Disclaimer: todos los personajes así como también las frases de los libros de la Saga Twilight son propiedad intelectual de Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos y armo esta historia producto de mis locuras. El título del fic pertenece al estribillo de This never happened before de Paul McCartney.


Capítulo 13

-Recuerdas que puedo ver el futuro ¿cierto Bella?- asentí- entonces cierra la boca y baja del auto porque te digo que todo va a salir bien- dijo sin perder su radiante sonrisa.

A regañadientes abrí la puerta y en un instante Edward estaba en frente mío para acompañarme.

-Dale, vamos a pedir tu horario- dijo ofreciéndome el brazo que sostuve derrotada. El primer día en una escuela nueva era una situación que a toda costa deseaba olvidar, pero con Edward a mi lado, podía estar casi segura de que ese primer día no iba a estar tan mal.

Caminamos juntos hacía un edificio que parecía una casa en miniatura, estaba construida toda en ladrillos granate y tenía un sinfín de plantas en macetas a su alrededor, pareciera como si con la vegetación natural no fuera suficiente verde.

Mientras caminábamos unas cuantas personas volteaban sus rostros asombradas, sentí mis mejillas enrojecer pero decidí ignorarlos, al fin y al cabo, esto era algo esperado.

La pequeña habitación era cálida y estaba muy bien iluminada, había una alfombra naranja y folletos por doquier, detrás del mostrador había una señora regordeta; nos acercamos y levantó su rostro con una sonrisa, pero en cuanto nos vio su expresión cambio, creo que si un monstruo de tres cabezas escupe fuego se hubiera presentado en la recepción, habría estado menos impresionada.

-Hola, soy Isabella Swan- murmuré un tanto incómoda, me siguió observando de hito en hito antes de reaccionar.

-Por supuesto querida- compuso una afable sonrisa, mientras rebuscaba en un cajón- justo aquí tengo tu horario, toma- dijo extendiéndolo- y este es un plano de la escuela, creo que….

-Oh no se preocupe por eso Señora Cope- la interrumpió Edward amablemente- creo que entre mis hermanos y yo podremos enseñarle la escuela-

La mujer se vio aún más impresionada si eso era posible.

-Oh claro, eso es perfecto. Recuerda entregarme el comprobante más tarde Isabella. Que tengan un buen día- murmuró sin perder su desconcertada mirada

-¿Qué fue todo eso?- pregunté una vez que nos encontrábamos afuera

-¿Qué fue qué?- dijo en un tono que pretendía ser inocente

-Eso, lo de la secretaria ¿Por qué se sorprendió tanto?-

-Bueno, como tú misma dijiste eres la hija de la caprichosa ex mujer del jefe de Policía, es obvio que se iba a sorprender de verte. Y supongo que lo que la asombro un poco fue que ya hayas hecho amistades aquí, debe pensar que eres muy buena socializando- concluyó aumentando su sonrisa, lo miré con suspicacia, no le creía ni una sola palabra.

-Compartimos Biología- exclamó dándole un vistazo a mí horario- y tienes Historia con Alice, la verdad que no esta tan mal- era un claro intento de desviar el tema pero no dije nada, ya tendría tiempo para interrogarlo más tarde. No pude evitar notar las extrañas miradas que nos dirigían todos, aquí había algo raro.

-Bueno allí es- dijo parándose y señalando al edificio 3- Alice te esperará a la salida para acompañarte a Historia, y por mucho que digas que no es necesario lo hará igual- concluyó sonriendo pícaramente. Lo mire entrecerrando los ojos y él solo se encogió de hombros- Nos vemos en el almuerzo.

El aula era pequeña y ni bien entre todos se giraron a verme, colorada como un tomate, le di mi comprobante al Señor Mason, que me miró embobado unos instantes y, gracias al cielo, me envió a un pupitre vacío al final del salón, lo que no impidió que durante toda la clase los demás alumnos se giraran "disimuladamente" para observarme.

