como la semana pasada falte a i palabra, me sabe fatal tener que decir esto, es muy probable que durante las próximas semanas no habrá nuevos capítulos.la historia no está en espera ni la voy a abandonar, seguiré traduciendo en mis ratos libres, pero empiezan los parciales y mis estudios son lo primero (sobre todo porque si no apruebo en dos años me voy a la calle).
Esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. En mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.
Capítulo 10:
Pequeñas y frías manos presionan contra mis sienes y abro los ojos sorprendida. La niña de piel caramelo me sonríe y retrocede un par de pasos. Sus grandes ojos negros encuentran los míos azules.
— ¿Cómo te encuentras? — la pequeña niña pregunta y yo pestañeo un par de veces intentando concentrarme en sus palabras y en el lugar en el que me encuentro.
Ya no estoy tirada en el suelo del bosque sino a salvo metida en un saco de dormir negro en una húmeda cueva. Sus ojos se ensanchan con preocupación y se acerca a mí cuidadosamente. Me diento rápidamente y doy un grito ahogado por el dolor que sube por mi costado.
— ¡cuidado! — Dice poniendo las manos en mis brazos, —volverás a abrir la herida. Acaba de parar de sangrar.
— ¿Quién eres? — digo con la voz ronca y la niña sonríe pasándome algo de agua. Sé que es del 11 pero no puedo recordar su nombre. Aunque es una flor, eso lo sé.
—soy Rue. — dice y le sonrío. Se sienta y me mira cuidadosamente, buscando cualquier signo de dolor.
— ¿Por qué estas ayudándome? — le pregunto tras unos minutos de silencio.
—el chico de tu distrito me pidió que lo hiciese. — Dice con una ligera sonrisa, —el me da cosas para sobrevivir mientras os mantenga vigilados a ti y a los profesionales.
— ¿por que querría Gale que alguien me mantenga vigilada? — le pregunto confusa y ella sonríe de nuevo.
—no lo sé, pero ninguno de nosotros se ha alejado jamás de ti. En realidad fue Gale quien soltó el nido de rastrevíspulas del árbol para que pudiese alejarte de Clove. — me contesta bastante orgullosa y le sonrío.
— ¿tú me cargaste? —le pregunto porque no hay forma de que una pequeña niña de 12 años haya sido capaz de cargarme.
—bueno, Gale me ayudo un poquito. —dice con una sonrisa y me sonrojo un poco imaginándome a Gale llevándome a la cueva.
— ¿donde está Gale? — le pregunto y ella se ríe mirando fuera de la cueva.
—en algún lugar ahí fuera. — Mis ojos se fijan en la entrada y suspiro, — el no se queda realmente, solo deja la comida y el agua en un árbol concreto y eso es todo. Lo veo cuando salgo a recoger bayas o cualquier cosa, siempre esta deambulando por ahí.
—Oh, ¿así que no crees que vaya a venir a verme? — pregunto y Rue sacude la cabeza.
—no, probablemente solo vendrá si ve tu foto en el cielo. Solo para asegurarse de que estas realmente muerta. — me contesta y miro a la entrada de la cueva preguntándome donde puede estar Gale.
— ¿pero está a salvo? — pregunto y Rue asiente mordiéndose el labio.
—Por ahora, — y mi estomago da un vuelco, — se encontró con un par de mutos el segundo día y le rasgaron el brazo. El no me deja ayudarle y está realmente infectado.
—bueno, ¿no puede Haymitch enviarle algo con el dinero de los patrocinadores? —digo y Rue asiente solemnemente.
—lo hizo, pero Gale me hizo usarlas en tus heridas. Dijo que estaba bien sin caridad. — tengo ganas de llorar y patear algo. ¿Cómo ha podido hacer algo así?
—quiero verle. — digo y Rue me mira sacudiendo la cabeza, no. — tráemelo, Rue, quiero verle.
—pero Madge…— empieza pero sacudo la cabeza en señal de no.
—solo tráelo aquí. — digo bruscamente y ella suspira.
— vale, veré lo que puedo hacer. — dice levantándose y caminando hacia fuera.
—Gracias, — digo y ella se gira para mirarme con sus grandes ojos. —ten cuidado. — asiente y empieza a correr fuera de la cueva, sus pasos son ligeros y dejo de oírlos rápidamente
…
A Rue le cuesta el día entero volver y cuando lo hace parece cansada y enfadada, pero afortunadamente no está sola.
Gale entra cojeando y mi estomago da un vuelco con la vista de su cara y su brazo ensangrentados. Sus ojos grises siguen ardiendo y sonrío por el hecho de que no se ha rendido.
—Hawthorne. — le digo y el asiente con la cabeza antes de dejarse caer en el suelo. — ¡Gale! — voy hacia el rápidamente, ignorando el dolor que recorre mi cuerpo. — ¡Gale! — le llamo mientras peino su espeso pelo hacia atrás, esta apelmazado por la sangre, —Hawthorne, ¡mírame!
