HOOOOOOLI GENTE :D. Bueno, espero disfruten este cap. porque es la primera parte del cap. FINAL, si, lloren, como yo :( igual va a haber epílogo, claro. Espero me dejen sus reviews que tan necesarios son en estos tiempos (?, y se pasen a leer mi otro fic de Shaman King titulado: "Luces, cámara, amor" :D. Si, aprovecho para hacerle propaganda :P, aunque no sé si alguien lee este fic O.O
Eeeeeen fin, a leer :D. Shaman King no es mío.
...
Capítulo trece: Un regalo adelantado. Parte uno.
POV Anna
El día que llamé a mi ex, por alguna maniobra del destino, con la que estaría eternamente agradecida, él no pudo reunirse conmigo, así que, cité a Nichrome en el parque para dentro de dos días, con la excusa de que tenía algo muy urgente que decirle. Y en parte es verdad, sólo que sospechaba que, seguramente, él pensaba que me tiraría a sus brazos, cuando, en realidad, sería todo lo contrario. Él se piensa que yo soy una idiota, que sigo siendo una pobre ingenua, la misma que abandonó en el altar hace dos años, y la misma que a la que le robó toda su juventud. Obviamente, se equivoca. Sí creía que me iba a tragar lo de esas estúpidas fotos, era porque no tenía ni idea de con quien estaba tratando.
El día de reunión llegó, y puntual, cómo siempre, él se apareció.
-Hola Anni- Me saludó sonriente, entregándome un ramo de rosas que fueron a parar directamente al piso- Ey, ¿qué pasa?- Preguntó sorprendido.
-El photoshop se te da muy bien, ¿verdad?- Le pregunté, tirándole el sobre con las fotos en la cara.
-¿De qué estas hablando?- Preguntó, haciéndose el confundido.
-¿En verdad pensaste qué me iba a creer que Yoh sería capaz de hacer esa clase de cosas? Es decir, al principio debo decir que dudé, pero luego me di el tiempo de verlas detenidamente. No sé cómo conseguiste fotos de él, y verdaderamente poco me importa, pero sí me seguís molestando, vas a conocer la peor parte de Anna Kyoyama, y vas a lamentar haberlo hecho- Y sin más, con una sonrisa triunfante y de entera satisfacción, me fui, dejándolo con la palabra en la boca.
Caminé por el parque a paso tranquilo, todavía felicitándome por mi victoria reciente, hasta que di con una fuente, la misma donde nos dimos nuestro primer beso, con Yoh, obvio. No lo negaría más, bueno, tampoco podría seguir haciéndolo, con sólo verme bastaba. Y, sí, estoy enamorada de ese chico de sonrisa única y estúpida. Suspiré, arrepintiéndome por haberlo tratado mal en estos últimos días, por alejarlo y evitarlo, por haberme dejado casi engañar. Fui a sentarme en la fuente, aprovechando que no tenía nada para hacer, y cerré lo ojos.
-Es un lindo día, ¿verdad?- Reconocí esa voz al instante, pero no abrí los ojos porque pensé que mi cabeza me estaba jugando una de esas pasadas estúpidas que uno tiene cuando extraña a alguien- ¿Annita?- Ok, su voz sonaba demasiado idéntica cómo para que sea mi cabeza.
Abrí los ojos lentamente y giré un poco mi cabeza para confirmar que Yoh, efectivamente, estaba sentado a mi lado... demasiado cerca.
-¿QUÉ ESTAS HACIENDO ACÁ?- Grité espantada, levantándome de golpe.
-Lo siento, Annita, no pretendía asustarte- Dijo apenado, sonriendo cómo él solo sabe hacerlo.
-¿Qué estas haciendo acá, Yoh?- Volví a preguntar, escéptica.
-Estaba desayunando con mi familia, en la cafetería que está cruzando la calle, y justo te vi, jijiji- Dijo despreocupado, riendo.
-Ajám, me estabas espiando- Dije entrecerrando los ojos desconfiada.
-¿Eh? No, no, para nada, Annita, no me mires así- Dijo un poco asustado- Es sólo que te vi hablando con ese cabeza de quirquincho, y pensé que te estaba haciendo algo, así que me acerqué por sí las dudas- Por alguna extraña razón, no le creí. De hecho , sabía que una parte de lo que me dijo, era mentira, pero ya no importaba.
