Esta historia no me pertenece, es una traducción de la obra Evening Sun de rianterren. En mi perfil se pueden encontrar enlaces a la obra y al perfil de la autora.

Capítulo 13:

Gale tenía razón, el Distrito 12 ya no estará de moda. Los dos hemos descansado durante dos días hasta que Gale ha mejorado lo suficiente para moverse por los alrededores y cazar. Yo, por otro lado, me encuentro todavía en reposo, incapaz de mover la cabeza. Nos imaginamos que estoy sufriendo una contusión por todos los golpes que me he dado en la cabeza, el corte de Marvel que me atraviesa el ojo tampoco ayuda mucho. Con cada movimiento el tajo empieza a sangrar de nuevo, haciéndome quedar confusa y desmayarme.

Gale me vigila de cerca mientras permanezco en el saco de dormir. Sus ojos grises no abandonan mi cara o el chichón en la parte trasera de mi cabeza, que parece haber aumentado de tamaño. Mi ojo bueno vaga por sus ahora curándose cortes, tienen un extraño color amarillo y le sonrió, aliviada de que uno de nosotros empiece a mejorar.

—No sonrías, — dice dejándose caer a mi lado para cambiarme las vendas de nuevo. Si el corte es horrendo no podría saberlo, porque Gale permanece indiferente todo el tiempo, probablemente para no asustarme. —desearía poder hacer as por ti. Desearía haber estado allí cuando Cato te encontró y haber disparado a Marvel antes.

—Bueno, no te mortifiques por ello, Gale... — le digo tomando aliento mientras intento aclarar mis confusos pensamientos. — no es tu culpa que pasase, no es tu culpa que saliese escogida en la cosecha y traída aquí. — se que hablar de esta forma está mal pero que as podría hacerme el Capitolio.

—siento que es mi culpa. Debería haber estado ahí, debería haberte salvado. — murmura frotándose la cara cansado.

—estabas ahí para salvarme. Si no hubieses aparecido ahora mismo estaría muerta. — digo girando la cabeza lentamente para que no me moleste el tajo.

—pero estas muriéndote ahora. Lentamente, dolorosamente, y no puedo salvarte esta vez. — dice mirándome esta vez. Sus ojos grises normalmente fuertes se desmoronan frente a mí.

—estamos es los juegos del hambre, Gale. — Digo alargando el brazo hacia él, —veinticuatro entran y solo uno sale. ¿No preferirías que los últimos dos fueseis tú y alguien más antes que tú y yo? — pregunto y el suspira cosiendo mi mano en la suya.

—ya se eso pero, —dice Gale frunciendo las cejas fuertemente, —pero no soy tan fuerte como todos creen que soy. ¿Quieres saber la verdad? —me pregunta con ojos tristes y aniñados.

—Si— digo acariciando con el dedo por sus callosas manos.

—estoy asustado. —Dice mirando fijamente a sus pesadas botas, — estoy aterrorizado de lo que pasa después de esto. Cuando gane o cuando tú ganes, ¿como te enfrentas a lo que viene solo? ¿Cómo ves a dos niños morir cada año sabiendo que no puedes salvarlos?

—probablemente por eso Haymitch bebe tanto. —digo con una pequeña sonrisa intentando mejorar su humor, pero la cara de Gale se oscurece.

—no quiero acabar así, y no quiero que acabes así. —dice sacudiendo la cabeza. — y probablemente lo haremos, porque la única persona que entiende por lo que hemos pasado estará muerta.

—Gale, cuando me muera no iré lejos. — Digo tirándole de los brazos para que me mire, —estaré donde sea para ayudarte a sobrellevarlo. De alguna manera, forma o estado. Te lo prometo.

—no será lo mismo. — Dice mientras la oscuridad de la noche se arrastra por las grietas de la cueva, —no me voy sin ti Madge. Te lo juro, no lo haré. — Gale me mira afijamente inclinándose hacia mí, separando sus cálidos labios, pero para cuando sus ojos caen en la venda que cruza mi cara.

Suspiro haciéndome a un lado en el saco de dormir y dando golpecitos en él para que se acueste conmigo. No duda, simplemente se tumba junto a mí con los ojos en el techo de la cueva, — haré la primera guardia. — digo, aunque no podría hacer mucho en el caso de que nos encontrasen.

— ¿para qué? — Dice Gale, cerrando los ojos con un suspiro, —si nos encuentran, cosa que dudo, nos encuentran. No hay nada que podamos hacer realmente.

Frunzo mi ceja buena hacia Gale, no me gusta su nueva acritud depresiva y malhumorada. Los juegos están desmoralizándolo y no puedo dejar que eso ocurra. Solo tengo que recordarle a Gale Hawthorne quien es y toda la gente que esta esperándole en casa.

….

