Disclaimer: todos los personajes así como también las frases de los libros de la Saga Twilight son propiedad intelectual de Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos y armo esta historia producto de mis locuras. El título del fic pertenece al estribillo de This never happened before de Paul McCartney.
Capítulo 15
Pasamos las siguientes dos horas en tiendas de lencería, no me hicieron comprar conjuntos demasiado atrevidos, eran discretos pero sexys al mismo tiempo, del tipo de ropa que yo usaría, la mayoría tenía algo de encaje. También compramos pijamas, muchísimos pijamas, ya que según Alice era bueno para el plan que Edward me viera dormir en algo más que mis viejos pantalones de franela. Por mucho le que insistí no quiso revelarme en qué consistía exactamente el plan, dijo que me iría enterando conforme sucedieran las cosas.
Estaba casi anocheciendo cuando, cargadas de ropa y cansada hasta lo inimaginable, llegamos a mi casa. Baje cargando solamente tres bolsas, Alice explicó que de otro modo a Charlie le parecería extraño, pero que no debía preocuparme porque ellas subirían el resto a mi armario.
Afortunadamente Charlie había encargado una pizza, por lo que cenamos tranquilamente y subí pronto a acostarme. Cuando abrí la puerta, como no podía ser de otra manera, estaba mi dios griego personal esperándome.
-Edward- murmuré alegremente antes de tirarme a sus brazos, soltó una risita ahogada y besó el tope de mi cabeza.
-¿Me extrañaste?-
-No tienes idea de cuánto- mi voz sonó ahogada porque estaba amortiguada en su hombro.
-¿Te torturaron?- preguntó divertido.
-Demasiado-
-Entonces no creo que quieras ver tu armario- gruñí contra su hombro antes de abrir mi placar, decir que se habían pasado era poco; toda mi nueva ropa, que ocupaba en su totalidad el armario, y no tenía idea de adonde había ido a parar la vieja, estaba perfectamente organizada por tipo y color, en el perchero había una sección de jeans, otra de polleras y otra de camperas, en los estantes había pilones de remeras de todo tipo agrupadas por color, mis pijamas y ropa interior estaban en los cajones, y en suelo había muchísimas cajas de zapatos. Podría decirse que este era el armario que toda chica hubiera deseado, sin embargo, para mí era casi una pesadilla hecha realidad.
-Estas muy calmada- observó Edward sorprendido al cabo de unos minutos de silencio.
-Estoy demasiado cansada y shockeada por haberles dejado hacer esto como para enojarme, además de que ya esta hecho, necesito bañarme ¿Me das un minuto humano?
-¿Solo uno?- preguntó con mi sonrisa favorita en su cara.
-Unos cuantos- sonreí antes de besarlo- Quédate aquí y no te muevas- Él solo sonrió y se sentó al borde de mi cama.
Me precipité al baño después de agarrar la bolsa de mi nuevo pijama, una ducha caliente era todo lo que necesitaba. Me bañé tan rápido como pude, para luego cambiarme, cuando me vi frente al espejo casi me da un ataque por dejarles comprarme esto. No era extravagante ni nada por el estilo, era un conjunto celeste cielo compuesto por un top y un short, con detalles en encaje, pero por alguna razón, me sentía indefensa y boba sin mis pantalones agujereados.
"Ok Bella, tú querías esto, este es plan, usa tu plan, ama tu plan" Me repetía mentalmente una y otra vez mientras me dirigía a mi habitación. Cuando abrí la puerta y vi la expresión de Edward, supe que el esfuerzo, la tortura de esta tarde, y la vergüenza, habían valido la pena.
Me estaba mirando, literalmente, boquiabierto. Sentía como sus ojos me recorrían de arriba abajo con una mirada que no supe del todo identificar, si bien había amor en ella también pude ver deseo. Sonreí tímidamente mientras sentía como los colores subían a mi cara y mordí me labio inferior, estaba esperando que dijera algo.
-Te ves muy bien- articuló al cabo de un rato- aunque no es tu pijama habitual.
-Gracias, ehh viste como es Alice, prácticamente me arrastró por todas las tiendas del lugar- solté una risita nerviosa.
-Bueno- dijo con mi sonrisa favorita mientras se acercaba- debo admitir que, por una vez, me alegro de que mi hermana sea una maniática de las compras. Estás preciosa- añadió mientras su mano acariciaba suavemente mi mejilla.