-Tengo hambre, comprame algo- Le dije, cruzándome de brazos, mirándolo seria.
-¡Enseguida!- Dijo parándose cómo resorte, para acto seguido sonreír y dirigirse rápido al puesto de salchichas.
Yo sólo lo veía alejarse, mientras una sonrisa comenzaba a dibujarse en mi rostro. Él volvió enseguida, y me tendió el pancho que había comprado.
-Por cierto, Annita, ¿te molestaría sí te presento cómo mi novia frente a mis padres?- Dijo inocentemente, provocando que me atragantara- ¡No mueras, Annita, no me dejes!-
POV Nichrome
-¿Y, qué te dijo?- Me preguntó Tamao, una vez que crucé la calle para juntarme con ella.
-Me gritó que, sí seguía molestándola, iba a conocer la peor parte de Anna Kyoyama- Dije, riéndome por la ocurrencia de esa mujer. Si que es única a la hora de amenazar.
-Entonces, no te dio tiempo a disculparte, ¿verdad?- Dijo apenada por mi.
-Bah, ya no importa, ahora te tengo a vos- Dije, besándole la frente, tomándola por lo hombros a mi, ahora, novia.
Es increíble cómo cambia todo en un segundo. Tamao fue, sin duda, un regalo del cielo, y juro que fue amor a primera vista. Le conté todo: lo del embarazo de esa loca, lo de mi ex relación con Anna, y todas las cosas que planeaba para separarla de su novio. Ella, a su vez, me contó que ese hippie roñoso era su ex, y que también quería recuperarlo, pero que, ahora que me conoció, ya no sentía ganas de hacerlo, y ¿para qué mentir? Yo ya había perdido las ganas también, en el momento que la conocí, pareciéndome absurda la idea de separar a dos personas que se aman.
Por supuesto, hablé con Damuko para suspender el plan, pero por desgracia, era demasiado tarde, ya que ella le había entregado las fotos. Por suerte, Anna es muy inteligente. Sin embargo, la futura madre se puso cómo loca cuando se enteró de mi nueva relación, diciéndome que jamás conocería a mi hijo, y bla, bla, bla. Por eso mismo, tomé una decisión: su amado novio se enteraría de la verdad. Y luego afrontaríamos temas judiciales por la custodia.
-Entonces, sólo queda Horo, ¿verdad?- Me preguntó ella, sentada en el asiento de copiloto.
-Así es- Asentí, estacionando frente al edificio donde vive el tal chico.
Bajé del auto, dejando a Tamao en este, entré en el edificio, extrañándome de que dejaran la puerta abierta, y me encaminé hacia el ascensor, presionando el botón del piso que me había indicado mi novia.
-¿Sí, a quién busca?- Me preguntó una chica de pelo verde y sonrisa amable.
- ¿A Horokeu?- Pregunté dudoso de que ese fuera el nombre.
-Claro, pasá. Enseguida lo busco- Dijo, dejándome pasar y cerrando la puerta- ¡HOROOOOOOOO!- Gritó de repente, haciéndome pegar un salto. Cielos, que pulmones.
-¿QUÉ PASA? ¿SE INCENDIA LA CASA, ENTRÓ UN LADRÓN? ¿QUÉ PASA, JUN?- Preguntó un chico de pelo azul, quien había venido corriendo frente a tal grito, completamente asustado.
-Este chico te busca- Dijo, sonriendo de forma agradable, perdiéndose por una puerta que daba hacia otra habitación, dejándonos solos.
-Maldita loca- Murmuró por lo bajo con evidente fastidio, hasta que reparó en mi presencia- Y vos sos...- Dijo desconfiado.
-Mi nombre es Nichrome, y creo que será mejor sentarnos para charlar- Dije, adentrándome en la sala, preparándome para lo que seguiría.
