esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. en mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.

Capitulo 2:

Siempre que pienso en el edificio de justicia vienen a mi mente memorias felices. Cuando era pequeña y nadie podía cuidarme mi padre me traía aquí y me dejaba jugar a sus pies mientras se ocupaba de los asuntos del distrito. Esos momentos eran la única ocasión que pude pasar tiempo con mi padre a solas. Cuando me hice mayor y finalmente pude hacerme cargo de mi misma dejé de sentarme con él mientras manejaba los negocios del distrito, y nos separamos. Nunca más le vi como a un amigo sino solamente como mi padre. El hombre que era demasiado sobre protector y se aseguraba que estuviese siempre a la vista de los agentes de la paz. Lo odiaba, pero ahora desearía que pudiese protegerme. Ahora que lo deseo aprecio las medidas que tomó para mantenerme lejos del peligro, pero es demasiado tarde. No seré capaz de reconciliar dieciséis años en cinco minutos.

Agarro la almohada violeta y tamborilleo con los pies en la alfombra de felpa. Mi padre abre la puerta y me derrumbo. Finalmente dejo salir las lágrimas y jadeo porque no parece quedar aire en la habitación. Mi padre me acaricia la espala y hace ruiditos intentando calmarme.

—Mírame Madge. — dice, pero continuo escondiendo la cara en su pecho y llorando fuertemente, todo mi cuerpo tiembla. —Madge Peony Undersee, mírame. —repite esta vez mas fuerte y levanta mi barbilla para ver mis ojos azules.

— ¿q- que? — pregunto unos segundos después intentando estabilizar mi voz. Es inútil porque mi barbilla sigue temblando aunque las lágrimas han parado.

—vas a estar bien. Eres una luchadora, Madge; sé que puedes hacerlo— dice y se seca un par de lágrimas de la cara. —se inteligente. Te pareces mas a tu tía Maysilee de lo que crees. Tienes una mente fuerte y eres valiente, confía en tus instintos y inténtalo. Todo lo que quiero es que lo intentes. — su voz se vuelve desesperada al final y mi estomago baja. Soy lo último que le queda y me está perdiendo.

—lo intentaré. Te prometo que lo intentaré, papa. — finalmente me las arreglo decir, el sonríe y vuelve a atar mi pelo en una coleta desordenada como lo hacía cuando era una niña pequeña.

— ¿cómo lo hizo tía Maysilee? Llego tan lejos para ser del Distrito doce y para ser del Pueblo. Casi ganó, papa, incluso cuando la suerte estaba en su contra. Llegó tan cerca. — hablo rápidamente temiendo que se me acabe el tiempo y, para cuando acabo, mis palabras son un susurro acelerado.

—Maysilee, como tu madre antes de caer enferma, era una luchadora. Las dos se mantuvieron firmes en lo que creían que era correcto, eran un buen quipo. Tú eres como ellas, Madge, pero aún no puedes verlo. Sé que puedes aprender cómo sobrevivir y sé que tienes el espíritu Donner. — besa mi frente y mi barbilla tiembla otra vez.

Los agentes de la paz abren la puerta y abrazo a mi padre una vez más. Respiro su familiar olor a humo de tabaco, crema para l afeitado y canela. Besa mi rubia cabeza de nuevo y deja que los agentes de la paz lo escolten fuera.

—te quiero Mag-pie y creo en ti. Solo tienes que creer en ti misma. —dice antes de que la puerta se cierre y yo lloriqueo, derrumbándome en el diván violeta.

No espero que nadie más me visite y me sorprendo extremadamente cundo Katniss entra la siguiente. Sus ojos grises están determinados y sé que es porque acaba de hablar con Gale. Le sonrío débilmente pero no lloro, no creo que mi cuerpo pueda producir más lágrimas. Nos miramos incomodas por unos minutos y bajo la mirada porque no sé qué decir. Mis ojos se fijan en el broche del sinsajo y mi garganta se cierra porque no podré despedirme de mi madre.

Mi Madre. Pensar en ella casi me mata y sé que cuando oiga que me han elegido dormirá en un coma de morfina durante días, puede que una semana, porque no será capaz de aguantar perdernos a las dos, su gemela y su hija, en los juegos.

— ¿puedes llevarle esto a mi madre? — pido desabrochando el broche dorado de mi vestido y dándoselo a Katniss.

Lo mira curiosa, girándolo un par de veces como si fuese una moneda y entonces dice:

—no Madge, ella querría que lo tuvieses. Solo utilízalo como tu insignia. — dice y lo abrocha de nuevo en mi vestido torciendo la boca.

— ¿cómo está Gale? — pregunto dudando si se habrá derrumbado como yo o si continua siendo duro como la piedra.

—él… él es… él es simplemente Gale. — dice Katniss con una leve sonrisa y yo asiento, traduciéndolo como que sigue duro como la piedra.

— solo quería decir adiós Madge, decirte que seguiré llevándole fresas a tu padre. Incluso llevare a mi madre a echarle un vistazo a la tuya de vez en cuando. — dice Katniss y se levanta, dirigiéndose a la puerta. — buena suerte Madge.