Sonreí con la cara roja como un tomate antes de acercarme a besarlo, todavía me daba vergüenza que me hiciera cumplidos. Sentía como sus manos suavemente subían y bajaban por mi espalda, cada lugar que tocaban mandaba ondas de shock a mi cuerpo, parecía que la temperatura de la habitación había subido unos cuantos grados.
-Creo que preciosa no es lo adecuado, diría más bien que te ves sexy, muy muy sexy- ronroneó en mi oreja antes de lamerla suavemente, sentí como mi corazón dio un brinco y se lanzó a latir desesperado. Edward ahogó una risita.
-¡Ríete tú!- dije acusándolo con un dedo- un día de estos voy a sufrir una combustión espontánea y va a ser culpa tuya.
-Bueno eso fácil arreglo- dijo mientras me levantaba en volandas y me dejaba en la cama, solo para irse a sentar en la mecedora.
-¿Qué haces?- pregunté incorporándome.
-Protegerte de la combustión espontánea- explicó como si fuera lo más evidente del mundo.
-Aquí- señalé mi cama con expresión seria- ahora.
-Si capitana- hizo un saludo militar y en un parpadeo estuvo detrás de mí, rodeándome con sus brazos. Entre risas me dormí esa noche abrazada a él como si fuera una almohada.
Unos suaves y helados besos en mi cuello me despertaron pero mantuve cerrados los ojos, rió entre dientes y siguió dejando pequeños besos mis mejillas, la punta de mi nariz, mi frente, mis ojos, pero sin pasar por mi boca, apreté un poco más fuerte los ojos y soltó una suave carcajada.
-Parece que mi Bella no puede despertar- murmuró pensativo- algo habrá que hacer
Siguió bajando por mi rostro, hasta que llego a mi cuello donde lo lambió suavemente.
-Edward- exclamé abriendo los ojos y soltando un jadeo.
-Buenos días preciosa, sabía que estabas despierta- murmuró con suficiencia.
-Quería mi beso de buenos días- dije fingiendo un puchero
-Te di muchos besos de buenos días- fruncí el ceño e hice trompita, rió suavemente antes de besar mis labios.
-Ahora sí, buenos días- le confirmé riendo y abrazándome a él.
-Aunque me encantaría estar así por siempre- dijo rozando su nariz con la mía- hay que ir a la escuela, por lo tanto me tengo que ir y tú tienes que desayunar y cambiarte. Alice quiere que te diga que espera que elijas "sabiamente" que ropa ponerte- hizo unas comillas al aire- ahora que tu guardarropas es decente.
Bufé antes de darle un beso.
-Sí que sabes cómo romper una atmosfera romántica- le comenté en forma sarcástica, rió suavemente antes de desaparecer por la ventana.
A regañadientes me dirigí a mi armario para, luego de pensarlo por unos minutos, sacar unas botas bajas negras, unos jeans, una camiseta azul oscuro y una chaqueta a tono. Me cambié y desayuné conversando animadamente con Charlie hasta que sonó el timbre a la hora habitual, sonreí para mí misma, realmente amaba esta rutina.
Abrí la puerta para encontrarme con una radiante Alice que daba saltitos.
-¡Bella!- prácticamente chilló- Vi lo que te ponías pero ahora quiero verlo en vivo y en directo, te ves espléndida, me siento tan orgullosa, ¿Viste que sencillo que es vestir bien?
Rodé los ojos y la saludé con un abrazo. Cuando llegamos a la escuela Rosalie también me inspeccionó de arriba abajo y quedó encantada por la combinación que elegí, tuve que morderme la lengua para no replicar, no entendía porque tenían tanta obsesión con mi ropa.
Mientras caminábamos por el estacionamiento, sentí a Edward tensarse y gruñir levemente.
-¿Qué ocurre?- pregunté al tiempo que lo veía apretarse el puente de la nariz.
-Esos mocosos, si supieras los pensamientos tan poco decentes que tienen sobre ti, me saca de las casillas-
-Ignóralos- dije al tiempo que me acurrucaba junto a él. Rió suavemente y beso el tope de mi cabeza.
