Esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. En mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.
Capítulo 8:
Cato alarga su gran mano para ayudarme a levantarme y yo la aparto. Me levanto y corro hacia el bosque. Cato se ríe y me atrapa, tirándome al suelo de nuevo. Grito y me giro para encararle, el hace una mueca y me coge de nuevo. Cato me empuja hacia la chica del 1 y ella me sujeta mientras Cato me ata las manos.
— ¿Por qué estás haciendo esto? — siseo cuando el termina el nudo y gira para quedar frente a él.
—ya lo veras, Madge— dice Cato y la chica se ríe antes de empujarme al suelo —quédate aquí.
Veo como vuelven al baño de sangre y cierro los ojos con fuerza mientras los Profesionales masacran niño tras niño. Los gritos mandan escalofríos por mi cuerpo y deseo desesperadamente poder taparme las orejas con las manos. Peleo con nudo pero estoy atrapada. Los gritos parecen durar horas y siento las lagrimas calientes caer por mi cara mientras intento parar el llanto.
El primer cañonazo finalmente suena y doy un salto, aterrorizada por el sonido. Abro los ojos lentamente y veo como los Profesionales recogen las armas y provisiones desperdigadas. Ahogo el llanto y la chica del 1 viene a por mí.
—Listo, —dice cuando afloja la cuerda alrededor de mis muñecas. —soy Glimmer, por cierto.
—Madge, — digo con la voz ronca y giro las muñecas. Sigo atada pero por lo menos puedo moverlas un poco, — ¿Qué queréis de mi?
—No lo sé — admite mientras recoge un par de que están tiradas a mi alrededor, —Cato solo nos dijo que no te tocásemos. — se encoge de hombros y me da la espalda.
Miro a los Profesionales cuidadosamente. Han hecho una alianza con un chico de uno de los distritos exteriores y ladeo la cabeza, preguntándome que podrían querer de el. Aunque los del 1 son los que me prestan más atención. De vez en cuando uno de ellos gira la cabeza para mirarme o traerme un trago de agua. El chico, Marvel, no da tanto miedo como Cato y no encuentro su presencia tan intimidante. Por supuesto el también es molesto pero le elegiría sobre Cato. Marvel ha matado a todas sus presas rápidamente mientras que a Cato le gusta verlas sufrir.
—vamos 12. — Dice Marvel mientras camina hacia mí, —estamos montando el campamento allí. — asiento y dejo que me ayude a levantarme porque estoy demasiado temblorosa para hacerlo yo misma.
Camino lentamente tras Marvel, considerando escapar ahora mismo. Mi cabeza se gira hacia el bosque y siento que mis piernas se preparan para correr.
—ni lo intentes. — la chica diablillo del 2 dice con una risa. La miro fijamente y veo como empieza a juguetear con un cuchillo para intimidarme. Funciona y acelero el paso para alcanzar a los tributos del 1.
Cato lidera el grupo y ni siquiera me ha mirado desde que me ha atado. Espero que se olvide completamente, pero dudo que eso pase, no parece de los que olvidan. Trago saliva y bajo la mirada a mis botas negras mientras chafan la hierba verde y espesa.
El grupo deja de moverse y me choco con Marvel. El me mira fijamente antes de empujarme al final del grupo. Bajo la vista de nuevo y doy un tirón en un intento de liberarme. Cato reparte órdenes a todo el grupo y veo como empiezan a recoger las provisiones. Glimmer me lleva hasta el lago y me hace sentarme. Se muerde el labio y me da otro trago de agua antes de volver al trabajo.
Veo como el sol brilla atreves del lago y me pregunto si se trata de un sol artificial creado por los Vigilantes. Probablemente lo sea porque el cielo es demasiado azul y las nubes son demasiado blancas y esponjosas. Cierro los ojos y pienso en el cielo en casa. El color era siempre azul sucio y las nubes eran grises como el polvo de carbón. Sonrío pensando en la horrible capa de polvo de carbón. Solía odiar como el negro conseguía agarrarse a todo y volverlo lúgubre, pero ahora lo echo de menos. Desearía haberlo apreciado mejor.
Una gran mano se apoya en mi hombro y doy un salto. Alzo la mirada para ver a Cato sonriéndome, lo miro fijamente y luego devuelvo la mirada al agua.
—tengo un trato que hacer contigo— dice y alzo la ceja como respuesta.
— ¿Qué quieres? — pregunto girando las muñecas de nuevo.
—prometo no matarte o deja que ningún otro profesional te toque, si tú me ayudas a encontrar a tu compañero de distrito. — dice Cato y yo me levanto para encararle. El es más alto pero no me amedrento.
— ¿Qué pasa cuando lo encontremos? ¿Me matas? —pregunto retóricamente y el se ríe.
—no, te doy 24 horas de ventaja. — me responde y actúo como si estuviese midiendo mis opciones, pero sé que nunca le haría eso a Gale.
— ¿y si me niego? — pregunto y Cato sonríe un poco.
—te quedas con migo hasta que me canse de ti. —dice dando un paso hacia mí y bajando sus manos por mis brazos. —se que no eres tan inocente como pareces.