Cuando sonó el timbre un chico flacucho de pelo grasiento se acercó a hablarme.

-Hola tu eres Isabella Swan ¿cierto?

-Bella- corregí con una sonrisa, todos a nuestro alrededor se giraron a observarme.

- Soy Eric, ¿Qué clase tienes ahora?- comprobé mi horario porque no estaba segura

-Historia, con Jefferson, en el edificio seis-

-También yo, te acompaño- parecía muy emocionado

-Oh eso es muy amable, pero en realidad creo ya me están esperando para eso- sonreí a modo de disculpa, me dio un poco de pena, él solo quería ser amable.

-Enserio ¿Quién?

-Em Alice Cullen- dije e inmediatamente sus ojos se abrieron como platos

-¿Alice Cullen? ¿La conoces?- estaba impresionado.

-Sí, nosotras nos conocimos ayer y se ofreció a ayudarme a ubicar las clases- explique tartamudeando tratando de recordar la apropiada versión de la historia, nunca se me había dado bien mentir y menos cuando me observaban de esa forma.

-De acuerdo, nos vemos más tarde- dijo y desapareció hacía la salida. Extrañada me dirigí a la puerta donde, como me lo imaginaba, había una radiante Alice esperándome.

-Bella- prácticamente gritó haciendo que todos nos miraran aún más- ¿Cómo te fue en tu primera clase?

-Bien, fue interesante- esa respuesta le pareció suficiente ya que se dedicó el resto del camino a contarme detalladamente sobre sus planes de compras para el sábado, en un determinado momento la interrumpí extrañada.

-¿Por qué nos miran tanto Alice?

-Bella, como tú misma dijiste, eres la chica nueva, por supuesto que van a mirarte- explicó como si fuera lo más obvio del mundo, la mire en forma suspicaz, era la misma respuesta que me había dado Edward, todo esto era muy raro.

La clase de Historia pasó sin contratiempos, eso sin contar las fascinadas miradas que nos dirigían todos, que parecían aumentar en presencia de Alice. Fui sola a la clase de Trigonometría, donde tuve que sentarme al lado de una chica que parecía exultante por el hecho de ser la compañera de "la chica nueva". Se llamaba Jessica y pasó toda la clase hablándome de nuestros compañeros, me acompaño a Español y también se sentó a mi lado. Por suerte no tuve que participar mucho en la conversación, parecía conforme con el hecho de que de vez en cuando asintiera o pusiera cara de impresionada. Me presentó a una chica muy tímida que se llamaba Ángela y a un chico rubio de nombre Mike, que fue demasiado agradable.

Llegamos al comedor y una vez que tuvimos nuestra comida Jessica se giro hacía mí con una sonrisa.

-Almorzarás con nosotros ¿cierto?-

-Tal vez en otro momento, había quedado para almorzar con ellos- dije señalando a la mesa de Edward, donde ya estaban prácticamente todos sentados.

-¿Con los Cullen?- preguntó incrédula- ¿Quedaste para almorzar con los Cullen?

-Eh si- tartamudeé

-¿Cómo los conoces?- me sentía en un interrogatorio policial.

-Nos conocimos ayer y….

-¿Y te dijeron que almuerces con ellos? ¿Estás segura?- cortó impaciente.

-Pues sí- murmuré.

-Los Cullen no hablan con nadie- dijo más como para si misma

-Oh bueno, si no te molesta…..-

-Espera- dijo y compuso una amable sonrisa- eres nueva y realmente mereces que alguien te diga cómo son las cosas. Los Cullen son raros, muy raros, nunca hablan con nadie, y si se contactaron contigo es porque deben querer un beneficio, tal vez una apuesta o algo así. Además ellos andan juntos, Emmett y Rosalie, y Jasper y Alice, son pareja ¿entiendes? Y Edward, ja, no intentes siquiera perder tu tiempo, ninguna chica del pueblo es suficiente para él. Realmente te conviene sentarte con nosotros, te vas a divertir mucho.

