Disclaimer: todos los personajes así como también las frases de los libros de la Saga Twilight son propiedad intelectual de Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos y armo esta historia producto de mis locuras. El título del fic pertenece al estribillo de This never happened before de Paul McCartney.


Capítulo 12

Cerré la puerta tras de mí con una sonrisa, este día no podía haber sido más perfecto. Había pasado tantas cosas que todavía me costaba creer que era domingo y que hacía solo un día que estaba en Forks.

Canturreando una canción me dediqué a empezar a preparar la cena, ya que sabía que pronto llegaría Charlie, opté por algo sencillo y me decidí a hacer filetes con puré. Cuando estaba empezando a pelar las papas escuché a Charlie en la entrada.

-Bella, ya estoy en casa- dijo entrando con una gran sonrisa a la vez que sostenía una enorme bolsa de pescado.

-Hola papá- dije dándole un beso en la mejilla- parece que tenemos comida para el próximo mes- añadí tomando la bolsa y colocándola en el freezer. Se quedó helado, sorprendido por mi alegre actitud.

-¿Qué hiciste hoy Bells?- preguntó extrañado

-Oh nada importante, salí a dar un paseo por el bosque, no te preocupes no me alejé del sendero- añadí cuando vi que estaba dispuesto a interrumpirme- y allí me encontré con unos chicos muy amables, los Cullen, creo que los conoces- concluí dándole la espalada mientras seguía con las papas, nunca se me había dado muy bien mentir y no tenía intención de que me descubriera.

-¿Conociste a los Cullen?

-Sip, es más insistieron en recogerme mañana para ir a la escuela, dicen que es para evitar que me pierda y que de todos modos les quedaba de paso.

-Son muy buena gente- dijo meditabundo- debo admitir que cuando llegaron pensé que iban a dar problemas con tantos chicos pero siempre se comportaron en forma excelente, y el doctor Cullen es un gran médico, tenemos suerte de que su esposa quiera vivir aquí. A veces la gente dice habladurías pero es porque son nuevos, es una suerte que te hayas hecho amiga de ellos- concluyo sonriente. Lo mire impresionada, era el discurso más largo que lo había escuchado dar en mi vida, realmente debían caerle muy bien.

Cenamos tranquilamente, Charlie no podía estar más feliz, por un lado se encontraba radiante de que estuviera en Forks, y por el otro se encontraba aliviado de que al fin me mostrara alegre, y no como Renée.

-La cena estuvo deliciosa- dijo frotándose la panza.

-Realmente no entiendo como sobreviviste todos estos años solo con huevos fritos y beicon- murmuré divertida, a lo que él solo se encogió los hombros y me informó que se iría a ver el noticiario deportivo.

Lave los platos y le deseé buenas noches. Prendí la compu y me decidí a responder a los cinco mails que mi madre me había mandado en un día y medio, como estaba de muy buen humor le hice una larga y detallada respuesta contándole como había conocido a mis nuevos "amigos", sabría que se pondría muy contenta de que finalmente me empezara a recuperar de mi intento de relación enfermiza- obsesiva, como ella lo llamaba, si tan solo supiera.

Fui a darme una ducha, el agua caliente sobre mi espalda me ayudaba a pensar, todo era tan increíble, mi vida había dado un giro de 180° en solo un día. No solo había encontrado a mi prometido, sino que era un vampiro. Por increíble que pareciera no me encontraba para nada asustada, sino más bien curiosa, estaba tomándolo todo con una naturalidad increíble.

Perdida en mis cavilaciones estaba cuando entre en mi pieza y note algo que antes no estaba. Sobre mi perfectamente tendida cama (que antes de entrar al baño no se encontraba así) había una hermoso ramo de rosas, la mitad de ellas eran rosas y la otra mitad rojas. Me acerqué con las manos temblorosas, recordaba perfectamente la última vez que me habían dado un ramo como ese, fue cuando hizo nuestra presentación en sociedad. Lo tome y lo acerqué a mi cara, estaba tan perdida sintiendo los suaves pétalos sobre mi rostro, que no me di cuenta de que unos fríos, fuertes y conocidos brazos me rodearon. Sentí como apoyó su cabeza en mi hombro.