-En este preciso instante somos el centro de todas las miradas, la mitad de la población masculina me odia por quedarse con la chica nueva, y el 90% de la población femenina de la escuela te detesta, empezando con Jessica Stanley y Lauren Mallory a la cabeza.
-Estoy contigo, sencillamente no me interesa- contesté riendo suavemente, lo miré y quedé atrapada por su hipnótica mirada.
-Bella ¿Quieres ser mi novia?- preguntó de repente, lo miré desconcertada.
-¿Qué clase de pregunta estúpida es esa Edward?- rió entre dientes antes de contestarme.
-Ya sé que te lo pedí hace mucho y de una forma mucho más romántica, también sé que el término "novios" nos queda algo corto, pero aún así me gustaría que todo el mundo supiera de lo nuestro, que todos sepan que eres mía- añadió casi para sí mismo.
-¿Es que acaso Edward Cullen esta celoso?- gruñó en respuesta y le sonreí ampliamente- Siempre me he considerado tuya Edward, en caso de que no lo hayas notado sigo llevando el anillo en el cuello, pero, por otro lado, también me encantaría ser tu novia- concluí con una sonrisa, no importaba cuantas veces me lo pidiera, mi respuesta siempre sería la misma.
Me dirigió una sonrisa radiante antes de posar sus labios suavemente sobre lo míos, no fue más que un instante pero podría jurar que sentí como todos los rostros de la escuela se clavaban en nosotros en ese momento. Me separé con la cara más roja que un tomate, y, acurrucada en su abrazo, me dirigí adentro tratando de ignorar las perplejas, y en muchos casos, envidiosas miradas.
Me senté en mi clase de Literatura tratando de ignorar al resto, pero para mi desgracia el señor Mason se retrasó, lo que le dio tiempo a una fastidiosa Jessica para sentarse a mi lado y empezar a conversar.
-Así que Bella- dijo con voz melosa- interesante adquisición ¿Cómo lo has hecho?
-Perdón- la mire ceñuda.
-Si de verdad me interesa saberlo, porque, aparte de que eres la chica nueva, digo, no eres nada especial. ¿Cómo hiciste? ¿Te acostaste con él?- esbozó una sonrisa perversa y mi rostro endureció en ese momento, no era una persona violenta pero me hubiera encantado darle con el libro que tenía en mis manos en la cabeza.
-Lo que yo haga con mi vida no es asunto tuyo Jessica- dije recalcando claramente cada palabra, me dirigió una mirada agria antes de contestarme en voz muy baja.
-No te creas tan especial, en poco tiempo Cullen se cansará de vos y te tirará, y verás la poca cosa que eres. Ten presente que solo está contigo porque eres el chiche nuevo.
-Por el motivo que fuere, Edward está conmigo ahora, y mientras te retuerces de envidia, ten presente que solo puedes imaginar lo increíblemente bien que besa, porque nunca lo sabrás.
Cuando termine de hablar, con un tono de voz más alto del que me hubiera gustado, se hizo un silencio sepulcral, al parecer toda la clase había escuchado nuestra "amistosa charla", por fortuna el señor Mason llegó en ese momento, por lo que Jessica me dirigió una mirada de odio y se fue a su lugar; entretanto yo estaba impresionada, no podía creer que hubiera dicho eso, sonreí para mis adentros pensando que tal vez Edward no era el único celoso en esta relación.
Alice estaba esperándome en la puerta del salón, le dirigió una fría mirada a Jessica para luego tomar mi brazo y darme una sonrisa radiante.
-Eso fue brillante Bella, me encanto como la pusiste en su lugar-
-Gracias- contesté con una risita avergonzada- será el cotilleo número uno de hoy ¿cierto?
-Y de toda la semana, está empatado en primer puesto junto con tu noviazgo, pero tranquila porque estuvo excelente, no sabes lo que me reí viéndolo- Se carcajeó mientras la arrastraba en forma apresurada a la siguiente clase, tratando de evitar el mayor número de miradas curiosas, objetivo que, cabe aclarar, me fue imposible de lograr.
Para mi gran alivio Jessica se dedicó a ignorarme el resto de las clases que compartimos, lo que no impidió que se la pasara cuchicheando con Lauren sobre mí, situación que estaba segura, se estaba repitiendo en toda la escuela. Bufé para mí misma, ¿Es que acaso había una forma de que este día pudiera empeorar?