POV Horokeu
Lo sabía. Es decir, me lo suponía desde un principio que Damuko me estaba engañando. Lo malo, es que no sabía como reaccionar ahora que lo sabía. ¿Debería estar feliz, triste, angustiado o enfadado? No lo sé con exactitud, pero en este momento me debato entre, ir a buscar a Damuko y decirle de todo menos que la quiero, o ir a buscar a Ren, contarle todo, decirle que ya no se tiene que ir, y que al fin podemos estar juntos. Al final, opté por llamar a Chocolove y contarle la noticia.
-¡Felicitacione, cuñao!- Me dijo alegre.
-No sé sí es esa la palabra, pero gracias- Dije aliviado- ¡Y no me digas cuñado!-
-Vamo, que prácticamente somo eso- Dijo riendo. Por desgracia, tiene razón. Finalmente, luego de muchas negativas de mi parte, ellos habían fijado la fecha para la boda.
-Da igual, sólo te llamaba para eso, no va a ser necesario un examen después de todo- Dije, dejando una emoción en claro: felicidad.
-¿Pero que eta haciendo perdiendo el tiempo acá? Ve a buca al chamaco de tu vida- Me dijo infundiéndome ánimos.
-Pero, ¿cómo supiste que, yo, él...?- Empecé a preguntar, dejándola inconclusa al caer en la cuenta de quien se lo pudo decir- Pillika- Mascullé.
-Adió, cuñao- Y cortó.
Bueno, no me iba a hacer mucho problema por eso. Ahora que tenía el camino libre, nada podría afectarme, ni impedirme estar con Ren.
POV Liserg
Sé que muchos se preguntaron ¿Qué fue lo que tanto hice en todos estos días, por qué anduve tan misterios, y por qué estuve reuniéndome secretamente con Jeanne? Bueno, me dediqué a buscar información. ¿Sobre qué? Sobre el diablo personificado: Hao Asakura. ¿Por qué? Porque, ¿y para qué seguir negándolo?, el indeseable me...atraía, UN POCO, sólo un poco. Así que decidí averiguar a que me enfrentaría. Verdaderamente, no encontré nada, aparte de puras salidas y noches nocturnas en cabaretes,. Eso es algo que todo soltero hace, después de todo. Tampoco encontré nada por lo que tenga que considerarlo...malo, y tampoco encontré nada que me impida darle una oportunidad. Maldición.
-Bien, ¿entonces tendré un nuevo primo?- Dijo Jeanne emocionada, caminando a mi lado, mientras comprábamos algunas cosas para navidad.
-¡Shhh, claro que no!- Dije, estremeciéndome con la sola idea.
-Vamos, Lis. No perdimos tanto tiempo buscando cómo para que ahora te tires para atrás- Dijo con reproche
Bueno, era cierto, pero no podía llegar así cómo sí nada y decirle: "Hao, me gustas, vamos a la cama" No, esas cosas no pasan, ¿o sí?
-Basta, Jeanne, ya te dije que iba a hablar con él. Punto- Dije firme, dando por finalizada la "conversación"
-Tengo primo nuevo, tengo primo nuevo- Canturreó cómo nena chiquita a la que le obsequian un nuevo regalo.
-Infantil- Dije rodando lo ojos, pero sonriendo, porque al fin todo estaba claro. Al menos para mí.
POV Ren
-Sentate ahí, trapeador humano- Le dije, señalando la cama de mi habitación, a mi... ¿amigo? Da igual.
-Bien, sí querés hacer esto Rency, no me voy a oponer, pero yo soy el que va arriba ¿de acuerdo?- Dijo el muy pervertido, sentándose de todas formas.
-¡No te cité acá para eso, Hao!- Le grité, perdiendo la paciencia.
-Está bien, chinito. No te exaltes, viejo- Dijo sonriendo cínicamente. Arrg, había olvidado lo tan molesto que puede llegar a ser y lo mucho que disfruta de molestar a los demás.
-Escuchame, barbie desfigurada, voy a decirlo una vez, y sólo una, ¿entendiste?- Le dije, inspirando profundo, mentalizando la reacción que posiblemente tendría este cerebro de maní- Necesito tu ayuda- Concluí, no sin dificultad.
El adefesio, abrió los ojos sorprendido, al tiempo que abría y cerraba la boca, imitando perfectamente a un pez. Esperé unos minutos antes de cachetearlo para que recuperara la consciencia.