— Adiós, Katniss. — le contesto y miro la puerta blanca tras ella.

Respiro profundamente, sintiendo el dolor de cabeza proveniente de las lágrimas. Cierro los ojos y me froto las sienes intentando borrar el dolor. Imágenes de notas musicales destellan en mi mente y muevo los dedos en mis rodillas como si estuviese tocando el piano. Casi puedo oír las notas sonando y me relajo un poco, dejando que la música me lleve a un lugar diferente.

Los agentes de la paz abren la puerta y me llevan fuera. Gale y Effie ya están esperando en el coche del capitolio, y yo lo miro asombrada. Incluso siendo una privilegiada nunca había visto algo tan lujoso. Hago contacto visual con Gale, su cara es indiferente y casi parece aburrido. Estoy segura de que parezco completamente opuesta y espero ser capaz de recuperarme pronto.

El coche se mueve suavemente a través del Distrito Doce y miro fuera de la ventana intentando memorizar todo lo que puedo del lugar que llamo hogar. Effie habla sin parar entre Gale y yo, haciendo que mi dolor de cabeza vuelva. Levanto la cabeza para mirla pero en su lugar me encuentro mirando a Gale de nuevo. No me está mirando a mí sino a Effie, su mandíbula esta apretada y sus ojos brillan. Casi parece que vaya a matarla, yo sonrío un poco y dejo salir una pequeña risa, pero me doy cuenta de que Gale podría estar dándome la misma mirada en una semana y de pronto ya no es divertido.

El coche nos deja en la estación de tren con una excesiva cantidad de cámaras captando cada uno de nuestros movimientos. Effie sigue hablando y finalmente siento que quiero matarla.

— ¡saludad a las cámaras! — dice mientras empieza a abordar el tren. Gale rueda los ojos y pasa tras ella sin mirar atrás. Me giro lentamente y les saludo de forma tímida antes de entrar en el lujoso tren de alta velocidad.

—Bien, — dice Effie cuando las puertas del tren se cierran y empezamos a acelerar —necesitamos trabajar en los modales de alguien. — levanta la ceja mirando a Gale y el resopla.

—bueno, vuestras habitaciones están por aquí. Por qué no os arregláis para la cena y yo buscaré a Haymitch. — dice Effie, yo asiento y me giro hacia una de las habitaciones.

Gale pasa a mi lado, entra a su habitación y da un portazo. Doy un salto por el ruido y corro a mi habitación, cerrando la puerta y deslizándome hasta el suelo. Mis manos tiemblan y no puedo encontrar la fuerza para levantarme de nuevo. Ahora esto es demasiado real.

Respiro y me empujo a levantarme, cogiendo el pomo e la puerta para estabilizarme. Voy vagando hasta el baño tirando mi vestido blanco mientras me muevo. Mis zapatos ya han desaparecido, pero no puedo recordar cuando ha pasado. Me deslizo en la ducha y ladeo la cabeza ante todos los botones y palancas pegados a la pared.

— ¿por qué nada puede ser simple hoy? — murmuro para mí misma y siento que voy a llorar de nuevo. Todo lo que quería era una ducha normal.

Termino apretando un botón y suspiro con el agua caliente que sale de lo alto de la ducha. La ducha cae sobre mi pelo y sobre mí y empiezo a oler la débil esencia de las fresas. Sonrió y salgo de la ducha, dejando que el secador caliente y seque mi cuerpo.

Miro el espejo y encuentro a la vieja y aburrida Madge. La chica todavía se parece a mí pero no ya la siento como yo. Me siento rota y pérdida, me siento como si ya hubiese renunciado. Aunque sé que no puedo, le prometí a mi padre que lo intentaría.

—Vamos Madge, cariño, la cena esta lista— dice Effie, suspiro volviendo a la habitación para cambiarme. No tengo hambre pero debería comer para los juegos.

Me cambio a un simple par de pantalones negros y una camiseta azul claro. Encuentro una coleta negra en un cajón y me recojo el pelo en una coleta. Me siento un poco mejor ahora que estoy cómoda y he lavado todo rastro de las lágrimas de antes.

Salgo de mi habitación y camino lentamente por el vagón del tren hasta donde está preparada la cena. Encuentro el camino fácilmente porque Effie sigue hablando. Ruedo los ojos y me deslizo en el vagón comedor, parando mis pasos por toda la comida. Gale ya está comiendo, su plato está lleno hasta arriba y Effie le advierte de que la comida es demasiado refinada para su gusto, pero él la ignora.

Me siento al lado de Gale y enfrente de Haymitch intentando no mirar a mi mentor. He tenido otras cenas con Haymitch antes, cuando mi madre se sentía bien, lo que es raro, le invitaba a cenar. Creo que es su forma de agradecerle el haber estado con Maysilee cuando murió y perdonarle por no haber podido salvarla.

—Vaya, vaya, vaya— dice Haymitch y ya se lo que viene ahora. — papa no puede protegerte de todo, ¿verdad, princesa? — Haymitch da un trago a su petaca y yo arrugo la nariz porque puedo oler el alcohol desde aquí.