La única persona que pareció alegrarse de mi "reciente relación" fue Ángela, con la que conversé animadamente el resto de las clases. Cuando me dirigía al almuerzo recibí un mensaje de Alice.
"Bella es muy importante para el plan que hoy llegues SOLA al almuerzo y 5 minutos tarde, dile a Ángela que vas al baño y luego borra este mensaje. Te espero. Alice"
Mire extrañada la pantalla pero me decidí a hacerle caso y me pase los siguientes 5 minutos especulando la razón por la que Alice quería que tardara, llegue sola al comedor, y, con mi bandeja de comida en mano, me dirigía a la mesa de los Cullen cuando fui interceptada por Mike.
-Hey Bella ¿Cómo andas?- preguntó alegremente.
-Hola Mike- le contesté con una leve sonrisa.
-¿Qué tal tu primer fin de semana en Forks?- ¿Es que este chico no había escuchado los cotilleos? Me pregunté a mi misma.
-Oh, nada fuera de lo común, la limpieza, algunas compras y la tarea, básicamente eso-
-¿Es cierto que tú y Cullen están saliendo?- soltó de repente.
-Si- mi voz sonó más cortante de lo que hubiera deseado por lo que traté de suavizar mi expresión.
-Yo pensaba pedirte una cita, ya sabes cómo ir al cine, pero…
-No me parece que sea posible Mike- lo corté ya sin disimular mi fastidio.
-Bueno, ya sabes, si lo tuyo con Cullen no funciona, siempre puedes contar conmigo- conté hasta diez mentalmente antes de darle una forzada sonrisa.
-Eh si, gracias Mike-
Con la cara más roja que un tomate me dirigí a la mesa y me senté sin levantar los ojos del piso, ahora entendía lo que había querido lograr Alice, dejar a Edward completamente celoso, pero eso no había impedido que casi moría de vergüenza en el medio, y más contando con que toda tu familia vampiro escuchó la conversación.
-Guau, eso fue genial- exclamó Emmett alegremente- No pensé que ese mequetrefe te iba a pedir una cita si sabía que estabas saliendo con Edward, tendríamos que haber apostado algo así.
-No es gracioso Emmett- dije mirándolo seriamente. Edward fulminaba con la mirada a Mike y Alice en forma alternada.
-Pudiste haberme avisado- le gruñó a su hermana.
-Ya te dije que no había forma de saberlo Edward, fue algo que él decidió en ese preciso momento, ¿Qué querías qué hiciera? ¿Qué le arrojara una bandeja de comida para desmayarlo y así no molestara a Bella?- lo dijo en un tono de voz tan convincente, qué, de no haber recibido su mensaje, también lo hubiera creído.
-Es una opción a considerar- murmuró rabioso mientras seguía fulminándolo con la mirada
-Edward, deja de preocuparte- dije posando una mano sobre su brazo.
-No escuchaste lo que él pensaba- siseó aún más enojado y sin apartar la vista de su objetivo, le dirigí una suplicante mirada a Jasper antes de seguir hablando.
-Edward, podrías dejar de mandarle ondas de odio y mirarme- a regañadientes poso en mí sus ojos dorados, que todavía se veían molestos, deposité un suave beso sobre sus labios y automáticamente mi sonrisa favorita ocupo su cara- solo ignóralos y deja de preocuparte.
-Claro porque para preocuparte tienes tú ¿No Bellie? Lo digo porque me suena el nombre de Jessica Stanley- acotó Emmett con una maliciosa sonrisa pintada en el rostro.
-Dime por favor que no escuchaste eso- murmuré cruzando los brazos sobre la mesa y escondiendo mi cabeza en ellos.
-Oh si Bellie, debo admitir que fue genial- dijo Emmett carcajeándose.
-A excepción del idiota de Mike, toda la escuela está hablando de eso- explicó Jasper sin poder disimular la sonrisa en su voz.
-Y pensando en eso- completó Edward que también encontraba la situación muy graciosa- no sufras más- añadió acariciando suavemente mi espalda- personalmente encuentro muy sexy que defiendas lo que es tuyo- concluyó muy cerca de mi oído con una voz tan profunda que envió escalofríos por todo mi cuerpo.