-¿Te gustó la sorpresa?- murmuró en mi oído haciéndome estremecer. Me gire lentamente hasta quedar frente a él, su rostro irradiaba alegría.

-Me encantó- susurré besándolo suavemente- ¿Cómo es que…?

-Llegue hasta aquí- completo sonriendo pícaramente- entre por la ventana- dijo como si tal fuere la cosa.

-¿Por la ventana?-

-Sip, resulta que tu novio-prometido vampiro es excepcionalmente ágil- dijo arqueando las cejas.

-Ágil no lo sé, pero presumido estoy segura- contradije dirigiéndome a la cómoda para dejar las flores. Antes de que me diera cuenta estaba frente a mí.

-¿Me llamaste presumido?- todo su rostro estaba serio, pero podía ver la diversión brillando en sus ojos.

-Sí y lo volvería a hacer. Presumido, presumido, presumido- contesté sin inmutarme.

-¿No te enseñaron a no hacer enojar a los vampiros?- preguntó con voz grave y sonrió con malicia, antes de que me diera cuenta estaba sobre mi cama, atrapada entre él y el colchón- es una actitud mala, muy muy mala- susurró enviando escalofríos por todo mi cuerpo.

-¿Soy mala?- pregunte al tiempo que una traviesa sonrisa atravesaba mi cara.

-Si eres mala- depositó un suave beso sobre mis labios- muy muy mala- me dio otro beso- pero ese no es el punto, mañana tienes escuela y debes descansar- añadió incorporándose.

-¿No lo dices enserio?- pregunté sentándome de golpe frustrada, ¿Es que nunca dejaría de ser un caballero?

-Muy enserio- dijo acomodándose en mi mecedora. Lo observé brevemente y bufé aún más frustrada, sabía que ni en sueños lo haría cambiar de parecer.

-¿Qué vas a hacer ahora?- pregunté resignada.

-Bueno- pareció meditarlo unos momentos- en realidad yo no duermo, no tengo esa necesidad-

-¿Nunca?- pregunté extrañada, él solo negó con la cabeza- ¿Qué haces por las noches?

-Bueno normalmente leo, escucho música, veo tele, toco el piano- mis ojos se iluminaron asombrados, sonrió al ver mi expresión- cuando tienes tanto tiempo es increíble lo bien que se puede llegar a tocar un instrumento, a veces salgo a cazar, hay gran variedad de cosas para hacer.

-¿Qué piensas hacer esta noche?- de pronto de veía avergonzado.

-Tenía intenciones de verte dormir, hacía demasiado tiempo que no te tenía conmigo, digo, si no te molesta- le sonreí maravillada.

-¿Te acuestas conmigo?- pregunté ilusionada- solo eso- aclaré al instante percatándome de mis palabras- quiero tenerte cerca.

Simplemente sonrió, se acercó a la cama, me tapó y se recostó arriba de la colcha, abrazándome suavemente. Me sentían en el cielo.

-Buenas noches Bella- murmuró

-Buenas noches Edward- más cansada de lo que creía después de un día lleno de emociones, me dormí enseguida, escuchándolo tararear una suave melodía.

Desperté desorientada, no entendía que hacía en esa que no era mi cama. Los recuerdos me llegaron lentamente, ahora estaba Forks, lo que automáticamente me recordó a Edward. Sonreí casi sin proponérmelo, pensar en él me ponía así de tonta. Recordé que había estado en mi pieza anoche y me incorporé buscándolo. No lo vi en ningún lugar pero sobre la mesa de luz había un papel doblado con mi nombre en el.

Bella al verte dormir tan pacíficamente me di cuenta de que finalmente le encontré un sentido a todas mis noches en vela, cuidar tu sueño.

