemente
-Y yo a ti te amo- murmuré contra sus labios
-Sí, pero yo te amo más- dijo antes de besarme. Fue un beso cálido, tierno, que lentamente empezó a subir de intensidad. Su lengua delineó mi labio inferior, pero cuando abrí la boca me quede colgada porque él ya no estaba, se encontraba totalmente pegado a la puerta del auto.
-Estamos en el siglo XXI Edward, no tienes por qué ser tan caballero- exclamé frustrada. Sonrió levemente.
-Lo sé Bella, pero ahora no solo tengo que luchar con mis hormonas de adolescente eterno sino también con tu aroma. Hueles bien, demasiado bien diría- murmuró enojado consigo mismo.
-¿Eso es malo?- pregunté preocupada.
-No, pero voy a tener que aprender a controlarlo. No temas Bella jamás te haría daño- dijo lentamente acercándose.
-Lo sé, y también se que contigo estoy segura- susurré nuevamente acercándome. Sonrió contra mis labios.
-¿Me creerías si te dijera que oigo venir a Charlie?- preguntó con ironía.
-No quiero irme- exclamé, parecía una nena caprichosa.
-Lo sé, pero si te bajas mañana paso a buscarte para ir a la escuela, y puede que también te tenga una sorpresa.-levanté mis cejas dirigéndole una sonrisa traviesa, el solo negó divertido- Además, no creo que quieras presentarle a tu novio al Jefe Swan habiendo llegado recién ayer, digo, que posibilidades tienes de conocerlo y entablar una relación en un día- lo mire entrecerrando los ojos, el solo rió y deposito un casto beso sobre mis labios.
-Tramposo- murmuré- Pero aún así te amo
-Y yo te amo más- contradijo apareciéndose a mi lado y abriendo mi puerta.
-Eso, señor Masen Cullen, está por verse- bese una vez más sus labios y me dirigí a la entrada, ya estaba subido al Volvo para cuando yo abrí la puerta, le sonreí y entre cerrándola detrás de mí. Me sentía en las nubes, por más extraño, loco, retorcido e inexplicable que parezca, había encontrado a Edward, y presentía que este era solo el comienzo de una etapa fantástica.
vaya si que tarde y me costo de lo lindo, pero no se pueden quejar porq es bastante largo eh
queria aprovechar y pedir mis mas sinceras disculpas a todas mis lectoras/os, se que tarde mucho, muchisimo en actualizar, pero la verdad es que este fue un año bastante complicado en lo intelectual y emocional y la verdad es que me bloqueé, quería subir el cap antes de navidad pero no podía poner por escrito mis ideas, pero les prometo que trataré de actualizar más rápido
a su vez también les quería agradecer a todas las lectoras/os de este fic, y a todos lo que dejan comentarios, porque realmente leer esas cosas tan lindas que me escriben, el solo hecho de saber que les gusta mi historia, es lo que me hace continuar, sino seguramente jamas hubiera pasado del segundo capitulo; también les quería agradecer porque me hacen crecer y me hacen mejorar como escritora, realmente se aprecian todos sus aportes
llegados a este punto seguramente estan pensando ¿y a esta que le agarró?, simpemente es ese sentimiento navideño donde uno se permite expresarse mas que otras veces, solo eso
también quería pedir que si me dejaban reviews anónimos porfa me dejen un mail para poder contestarlos porque sino van a pensar q los ignoro
sin mas me despido deséandoles a todos un muy feliz 2011, espero que empiecen el año de la mejor manera
se los quiere mucho
besos
nos leemos pronto
