hola, gracias por todos los comentarios, leo todos y cada uno de ellos e intento responderlos a todos, pero si no comentáis con una cuenta de FanFiction no puedo hacerlo, lo siento mucho.
bueno, a lo que íbamos: mi intención es subir un nuevo capítulo cada viernes. de esta forma es mas fácil para todos seguir la historia y no es necesario estar consultando constantemente si hay o no nuevos capítulos. de todas formas es muy probable que algún viernes no me sea posible actualizar, especialmente en época de exámenes, me disculpo de antemano.
y como siempre... Esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. En mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.
Capitulo 5:
—maldición Undersee, ¿quieres comer algo? — me gruñe Haymitch cuando mi tenedor empoja mi huevo por el plato.
—no tengo hambre Haymitch. — Le repico — no sé por que. Simplemente no tengo hambre.
—come algo Madge. Te estás quedando en los huesos justo frente a mis ojos y ni siquiera estas en los juegos aun. — gruñe Haymitch y dejo caer el tenedor en mi plato.
No digo nada y sigo mirando a los poco apetecibles huevos. Haymitch golpea la mesa con el puño y doy un salto mirándole.
—déjala en paz Haymitch. Comerá cuando quiera. — dice Gale sin levantar la vista de su propio plato de comida.
Haymitch gruñe algo y se levanta golpeando la silla y haciendo temblar la mesa —recordad lo que dije sobre el entrenamiento. Effie os llevará abajo. — Y Haymitch pone una mano en mi hombro— come algo.
Asiento y doy un pequeño mordisco de tostada. Gale y yo nos sentamos en silencio. Levanto la vista y encuentro su mirada, no aparta la vista o se sonroja, solo me mira fijamente. Doy otro bocadito de tostada y me entran nauseas mientras baja por mi garganta.
—toma. —dice Gale pasándome un cuenco tapado con una servilleta. Lo miro con curiosidad y Gale sacude el cuenco para que lo coja. —vamos Undersee.
Suspiro, cojo el tazón de sus manos y levanto la servilleta cuidadosamente, un poco asustada de lo que puedo encontrar. Sin embargo sonrío cuando reconozco las frutas de su interior. Fresas. La familiaridad con ellas casi me hace llorar. Miro a Gale, me muerdo el labio un poco y asiento en agradecimiento.
Me como cada fresa con cuidado. Había olvidado lo mucho que me gustaban y quería saborear cada una que cruzase mis labios. Le paso unas cuantas a Gale y las comemos juntos, hablando de casa y lo que echamos de menos de ella.
—estas no son tan buenas como las que solías traerme. — digo y Gale asiente en agradecimiento. Aprieta una de las fresas distraídamente y el zumo le salpica un la cara.
Me entra la risa tonta y Gale se une, de pronto estamos riendo juntos. La suya es fuerte y hace que sus hombros se sacudan, mientras la mía es pequeña y silenciosa. Reímos incontroladamente y ni siquiera sé porque pensamos que era tan divertido, pero lo es y seguimos riendo hasta que se nos saltan las lágrimas.
Ni siquiera sabía que estaba llorando hasta que mis hombros se sacuden con los sollozos. Gale para de reír instantáneamente y se sienta a mi lado. Su brazo me rodea y me deja llorar en su hombro.
—Lo siento— digo con el aliento quebrado, —no sé por que estoy tan llorona.
— solo estas asustada, está bien. — Gale murmura. — todo va a estar bien Un- Madge.
—solo quiero ir a casa Gale. Eso es todo. — sigo, el asiente y sique sosteniéndome hasta que dejo de llorar.
Me sorbo la nariz y me restriego los ojos para limpiar las lágrimas. Effie entra y Gale baja los brazos y se endereza. Nos miramos a los ojos antes de que Effie nos lleve al ascensor de camino a la sala de entrenamiento.
Nuestros zapatos crujen y nos quedamos quietos en el ascensor. Gale cambia s paso de un pie al otro y yo respiro profundamente. Effie habla un poco pero la ignoramos y deja de intentar darnos conversación. Cuando las puertas del ascensor se abren somos la última pareja de tributos en llegar y todas las miradas recaen en nosotros.
Effie nos deja solos, palmea nuestras espaldas antes de volver al ascensor. Gale y yo nos movemos al unísono hacia el resto de tributos y nos quedamos junto al Distrito 11. Mis ojos van a la pequeña niña que me sonríe algo antes de desviar la mirada.