-Muchas gracias de enserio, pero en otra oportunidad será- dije tratando de alejarme de allí lo más pronto posible, no entendía el fin de inventar tantas mentiras. Empecé a caminar hacia su mesa mientras sentía como absolutamente todas las miradas del comedor estaban clavadas en mi espalda. Cuando logré sentarme respiré aliviada.

-Es sencillamente genial, pareces un tomate insolado- exclamó Emmett, a modo de saludo, carcajeándose.

-Hola a ti también- dije aún más roja, porque la estruendosa risa de Emmett hizo que nos siguieran mirando, incluso mucho más impresionados.

-Relájate Bella, tanta vergüenza no es buena- habló Jasper con voz calmada e inmediatamente me sentí más tranquila, sonreí a modo de agradecimiento.

-De acuerdo, ahora ¿puede alguien explicarme por qué me miran tanto? Y no me vengan con que es porque soy nueva porque sé que hay algo más y estoy esperando escucharlo- dije un tanto irritada.

-Paga- escuché decir a Jasper con satisfacción

-¿Qué?- pregunté sin entender

-A ti no, Emmett paga- repitió deleitándose con la mirada- fueron dos de tres así que yo gané.

-¿De qué están hablando?-

-Bueno- dijo lentamente Edward mirándome algo avergonzado- recuerdas que te dije que sobre todo hacían apuestas Bella

Lo mire fijamente mientras procesaba la información unos instantes antes de darme cuenta de lo qué quería decir.

-¿Hicieron apuestas sobre mí?- pregunté incrédula

-Bueno, técnicamente no todas fueron sobre vos- Jasper sonrió a modo de disculpa.

-Si bien no contestaron mi primera pregunta, me arriesgo a cuestionar ¿Sobre qué específicamente apostaron?-

-No te va a gustar oírlo- murmuró Edward, lo miré en forma interrogante- es sobre tu carácter- bajó la vista avergonzado.

Abrí la boca para decir algo pero nada salió, antes de que pudiera hilar dos palabras Jasper me interrumpió.

-¡Ja! Tres de cuatro, totalmente derrotado- exclamó frotándose las manos. Al ver mi cara de desconcierto Alice me sonrió con dulzura.

-Lo primero que apostaron fue sobre cuándo ibas a hacer la primera contestación mordaz a Edward, Emmett dijo que lo harías antes de llegar a la escuela y Jazz dijo que sería después, gano Emmett. La segunda apuesta era sobre cuánto tiempo ibas a tardar en estallar por la forma en que todos te miraban debido a estar con nosotros, Emmett dijo que lo harías antes del almuerzo y Jasper dijo que lo harías durante. La tercera apuesta era sobre quién te iba a hablar mal de nosotros Emmett apostó que sería Lauren Mallory y Jazz que sería Jessica Stanley; y la última apuesta fue sobre como reaccionarías al saber todo esto, Emmett dijo que estallarías y Jazz dijo que te quedarías muda de la impresión. Vale aclarar que mi Jazz ganó- concluyó con satisfacción.

-Eso fue trampa psíquica, seguro que se lo dijiste vos- murmuró Emmett enfurruñado. Los observé brevemente tratando de conectar todas las ideas.

- Entonces básicamente Emmett lo que piensas es que tengo un carácter de mierda ¿cierto Emmett?- pregunté mirándolo fijamente

-Bueno, yo no usaría esa palabra para definirlo- dijo entrecruzando sus manos por encima de la mesa- diría que tienes un carácter fuerte, no como mi Rose, pero si lo suficiente-

-Se supone que eso es un consuelo- pregunté arqueando las cejas

-Si- contestaron todos al unísono, menos Rosalie que me los miró entrecerrando los ojos y negó con la cabeza.

-Solo ignóralos Bella, tienen la edad mental de chicos de 10 años, así que ignóralos- dijo sonriendo.

-Habla por Emmett- murmuró Jasper tratando de ocultar una sonrisa.

