Esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. En mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.

Capítulo 6:

Me martillea la cabeza y me da vueltas. Estoy atontada, me siento enferma, y no puedo tender mucho a la charla de Effie esta mañana. En dos horas estaremos yendo abajo para nuestras sesiones privadas y no tengo ni idea de que enseñarles a los Vigilantes. Seré el primer tributo de la historia en conseguir una puntuación de uno.

—Madge— me llama Haymitch y levanto la cabeza de entre mis manos. — ¿estás bien?

—solo me duele la cabeza, eso es todo. —contesto y mordisqueo un trozo de tostada para parecer algo normal.

—podemos buscarte algún medicamento para el dolor si quieres, cielo. —dice Effie y yo sacudo la cabeza rápidamente.

—no, nada de medicina. Estaré bien. Solo estoy estresada, eso es todo. — digo sintiendo algo de pánico burbujear en mi interior. No tomaré ningún medicamento; me niego a ser como mi madre.

Continuamos comiendo y Haymitch nos habla de estrategia. Gale tiene que disparar flechas y yo tengo que encontrar algo que me haga notable. No estoy segura de lo que podría hacer. ¿Enseñar mi conocimiento de plantas?, ¿lo rápido que puedo correr?, ¿lo buena que soy en ser inútil?

—May- Madge. ¿Por qué no vas a que te dé algo de aire? — me pregunta Haymitch, y sé que es más una orden que una pregunta. Asiento agradecida, porque la habitación estaba empezando a ser sofocante.

Encuentro el camino al tejado y sonrío cuando el viento mueve mi pelo. Las campanillas producen una dulce música y sigo su sonido hasta un banco que destaca sobre la ciudad. Me encuentro relajada aquí arriba y mi cabeza está empezando a aclararse. Por fin puedo reunir mis pensamientos.

Puedo enseñarle a los Vigilantes lo rápido que corro. Mi mejor tiempo está por debajo de los nueve minutos, y si soy capaz de correr rápido ¿no será difícil para otro tributo o muto atraparme?, les puedo enseñar lo inteligente que soy. Puedo memorizar los detalles que podrían ayudarme a sobrevivir. Sé que plantas comer, se como encender fuego, construir un refugio y preparar trampas. ¿Por qué no iba a sobrevivir? Podría ser como la Tía con la que todos me comparan. No hay absolutamente ninguna razón por la que no podría. Pero entonces, ¿no pueden los Profesionales hacer lo mismo? Probablemente sean más rápidos, pero dudo que alguno de ellos sea más inteligente.

Me levanto y acaricio el pensamiento. Tengo que intentarlo. Si lo intento haré que mi padre y mi distrito se sientan orgullosos. Me doy la vuelta y froto las manos contra las campanillas de oro y cobre que se balancean con la brisa fresca. El sonido se parece un poco al piano y me trae pensamientos dulces de atardeceres en casa. El sol se colaba por los ventanales haciendo que mi piano blanco casi brille. Me sentaba allí, presionando las teclas y mirando la puesta de sol. Adoraba la puesta de sol, la forma en que brillaba podía transformar hermosas incluso las cosas más feas. Me pregunto si las puestas de sol en los juegos serán iguales que en casa. Me pregunto si el sol dorado traerá algo de belleza a los terribles juegos que serán mi sino.

—Distrito 2: Cato. — llama la voz electrónica y veo como el enorme chico entra en la habitación de los Vigilantes. Me sonríe con suficiencia durante un minuto y no puedo evitar acercarme a Gale.

Vemos como cada distrito pasa por la habitación. Jugueteo con las puntas de mi pelo y con el cuello de la chaqueta de entrenamiento porque no consigo quedarme quieta. Le doy un vistazo a Gale y le encuentro con los ojos cerrados, ¿está dormido? Sacudo su brazo y abre su ojo derecho para mirarme.

— ¿Qué le vas a enseñar a los Vigilantes? — pregunto. Sé que es una pregunta estúpida, pero me siento mejor ablando que quedándome sentada en silencio. Soy la siguiente y estoy aterrorizada.

—Oh, ya sabes. Mi gran habilidad con el tirachinas. —dice con una pequeña sonrisa, pero no me rio y las esquinas de mi boca ni siquiera se curvan un poco. —vamos Undersee, relájate.

—no sé qué les voy a enseñar Gale. Al menos tú puedes bromear sobre ello. — suspiro, porque la confianza que encontré en el tejado desapareció cuando vi a los Profesionales de nuevo.

—enséñales que sabes cómo lanzar cuchillos. Lo haces decentemente y debería conseguirte por lo menos un siete. — dice Gale y su hombro se frota con el mío, haciendo que el pelo de mi nuca se erice y le punto que ha tocado cosquillee.

— u siete no me conseguirá patrocinadores, y sin patrocinadores moriré. — digo y mi voz se quiebra con la palabra morir.

