Esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. En mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.
Capítulo 11:
El movimiento en los hombres de Gale me despierta de golpe. Levanto la vista y le fulmino con la mirada causando que sonría con superioridad.
— ¿Dónde vas? — murmuro, porque sigo medio dormida.
—Desayuno, —contesta, —Rue y yo volveremos en un rato.
— ¿os vais los dos? —le pregunto a la pequeña Rue a quien no había notado tras de Gale, asiente entusiasmada antes de mirar a Gale con los ojos llenos de admiración.
—si. Gale va a cazar y yo voy a recolectar. —dice bastante orgullosa y yo le sonrío.
— ¿Qué puedo hacer yo? —digo levantándome y haciendo una pequeña mueca por el dolor en las articulaciones.
—sentarte aquí y esperar a que volvamos. —me ordena Gale y le fulmino de nuevo, esta vez no sonríe sino que frunce el ceño y gruñe.
—quiero ayudar. — le digo a Gale. Mis ojos vuelan al cuchillo que lleva atado al cinturón.
Gale lo cubre rápidamente y mis ojos se levantan para encontrarse con los suyos. Los iris de un plata llameante, pero me mantengo firme y le mantengo la mirada.
— tú no vienes. — gruñe, vocalizando cada silaba.
—si voy. Ayudaré a Rue. — digo señalando a la pequeña figura. Ella asiente entusiasmada de nuevo pero Gale sacude la cabeza.
—Cato está ahí fuera en el bosque buscándote. Si te encuentra estas muerta, y se acabó. — me contesta. Dejo salir un suspiro de frustración y doy un pisotón.
— ¿a quién le importa si Cato me mata? Solo sería una persona menos que antes, eso significa una persona menos antes de que vuelvas a casa. — digo y los ojos de Gale brillan con una mezcla de emociones antes de que vuelvan a ser duros como la piedra.
—a mi me importa si te mata. — dice y doy un pequeño paso atrás. — ¿así que puedes simplemente sentarte aquí y esperar pacientemente a que volvamos?
—No . — digo y Gale suspira con impaciencia. — Cato también va a por ti.
—no me asusta Cato. — Gale dice su nombre con desprecio.
—a mi si. — le susurro frunciendo las cejas. — tampoco quiero que te mate, Gale. —digo más alto, mordiéndome el labio.
Nos miramos el uno al otro un momento, ninguno de nosotros quiere dar su brazo a torcer.
—deja que venga, Gale, no vamos a sacar nada si nos quedamos aquí discutiendo. — "pipes" Rue poniéndose entre nosotros. Sus grandes ojos retándole a que discuta con ella.
—Bien, — murmura Gale alejándose de nosotras y Rue me sonríe triunfante.
Todos salimos de la cueva. Gale y yo seguimos un poco adoloridos pero la medicina parece haber ayudado mucho porque nuestras heridas parecen estar curándose rápidamente.
— ¿recuerdas el silbido? — pregunta Rue y Gale asiente con la cabeza, haciendo crujir el cuello y estirando la espalda.
—Nos quedaremos dentro de su alcance — dice Gale, colocándose el carcaj de flechas en la espalda
—vale, vamos Madge. — dice Rue mientras se adentra en una parte más oscura del mosque.
—Madge, — llama Gale antes de que pueda seguirla. Me giro y le miro inclinando la cabeza interrogante. —toma.
Gale me pasa el cuchillo que estaba atado a su cinturón. Lo sostengo incómodamente en mis manos, el tacto es un poco pesado. Nuestras miradas se encuentran y puedo ver el conflicto en sus ojos.
—No creo que pueda matar a nadie— digo, guardando el cuchillo cuidadosamente en mi chaqueta, como Clove hacia.
—lo harás si es necesario. — dice estudiando mi cara. —no te alejes mucho de Rue, pero estaré cerca si me necesitas.