-Tú y yo saldaremos cuentas más tarde mi querido empático- Emmett lo miro sonriendo e hizo sonar sus nudillos.

-Oh no, sus asuntos arréglenlos afuera de la casa o habrá problemas con Esme- avisó Alice

-¿Siempre es así?- pregunté impresionada por toda la conversación.

-Siempre- me confirmó ella alegremente.

-¿Por qué apostaron que iban a hablar mal de ustedes ó que todos me iban a miran raro por sentarme aquí?- pregunté recordando lo que dijo Alice.

-Bueno Bella porque en realidad nosotros no socializamos con nadie- explicó Edward

-¿Por qué?- inquirí sin entender

-Porque todos son una parva de adolescentes hormonados que solo quieren estar con nosotros por el mero hecho de que no nos interesa socializar con ellos, además lo único que les importa el dinero, el glamour y el sexo, créeme lo sé porque desgraciadamente lo escucho, y ya viste todas las estupideces que dicen de nosotros por el mero hecho de ser diferentes, ni vale la pena hablar con ellos- concluyó Edward

-¿Por qué yo soy diferente?-

-Convengamos que tu "pequeño viajecito"- contestó Emmett haciendo comillas al aire- y el hecho de que conozcas nuestro "pequeño secreto" y aún así estés acá sentada te hace un "poquitito" diferente al resto. Eso sin contar que tienes a Edward comiendo de tu mano- añadió sonriendo burlonamente.

-Emmett- gruñó Edward entre dientes

-Es cierto- se defendió el interpelado- basta con que te pida el mundo para que se lo envuelvas en un colorido papel de regalo- sonreí por su respuesta mientras que Edward masculló algo inteligible muy enojado.

-Gracias- murmuré

-¿Por qué?- preguntó Edward.

-Por creer en lo que les conté, por dejarme estar acá, por no meterme en la misma bolsa que el resto- sujeté la mano de Edward, silenciosamente también le agradecía por amarme, sin dudar lo comprendió porque me sonrió tiernamente.

-Ah no tienes que agradecer Bellita, siempre quise una hermana para molestar- dijo Emmett alegremente interrumpiendo nuestro momento.

-Tienes una- lo corrigió Alice

-Una a la pudiera molestar sin temer por su venganza- aclaró sacándole la lengua.

-Tal vez no debas temer por la suya, pero si por la mía- dijo Edward sonriendo malévolamente.

-Ah no seas sobreprotector Edward, pasó de moda hace rato, además lo mío solo serán bromitas inocentes. Deberías estar más preocupado por lo que quiere hacer Alice el sábado.

Edward la miró en forma interrogante pero antes de que pudiera decir palabra ella habló.

-Si, sí y sí tiene que ser el sábado porque hay rebajas y es mucho más divertido comprar en sábado, además el domingo estará soleado así que es perfecto para tu sorpresa-

-Sorpresa ¿qué sorpresa?-

-Si te lo dijera ya no sería sorpresa- dijo al tiempo que me dedicaba una sonrisa torcida de esas que me derretían el alma. Iba a replicar pero sonó el timbre y nos encaminamos a nuestra próxima clase, Biología, donde para mi gran alegría el Señor Banner me mandó a sentar al lado de Edward. Tomar apuntes sobre la aburrida clase de teoría celular fue muy difícil considerando que tenía un dios griego a mi lado que ocasionalmente me sonreía y sostenía mi mano. En estos momentos nada deseaba más que correr la molesta mesa y abalanzarme sobre sus brazos, pero no podía, tenía que controlarme, se suponía que apenas lo conocía. La hora se me hizo eterna.

Cada tanto veía que Edward le dirigía ceñudas miradas a Mike Newton, lo interrogué con la mirada pero él hizo un gesto desdeñoso con la mano, restándole importancia.