-Y aquí vamos de nuevo- Emmett rió estruendosamente- ¿Cuántas pulsaciones tienes? Deben ser mas de 150 por minuto*- siguió riendo y enterré mi cabeza aún más, si eso era posible.
-Ignora al idiota de Emmett Bella- dijo Jasper tranquilamente mientras sentía como se iba relajando mi cuerpo- con él tiempo aprenderás, es lo que todos hacemos.
Reí suavemente antes de levantar mi cabeza, vi cómo me guiñó un ojo y le sonreí en respuesta.
-A mi me pareció estupendo- intervino Rosalie- si esa tarada hubiera dicho algo así de Emmett yo le hubiera arrancado la cabeza, tú no puedes hacerlo claro, pero siempre puedes contar con mi ayuda- concluyó sonriendo angelicalmente.
-Mantén tus pensamientos homicidas al mínimo Rose, ya suficientes ideas tengo para Mike, y es demasiada la fuerza que necesito para no utilizarlos- acoto Edward con una sonrisa perversa.
-Esta es una conversación de locos- dije riendo.
-Cuñadita- Emmett me miraba arqueando las cejas con una pícara sonrisa- en caso de que no lo hayas notado, estas sentada por propia voluntad en una mesa con 7 vampiros, se puede decir que estas incluida en la categoría de gente loca.
Reí mientras negaba con la cabeza y me dediqué a picotear mi almuerzo antes de que acabara el receso. El resto de las clases transcurrieron tranquilamente, y hubiera sido un día tranquilo, de no ser por la pregunta que me hizo Edward cuando me llevaba a mi casa, que casi me paralizó el corazón.
-¿Decirle a Charlie?- pregunté casi con miedo.
-Bella, a estas alturas todo Forks debe saber que estamos saliendo, ¿No te parece lo correcto que me presentes como tu novio a tu padre?- refunfuñé ante su lógico argumento, odiaba que tuviera razón pero hubiera hecho lo que sea con tal de no decirle.
Me hizo compañía durante lo que quedaba de la tarde pero no pude del todo disfrutarla, por alguna razón estaba preocupada por lo que pudiera salir de contarle las cosas a Charlie; además no había forma de que entendiera lo profunda que era nuestra relación, tanto para él como para mi madre solo sería un romance de unas pocas semanas, no creía que pudieran entender lo mucho que para mí significaba Edward.
-Charlie estará aquí en pocos minutos- anunció mientras preparaba la cena- ¿Qué crees qué deberíamos estar haciendo?- Lo medité unos instantes antes de responder.
-Creo que podríamos desparramar unos libros sobre la mesa, fingir que hacemos la tarea o algo así- en un parpadeo nuestros libros, cuadernos y cartucheras habían ocupado la totalidad de la superficie, Edward me corrió la silla para que pudiera sentarme y prosiguió a sentarse enfrente de mí.
-Eres efectivo- dije soltando una risita nerviosa mientras escuchaba como se estacionaba el auto, apretó mi mano en señal de apoyo.
-Hola Bells, ya estoy en casa- anunció abriendo la puerta.
-Aquí papá- le grité desde mi asiento, se encaminó sonriente, esperando de seguro encontrarse con Alice o Rose, pero su sonrisa se quedo estática en cuanto nos vio.
-Papá él es Edward Cullen, el hermano de Alice y Rose- Charlie le dirigió una tensa sonrisa antes de estrecharle la mano y sentarse en una silla vacía.
-Así que haciendo tarea chicos- dijo al cabo de un rato.
-Si de Biología- le aclaré, se hizo un incómodo silencio, tras el cual mi padre añadió.
-Conozco a tus hermanas, siempre están por aquí, son muy buenas chicas-
-Si, siempre que aguantes la hiperactividad de Alice todo esta bien- Charlie le correspondió con una leve sonrisa tras la cual volvió a instaurarse otro incómodo silencio.
-Papá- dije tomando aire decidida a no postergar más lo inevitable- Edward y yo, eh…, nosotros estamos saliendo- la boca de Charlie se abrió levemente y sus ojos se achicaron
-¿Cómo novios?- preguntó con voz seca.
-Sí Jefe Swan, esa es la idea- Edward habló con un tono de voz sumamente educado.
-¿Cómo conoces a mi Bella?- no pasé desapercibido el tono de voz acusatorio que había en el interrogatorio.