Asiento y me doy la vuelta, caminando atraves del bosque hasta encontrar a Rue. Me sonríe y entonces sube a un árbol en un tiempo record.
—Rue, — digo con una risa, —no puedo escalar arboles. — lo que es cierto, como hija del alcalde nunca llegue a jugar en el exterior. En su lugar siempre me encontrarías en el suelo con mis muñecas.
—está bien. — Dice Rue saltando a otro árbol, — quédate abajo y yo echaré un vistazo desde aquí.
Asiento y sigo el crujido de las ramas mientras ella salta de rama en rama. Sonrío para mí misma preguntándome como debe ser el distrito 11. Ella para de golpe, lo que hace que se me hiele la sangre y mis músculos se tensen, preparados para correr si lo necesito.
Aunque no hay peligro, y Rue deja salir una pequeña melodía de cuatro notas que manda escalofríos por mi espalda. Ese silbido suena tan puro que mi corazón da un vuelco, porque ella es solo una niña. Una pequeña niña de 12 años que ni siquiera ha tenido la oportunidad de vivir. Los sinsajos parecen estar de acuerdo conmigo porque continúan la melodía, haciéndola resonar por el bosque, dándole una inolvidable melodía.
Rue baja la vista hacia mí con una sonrisa y yo le devuelvo el gesto poco entusiasmada. Ella baja de un salto y señala un arbusto de bayas.
—recoge esas, — dice y yo asiento, quitándome la chaqueta para recoger tantas como pueda. — hay algunas raíces comestibles por allí que voy a recoger.
—no te alejes mucho Rue. — digo, con el propósito de protegerla aunque Gale confíe en ella para vigilarme.
—no lo hare, Madge. Solo sigue silbando, así sabré que estas bien. — dice y asiento acariciando su pelo.
—ten cuidado. — digo y ella asiente antes de girarse y alejarse con pasos tranquilos.
Recojo y ocasionalmente mordisqueo las bayas, silbando la melodía de cuatro notas de Rue. Las bayas me dejan increíblemente sedienta y me encuentro a mi misma caminando por el bosque hacia el murmullo de un riachuelo. Siento el cuchillo pesado en mi bolsillo, pero eso también me hace sentir un poco segura. Me salpico la cara con el agua fría y la bebo sedienta.
El crujido de una rama a mi espalda me pone en alerta y me levanto cautelosamente. Cato me ha encontrado. Empiezo a respirar más profundamente y mis dedos alcanzan el cuchillo. Otra rama cruje y mi cuerpo se tensa, pero no consigo convencer a mis piernas de que corran.
Un gruñido bajo suena y doy un paso atrás. Eso no ha sido Cato. El depredador sale de unos matorrales y me muerdo el labio mientras el lobo salvaje me gruñe de nuevo. Tiene espuma en la boca y tiemblo ante su visión.
Mis dedos se aprietan sobre el mango del cuchillo mientras el lobo empieza a dar vueltas a mí alrededor. Su pelaje plateado esta erizado. No creo que pueda escapar de él, mantengo la guardia sosteniendo el cuchillo.
El bosque esta en silencio hasta que dos sinsajos diferentes cantan el silbido de Rue. Uno de Gale y uno de Rue. Sé que se asustaran si no respondo y se asustarían todavía más si no me encuentran en el arbusto de bayas.
El lobo gruñe y me muerdo el labio más fuerte, rompiendo la piel. Se lanza hacia adelante y grito cuando su gran cuerpo choca con el mío. Instintivamente llevo en cuchillo hacia el pecho de animal.
Cierro los ojos fuertemente esperando a que el lobo me ataque, pero no se mueve. Abro los ojos lentamente y me aparto el lobo de encima. Le he clavado el cuchillo donde debía estar su corazón.
Me sacudo y repto hasta el riachuelo para lavarme la sangre del lobo. Silbo entre temblores y los sinsajos recogen mi tono llevándolo entre los árboles.