—No —murmuro — supongo que no puede. —Haymitch ríe y continúa comiendo.

—bueno, yo creo que es maravilloso que Madge esté aquí. Una chica de su estatus debería ver el Capitolio, incluso si es solo por un corto periodo de tiempo. — ruedo los ojos y cojo un tazón de cremosa sopa de tomates.

Yo dejo la servilleta en mi regazo y cojo la pequeña cuchara de sopa. Miro a Gale y me sorprende de que él en realidad tenga buenos modales; su servilleta en el regazo y los codos fuera de la mesa. El único error que puedo encontrar es que está usando el tenedor equivocado.

—es agradable tener dos tributos que saben comportarse en la mesa. Los tributos del año pasado ni siquiera usaron los cubiertos, era absolutamente desagradable. — dice Effie y la ira arde en mi interior.

Los dos últimos tributes fueron de la Veta. Estoy segura de que era la primera vez que tenían una comida completa. Miro a Effie, asombrada de su ignorancia; desearía que la gente del capitolio se tomase un segundo para ver como es de mala la vida en los distritos. En lugar de decir algo, Gale y yo nos movemos al unísono, casi como si estuviese planeado. Gale deja el tenedor y empieza a comer con las manos, esparciendo los jugos de la carne por el plato. Yo, por otro lado, cojo un montón de pan y los rompo encima del tazón, y entonces dejo la cuchara y me lo llevo a la boca para beber directamente.

Haymitch ríe bastante alto y Effie levanta la nariz con disgusto. Gale y yo nos miramos y las esquinas de su boca se levantan un poco antes de que se gire. Terminamos la cena en silencio.

Todos vamos a ver la repetición de la cosecha y siento que mi estomago se encoge de nuevo. Mi cabeza vuelve a doler pero aparto el dolor y me siento en la esquina del sofá de dos plazas. Gale se sienta en el otro lado del sofá y se concentra en la televisión, su mandíbula está fuertemente apretada y distraídamente cruje su cuello y hombros. Por lo menos creo que está distraído, espero que esté distraído.

La retransmisión comienza con el sello del capitolio y desvío la mirada de vuelta a la pantalla. El Distrito Uno aparece y veo con los ojos abiertos como dos atractivos tributos son elegidos y llevados al escenario. La chica tiene un pelo rubio largo y suelto que deja al mío en vergüenza. Me muerdo el labio y aparto esos pensamientos de mi cabeza, no debería estar celosa de una chica que puede matarme.

La imagen cambia al Distrito Dos y los tributos en el escenario son terroríficos. La chica es pequeña pero con la traviesa mirada en sus ojos no puedo evitar pensar que hay mucho más que eso. El enorme chico se presenta voluntario, pero no es por la misma razón que Gale. Este chico se presenta porque quiere estar en los juegos, quiere matar, porque es para lo que está entrenado.

Las reposiciones continúan y nadie más destaca hasta que el Distrito Once aparece en pantalla. Una chica pequeña delgada con un vasto pelo castaño y la piel de color caramelo es escogida. Mi estomago se encoge y bajo la mirada porque no quiero ver el miedo en sus ojos nunca más. El chico elegido es enorme, incluso más grande que el chico del Distrito Dos. Cojo aliento cuando mis ojos ven al corpulento chico y sacudo la cabeza porque mientras me sienta así no hay oportunidad de ganar este año.

No quiero ver la repetición de nuestra cosecha pero mis ojos están pegados a la pantalla. Intento verlo como si fuese de otro distrito pero no funciona. Todo lo que veo es una aterrorizada chica del pueblo del Distrito 12 que parece a punto de llorar. Soy patética. Gale, en cambio, es intimidante. Puedes verlo en el Segundo que el Agente de la Paz coge a Rory. La forma en que brillan sus ojos me da escalofríos. Empiezo a respirar fuertemente y la ansiedad se adueña de mi cuerpo haciendo que me suden las palmas de las manos y mi estomago se pone del revés. El Distrito Doce va a tener un ganador este año y no voy a ser yo.

La televisión se apaga y antes de que Effie pueda abrir la boca estoy de pie y de camino a mi habitación. No me doy cuenta de que estaba corriendo hasta que golpeo mi puerta a toda velocidad. Abro la puerta y doy un portazo para cerrar. Me arrastro a la cama y me cubro hasta la cabeza intentando alejarlo todo de mi mente. No empiezo a llorar pero siento como si así fuese. Escondo la cara en la almohada y comienzo a tocar el piano en mi cabeza de nuevo; repiqueteando los dedos contra el cobertor de la cama como si fuese el teclado del piano. Toco una melodía lenta y, de nuevo, casi puedo oír la música.

Un golpe viene del otro lado de la puerta, pero lo ignoro. La persona golpea de nuevo, pero sigo ignorándola porque no quiero hablar con nadie de momento. Gracias a dios la persona se rinde. La música sigue sonando en mi cabeza y me ayuda a introducirme en un muy necesitado sueño.