-Compartimos la clase de Biología y los almuerzos- explicó Edward con tranquilidad.
-¿Son de la misma edad?-
-Sí papá, veras…..-
-¿Solo la conoces hace unas pocas semanas y ya decidieron ser novios?- cortó mi explicación y fulminó a Edward con la mirada.
-Te recuerdo que estoy aquí papá- lo interrumpí molesta.
-Esto es con él Bella- prosiguió sin apartar la vista de mi novio, al cabo de unos minutos que se me hicieron eternos se decidió a preguntar- ¿Sabes que tengo tenencia legal de armas?
-Si Jefe Swan- respondió Edward sin alterar su tono de voz.
-Bien chico, tenlo presente- dijo levantándose y dirigiéndose al living.
-¡Papá!- exclamé molesta. Bufó antes de darse vuelta y volver a mirar a Edward.
-Puedes llamarme Charlie- le aclaró entre dientes.
Al día siguiente, en el almuerzo, la advertencia de mi padre no pasó desapercibida para Emmett y Jasper, que no hacían otra cosa que cargar a Edward.
-Es algo que deberías tener muy en cuenta, en caso de que el pequeño Eddie quiera salir a jugar- dijo Emmett con una sonora carcajada a la que nos unimos todos.
-Porque tu suegro tiene tenencia legal de armas Edward, eso es algo a considerar- acoto Jasper- Imagina, puede hacerte pasar la noche en la cárcel si quiere-
Otra ronda de risas siguió a este comentario, me había reído tanto que tenía los ojos llenos de lágrimas, Edward soltó otro bufido y fulminó a Alice con la mirada.
-Gracias querida hermana- dijo sarcástico.
-¿Qué mas podría haber hecho? Estaba con Jazz en una situación para nada graciosa y de pronto tuve la visión y me empecé a reír como loca, otra cosa que contarles no podía hacer- se justificó Alice con una sonrisa traviesa en su cara.
-También te estás riendo- dijo mirándome con un puchero
-Cielo, ya le dije a mi padre que tendría que tratarte bien, si bien fue un momento tenso, tienes que admitir que la situación fue muy cómica- volví a reír pensando en la expresión ufana que tenía Charlie cuando le dijo lo de las armas.
-Oh tengo una idea genial Bella, hagamos una pijamada este viernes en casa- saltó Alice de pronto- ¿Te apuntas?
-Estoy confundida, una pijamada no implica por lo general dormir-
-Bueno tu vas a dormir- dijo como si fuera lo más obvio del mundo- pero mientras estas despierta te podremos arreglar las uñas, probarnos ropa, te haremos pochoclos, hasta podemos ver una película, será divertido vamos- concluyó haciendo un tierno puchero.
-Charlie no va a querer que pase la noche en casa de mi novio- dije jugándome la única carta que me quedaba.
-No te preocupes por Charlie, da la casualidad de que hoy cuando sale del trabajo justo se encuentra con Esme que viene del mercado, conversan, Esme le comenta la idea y tu padre queda encantado-
Bufé sonoramente en respuesta, debía de haberme imaginado que lo tenía todo planeado.
-De acuerdo, de acuerdo- dije después de soportar otra ronda de pucheros "marca Alice".
El resto de la semana paso tranquilamente, bueno al menos en forma tranquila al estilo Cullen; ya era el jueves cuando estábamos saliendo de la escuela que Edward miró a Alice frunciendo el ceño extrañado, mantuvo una expresión rara mientras me acompañó al auto y me abrió la puerta.
-¿Esta todo bien?- pregunté una vez que se hubo instalado.
-Alice está planeando algo- murmuró pensativo- Está haciendo un esfuerzo para que no me entere, me pregunto que será.
En ese instante mi cara palideció, si Edward se enteraba de nuestro plan no tenía idea de cómo iba a explicárselo.
-Bella ¿Estás bien?- me miró preocupado.
-Eh si- hice una pausa y puse mi mejor cara de espanto- De casualidad lo que está planeando es otra tarde de sesión "Tortura- Bella"- se carcajeó suavemente mientras negaba con la cabeza
-¿Eso es lo que te preocupa?- asentí tratando de parecer convincente- Tú tranquila que no es eso.
