Capítulo 17
Me di media vuelta en la cama y abrí los ojos extrañada, no recordaba que mis pies ahí me hubieran dejado. Levanté mi cara y me encontré con mi sonrisa torcida favorita esperándome.
-Buenos días dormilona.
-¿Cómo?- pregunté extrañada
-Yo te traje- dijo mientras retiraba el cabello de mi rostro- después de todo el lío que armó Alice no esperarías que te dejara durmiendo en el sillón.
-No, pero supongo que el lio lo arme yo- sonreí levemente mientras acariciaba su dura mejilla- Lamento haberte presionado tanto, para mi han sido solo unas pocas semanas sin verte; a veces olvido que has tenido que esperar tantos años, y si pienso lo que sufrí yo en esos pocos meses que estuve sola, no puedo ni imaginar lo que habrás tenido que pasar
-Si supiera que siempre me reencontraría contigo, con gusto volvería a pasarlo- depositó un suave beso en el dorso de mi mano, tal como solía hacerlo hace ya tantos años- Eres lo más importante de mi vida, no sabría que hacer si te pasara algo.
-Nada va a pasarme tonto, tengo un súper-novio vampiro que va a protegerme de todo- lo bese antes de que pudiera argumentar cualquiera de sus estupideces sobre cómo podía lastimarme, odiaba verlo tan preocupado- ¿Y bien? ¿Cuál es el plan para este sábado?
-Que casualidad que lo preguntas- dijo exhibiendo una brillante sonrisa- acabo de pasar toda la noche pensando en un buen lugar para llevar a mi novia.
-¿Y qué es lo que se te ha ocurrido?
-¿Te gustaría ir al cine?
-Enserio- pregunte ilusionada- si me encantaría- chille antes de arrojarme a sus brazos. No podía creerlo, una salida real, como aquellas que solía ver en las películas, con mi adorable y sexy novio conmigo; después de todo lo que nos había ocurrido aquello parecía un buen sueño, tendría que controlarme o empezaría a saltar.
-¿Pero adonde iremos? No hay cine en Forks que yo sepa
-No, pero Seattle no queda nada lejos. Podemos salir en cuanto tú quieras- murmuró sonriendo contra mis labios.
-Bien bien bien, sepárense tortolitos que ya fue suficiente- dijo Alice entrando precipitadamente- si esta chica quiere ir a Seattle va a tener que arreglarse, y para eso estoy yo.
-Es una película Alice, con un jean y zapatillas basta- protesté nada dispuesta a moverme de mi lugar feliz.
-Oh por favor no digas eso- chilló espantada- tendrás que alejar a todas las culebras que se tiraran sobre Edward, y para eso debes ir bien vestida. ¡Vamos! ¡Arriba!
Me levante refunfuñando, en parte porque sabía que Alice no se iría de allí sin hacer lo que consideraba "su trabajo". Sin embargo, media hora de padecimiento probaron que ella sabía lo que hacía. Había armado bucles por todo mi cabello y me había puesto una elegante camisa, y luego de una ardua batalla conseguí cambiar tacos y pantalón de vestir, por chatitas y un jean.
La película paso sin mayores contratiempos, y yo disfruté especialmente cuando Edward ignoró a la chica que le vendió las entradas, a la de la tienda de nachos y a la camarera, no podía evitarlo, mi lado posesivo salía a flote sin que pudiera controlarlo.
-¿Y bien mi guapo novio cual es el plan de mañana?- pregunté con una embobada sonrisa al tiempo que picoteaba mis ravioles.
-Bueno…- de repente se vio un poco culpable- mañana y el lunes habrá sol, y nosotros siempre aprovechamos para ir de cacería. ¿Te parece bien si voy? Puedo quedarme si no quieres….
-Edward ¿de enserio?- solté una risita incrédula- Necesitas comer, no tienes que pedirme permiso para eso
-Lo sé, pero si tu quieres yo podría comen cualquier herbívoro por aquí cerca, no haría falta que fuera tan lejos.
-No seas tonto, ve, que yo ahora forme parte de tu vida no quiere decir que debas descuidar a tus hermanos, después de todo, ellos fueron tu familia durante casi cien años.
Cuando llegué a casa Charlie me preguntó con una mirada culpable muy parecida a la de Edward, si no me molestaba que saliera a pescar con Billy. Sonreí con diversión antes de responderle que no me importaba, si la gente seguía preguntándome las cosas de ese modo iba a empezar a creer que era una bruja gruñona.
Pase un domingo muy tranquilo ocupándome de las cosas de la casa, sinceramente no sabía cómo es que Charlie había logrado sobrevivir por si solo tantos años. El lunes fue muy aburrido, por primera vez desde que había llegado a Forks estaba sola, y sentía más que nunca la mirada de todo el colegio sobre mi persona, solamente Ángela se "atrevió" a hablarme un poco y así disminuir mi soledad; por suerte el día pasó rápido y suspiré aliviada cuando llegué a casa. Según Alice llovería mañana y ellos volvería esta noche, por lo que seguramente pasaría un martes mucho más agradable.
Decidí cocinar una de las tartas favoritas de Charlie para matar el tiempo, y mientras estaba perdida navegando entre mis pensamientos, el sonido del timbre me trajo de vuelta. Pensé que tal vez habían vuelto antes, pero grande fue mi sorpresa al encontrarme con un extraño. Era moreno, alto y musculoso, y de alguna forma muy vaga su apariencia física me recordó a Emmett, excepto por el hecho de que había una inusitada dureza en su mirada.
-Hola, eres Bella ¿cierto?- preguntó con una sonrisa tensa.
-Si- contesté recelosa.