Siempre tuyo

Edward

PD: La ropa que deje sobre tu mecedora es de parte de Alice, quiere que la uses porque "debes" lucir bien en tu primer día de escuela. Te pasamos a recoger en una hora.

Sonreí tontamente y me abalancé sobre la silla, había un jean oscuro, una polera bordó y una chaqueta a juego. Si bien toda la ropa destilaba elegancia, se notaba que era abrigada y de muy buena marca. Me parecía totalmente innecesario que me haya dejado ropa pero aún así me la puse, no quería que se molestara.

Desayuné tranquilamente con Charlie, parecía contento de que yo estuviera feliz. Escuchamos detenerse un auto e instantáneamente alguien golpeó la puerta. Con una sonrisa de oreja a oreja e impecablemente vestida se encontraba Alice Cullen en mi puerta.

-¡Bella!- gritó alegremente abrazándome.

-Hola Alice- contesté devolviéndole el saludo, me inspeccionó brevemente unos instantes antes de asentir satisfecha.

Charlie se acercó a ver el alboroto y se vio gratamente sorprendido cuando descubrió quien era. Conversaron unos instantes, en pocos minutos Alice tenía a mi padre prácticamente comiendo de su mano, estaba encantado por el hecho de que me haya pasado a buscar, si tan solo supiera que mi novio-prometido vampiro estaba esperándome en el auto creo que no hubiera estado tan contento.

Alice me acompañó al auto y, para mi sorpresa, se subió en el asiento trasero, dejándome con Edward en el asiento del copiloto. Cuando lo vi mi corazón prácticamente se saltó un latido, estaba absolutamente perfecto con una camiseta manga larga gris que se adhería perfectamente a su cuerpo y dejaba ver todo su marcado cuerpo, su cobrizo cabello tenía un look despeinado y una sonrisa torcida enmarcaba su cara. Era la imagen de la perfección, y, por más increíble que pareciera, era mío.

-Buenos días Bella- depositó un suave beso en mis labios- ¿Te gusta lo que ves?- preguntó divertido.

-Sí, sin duda adoro el tapizado de tu auto- contesté acomodándome. Escuché un bufido por parte de Edward y dos suaves carcajadas, me volteé para ver a Jasper junto a Alice.

-Hola Jasper-

-Hola Bella, que radiante y productiva mañana ¿cierto Edward?- preguntó mirándolo por el espejo, a lo que este solo bufó. Sentía que me estaba perdiendo de algo, pero antes de que pudiera preguntar me di cuenta de que alguien faltaba.

-¿Dónde están…?

-Rosalie y Emmett fueron en el otro auto, no cabíamos los seis en este- respondió Alice adelantándose a mi inconclusa pregunta, la mire impresionada.

-Suele hacer eso- explicó Jasper con una sonrisa- tendrás que acostumbrarte

-Así es, cada cosa que tienes intención de decir o hacer lo veo. Y es por eso que te respondo que lo de la ropa era necesario, si hubieras visto como estabas vestida ayer, casi me da un ataque- dijo espantada

-Iba a caminar por el bosque, no a un desfile de modas- le recordé contrariada.

-Aún así Bellis necesitas urgentemente ropa ¿Te parece si el sábado vamos de compras?- preguntó radiante, tarde en responder porque la cómplice sonrisa que intercambiaron Edward y Jasper me hizo pensar dos veces mi respuesta- Vamos será divertido ¿Si?- añadió pestañeando mucho.

-No es que me guste ir de compras pero…-

-Oh ya verás que será genial, y no vamos a divertir mucho. Una salida solo de chicas, será fantástico- dijo entusiasmada, rodé mis ojos, realmente odiaba las compras.

-Haces bien en rendirte- dijo Edward tomando mi mano- es un monstruito, no podrás nunca luchar contra ella.

Por el espejo vi como Alice le sacaba la lengua, y Edward le devolvía el gesto. Solo pude reír junto con Jasper de lo cómica de la situación, era tan feliz, de nuevo sentía como esa sensación de familia suavemente me embargaba, era algo que realmente anhelaba

Antes de que me diera cuenta llegó al estacionamiento de la escuela y se detuvo al lado de un espectacular convertible rojo. Una impecablemente vestida Rosalie se encontraba sentada sobre el capó y al lado suyo estaba Emmett.