Parecía que iba a agregar algo más, pero afortunadamente en ese momento Mike Newton pasó frente a nosotros, seguramente con pensamientos bastante molestos, por lo que Edward bufó audiblemente y decidió cambiar de tema, posiblemente intentando ignorar la cháchara mental de Mike; suspiré internamente agradecida, esperando que haya creído mi pequeña mentirita. No volvió a mencionar a Alice en el resto del día, y me dormí tranquila usándolo a él como almohada.
Me desperté sintiendo unas suaves y heladas caricias en mi espalda, para darme media vuelta y acurrucarme a su lado.
-Buenos días dormilona-
-Buenos días- levanté mi rostro para encontrarme con mi sonrisa favorita en sus labios- hoy tardaste mucho en despertarte
-Debe ser culpa de alguien que me entretuvo conversando hasta tarde- dije mientras me desperezaba.
-En realidad es tu culpa- sonrió divertido
-¿A si? ¿Y eso por qué?- lo miré extrañada.
-Bueno es tu culpa por ser tan inteligente y tener temas de conversación tan interesantes, además de ser increíblemente curiosa, tierna y adorable- dijo mientras se acercaba lentamente, sonreí en respuesta y me arrojé a sus brazos.
-Va siendo hora de irme o no llegaremos a tiempo a la escuela- murmuró al cabo de un rato, bufé audiblemente pero me levanté- no sufras estaré aquí muy pronto- depositó un suave beso sobre mis labios y se dirigió a la ventana, se giró en el marco- creo que no te había dicho hoy lo mucho que te amo- me guiñó un ojo antes de desaparecer.
Con la tonta sonrisa que habían dejado clavada en mi cara sus palabras, me cambié y desayuné con Charlie. A la hora acostumbrada sonó la bocina, pero no era la del Volvo. Tomé mis cosas y me dirigí a la puerta, pero grande fue mi sorpresa cuando encontré el BMW de Rosalie, con ella y Emmett adentro.
-Hola- dije subiéndome
-Bellie Bells- gritó Emmett alborotándome el pelo a modo de saludo
-¿No es que me moleste ir con ustedes ni nada por el estilo, pero querías saber…
-….donde esta Edward?- preguntó Rose al tiempo que por su rostro cruzaba una maliciosa sonrisa- oh él se está peleando con Alice en este momento, y nos pidió que te recogiéramos.
-¿Él qué?- pregunté sin poder creerlo, Emmett y Rosalie intercambiaron una divertida mirada.
-Bueno, es que Alice hizo algo que molesto a Edward- explicó Rosalie que por alguna razón veía comiquísima la situación- pero no te preocupes porque él seguro estará en la escuela, lo que pasa es que no quería que vos llegaras tarde.
-No puedo creer que me haya olvidado la cámara- dijo Emmett golpeándose la frente con la mano-cuando lo sepas tu cara será un poema y no tengo como retratarlo- añadió carcajeándose.
Los mire alternadamente preocupada, evidentemente lo que había pasado no era grave, Emmett y Rosalie lo consideraban tremendamente gracioso pero a Edward le había molestado, de pronto me llegaron las palabras que me había dicho ayer por la tarde "Alice está planeando algo y no quiere que me entere", y lo único que a mí me venían a la cabeza eran descabelladas ideas con relacionadas a nuestro plan.
-Rose- mi voz fue solo un susurro- ¿Qué fue lo hizo Alice?
Juajuajua continuara… soy mala a que si, en mi defensa solo puedo decir que si no lo cortaba quedaba muy largo, pero en fin…..
Quería agradecerles por todos los reviews, alertas y favoritos de verdad son geniales, y, aunque todos mis lectores/ as son fantásticos quería agradecerles especialmente a liebende Lesung y rumiko kurotsuki que me siguen casi desde el primer cap haciéndome reír con sus comentarios, también quería agradecer a isa-21, Zoe Hallow, Thea2612, hermlils, Cassiopea, lexa0619, Deborita y a todos todos mis lectores/ as, de verdad que si no fuera por ustedes no habría continuado esta historia, así que muchas gracias.
Y ahora para cortar un poco con todo el sentimentalismo es que les pregunto yo a ustedes ¿Qué fue lo que hizo Alice? Ajaja, me muero por leer sus respuestas originales.
Nos estamos leyendo
Besos
* Las pulsaciones normales para una persona en reposo van de 50 a 100 latidos por minuto