Pero si soy tan inocente como parezco. Nunca he besado a un chico o he tenido ojos recorriendo mi figura como ahora. Me muerdo el labio realmente sopesando mis opciones, pero so que es lo que tengo que hacer.
—No voy a ayudarte a encontrarlo— digo y cato sonríe inclinándose hacia mí. Esta demasiado cerca para mi gusto.
—Esperaba que dijeras eso— dice mientras aparta el pelo de mi cara.
….
Miro atentamente mientras el chico del distrito 3 prepara las minas anti persona. Es la primea vez que alguien ha hecho esto y hay que reconocer que el chico tiene merito. Su cerebro le ha salvado la vida pero dudo que los profesionales lo mantengan vivo mucho más.
Miro hacia Cato y me muerdo el labio preocupada por cuanto tiempo más m e mantendrá viva. La chica del 2 me mira de forma que no puedo evitar pensar que está planeando mi muy lenta y dolorosa muerte. Retuerzo las muñecas de nuevo en un intento de escapar, pero es inútil y solo consigo quedarme mas frustrada.
—Bueno— empieza cato, y levanto los ojos hasta los suyos— nos vamos a cazar. — el grupo vitorea y yo me encojo. Espero que no me hagan ir con ellos.
—tu te quedas aquí. — Gruñe Cato señalando al chico del 3, —asegúrate de que ella se queda. — añade con una siniestra sonrisa que hace que se me ponga la piel de gallina.
El grupo se va entre fuertes risas y estoy aliviada de verles marcharse. El chico del 3 continua colocando las minas anti persona y hago un mapa mental de las minas subterráneas.
— ¿Por qué les estas ayudando? — le pregunto y sus cejas se fruncen.
—pienso mantenerme vivo tanto tiempo como pueda y si eso significa hacer equipo con ellos, entonces lo hago. —contesta sin levantar la vista de la bomba.
— ¿pero qué pasa cuando ya no te necesiten? — le pregunto curiosa de si tiene algún plan para largarse de aquí.
—Corro— dice simplemente y entonces me mira, —al grupo no le gusta ese capo de allí porque ninguno ha visto nada parecido. Correré hacia allí y me alejaré cuanto sea posible.
— ¿Por qué no robas las provisiones y huyes ahora? — digo retorciendo las muñecas de nuevo.
— ¿Por qué no lo haces tú? —pregunta y frunzo el ceño.
—estoy atada, no llegaré muy lejos si no puedo usar las manos. —Contesto con un encogimiento de hombros, — ¿crees que puedas desatarme?
—No, —contesta y yo suspiro, —no puedo, Cato me mataría.
—lo entiendo. —digo, mirando a las minas de nuevo. —soy Madge, por cierto.
—Ian —dice con un asentimiento —así que ¿Por qué no ayudas a Cato a encontrar a tu compañero de distrito?
—el tiene que volver a casa. — Contesto con un encogimiento de hombros, —su familia le necesita y el Distrito tiene que tener un ganador. La gente del 12 lo necesita, las cosas están realmente mal por allí. —digo e Ian asiente.
—eres valiente. — dice y yo sonrío. —esperemos que no lo encuentren.
….
Un canon resuena durante la noche y de golpe despierto de mi sueño. No recuerdo sentirme adormilada pero estoy enrolladla en un apretado ovillo cerca del pequeño fuego que Ian ha prendido. Solo puedo rezar que no haya sido el cañón de Gale y miro el bosque atentamente solo por si él aparece.
Nadie aparece y siento que se me cierran los parpados. Me quedo dormida rápidamente, intentando descansar suficiente antes de que el grupo regrese. Aunque solo dormito, dejando las orejas atentas a sus fuertes pasos y sus sonoras risas.
El grupo no aparece hasta la madrugada y cualquier ventaja que creyese tener anoche desaparece tan pronto como hago contacto ocular con Cato. Todos los profesionales siguen vivos suspiro deseando que se hubiesen llevado a alguno de ellos anoche.
—Tu compañero es bastante difícil de encontrar — dice Cato y mi estomago se relaja, no fue el cañón de Gale. —nos vas a ayudar, te guste o no.
—no os pienso ayudar a encontrarle. — gruño enfadada.
Cato me coge por el collar de la chaqueta y me estampa contra un árbol. Mi cabeza golpea fuertemente contra el tronco y mi cuello cruje dolorosamente.
—o nos ayudas o dejo que Clove te mate. — gruñe Cato y casi le escupo a la cara.
—Bien— doy un bufido y Cato me suelta. —pero tienes que desatarme.
Cato me mira y me da la vuelta, una fría hoja rasga la cuerda y me froto las muñecas suavemente. La piel esta rasgada y hay sangre seca en ellas, se va a infectar si no las lavo.
—Si corres…—empieza Cato y yo golpeo el agua enfadada.
—no voy a hui. — digo secamente, no voy a hacerlo. Voy a llevar a los Profesionales tan lejos de Gale como pueda.
—bien. — dice con un asentimiento y entonces inclina la cabeza y me levanta de nuevo. Es más amable esta vez y yo aparto la cabeza incomoda. —creo que sé cómo hacer que 12 deje de esconderse.