Atala, la jefa de entrenadores, empieza a hablar y la ignoro, estoy demasiado ocupada mirando al resto de tributos. Soy más alta que la mitad de las chicas y se puede ver que estoy mejor alimentada que el resto de ellas. Gale me da un codazo y me doy cuenta de que es l momento de que empecemos a entrenar.
Los Profesionales ya están junto a las armas y me estremezco cuando veo al chico del Distrito 2 blandir una espada larga. Sigo a Gale al puesto de plantas comestibles y las estudio cada una de cerca. Gale conoce las plantas como la palma de su mano pero pronto las aprendo y consigo una puntuación de 100 por ciento en el primer test. Gale sonríe, de verdad sonríe, y asiente con la cabeza antes de que vayamos al siguiente puesto.
—vamos a probar la carrera de obstáculos. —dice Gale apuntando un área donde los profesionales están alineados. La chica diablillo esta saltando de obstáculo en obstáculo, esquivando golpes de su entrenador.
— ¿por qué no vas tú mientras yo aprendo a usar algún arma? —digo y Gale ríe un poco. Se muerde el labio y asiente lentamente.
—Vale, —dice Gale y sus ojos van a la parada de lanzamiento de cuchillos. — aprende a hacer algo. Te veré después. — asiento y separamos nuestros caminos.
El entrenador me ayuda a encontrar mi posición y me enseña como coger un cuchillo. La hoja parece pesada y antinatural en mi mano pero hago un fuerte lanzamiento, este se queda un poco lejos del objetivo.
—buen intento, ahora intenta concentrarte y apuntar. — el entrenador dice y asiento, cogiendo otro cuchillo. Lo sopeso antes de dejarlo volar a través de la distancia. El cuchillo se clava un la parte superior del cuerpo del maniquí y sonrío.
—Bien, —dice una voz profunda a mi espalda —quien iba a decir que el Distrito doce tendría algún potencial. —me giro y veo al chico del 2. Arrugo la nariz y me doy la vuelta hacia la parada de prender fuego, lejos de las armas.
—Oh, vamos 12, no seas tan orgullosa. —dice el chico mientras se sienta junto a mí en la parada y mira mis manos mientas manejo torpemente el equipo.
— ¿no tienes a nadie más que acosar? — le digo con desdeño.
—No, — dice y su mano toca la pinta de mi coleta, jugueteando con ella. —no tengo. — aparto su mano y le doy una mirada feroz.
—no me toques. No tienes derecho a tocarme. — digo, pronunciando cada letra.
—tengo todo el derecho Madge. — la forma en que pronuncia mi nombre envía escalofríos por mi columna y no de los buenos. — pronto estaremos en la arena y tu estarás rogándome que te proteja.
— yo no contaría con ello Distrito 2. Antes me muero que rogarte por nada. — ríe y se levanta.
—soy Cato. Recuérdalo. — dice y me mira durante unos segundos.
— ¿vamos a tener problemas Dos? —Gale pregunta mientras se pone a mi lado. Ni siquiera le había escuchado acercarse pero me alivia que lo haya hecho.
—aun no. — Cato le gruñe a Gale, pero pronto nos deja solos porque Gale se niega a retroceder.
Gale se sienta a mi lado y empieza a encender su propio fuego. Me adelanta en un suspiro aunque yo he empezado antes, me sonríe con suficiencia. Murmuro insultos por lo bajo y se ríe antes de enseñarme como empezar mi propio fuego.
Podría acostumbrarme a trabajar y estar cerca de Gale. No necesitamos hablar, pero nos comunicamos fácilmente cuando lo hacemos. Para la hora del almuerzo no puedo evitar sentir que Gale es mi amigo aunque sea solo un poco.
…
Gale resopla mientas ve como la chica del Distrito 1 falla el objetivo por quinta vez hoy. Esta es la última sesión de entrenamiento antes de las sesiones privada con los vigilantes y sé que Gale está deseando poner las manos en el arco de plata con el que la chica está entrenando normalmente.
— ¿Por qué no le enseñas como se hace? — le digo y le empujo lejos de la parada de trampas
—Haymitch me dijo que me mantuviese lejos de los arcos. — me dice con un bufido mientras sigo empujándole hacia los arcos.
— ¿y desde cuando le haces caso a Haymitch? — le pregunto con una ceja arqueada.