-No tenías que hacer eso- Dijo, tocándose la mejilla, con claro fastidio- ¿Acaso estuviste entrenando con Anna, o qué?-
-¿Vas a ayudarme o no?- Le dije, ya harto de su escenita lacrimógena.
-Si, ¿pero en qué puede ayudarte el, oh, GRAN Hao Asakura?- Dijo, poniendo cara de quien lo sabe todo.
Juro que ya me estaba arrepintiendo.
-Me voy a ir a China dentro de poco y necesito alguna idea, FACTIBLE, para, digamos, devolverle a Horokeu el haberme tomado como idiota- Dije, tratando de darle una explicación breve y clara para que pudiera procesarlo su diminuto cerebro.
-¿QUÉ? ¿TE VAS A CHINA?- Gritó, levantándose sobresaltado de la cama, mirándome cómo sí le hubiera dicho que me iba a morir, o algo así.
-Ese no es el punto, inútil- Le dije restándole importancia al hecho de que me iba.
La puerta de mi habitación se abrió de pronto. Ahí, con el picaporte en mano, se encontraba una Anna muy seria, y destilando todo el frío que posee.
-¿Cuándo pensabas decirnos que te ibas?- Dijo, provocando que un escalofrío recorriera mi espalda, mientras cerraba la puerta con toda la tranquilidad del mundo.
-Anna, yo...- Comencé diciendo.
-Es por él, ¿cierto? Es por ese cabeza de escobillón- Me interrumpió, con voz acusadora.
-No- Me apresuré a decir, cruzándome de brazos, desviando la mirada hacia la ventana.
-Mentiroso- Canturreó Hao de forma burlona, provocando que le dedique mi dedo medio- Lindo gesto, señorito- Dijo sarcástico.
-Sigo esperando una respuesta- Dijo Anna todavía seria.
No me quedó más que suspirar y contarles todo. Al terminar, Anna me miraba perpleja, y Hao me miraba con culpabilidad, ya que el muy traidor se pensó que yo no sabía que él estaba del lado de Hoto.
-Sí querés mi opinión, te recomendaría no hacer nada- El "consejo" de Anna me sorprendió. Ella siempre era la primera en querer darle a los demás su merecido.
-Yo todavía no puedo creer que te vayas- Dijo Hao, por primera vez desde que lo conozco, con genuina tristeza.
-¿Y sí lo echo? ¿Te quedarías?- Me preguntó Anna esperanzada. Bueno, su tono era el mismo, pero sabía que ella no daría esa opción, a menos que verdaderamente quisiera que me quedara.
Entonces me di cuenta de la situación. Estaba jodidamente enamorado de ese sujeto, hasta tal punto, que era capaz de cambiar todo lo que tenía por él, cuando en realidad, todo lo que quiero esta ahora frente a mis ojos, casi rogándome que me quedara. Sonreí, por primera vez en todos estos meses, con un verdadero sentimiento de calidez.
-Disfrutemos la cena de navidad, luego hablaremos- Dije un poco afligido, dando por finalizada la charla.
Ellos asintieron, no sin antes mostrarse renuentes y poner muecas, para luego irse, dejándome con la incertidumbre de que haría a partir de ahora.
POV Jun
Mi madre, Keiko y yo terminamos de cocinar, y dejamos todo impecable para dentro de dos horas. Era increíble cómo, un par de gritos y una charla, las había hecho dejar de lado su estúpida rivalidad, aceptando el hecho de que sus hijos no siempre las iban a considerar perfectas en todo. La señora Asakura nos comunicó que nos veríamos para la cena, y nos dejó solas para que comenzaramos a prepararnos.
Sacando de lado eso, sentía que este día iba a tener muchas sorpresas, no sabía si malas o buenas, pero, seguramente, iban a ser muy entretenidas, y también esperaba que terminara todo bien.
-Jun, llamá a tu hermano- Dijo mi padre, sentándose en la silla de la cocina, con una expresión seria, dejando unos papeles sobre la mesa.
-¿Pasa algo, En?- Preguntó mi madre preocupada. Sin embargo, él no contestó, sino que siguió con la misma expresión.