Gale deja salir un ligero gemido y yo toco su cara para ver la tenue cicatriz en su ceja. —Hey Undersee, — me susurra y le sonrió cuando sus ojos se abren lentamente.
— ¿en que estabas pensando? — le pregunto y el arque las cejas como pregunta. — ¿Por qué no usaste la medicine en ti mismo?, ¿Por qué eres tan tozudo?
—no me gusta la caridad, Undersee, ya lo sabes. — dice con una pequeña sonrisa antes de sentarse. Yo me quedo encima de él mientras Rue estira el saco de dormir a su lado para que se apoye. —de todas formas tú la necesitabas más que yo.
—no, no lo hacía. — digo con los dientes apretados y él me mira elevando una ceja y sonriendo con escepticismo. —yo no tengo una familia que me necesita como a ti la tuya, Gale.
—puede que no, pero no iba a dejarte morir. — contesta mirándome. Yo bajo la mirada y me sonrojo haciendo que Rue suele una risita
—bueno, yo no voy a dejarte morir. —le digo y Gale rueda los ojos. —no voy a hacerlo; los Profesionales tienen medicina que podría coger.
Gale me mira con los ojos ardiendo de ira mientras busca en mi cara cualquier signo de sarcasmo, —No. — Afirma cuando se da cuenta de que no estoy bromeando, —no, no te salvé para que pudieses morir luego.
—voy a morir de todas formas, Gale. Estamos en los Juegos del Hambre, solo hay un ganador y no voy a ser yo. — le digo bruscamente y Gale aprieta la mandíbula enfadado.
— ¿Por qué no puedes ver lo que yo? — murmura y apenas puedo oírlo, —ves si quieres, pero no creas que no te seguiré.
— ¿Por qué eres tan exasperante? — pregunto y el levanta los hombros haciendo una mueca de dolor por la herida del brazo. —puedes ir si dejas que Rue te cure primero. — digo y el asistente haciendo una mueca.
Rue revolotea hasta él y le quita la chaqueta enseñando los cortes en la carne. La piel está abierta y hecha trizas, también hay un olor nauseabundo saliendo de la herida que me hace arrugar la nariz con disgusto. A Gale le dan arcadas y gira la cabeza, enseñando las pequeñas quemaduras que bajan por su cuello, así que estaba en el fuego.
Rue limpia y venda la herida con hojas. Sus manos parecen obrar maravillas mientras el pus que llenaba la herida desaparece y lentamente esta vuelve a su tamaño y color originales. Arqueo las cejas hacia Rue y ella sonríe orgullosamente ante sus habilidades médicas.
—eso es lo mejor que puedo conseguir, pero si realmente quieres que se cure vas a necesitar medicina. — dice Rue mirando a Gale y el asiente cuidadosamente bajando el brazo.
Gale se levanta lentamente cogiendo sus cosas. Me levanto con el pero bloqueo la entrada de la cueva, — ¿Dónde vas? — siseo y él hace una mueca pidiéndome que me quite.
—me voy. — dice, como si fuese la cosa mas obvia y simple del mundo.
—me doy cuenta de eso, pero ¿por qué? — le espeto y bloqueo mi peso cuando intenta moverme. Gale se ríe y sacude la cabeza.
—porque no me voy a quedar aquí sentado. — contesta con un encogimiento de hombros. Doy un pisotón enfadada y el se ríe de nuevo ates de cogerme con el brazo bueno, levantándome con tranquilidad y apartándome de la entrada.
— ¡Hawthorne! — me quejo y el se ríe inclinando la cabeza hacia mí. —tú te quedas.
—Undersee. — dice, haciéndome enfadar aun mas. — no voy a hacerlo.
Rápidamente le quito el arco de la mano y doy un paso atrás antes de que pueda recuperarlo. Arquea una ceja y aprieta la mandíbula cogiendo aliento enfadado. Hace una mueca de dolor por el movimiento y se muerde el labio intentando contener un quejido.
—apenas puedes mover ese brazo. —sigo manteniendo la distancia de el por si acaso, —quédate solo una noche. Una noche y ya está, después te puedes ir.
— ¿y entonces me dejaras solo? —gruñe y yo ruedo los ojos.
—sí, pero entonces tienes que prometer que me dejarás sola. Se acabó tener a Rue vigilándome, se acabó usar los regalos de tus patrocinadores en mí. — digo y el asiente antes de volver a entrar a la cueva.
Los tres nos sentamos en silencio. Rue bosteza somnolienta y dejo que apoye la cabeza en mi regazo, acaricio su pelo y le tarareo una nana para que se duerma como mi madre solía hacer. No puedo imaginarme estar en los juegos a su edad. Es solo una niña, una niña pequeña que apenas ha experimentado nada en la vida.