—es verdad. Vale, solo un tiro y nos vamos. —asiento y me quedo a su lado mientras coge un arco largo.
La chica de Distrito 1 se ríe mientras Gale prepara el arco y se pone en la pose correcta frente a una de las dianas. Ella rueda los ojos y continua practicando hasta que Gale envía una flecha directa al blanco. Aplaudo y veo como Gale deja que dos flechas más vuelen con perfecta precisión. La chica del 1 mira fijamente y empuja el arco contra el entrenador volviendo con el grupo de Profesionales.
—ven aquí Madge. — dice Gale mientras cambia el arco con el entrenador y me da uno más pequeño.
— no sé cómo hacerlo. — digo retrocediendo, Gale rueda los ojos y me coge el brazo empujándome junto a él.
—obviamente te voy a enseñar. — dice y me da el arco.
Gale levanta mis brazos y mueve mis manos a la posición correcta. Entonces coloca la flecha en la cuerda y golpea mi mano cuando intento soltarla.
—aun no. —dice y entonces se coloca a mi espalda y pone sus manos sobre las mías. — inhala y tira de la cuerda. — murmura en mi oreja y asiento. Puedo sentir su corazón y me sonrojo fuertemente.
Respire profundamente, tenso la cuerda y la mantengo ahí. Tiemblo un poco y Gale contiene el aliento cerca de mi oreja. Trago saliva, preguntándome si puede escuchar mi acelerado corazón.
—exhala y suéltala. — dice y dejo salir el aire soltando la flecha. Vuela y se clava en el objetivo, un poco hacia la derecha, pero mucho mejor que el Distrito 1.
Sonrío y miro a Gale, el se ríe y palmea mi hombro. Dejamos la parada antes e atraer demasiada atención y decidimos practicar el lanzamiento de cuchillo hasta que nos echen. Me he vuelto mucho mejor aunque no soy nada comparada con la chica del Distrito 2 que, estoy segura, pude lanzar un cuchillo dormida. Soy capaz de acertar a la diana el 70 por ciento de las veces y acepto que esto es lo mejor que voy a obtener.
—parece que tenemos una sombra. —Gale dice y asiente hacia la diminuta chica del 11 que nos mira con los ojos abiertos.
Le sonrío y veo el pánico brillar en sus ojos antes de girarse y alejarse rápidamente. Miro a Gale y el levanta los hombros. Nos giramos hacia Atala cuando nos llama para la comida.
Gale y yo nos sentaos en la mesa de siempre con un gran cuenco de fresas entre nosotros. Comemos y hablamos de casa contándole al otro historias, de forma que parecemos amigos. Estoy segura de que aparentamos ser un equipo porque los únicos que se sientan juntos, aparte de nosotros, son el grupo de Profesionales, que sigue mandándonos miradas.
Veo como Cato me mira de nuevo. Me muerdo el labio y aparto la vista rápidamente, de vuelta a mi plato de comida. Gale me lanza el tallo de una manzana y este me da justo entre los ojos. Respondo lanzándole una fresa entera. Para mi molestia la coge con la boca y sonríe engreídamente. Ruedo los ojos y empiezo a tirarle más comida y el coge cada una de ellas con la boca. Pronto se convierte en un juego y empezamos a preguntarnos acerca de lo que hemos aprendido en la sala de entrenamiento. Cuando aciertas el otro lanza una fresa, cuando fallas lanza como cinco de ellas. Nos reímos mientras intentamos cogerlas con la boca.
—Vamos niños, — Effie dice mientras nos recoge tras la sesión de entrenamiento. — ¿Cómo ha ido vuestra última sesión?
—ha ido bien. — digo y Gale asiente mientras seguimos a Effie a nuestra planta.
Bueno mañana os espera un gran día con las sesiones privadas. ¿Por qué no tomáis el resto del día para relajaros? — asiento y voy a mi habitación.
Gale me sigue con pasos ligeros y bosteza mientas abre la puerta. Nos miramos el uno al otro por unos momentos, estudiando al contrario porque sé que somos amigos, por mucho que "odiemos" admitirlo. Somos amigos y va a ser mucho más difícil estar juntos en los juegos. ¿Qué pasa si somos los dos últimos?, ¿realmente tendría el valor que matar a Gale?, no creo que pudiese. Pero si se diese el caso, ¿quien iría a casa?, porque no creo que el pudiese matarme tampoco y estoy segura como que me llamo Madge de que no quiero volver al Distrito doce sin él.