-¡REEEEEEEN,VENÍ A LA COCINA, AHORA!- Llamé a mi hermano, para luego voltear a sonreírles a mis padres, los cuales me miraban con resignación.
-No tenes por qué gritar de esa forma, Jun- Me dijo Ren con enojo, entrando a la cocina, pero paró en seco su caminar al ver a mi padre ahí sentado-¿Qué significa esto?- Preguntó desconfiado.
-Tomen asiento, hijos- Habló En con voz serena. Ren y yo nos sentamos un poco desconcertados- Bien, Ren, tu madre me comunicó que vendrás con nosotros a China, ¿verdad?- Eso me descolocó, haciendo que mire de inmediato a mi hermano, él cual mantenía una expresión neutra y se limitó a asentir con la cabeza- En consecuencia, me encargué de todo el papeleo para que seas el nuevo magnate de la empresa, y, cómo ya me dieron bandera blanca sobre el asunto...mañana en la mañana, nos iremos a China, para que asumas tu puesto cómo el nuevo jefe de las empresas Tao- Finalizó mi padre con una sonrisa de entera realización.
Ninguno de los tres podía creer, yo menos que nadie, que todo se resolviera en unas horas y de forma tan rápida. Miré a Ren con desaprobación, preguntándome ¿qué pasaría con ese chico del cual está enamorado? ¿qué pasaría con sus amigos? ¿qué pasaría con él?.
-¿Ren?- Pregunté al ver que no reaccionaba.
-¿Eso es todo?- Preguntó indiferente.
-Sí- Se limitó a responder el jefe de nuestra familia.
Y sin más ceremonias, Ren se levantó de la mesa, en silencio, dejándome con un sabor amargo en la boca y una preocupación inmensa en el pecho. Tendría que tomar cartas en el asunto, ahora.
POV Hao
Estaba encerrado en mi habitación con un tremendo dolor de panza, culpando al desayuno, al chino insensible y, por sí las dudas, al idiota de mi hermano ¿por qué a Yoh? Bueno, no sé, pero siempre lo culpo a él, y me sirve para relajarme al instante, pero esta vez no está funcionando. Asquerosos sentimientos de tristeza. En fin, estaba encerrado, filosofando sobre el asqueroso mundo, cuando unos inesperados golpes en la puerta se hicieron presentes.
-Sí sos Anna, volvé más tarde por tu sección de sexo. Sí sos Ren, lo mismo digo. Sí sos Horo, no me interesa plantar plantas. Sí sos mi hermano, andate al infierno. Deje su mensaje después de la señal- Elevé la voz para que me oyeran, dejando en claro que no quería abrirle a nadie, pero se ve que esa persona no captó el mensaje, porque siguió tocando- De acuerdo, sí sos alguno de mis padres, no estoy de humor, así que nos vemos en la cena- Dije, pensado que posiblemente era mi mamá, quien venía a molestarme o a reclamarme alguna idiotez, cómo lo importante que es ser ordenado.
Otra vez, golpearon la puerta, sacándome de mis casillas. Me levanté gruñendo, y fui a abrir, listo para golpear a quien sea que me esté molestando, pero me quedé congelado cuando, al abrir la puerta, me encontré al inglés que me estuvo haciendo el corazón imposible en estos últimos meses.
-¿Podemos hablar?- Preguntó cómo si nada, con su característico tono amable, entrando a la habitación.
Cerré la puerta, aún confundido, y un poco desconfiado, por sí había por fin decidido matarme. Por primera vez, deseé que hubiera sido mi mamá tocando la puerta.
-¿Sobre qué? Creí que no querías volver a verme- Dije con sarcasmo, haciendo alusión a las últimas semanas, donde prácticamente ni nos vimos, y cuando nos veamos, me ignoraba.
Él inspiro ruidosamente, cómo sí necesitara unos minutos para decir algo realmente complicado.
-Es cierto- Empezó vacilante- Y lo lamento, pero he tomado una decisión que, claramente, te involucra- Y con eso, me perdí del todo.
-¿A qué te estas refiriendo?- Pregunté confundido.