El día pronto se convierte en noche y suspiro porque extraño la puesta de sol. Mis ojos van hasta Gale y veo que está profundamente dormido, me descubro a mi misma preguntándome i ha dormido algo en los últimos días. Se remueve y mis cejas se fruncen por su herida, necesita medicación.
Me quito a Re de encima y la envuelvo en su chaqueta. Sus ojos se entreabren y le acaricio las sienes hasta que se duerme de nuevo. Mis ojos salen disparados hacia Gale, afortunadamente sique dormid y tomo aliento abrochándome la chaqueta. Mis dedos acarician el broche dorado y me muerdo el labio cerrando los ojos, tengo que ser valiente como Maysilee
Con todo el valor que tengo salgo de la cueva hacia la oscuridad de la noche. Mi brazo grita con agonía pero aparto el dolor y continúa mi camino hacia el campamento de los Profesionales. Solo sé que están en un claro así que simplemente camino deseando ir en la dirección correcta.
Pronto puedo notar el olor a humo y ver el resplandor de una fogata. El gran campamento de los profesionales está iluminado por el fuego y freno escondido por los árboles y arbustos. Solo hay una persona en el campamento y sonrío por mi suerte. Ian está sentado enfrente del fuego con las manos envueltas en vendas ensangrentadas. Con una súbita muestra de valor me muestro ante él. Se levanta rápidamente y sus ojos revisan los alrededores, ningún profesional aparece.
— ¿Qué haces aquí, Madge? — susurra y me acerco a él para calentarme con el fuego.
—Gale, — susurro y carraspeo un poco intentando aclararme la voz, —Gale necesita medicina, fue atacado por mutos, la herida está muy infectada.
—Vale, — dice revisando un montón, —tienes suerte de que los Profesionales no pasan lista de los medicamentos. — sonrío y miro mientras saca aluna pomada y pastillas.
— ¿Dónde están los profesionales? — pregunto y miro al bosque, asegurándome que no aparecen.
—cazándoos a ti y a Gale. — me contesta y asiento con un estremecimiento. —no sé cuándo volverán así que deberías salir de aquí.
—gracias Ian. — digo mientras le cojo las medicinas, guardándolas en mi chaqueta. — deberías venir conmigo. —le digo mirándole y sonríe un poco.
—no, no puedo. — Dice e inclino la cabeza hacia él, —podrías volver a necesitar ayuda.
—gracias de nuevo. — digo y le abrazo, el se tensa ante el contacto pero se relaja y me devuelve el abrazo. —eres un buen amigo.
Asiente y me separa de él. Me despido con la mano y corro a la oscuridad del bosque. Esta vez se donde voy así que vuelvo más fácilmente a la cueva. Gale y Rue siguen profundamente dormidos y sonrío ante lo relajados que están. Estiro los brazos y doy un quejido por el tirón en mi herida.
El ruido despierta a Gale y no puedo evitar soltar una risita porque justo ahora se ha despertado, — ¿Qué demonios, Madge? — susurra e inclino la cabeza.
— ¿qué? — susurro intentando parecer inocente.
— ¿Qué estás haciendo? — pregunta sentándose y intentando verme en la oscuridad.
—No podía dormir, — digo y el entrecierra los ojos.
—se que has salido, Madge. —dice y e muerdo le labio mirándome. —te dije que no lo hicieses.
—necesitas la medicina, Gale, y no voy a discutir esto contigo. Lo hice, ya se ha acabado y ahora estoy cansada, tengo frio y me duele el brazo. — digo tomando una gran bocanada cuando mi voz se quiebra.
—ven aquí, — dice moviéndose a un lado para hacerme sitio. Me acerco cuidadosamente y me siento a su lado, descansando la cabeza en la pared de la cueva —no deberías haber ido. ¿Por qué lo hiciste?
—tu salvase mi vida y yo he salvado la tuya. ¿No puedes simplemente darme las gracias y dejar el asunto en paz? — le pregunto y el encoge los hombros solo lo necesario para que toquen lo míos.
—Gracias, — dice en una exhalación y doy un salto por lo cerca que esta, —pero sabes que nunca estaremos en paz.
— ¿por qué dices eso? — pregunto con un bostezo y siento que mi cabeza cae hasta su hombro.
—porque seguiremos salvándonos el uno al otro. — dice y entonces inclina la cabeza hacia la mía.
—prometámonos que no lo haremos. —susurro cerrando los ojos, arropada por su corazón.
—no puedo prometerte eso, Madge. — dice y añade algo mas pero ya estoy demasiado adormilada para entender lo que dice y solo asiento con la cabeza en respuesta. El suelta una carcajada y se acerca más dejando salir un profundo y cansado suspiro, finalmente nos quedamos profundamente dormidos.