-Tal vez no te acuerdes de mí pero nos conocemos desde niños, soy Jacob Black el hijo de Billy-
-Claro- sonreí levemente al reconocerlo, si me esforzaba detrás de toda esa masa de músculo podía ver al niño con él solía jugar antes- Por supuesto que me acuerdo de ti, es solo que has cambiado.
-Sí supongo que de algún modo todos lo hemos hecho- dijo misteriosamente- ¿Estas ocupada?- preguntó mientras se pasaba una mano por la cabeza rapada.
-No, ¿Por qué?- pregunté cautelosa, la conversación estaba tomando un tono que no me gustaba, pensé en lo irreconocible que estaba Jacob después de tantos años, pensé en Charlie, quien ciegamente confiaba en Billy Black, y pensé en Alice, quien sin duda estaba vigilando mi futuro y me avisaría de cualquier imprevisto que llegara a presentarse.
-Hay algo muy importante de lo que necesito hablarte- masculló seriamente.
-De acuerdo pasa- murmuré en un ciego voto de confianza hacía Alice y mi padre, pues sin duda Jacob no me inspiraba ninguna seguridad. Se quedo parado en medio del living mirando alternativamente las distintas fotos, parecía no tener idea de cómo empezar a hablar.
-Mira- dijo de una vez- en realidad lo que tengo para decirte es bastante complicado, pero me enviaron a mí porque nos conocíamos de antes.
-¿Enviaron?- musité haciendo hincapié en el plural.
-Nosotros, bueno los de la reservación, estamos algo preocupados por ti-
-¿Por mí? ¿Por qué?- pregunté sin comprender, estaba empezando a preocuparme.
-Bueno- murmuro haciendo una pausa, se veía a leguas que se encontraba incomodo- es que han llegado algunos rumores de estas saliendo con Edward Cullen y eso no es muy bueno.
-No te comprendo- dije con voz mortalmente helada.
-Es que en realidad los Cullen no son muy bien vistos en la reserva- explicó como si eso lo justificase todo.
-Perdón ¿Y eso que tiene que ver conmigo? ¿Es que acaso quieren que organice una cena para que puedan arreglar sus problemas?- chillé irónica y con un deje de histerismo.
-Esto no es broma ¡Ellos son peligrosos!- gritó enojado, asustándome. Retrocedí un par de pasos, el respiraba agitado, tratando de calmarse, sus puños estaban tan apretados que parecía que su piel podría desgarrarse.
-De acuerdo, escucha- murmuré tratando de calmarnos- de verdad agradezco mucho su preocupación, pero en realidad esto no es asunto suyo y yo tengo bastantes cosas que hacer, así que, creo que conoces la salida.
Hizo un gesto de exasperación y avanzó en dos zancadas hacía donde estaba parada, quedó ubicado a escasos centímetros de mí y habló muy lentamente, con voz mortalmente helada.
-Tal vez ahora no puedas entenderlo, pero la realidad es que tu vida corre peligro con ellos. Pueden lastimarte y van a hacerlo si los dejas, ellos no son como nosotros, no tienen la misma sangre que tú y yo corriendo por sus venas. Confía en nosotros Bella, podemos ayudarte.
Clave mi mirada en sus oscuros ojos y mientras sentía como un escalofrío recorría mi espalda, tuve la absoluta certeza de que él sabía que los Cullen eran vampiros.
-Jacob espera, tal vez podamos discutirlo….
-No escúchame con atención Bella- dijo cortando en seco mis argumentos- puede que aun no sea demasiado tarde pero no estoy seguro, vente a vivir un tiempo a la reserva, allí no podrán tocarte.
-Jacob muchas gracias, de enserio aprecio su ayuda pero estoy bien- murmuré sintiendo como temblaba mi voz- y no voy a abandonar mi casa ni a Charlie, deberías tranquilizarte un poco, no todo es lo que parece.
-Bella ellos pueden matarte
-Mira- dije perdiendo todos los papeles- lo que yo veo hasta ahora es que una persona de la que no sé nada por años se presenta en mi casa y me dice que mi novio es prácticamente un asesino, perdóname si me siento algo irónica.
Me observó intensamente durante unos minutos antes de soltar un profundo suspiro.
-Tienes razón, es extraño- concedió- tu piénsalo un poco y veras que hay algunas cosas que no cuadran. Si necesitas ayuda, llámanos.
Dio media vuelta y salió por la puerta sin que yo pudiera agregar nada. Me quedé estática en mi lugar con el corazón desbocado, no tenía idea de quienes eran, pero parecía que ellos si tenían una muy buena idea de quienes eran los Cullen. Y aunque consideraba a los vampiros como seres prácticamente indestructibles tenía el horrible presentimiento de que en la reserva conocían una forma de hacerles daño, y lo peor de todo, era que no dudarían en hacerlo.
Hola! Bueno, estoy muy contenta con como quedo el capítulo, se que tarde bastante pero la inspiración no llega cuando uno la esta buscando sino cuando menos la espera. No prometo fecha de próxima actualización pero sepan que no abandonare la historia porque ya tengo el final escrito, solo me falta escribir el resto del recorrido. De momento, estoy agregando un poco de acción a la historia.
Aclaro por si alguien no lo sabe, la expresión "perder los papeles" se refiere a cuando una persona se satura de una situación y pierde la paciencia.
Quiero aprovechar y dar infinitas gracias a todas las personas que se sumaron a esta historia, cuando vi todas las nuevas alertas en el mail no lo podía creer, y por supuesto, también infinitas gracias a todos los que siguen siempre esta historia, es cuando pienso en ustedes que me convenzo a mi misma de escribir nuevos capítulos y de actualizar lo antes posible.
Saludos, nos estamos leyendo.