La siguiente clase, para mi eterna desgracia, fue gimnasia, donde tuve que ir acompañada de Mike que parloteaba alegremente. No paraba de lanzarme indirectas sobre lo interesante que sería encontrarnos un día a tomar algo, se ofreció incluso a hacerme un tour por el pueblo; ahora empezaba a entender el comportamiento de Edward. Afortunadamente el entrenador Clapp no me hizo jugar ese día, por lo que me senté a contemplar los cuatro partidos de voley que se estaban jugando en forma simultánea. Cuando la clase acabo Mike se me acercó.

-Hey Bella, me estaba preguntando si necesitas que te ayude para ponerte al día con las materias- parecía muy ilusionado.

-Es muy amable Mike, pero creo que puedo arreglarme sola. Si llego a necesitar algo te aviso- apuré el paso y salí del gimnasio lo más pronto posible, no quería ser grosera pero necesitaba que entendiera la inderecta.

Iba caminando mirando el suelo cuando tropecé, pero antes de que pudiera caer unos fuertes y conocidos brazos me sujetaron.

-Deberías ver por donde caminas- dijo divertido. Lo miré sonriendo, irradiaba luz su mirada.

-Tal vez debería caerme más seguido- sonreí pícaramente- en verdad adoro cuando me atrapas- soltó una carcajada, negó con la cabeza y me acompañó al estacionamiento. Para mi sorpresa, e infinito agradecimiento, Alice y Jasper se fueron en el auto de Rosalie para darnos más privacidad.

Cómo todo el caballero que era me abrió la puerta para que pudiera subir, realmente amaba esos detalles. El viaje fue silencioso, cada tanto nos mirábamos y yo me sonrojaba. Tanteé en forma distraída sus discos pero me vi sorprendida por lo que encontré.

-¿Debussy?- pregunté asombrada

-¿También lo escuchas?- ahora él parecía impresionado.

-Sí, mi madre solía escuchar sus discos- sonrió pensativamente.

-Hay mucho de lo que tenemos que ponernos al tanto, realmente siento que no conozco lo suficiente de ti- dijo frustrado.

-Conoces lo necesario, y a mí me ocurre lo mismo- murmuré dándole la razón.

-¿Qué te parece una cita? Digo Alice ya se encargo de informarte que planeo llevarte a un lugar el domingo, pero no te lo había preguntado ¿Quieres salir conmigo?-

-Me encantaría- susurré encantada, ganándome otra de sus sonrisas torcidas.

Antes de que me diera cuenta estacionó el auto en la puerta de mi casa, sonriendo dulcemente me acerqué para besarlo.

-Gracias por traerme- murmuré contra sus labios.

-Si me lo vas a agradecer de esa manera, por mí encantado- fingí hacerme la ofendida y le di un golpe en el hombro, solo para volver a besarlo luego, no me podía resistir todo en él era adictivo. Mucho antes de lo que hubiera deseado él se separó.

-¿Vendrás?- pregunté esperanzada

-No puedo Bella- murmuró apesadumbrado- hay algo que necesito hacer- lo miré en forma interrogante.

-Recuerdas la parte en que te dije que los vampiros nos alimentamos de sangre. Hay aromas que son más fuertes que otros, es difícil de explicar, pero tu sangre realmente me llama. Necesito alimentarme para estar seguro de que no voy a hacerte ningún daño- mientras dijo esto apretó sus puños fuertemente.

-No lo harás Edward, confío en ti- susurré tomando su helada mano.

-Lo sé- dijo acariciando suavemente mi mejilla- pero no estoy dispuesto a correr ningún riesgo, no contigo, te amo demasiado.

Sonreí y me acerqué lentamente para besarlo pero note algo diferente.

-¿Puede ser que tus ojos hayan cambiado de color?- pregunté extrañada, sonrió tristemente antes de contestarme.

-Son dorados cuando recién me alimento, se van oscureciendo a medida que mi necesidad de hambre aumenta-

-Ahora están oscuros ¿Debes alimentarte muy seguido?