-Bella- exclamó alegremente cuando me vio y se acercó a saludarme- Que bueno que llegaste Jasper, tenemos asuntos pendientes vamos- añadió dirigiéndose al vampiro rubio, que sonrió malévolamente, salió de auto, y antes de que me diera cuenta, ya se habían perdido en el estacionamiento.

-Apuestas, ese es su hobby favorito, creo que sobre cada situación de la vida hacen una apuesta- dijo Edward respondiendo a mi no formulada pregunta.

-Creí que no podías leerme la mente-

-Y no puedo- por un instante se vio frustrado- pero te conozco y con eso alcanza.

-Hola Bella- dijo Rosalie que apareció mágicamente a lado de mi ventanilla- ¿Te gusta mi bebé?- preguntó señalando al auto.

-Es lindo- contesté titubeante sin estar muy segura de lo que tenía que decir.

-No sabes absolutamente nada de autos ¿cierto?- aventuró con una sonrisa.

-Ni un poquito- admití derrotada- es más, la única diferencia que veo entre tu auto y el de Edward es que el tuyo no tiene techo y es de diferente color- expliqué sin inmutarme. Me miro unos instantes antes soltar una sonora carcajada acompañada por Edward y Alice. Cuando finalmente terminó de reírse me miro tratando de ocultar su evidente diversión.

-No te preocupes, yo te enseñaré, soy la mejor mecánica que puedas hallar- dijo orgullosa.

-Y no lo dudes ni por un segundo- añadió Edward- ¿Vas a quedarte aquí mucho tiempo más?

-Es una opción a considerar- contesté meditándolo seriamente.

-Vamos Bella, todo saldrá genial- dijo Alice muy confiada, me gire y enfrenté a regañadientes esos ojos dorados que me miraban con picardía porque ya sabía lo que le iba a decir.

-¿En qué modo todo va a salir genial? Se supone que soy la hija de la caprichosa ex mujer del Jefe de Policía, estamos en Forks, un pequeño pueblito con solo 358 estudiantes, donde todo el mundo conoce a todo el mundo, y yo vengo a ser el bicho raro de Phoenix, y ni siquiera tengo el aspecto de verme como alguien de Arizona, absolutamente todos en la escuela van a estar mirándome- concluí muy segura de mi misma, Edward y Rose miraban la escena muy divertidos.

-Recuerdas que puedo ver el futuro ¿cierto Bella?- asentí- entonces cierra la boca y baja del auto porque te digo que todo va a salir bien- dijo sin perder su radiante sonrisa.

A regañadientes abrí la puerta y en un instante Edward estaba en frente mío para acompañarme.

-Dale, vamos a pedir tu horario- dijo ofreciéndome el brazo que sostuve derrotada. El primer día en una escuela nueva era una situación que a toda costa deseaba olvidar, pero con Edward a mi lado, podía estar casi segura de que ese primer día no iba a estar tan mal.


¡Hola a todos, aquí estoy devuelta!

Espero que hayan empezado muy muy bien el año. Aquí les subí mi regalito atrasado de Reyes, si ya se van a decir que soy una bruja por haberlo cortado, pero en mi defensa puedo decir que de otro modo quedaba excesivamente largo, trataré de actualizar la segunda parte pronto.

Quería agradecerles a mis lectores/as por todos los reviews, alertas y favoritos, ver el éxito que está teniendo esta pequeña locura me pone muy contenta. También agradecer por supuesto a todos esos lectores/as silenciosos, que se los que hay, y a todos los nuevos lectores, bienvenidos sean.

Espero que les haya gustado el cap, ya sé que es medio corto y que estaba media desinspirada, pero es lo mejor q me salió, prometo que el próximo será más divertido

Nos leemos pronto

Besitos y besazos a todos