Un aullido se extiende por el bosque y me levanto, comenzando una rápida carrera. Me empujo a mi misma a correr hasta que choco contra el arbusto y encuentro a Gale y Rue. Gale ve la sangre de inmediato y con un movimiento de su brazo soy empujada protectoramente tras él, ya hay una flecha cargada en su arco.
—No, es de lobo— digo, tratando de recuperar el aliento. Las manitas de Rue me tocan el brazo cuidadosamente y doy un salto.
— ¿Qué ha pasado? — pregunta Gale con los ojos todavía fijos en el bosque, preparado para disparar si es necesario.
—un gran lobo gris me ha atacado. Estaba solo pero he escuchado otro aullido. —digo y Rue continua acariciando mi espalda para tranquilizarme.
— ¿lobos o mutos? — pregunta Gale y doy un gemido ahogado, no estoy segura ya que no he visto a ninguno antes. — Undersee, ¿lobos o mutos? —pregunta mientras otro aullido
—no lo sé, Gale. — susurro mientras una rama cruje.
Dos grandes lobos aparecen y antes de que puedan empezar a rodearnos siquiera dos flechas se clavan en sus cuerpos. Los pájaros y habitantes del bosque empiezan hacer ruido y corretear de nuevo por el suelo del bosque porque el depredador se ha ido. Gale se relaja, caminando hacia los lobos y cogiendo una de sus cabezas.
—lobos. —Dice mirándome, —puedes saberlos por su tamaño y pelaje.
—No lo sabía Gale, —digo mirándole, —nunca había visto un lobo.
—Está bien— gruñe, —solo no vuelvas a ir por tu cuenta de nuevo.
Asiento y miro como deja caer el lobo y asiente hacia nosotras para que le sigamos a la cueva. Suena un cañon y doy un salto acercándome a Gale. Baja la mirada hacia mí y pone una pequeña sonrisa de superioridad golpeándome con el hombro. Rue ríe disimuladamente tras nosotros y Gale se separa de mí con una pequeña sonrisa.
Gale da pisotazos por la sueva porque otro tributo de los distritos exteriores ha sido asesinado. Trago saliva viéndole pasear arriba y abajo murmurando sobre algo.
Rue se apoya en mí y juntas vemos como Gale pasea de arriba abajo. Él para de pronto y patea su mochila enfadado.
—Gale, — digo, intentando calmarle pero no me mira. El estomago de Rue gruñe como respuesta y Gale se detiene, mirándola.
Ella se encoge y mira a Gale aprensivamente antes de que el murmure algo de la pequeña niña pasando hambre.
—bueno, son los Juegos del Hambre. —responde intentado aligerar el ambiente, yo le sonrío pero Gale solo se deja caer.
—pero siempre somos nosotros les que pasan hambre, Rue, los distritos exteriores, nunca los profesionales. —dice Gale y Rue asiente.
—deberíamos cambiar eso. — dice ella y Gale chasquea.
— ¿a qué te refieres con cambiarlo? —pregunta y Rue le sonríe.
—ya has visto como han colocado esas bombas alrededor de su campamento. — Dice y Gale asiente, escuchando cada palabra, —si hicieses explotar una todas lo harían, y con ellas la comida.
—y entonces los profesionales pasarían hambre. — dice el, procesando el plan en su cabeza. —eres brillante Rue, y creo que se cómo podemos hacerlo.
—no. es estúpido. Nunca serias capaz de esquivar a los profesionales para lograrlo. — digo, sintiendo aprensión por el plan.
—los mantendríamos alejados Madge. — me contesta como si fuese la cosa más obvia del mundo.
— ¿que podría tentar lo suficiente a los profesionales para mantenerlos alejados de su campamento? Tienen de todo. — le contesto y Gale sonríe.
—no que, quien. — dice con un destello en los ojos y mi estomago da un vuelco por el plan.