-No mucho, pero como ya te dije tu sangre me llama, hay una parte de mí que siempre la va a querer, por eso debo ir a cazar seguido. Tendría que haber ido anoche pero no pude dejarte sola- me sonrió tiernamente.

-¿Estuviste conmigo todo el tiempo que dormía?- pregunté incrédula, le solo sonrió- ¿Qué tiene de interesante verme dormir?

-Oh puede que algún día te lo diga, pero en verdad es fascinante- lo mire entrecerrando los ojos.

-Vendré esta noche, si no te molesta claro- mi cara debía expresar lo estúpida que consideraba su pregunta- tienes razón por supuesto- me sonrió amorosamente y depositó un suave beso en mis labios- A propósito, tengo que avisarte que Alice vendrá a traerte algo de ropa-

-Pero si yo ya tengo ropa- expresé contrariada.

-Lo sé pero no es lo que ella aprueba, como te considera una Cullen más tendrás que vestirte según sus reglas-

-Suena raro Cullen- murmuré pensativa- ¿De verdad me consideran parte de tu familia?

-Por supuesto Bella-

-Pero si apenas me conocen- objeté

-Les hable mucho de ti. Además ellos ven lo feliz que me haces, eso es suficiente para considerarte una Cullen más- tomó mi cara entre sus manos, estábamos tan cerca que practicamente nuestras narices se rozaban- Si quiero volver esta noche me tengo que ir. Te amo preciosa.

-También te amo- lo bese nuevamente y me bajé del auto. Esperó a que entrara para irse. Cuando me di cuenta de que estaba sola, grité de alegría y me puse a bailar y saltar por toda la casa, tanta felicidad no me entraba en el cuerpo.

Estaba distraída cantando, mejor dicho aullando, mientras limpiaba los muebles cuando sonó el timbre, supuse que era Alice pero grande fue mi sorpresa cuando encontré a Rosalie en mi puerta.

-¿Puedo pasar?- preguntó con una amable sonrisa- se suponía que venía Alice pero le dije que yo podría encargarme

Entró y depositó sobre el sillón un bolso blanco

-¿Qué hacías?- preguntó curiosa.

-Oh nada interesante, solo limpiaba-

-Si quieres después puedo ayudarte con eso, lo terminaría en un instante- sonreí a modo de respuesta- sabes, en realidad vine porque quería hablar contigo ¿Tienes un momento?

-Claro- dije sentándome a su lado, me miro unos instantes, debatiéndose entre cómo empezar.

-Nunca quise esto, ser vampiro ¿sabes? Para mí la vida ideal hubiera sido tener un marido, una casa gigantesca con parque, un montón de hijos y un perro. Así hubiera sido feliz, era todo lo que quería, el destino sin embargo tenía otro planes- me sonrió levemente y luego siguió hablando, pero su mirada no estaba centrada en mi rostro, sino que parecía ir más allá.

-Nací en 1915, mi familia era de clase media-alta, mi padre era banquero y mi madre ama de casa, tenía dos hermanos pero no solía llevarme con ellos, mi madre también los ignoraba, por el contraria a mí siempre me mimaban y me llenaban de regalos, decía que mi belleza era el regalo más preciado que pudieran haberme dado. Siempre fui frívola y vanidosa, supongo que fue porque así me enseñaron a ser. Un día mi madre vino emocionadísima, me puso mi mejor vestido y me llevó a un lujoso restaurant a almorzar con mi padre, allí conocí al que luego sería mi prometido, Royce King, era el heredero del banco- sonrió tristemente- Yo estaba en la gloria, tenía al hombre más codiciado de Nueva York en mis manos, me llenaba de regalos costosos y le gustaba llevarme a fiestas para que nos vieran, no entendí hasta más tarde que eso no era amor, simplemente se estaba luciendo. Aún así yo creí que con Royce tendría todo lo que siempre hubiera querido. Una noche volvía de la casa de mi amiga Vera, ella tenía un hijo adorable llamado Henry, representaba todo lo que yo quería y añoraba. En el camino me encontré con Royce, me llamó y fui con él, vi que estaba con unos amigos pero no fue hasta que estuve lo suficientemente cerca de que me di cuenta de que estaban borrachos, todos ellos. No voy a entrar en morbosos detalles, basta con que sepas que me violaron, en ese horrible callejón, y también me golpearon, tanto que creí que moriría. Así fue como me encontró Carlisle, totalmente tapada por la nieve, se compadeció de mí y me convirtió- hizo una pausa y me miró fijamente unos instantes, una triste sonrisa curvó sus labios- Desde ese día he odiado a los humanos, no por lo que Royce me hizo, sino porque ellos tienen la capacidad de tener algo que yo no, hijos. En realidad creo que no es odio sino más bien envidia, yo siempre quise ser madre y no puedo tenerlos. Sé que todos están esperando que te deteste por ser quien eres, pero sencillamente contigo no puedo hacerlo.