—eres Madge Undersee, la hija del alcalde y una de las favoritas del púbico basándose únicamente en ese título. — dice Gale, y entonces traga saliva, como si estuviese atragantándose con sus palabras. — también eres hermosa, simplemente enséñales que no te vas a rendir sin luchar y estoy seguro de que los patrocinadores harán cola para ayudarte.

—para ayudarnos. — le corrijo con un fuerte sonrojo porque Gale Hawthorne me acaba de llamar hermosa. — los patrocinadores harán cola por ti una vez que una nota de diez. — digo y el sonríe un poco.

Nos sentamos en silencio por un par de minutos intentando encontrar palabras que decirle al otro pero ninguna aparece. Empiezo a morderme las uñas y después el labio porque los Vigilantes me llamaran pronto.

—Distrito 12: Madge Undersee. — me pongo rígida y Gale me codea. Tomo aliento y me recojo el pelo en una coleta.

—buena suerte Madge. —dice Gale y le sonrío.

Paro en la puerta y me doy la vuelta, él mira al suelo y puedo ver que se sacude un poco. —Hey Gale, —digo, y su cabeza se levanta de golpe, encontrando mis ojos —dispara bien.

Las voces de los vigilantes resuenan en la habitación y me sitúo frente a ellos, esperando a que me presten atención. Uno de ellos me hace una seña para que empiece y me dirijo a la estación de lanzamiento de cuchillos como me ha dicho Gale. Lanzo con mejor puntería esta vez y veo un par de asentimientos para mí. Voy hasta las cintas para correr y las programo a media velocidad para acostumbrarme. Mis piernas se quejan pero no puedo evitar disfrutar del dolor. Me encanta correr, subo la velocidad y pronto me siento como si volase. Una pequeña sonrisa asoma por mis labios y programo la cinta para que añada unos pocos obstáculos para que los salte. Los paso todos limpiamente y más Vigilantes miran en mi dirección. Asienten y vuelven a su vino.

El timbre marca el final de mi tiempo y apago la cinta para bajar con un ligero salto. Les hago una reverencia, salgo de la habitación y subo en ascensor a donde Haymitch y Effie me esperan.

— ¿Y? — pregunta Haymitch cuando me siento en el borde del sofá, al lado de su silla.

—no me prestaron mucha atención, pero cuando lo hicieron asintieron y unos pocos tomaron notas. Creo que fue bien —digo, Haymitch asiente y palmea mi espalda.

—buen trabajo princesa. Ahora solo tienes que pasar las entrevistas mañana por la noche y después…— comienza Haymitch pero para de hablar.

—y después los juegos. — acabo por él. El asiente y me sonríe.

—eso es, princesa. — dice Haymitch y me pasa un vaso de agua. No me había dado cuenta de que estaba tan sedienta hasta que el líquido cruza mis labios y me la trago toda de una.

—Haymitch, —digo mientras que la Avox pelirroja me trae otro vaso de agua — ¿Cómo era Maysilee realmente?

— bueno, era exactamente como tú. — dice y yo ruedo los ojos.

—además de eso. Tiene que haber más de ella que su apariencia. — digo.

—Oh, había mucho más que su físico. — dice Haymitch después de tomar un trago de su petaca. Asiento y espero pacientemente a que continúe, —Maysilee era diferente. Una luchadora, era realmente terrorífica. Pero también era dulce, veía lo bueno en la gente, incluso en los del Capitolio. — dice y yo asiento.

—suena como si pensases en ella como algo más que una amiga. — digo, Haymitch me mira y entonces aparta la mirada.

—desearía poder decir que lo hice, pero para cuando me di cuenta de lo genial que era, ya estábamos en los juegos y no tena sentido ya que solo uno podía ganar. — sonrío y acaricio con el dedo el anillo dorado de mi broche. — esa era también su insignia. Estaría orgullosa de que la lleves.

Sonrío y asiento. Me siento mejor, ahora que entiendo mejor a mi tía Maysilee. Nadie me había contado jamás nada acerca de ella, aparte de que soy su viva imagen. Sonrío de nuevo cuando Gale entra, tengo ganas de contarle lo que Haymitch me acaba de contar porque, justo ahora, el es mi único amigo.

Sus ojos arden, sin embargo, y retrocedo un paso asustada. Empuja a Haymitch al pasar y va directo a su habitación. Haymitch alza una ceja y se sienta de nuevo, tomando otro trago de su petaca. Yo, sin embargo, tengo más curiosidad.

Llamo a la puerta y escucho objetos estrellarse contra la pared al otro lado de la puerta.

— ¡Largo! — gruñe y yo llamo de nuevo. Algo de cristal se hace añicos y Gale maldice. La puerta se entreabre y doy un grito ahogado al ver su mano ensangrentada. — ¿Qué Undersee? ¿Qué quieres?