Me despierto con la cabeza apoyada en el pecho de Gale y envuelta en sus brazos. Su mano juguetea con las pintas de mi pelo e inclino cuidadosamente la cabeza para mirarle. Sus ojos están rojos y llorosos, pero actúo como si no me diese cuenta.

— ¿cuantos quedamos? — le pregunto mientras me ayuda a sentarme, con cuidado de mi cabeza.

—ambos del 2, Tresh del 11, y la chica del pelo rojo del 5. — dice y tomo aliento, se lo que los vigilantes pronto se involucraran.

—se va a acabar pronto. — digo mientras doy un sorbo de agua y mordisqueo algunas bayas.

—no lo suficiente pronto. — Dice Gale y le disparo una enfadada mirada, — ¿Qué?

—no hagas que los vigilantes aceleren esto. — digo frunciendo la ceja, —no quiero morir aun.

—y ate dije anoche que no vas a morir. — dice tirándome una baya con una mueca.

—y tu sigues olvidando las reglas. Todos mueren excepto uno y tú vas a ser ese uno. — dogo lanzando la baya de vuelta hacia él. El movimiento hace que mi cabeza se nuble y tengo que tumbarme.

Gale se tumba sobre el estomago y acerca la boca a mi oído, — siempre hay un resquicio en las reglas. — Susurra, mandando escalofríos por mi columna y haciendo que mi corazón se agite, —vamos a salir de aquí, no sé cómo pero lo haremos. Me niego a volver a casa sin ti.

Apenas puedo escuchar sus susurros y sé que las cámaras de los vigilantes no están gravando sus rebeldes palabras. —ese es el Gale que conozco. — le contesto, aliviada de ver el espíritu de lucha de vuelta en sus ojos, — ayer pensé que te había perdido.

—nunca me perderás, Madge. — dice Gale con una risa y le sonrío, levantando la mano hacia su cara. Paso mi suave mano por su incipiente barba y sonrío por lo atractivo que es. Gale se inclina más cerca dudando antes de que yo le empuje hacia mí, esta vez preparada para el beso.

Nuestros labios se frotan y puedo ver que Gale tiene más experiencia que yo. Mordisquea mi labio haciendo que mi corazón lata más fuerte y mis manos se agarran al cuello de su camiseta. Mi herida decide reabrirse y gimo de dolor mientras la sangre brota, arruinando el momento.

Gale se aleja y mira a la entrada de la cueva, escuchando el ruido del regalo de los patrocinadores chocar contra las rocas. Se levanta y vuelve rápidamente, destapando la caja y leyendo la nota de Haymitch. No tengo tanta curiosidad esta vez porque mi cabeza duele, Gale solo arruga la nota, tirándola fuera de la cueva. El reviste mis vendas y se tumba junto a mí en el saco.

Hablamos de casa. Hablamos de nuestras familias. Sonrío viendo los ojos de Gale al hablar sobre sus hermanos, se aligeran haciendo que parezca más joven. Le hablo sobre mi madre y lo mucho que me duele verla drogada con la morfina. Hablamos de lo diferentes que fueron nuestras infancias, Gale, que no tenía nada material, pero todo el amor que un chico podía pedir, y yo, que tenía todos los bienes materiales, pero que deseaba que alguien me prestase atención. Le hago reír, lo que provoca que mis mejillas se sonrojen porque nunca supe lo mucho que amaría ese sonido.

Trompetas resuenan por la arena y Gale se levanta de un salto, abriendo la cueva. Escucho cuidadosamente mientras la voz de Claudius Templesmith resuena. Mi aliento se corta cuando comienza a hablar.

—Tributos, me complace invitaros a un festín. — Gale y yo nos miramos el uno al otro y sacudo la cabeza, no. — antes de que decidáis declinar mi invitación pensadlo dos veces, todos necesitáis algo para sobrevivir. Os veremos en la Cornucopia.

—lo que sea que es, no lo necesitamos. — digo esforzándome por parecer mejor ante Gale. — prométeme, Gale, que no iras. —digo mirándole porque aunque sus rebeldes palabras son bonitas ambos que no vamos a salir de aquí.

—Te prometo, —comienza y mis ojos se ensanchan por la sorpresa de que esté de acuerdo conmigo, —que te llevaré a casa.

Y antes de que pueda protestar sale de la cueva. Intento levantarme y seguirle pero mi mente esta tan confusa que estoy de vuelta en el suelo en cuestión de segundos. ¿Por qué sique arriesgando su vida por mi? tiene tanto por lo que volver a casa, como sus hermanos y Katniss. Si yo volviese a casa y el no, no sería capaz de enfrentar al Distrito, ni a su familia.

Acabaría como Haymitch y mi madre. Perdida, nadando en la culpa por la persona que no fui capaz de salvar.