Sujete una de sus heladas manos, no me había dado cuenta de en qué momento mis ojos se llenaron de lágrimas.

-Lamento mucho todo lo que te paso Rose-

-No te preocupes por eso- dijo sonriendo débilmente- quedó en el pasado. ¿No quieres saber por qué no te detesto?

-Me gustaría saberlo pero me pareció muy tonto preguntarlo- contesté honestamente y ella soltó una suave carcajada, parecían campanitas tintineando.

-Cuando Carlisle me convirtió yo estaba dolida, rota y enojada con la vida, me consideraba un monstruo. Edward estaba igual en ese momento, cuando lo conocí habían pasado años desde lo suyo y él aún parecía un zombi, se odiaba por lo que era, por estar vivo mientras tú estabas muerta, bueno al menos eso era lo que creía.

-Entiendo a lo que te refieres, yo me sentí igual cuando regresé- admití.

-Si de eso me di cuenta, tenías un rostro demacrado y unas ojeras horribles ayer cuando nos viste, se notaba a leguas lo mucho que estaba sufriendo, Edward estuvo igual. Durante años lo vi interactuar con nosotros, buscar metas, tratar de continuar su existencia, pero siempre se notaba que algo le faltaba. Yo estaba igual de rota que él en ese momento, no ayudamos mucho. Eventualmente yo encontré a Emmett, lo había atacado un oso y cuando lo vi me recordó tanto al hijo de mi amiga Vera que simplemente no pude dejarlo morir. Tuve muchísima suerte, Emmett es mi complemento y es mucho más de lo que yo pudiera haber llegado a merecer o imaginar, me hizo y me hace tan feliz. Yo deseaba lo mismo para Edward, pero él te amaba a ti, jamás le importaron todas las mujeres, y te puedo asegurar que fueron muchas, que se interesaron en él, solo te amaba a ti. Siempre me pareció cruel que tuviera que vivir entre tres perfectamente correspondidas parejas, sabiendo que él había tenido eso y lo había perdido, por eso es que cuando apareciste todos nos alegramos tanto. Para ti debe ser común que Edward sonría, pero lo que ha sonreído en estos dos días en más de lo que lo ha hecho en casi un siglo. Es por eso que no puedo odiarte por ser humana, porque, a pesar de que sé que por estar con Edward estas desperdiciando la valiosa oportunidad de tener una familia, es tan notable lo mucho que se aman. Y créeme Bella yo jamás lo había visto tan feliz, haciendo bromas, riendo, disfrutando de su existencia. Yo simplemente necesitaba decirte todo esto, se que a todos, especialmente a Edward, les sorprendió mi reacción, pero es así como lo sentí. Estoy muy contenta por ustedes, y quiero que sepas que siempre vas a tener mi apoyo- concluyó emocionada. Llorando la abracé fuertemente.

-Muchas gracias Rose, no tienes idea de lo que significa para mí que me acepten de esta manera- me sonrió dulcemente, luego se puso seria y golpeó sus mejillas suavemente.

-Suficiente emoción por un día- dijo levantándose- vamos que te ayudo a limpiar.