No digo nada, pero entro en su habitación. Parece haber roto todo cristal y tirado casi todo lo posible por ahí. Suspiro y voy a su baño, cogiendo una toalla y mojándola con agua caliente. Gale se sienta en su cama, extendiendo la mano y mirando al suelo con los ojos irritados.

Enrollo la toalla en su mano y empiezo a recoger los trozos rotos de cristal del suelo. No le pregunto qué ha pasado porque sé que no quiere hablar de ello. Los cristales eran una jarra azul, pero ahora no son más que esquirlas. Sacudo la cabeza y tiro los trozos al cubo de la basura. Lo recojo todo y limpio cualquier resto de sangre del suelo.

Cuando finalmente acabo y vuelvo la vista Gale sigue en la misma posición, y no puedo imaginarme lo destrozado que está. Me siento a su lado y cojo su mano, desenvolviéndola y mirando a los cortes ahora secos. Gale alza la cabeza para mirarme, nos miramos el uno al otro hasta que deja caer la cabeza vencido.

— ¿qué ha pasado, Gale? — pregunto, sin saber si me responderá.

—les he disparado una flecha. —murmura y estoy casi segura de que no le he escuchado bien. —les he disparado una flecha porque no me estaban prestando atención. Estaban ocupados con un estúpido cerdo asado, así que he disparado la flecha a su boca. No he herido a ninguno de ellos, pero me castigarán por esto. Mi familia, ellos me necesitan y yo acabo de arruinar mis posibilidades.

—no sé qué decir, Gale. — porque sinceramente no lo sé. Sus ojos grises s encuentran con los míos y veo lágrimas llenarlos de nuevo. Gale estaba llorando. — tu familia va a estar bien. Estoy segura de ello.

— ¿Cómo lo sabes? — gruñe y se limpia las lagrimas para que no bajen por sus mejillas. —Por lo que sabemos podrían estar mu- — se traba con la palabra y yo sacudo la cabeza en señal de no.

— ¿Qué pasa cuando los juegos llegan a los ocho finalistas? —pregunto y Gale me mira sin responder. —el Capitolio entrevista a las familias de los tributos. Como van a entrevistar a tu familia si les han, em… herido. —digo y Gale sonríe un poco.

—los Vigilantes no dejaran que llegue a los ocho finalistas— dice solemnemente.

—lo harán porque eres Gale Hawthorne. —Digo —eres uno de los favoritos del público y los Vigilantes quieren un buen espectáculo. Harán de tu vida un infierno, pero sé que puedes ganar. Ganaras. —digo, y Gale me aprieta la mano. Había olvidado que la estaba cogiendo, darme cuenta manda escalofríos por mi brazo.

—gracias Undersee. — dice y yo sonrío antes de levantarme para irme.

El sol se está empezando a poner y corro al tejado, no quiero perderme la dorada puesta de sol. No he visto una puesta de sol en casi una semana y la hecho terriblemente de menos. La luz dorada hace que el horizonte en el Capitolio brille, ni estomago se aprieta dolorosamente. La puesta de sol no se parece en nada a las de casa, no puedo evitar sentir que este sol poniente es tan artificial como todo lo demás en el Capitolio.

Miro la pantalla intensamente mientras las puntuaciones de cada distrito aparecen en pantalla. Como cada año los Profesionales sacan nueve o diez y no puedo evitar temblar. El chico del once, Tresh, consigue otro diez y mis ojos se ensanchan porque estaba tan ocupada preocupándome de los profesionales que no había pensado en él como una amenaza. La pequeña niña, Rue, como la flor, saca un siete y sonrío preguntándome que puede haberles enseñado a los Vigilantes.

Mi foto brilla en la pantalla y entro en pánico. Miro a Gale y el asiente rápidamente antes de que nuestros ojos vuelen de vuelta a la pantalla.

—Madge Undersee del Distrito 12 ha conseguido una puntuación de siete— dice Ceasar y Haymitch y Effie me palmean la espalda.

—buen trabajo princesa. Podemos trabajar con un siete. — asiento y miro a la pantalla cuando la foto de Gale aparece.

Haymitch ha hablado con Gale después de que yo le asegurara que su familia está bien. Aunque sé que no nos cree y sé que desearía estar de vuelta al 12 para protegerlos.

—Gale Hawthorne del Distrito 12 ha conseguido una puntuación de, oh dios, —dice Ceasar y Haymitch, Gale y yo gemimos porque estamos seguros de que es baja. — una puntuación de once.

Haymitch escupe su bebida y yo chillo. Gale ni siquiera puede aguantar la risa que sale de él. Me levanto y lo abrazo, riéndome mientras me aprieta. Un once, Gale Hawthorne del Distrito 12 ha conseguido un once. Nuestro distrito debe de estar celebrando porque desde los 50 juegos vamos a tener un ganador, y no puedo evitar estar orgullosa.