-No te lo puedo decir ahora. Mejor dicho, te lo diré a medianoche, esto sólo fue para avisarte- Dijo, y se disponía a irse, pero lo tomé del brazo bruscamente.
-Sí viniste a decirme algo, decímelo ahora- Demande firme, echando humo por las orejas.
Él frunció el ceño con molestia, pero no dirigida hacia mi, por primera vez en la historia, sino que lo hizo cómo si no quisiera hablar.
-¿Por qué tenés que ser tan ansioso?- Preguntó con reproche
-¿Yo, ansioso? No podés ignorarme cuantas veces quieras, y después venir acá dicie...-
Y entonces todo cobró sentido.
POV Yoh
-Navidad, navidad, dulce navidad, lalalal- Cantaba feliz, tomando asiento en la mesa una vez que serví comida en mi plato.
Nunca fui de amar la navidad, siempre me pareció aburrida, tal vez porque nunca tuve nada que festejar, hasta hoy. Era una gran cena, estábamos todos: mamá, papá,los padres de Ren, Jun, Haito, Liserg, Ren, Horo, Annita, y yo. Creo que en todas mis navidades, nunca hubo tanta gente, y eso me ponía de muy buen humor, aunque la mesa estuviera dividida entre: Los tensos y los felices.
-¿Por qué me sentaron al lado del él?- Masculló Ren, enojado.
-Funga fufu, funga fufu- Decía mientras rodaba una de mis amadas naranjas en la mesa.
-¿QUÉ DIABLOS ES LO QUE ESTÁS DICIENDO?- Me gritó, aún más enojado, mi amigo. Porque sí, él ya es mi amigo, aunque me diga que no, jijiji.
Escuché a Horo suspirar, pero no dijo nada frente al anterior reclamo de Ren. Por el otro lado, mi hermano estaba...de buen humor, supongo que por estar sentado al lado de Lis, aunque a este se lo veía muy rojo por momentos, y cómo sí tuviera algo en la pierna, porque a cada rato sacudía la mano cómo sí se sacara algo de esta. Mis padres y los de Ren, estaban en su mundo de adultos y preocupaciones cómo para prestarnos atención. Sin embargo, no me había olvidado de que tenía que presentarle a Annita, oficialmente, a mis padres, y eso me ponía muy nervioso, al contrario de ella, quien, cómo siempre, parecía imperturbable.
-Ey, miren, ya van a ser las doce- Dijo mi madre, sonriendo, mirando el reloj del comedor.
-Pidan sus deseos de navidad, niños- Nos dijo la señora Tao, riéndose detrás de su abanico.
-Eeeh, mamá, papá, tengo que hacer un anuncio- Dije, parándome para mirarlos, tomando la mano de Annita, quien me apretó fuertemente. Creo que nunca me había sentido tan preocupado y nervioso cómo ahora.
-Dinos, Yoh, ¿qué pasa?- Preguntó papá interesado, o eso supuse, ya que con la máscara de reno navideño, no se puede ver mucho.
-Familia- Dije sonriendo, mientras veía cómo Anna se paraba a mi lado- Annita y yo, somos novios- Bien, ya estaba dicho.
Mi mamá se puso a gritar cómo loca, al tiempo que corría a abrazarnos, y hablaba sobre cosas cómo "boda" "pronto" "el único Asakura que se va a casar" o algo así. Papá, también se acercó a darnos un abrazo, pero no tan efusivo cómo el de mamá, y Hao nos sonrió desde su lugar, murmurando un "Al fin, gemelo bobo". ¿Yo? No podía estar más desbordante de felicidad.
-Nosotros también tenemos un anuncio- Alegó el señor En, sonriendo de la misma forma que lo hace su hijo, aunque este lo esté taladrando con la mirada en este momento- Mi hijo, Ren, va a asumir, mañana, cómo jefe de las empresas Tao- Dijo orgulloso.
Tanto Liserg cómo yo, miramos enseguida a Loro-Loro.
-Eso significa...-Empezó a decir mi ángel, con una mirada afligida.
-Que mañana en la mañana, partiremos- Confirmó el señor Tao.
Y vi cómo mi amigo perdía todo brillo en sus ojos.
...Continuará?