Tomó el plumero de la mesa pero luego se dio vuelta y me miró seriamente.

-Aunque no creo que haga falta, déjame decirte que si le rompes el corazón a mi hermano destruiré tu vida-

-Realmente es innecesario que lo digas- le contesté sin perturbarme.

-Lo sé, pero tenía que ponerme en el papel de malvada y celosa hermana por un momento- sonrió traviesamente.

En un santiamén ordenamos toda la casa, mejor dicho Rose ordenó y yo me limité a tratar de hacer algo para no parecer tarada. Estábamos en la cocina mientras ponía a cocinar la cena cuando oímos llegar a Charlie.

-¿Dijiste que tu papá el sábado trabaja y el domingo lo tiene libre?-

-Si ¿Por qué?-

-Oh por nada, solo le estoy haciendo un pequeño favor a Edward- sonrió pícaramente.

-Bella llegué-dijo entrando en la cocina- ¡Oh tienes una amiga!- se vio gratamente sorprendido. Conversaron un rato donde Rosalie mostró todo lo encantadora que podía llegar a ser.

-Oh Charlie- murmuró casualmente- te importaría si te secuestro a Bella el domingo, es que queremos hacer una tarde de chicas con mi hermana- sonrió batiendo sus pestañas lentamente.

-Por mí está bien si a Bella no le molesta, además así puedo ir a pescar con Billy sin dejarte tanto sola- añadió mirándome con algo de culpa.

-Sin problemas papá- le sonreí tranquilizándolo.

-¿Rosalie te quedas a comer?

-Oh no- dijo como si la sola idea la aterrorizara- en casa me están esperando, es hora de que me vaya-

La acompañé a la puerta.

-¿Qué fue todo eso?- pregunté cuando estuve segura de que Charlie no nos estaba escuchando

-Ya te lo dije, es un pequeño favor a Edward que quiere sacarte a dar una vuelta. Y creo que el jefe Swan debe estar mucho más dispuesto a dejarte pasar una tarde con amigas a pasar una tarde con un chico que recién conoces- solo pude darle la razón ante su convincente argumento.

-Nos vemos mañana Bella- dijo alegremente- en el bolso tienes una muda de ropa para cada día de la semana que queda, asegúrate de usarla o Alice te matará. A propósito, Edward quiere que te recuerde que se dará una vuelta esta noche- alzó las cejas sugestivamente y desapareció hacía su auto.

Sonreí y regresé adentro para cenar con un exultante Charlie, todo parecía estar maravilloso. Tenía a Edward, su familia me aprobaba y mis padres estaban felices de verme recuperada, todavía nos quedaban bastantes cosas de las que ponernos al día, casi cien años son mucho tiempo, pero aún así no estaba preocupada, nos amábamos y podríamos superar cualquier obstáculo.

Mientras subía a mi dormitorio me tome un momento para quedarme parada en la escalera, sabía que él me estaría esperando, pero aún así necesitaba meditar los dos días más largos de mi vida por un instante. Al darme cuenta de la realidad de las cosas solo pude sonreír, realmente era afortunada.


Increíble pero finalmente lo termine, me quedó larguísimo, espero que les haya gustado.

Tengo que comunicarles una noticia no muy buena para ustedes (genial para mí) y es que hasta que empice febrero no voy a subir más capítulos porque me voy de vacaciones; se lo que es seguir una historia y querer que la autora actualice ya pero realmente necesito un descanso para poder volver con todas las pilas a empezar bien el año, lamento la demora pero prometo que cuando vuelva no los voy a decepcionar, de esta historia todavía queda muchisimo que contar.

Besos, abrazos y agradecimientos a todas/os lectores habituales y nuevos lectores del fic, y muchisisisisimas gracias por todos los reviews, alertas y favoritos, realmente me sacan una sonrisa cada vez que los veo, incluso algunos me hacen reir mucho, de verdad se los quiere un montón.

Nos leemos relativamente pronto

Besos para todos