Ya que estoy de tan buen humor, acá va otro chap :D. Abróchense los cinturones, la cosa se pone buena :D

Disclaimer: The Mentalist no me pertenece


Capítulo 5

Jane II

Nos marchamos de la cabaña a eso de las seis de la mañana. Estamos despiertos desde las cinco, pero ninguno tiene sueño. Se puede sentir la tensión en el aire mientras conduzco. Muchas cosas pueden salir mal y todos estamos conscientes de ello.

Lisbon mira el mapa por enésima vez para asegurarse que vamos por el camino correcto. La pobre no ha pegado un ojo aparte de ese par de horas cuando cayó rendida de cansancio usando mi hombro por almohada. No hemos hablado de eso y dudo que lo hagamos. Es la clase de cosas que pasan entre nosotros y que decidimos obviar por el bien de nuestra relación. Maldición, a veces no puedo evitar desear que todo fuera más sencillo entre nosotros. Pero si la suerte está de nuestro lado, puede que nos quitemos un gran obstáculo en el camino.

-Deberíamos llegar a la estación de buses para el mediodía- anuncia Lisbon.

Lorelai sólo asiente y sigue mirando por la ventanilla del Toyota. Yo, por otro lado, sugiero que paremos a comer algo. No tengo hambre, pero puedo notar que Lisbon se está aguantando las ganas de detenerse por un café por el bien de la operación. Ella discute los pros y los contras de no ir acorde al horario, pero sé que es sólo una excusa para no acceder de inmediato. Sonrío para mis adentros. No esperaba menos de ella.

Nos detenemos en una estación de servicios y acordamos que estaremos ahí sólo una media hora. Lorelai va al baño y dice que comprará algo para el viaje que le espera, por lo que me quedo con Lisbon esperándola, apoyados en el capó del auto.

-Ya quita esa maldita sonrisa- me regaña-. Ni siquiera sabemos aún si todo esto es nada más que una trampa de Red John. No cantes victoria aún.

Suelto una carcajada, porque no puedo evitarlo. A pesar de que sé que no debería adelantarme a los hechos, nunca me había sentido tan cerca de Red John en mucho tiempo. Sí, Lisbon será la que tendrá toda la información en sus manos en un par de horas, pero sé también que no hay mejor persona que ella para dicho cometido. Además, sé que tarde o temprano me hará saber sus planes cuando crea que es seguro. Rayos, estoy tan feliz que ni siquiera me importa que se interponga entre mi venganza y yo. Descubro que todo lo que quiero es liberarme de Red John de una buena vez, no importa cómo. Sin embargo, no pienso decírselo a Lisbon aún. Todavía no sé si esto es producto sólo de la expectación que estoy sintiendo o finalmente he llegado a tomar una decisión definitiva.

-Parece que alguien despertó de mal humor esta mañana. Sabía que era buena idea parar por tu café matutino.

-Lo digo en serio, Jane. Tú sabes cómo son las cosas cuando Red John está involucrado y cometes el error de confiarte. Cuando lo menos lo esperas algo terrible sucede.

-No seas aguafiestas, Teresa. Esto tenía que terminar algún día y quién sabe si ahora es el momento.

No luce convencida, pero no me importa. Ya verá con sus propios ojos que todo saldrá bien.

-¿Dónde rayos está Lorelai?- dice después de un rato.

Miro la hora y han pasado 25 minutos desde que nos dejó. Maldigo entre dientes y a toda velocidad me dirijo a las casetas del baño de damas. Lisbon va detrás de mí y sé que le da tanta mala espina cómo a mí el notar que el baño tiene un cartel antiquísimo que dice "fuera de servicio". Sin pensarlo dos veces, nos dirigimos entonces a la tienda y mi corazón se acelera al darme cuenta que no aparece por ninguno de los pasillos.

-Mierda- dice Lisbon cuando nos volvemos a encontrar-. Debí haberla acompañado ¿Cómo pudimos ser tan idiotas? ¡No se puede confiar en ella!

Estoy por responderle, cuando noto que hay alguien sentado en nuestro Toyota. Tomo del brazo a Lisbon y la conduzco al estacionamiento.

-¿Dónde carajo estabas?- le reclamo a Lorelai, quien está muy sentada en su lugar habitual, como si nada hubiese sucedido.

Ella no responde. Luce enferma y nerviosa, pero no creo que sea porque le estoy gritando.

-El baño estaba dañado así que tuve que pedir las llaves de la gasolinera- dice al fin.

Está mintiendo. Algo le ha ocurrido, pero no quiere que sepamos.

-¿Crees que puedes engañarme? Di la verdad.

-¡No tengo por qué decirte nada! ¡Tú ni siquiera se supone que estés aquí!- me grita y entonces se dirige a Lisbon- Quiero largarme ya de California. Si no lo controlas juro que no pienso decirte nada ¿Entendido?

Puedo ver que si antes pensaba defenderla de mi arranque de ira, ahora Lisbon aprieta los puños y se muerde la lengua para no responderle. Detesta que le den órdenes de esa forma y más si se trata de alguien como Lorelai Martins.

-Vamos, Jane- me dice apartándome de la puerta-. Acabemos con esto.

Le doy una última mirada de desprecio a Lorelai y le hago caso. No tengo un buen presentimiento acerca de esto.

Lisbon va al volante esta vez y yo en el asiento del copiloto. Sabe que estoy demasiado enfadado para conducir, por lo que me dedico a vigilar a nuestra pasajera en el asiento de atrás para ver si logro descubrir otra cosa. Trata de disimularlo, pero está inquieta aún. A cada momento se da vuelta a mirar como si quisiera asegurarse que nadie nos sigue…que nadie nos sigue.

-¡Lisbon, detén el auto!-grito

-No puedo- responde con los ojos pegados al camino-. Esa camioneta negra hace un rato que nos viene siguiendo el paso.

Miro por el retrovisor y veo de lo que está hablando. Una Hummer nos está pisando los talones.

-Tú sabías de esto.

No es una pregunta, sino más bien una afirmación. Lorelai asiente y está por decir "lo siento" cuando siento el golpe.

Todo ocurre en un abrir y cerrar de ojos. Otro auto aparece de la nada y nos choca por el lado del conductor. El impacto es tal que sólo nos detenemos cuando vamos a parar contra un árbol al lado de la carretera. Quedo atontado por la bolsa de aire y toda la conmoción unos instantes, pero una vez que logro reponerme un poco, lo primero que hago es asegurarme que Lisbon está bien.

El cuerpo se me estremece al darme cuenta que está inconsciente a mi lado y que tiene un corte horrible en la frente que no deja de sangrar. No parece que tiene otra herida aparte de esa, pero es lo suficiente como para hacerme perder los estribos. Recuerdo sus palabras: "Tú sabes cómo son las cosas cuando Red John está involucrado y cometes el error de confiarte. Cuando lo menos lo esperas algo terrible sucede.". Por supuesto que tenía razón, es Teresa Lisbon después de todo.

-¿Está viva?- pregunta Lorelai con dificultad.

Ni siquiera me digno a ver si está bien. Mi mente está concentrada en buscar mi teléfono y llamar al 911, pero sólo un comentario se escapa de mis labios:

-Por tu bien espero que sea así.


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