Hola lectores! Al fin me he hecho un tiempo para actualizar :) Esto es mi prueba de compromiso. Acabo de llegar de Brasil, estoy de nuevo en Argentina, pero aún me acuerdo de ustedes Jajajaja
En fin, espero que disfruten este chap. Prepárense para una buena cuota de Jisbon jejeje
Enjoy
Disclaimer: The Mentalist no me pertenece
Capítulo 8
"Jane"
Despertar junto a Lisbon es algo que siempre he deseado desde hace mucho tiempo. Al principio me convencía a mí mismo que era sólo la necesidad de tener a una mujer a mi lado. Yo aún le era fiel a Ángela, pero la mente a veces te hace trampas que son imposibles de controlar. Con el paso de los años, admití que no era sólo un impulso. No quería ver el rostro de nadie más que el de ella al despertar todas las mañanas. Fue entonces que me di cuenta que toda la atracción y simpatía que sentía hacia ella no era tan platónica como esperaba. Era un hombre demasiado lógico como para negar lo obvio: estaba enamorado de Teresa Lisbon. Tan simple y sencillo como eso. Pero bueno, admitirlo era una cosa y hacer algo al respecto era otra muy diferente. Por esa razón, aquel descubrimiento era algo que guardaba en el fondo de mi mente y rara vez dejaba que tomara control de mis actos. Estaba ahí presente, pero a raya. No había nada que temer si era así.
El problema era que la expectativa de al fin tener información concreta de Red John había hecho mella en mi autocontrol. El haber sentido aunque sea por unos instantes que al fin era libre de él me hizo contemplar mi futuro y, a pesar de que días atrás me había burlado de esa idea, realmente la imaginaba a ella siendo partícipe en él. Pero tan pronto como me atreví a desear tales cosas, el fiasco de Lorelai me recordó que tenía que dejarlas de lado por el bien de los dos. Por eso, cuando desperté con Lisbon entre mis brazos, supe que tenía que poner un alto en esto antes de que fuera muy tarde. La realidad me abrió los ojos de golpe y comencé a pensar con más frialdad. Yo no iba a dejar mi venganza de lado. Aún si atrapábamos a Red John, lo más seguro es que las cosas no terminaran bien entre nosotros. Así que con cuidado la dejé que siguiera descansando, le puse mi chaqueta encima y me fui a buscar el desayuno. Cuando volviera me esforzaría en fingir que nada había sucedido.
Llegué a su departamento unos 45 minutos después, con un nudo en la garganta. Estaba decidido y en paz con mi decisión, pero eso no significaba que me gustaba la idea de pretender que no había nada entre nosotros. Abrí la puerta y, para mi sorpresa, no estaba durmiendo aún, sino más bien estaba sentada al lado de la ventana, con la mirada perdida en el vacío.
-Buenos días- le dije acercándome a ella preocupado- ¿Está todo bien?
-Eso depende- responde mirándome con nerviosismo y saca de su bolsillo un papel rosa. Frunzo el ceño y la insto a que me explique un poco más, porque si bien soy mentalista, no soy adivino.
-Lorelai escondió esta nota en tu chaqueta. La encontré cuando desperté. Está dirigida a mí- traga saliva-. Parece que cumplió su parte del trato.
Me quedo de pie en medio de la habitación, completamente pasmado. Mi respiración se acelera y la emoción me embarga ¿Podría ser que después de tanto tiempo al fin he llegado al punto final de toda esta búsqueda? Estiro la mano para alcanzar la carta, pero Lisbon de un movimiento rápido la aparta de mí.
-¿Qué rayos haces?- pregunto molesto. No puedo creer que siga con la idea de guardarse esa información para ella misma hasta que crea que es seguro.
-No dice quién es Red John- explica seria.
-¡Entonces no hay problema en que me la entregues!
-No dice quién es Red John- continúa como si ni siquiera le hubiese gritado-, pero da pistas concretas. Mucho más concretas de las que hemos tenido en años.
Estoy desesperado. Si tan sólo comprendiera que esto lo hago también por ella. No podemos tener un futuro juntos, pero igualmente quiero asegurarme que viva el resto de sus días sana y salva. No hay que ser un genio para saber que es sólo cuestión de tiempo antes de que Red John venga por ella.
La tomo por los hombros y hago que me mire directamente a los ojos. Necesito hacerla entender.
-Lisbon…Teresa, sé que te aterra saber qué es lo que haré con esa información, pero por favor sé más razonable…
Se aparta de mí de un empujón y comienza a caminar por la habitación, iracunda.
-¡No me mientas, Jane!-exclama-. Sé que tan pronto como te dé esto, te encerrarás días enteros en ese jodido ático investigando nombres y datos. Y, cuando el momento llegue, irás a buscar a ese bastardo sólo y lo matarás como hiciste con Timothy Carter dos años atrás.
-¿Podrías dejar un rato el acto de Santa Teresa?- le respondo, alzando la voz también. Maldición, creí que lo único bueno de que Lorelai hubiese desaparecido es que no tendríamos esta discusión-¡Deja de intentar salvarme! ¡Te lo dije una vez: hay cosas que no puedes reparar!
-¿Por qué no puedes hacer esto de la manera correcta?- sus ojos han comenzado a humedecerse y su vez se quiebra. Pocas veces la he visto así, sólo cuando la inculparon de asesinato y con lo de Bosco. Se me quiebra el corazón, pero está siendo testaruda y no puedo contenerme. Le grito que simplemente no puedo hacerlo, que encerrarlo no me dará la paz que espero, que no le temo a las consecuencias y que nadie en el mundo podría hacerme cambiar de opinión.
Cierra los ojos y agacha la cabeza. Claramente la he herido.
-¿Nadie? ¿Ni siquiera…alguien como yo?-susurra entre lágrimas.
Me detengo en seco y el miedo se apodera de mí. Quiero decir que no, no porque sea verdad, sino porque es lo más sencillo. Me daría el maldito papel ese, atraparía a Red John y los dos podríamos continuar con nuestras vidas. Sin embargo, siento que he llegado a una encrucijada. Ya perdí mi felicidad una vez en la vida y no sé si quiero perderla otra vez. Incluso aún sólo como amigos, Lisbon es la única una cosa buena en mi vida.
-Olvídalo- dice, recuperando el temple otra vez. Arruga la carta de Lorelai en una bola y me la lanza-. Haz lo que se te plazca, pero no esperes que esté a tu lado. Ya no cuentes conmigo.
Es entonces cuando sé que no puedo cometer el mismo error de hace diez años. La detengo cuando pasa a mi lado y la beso con todas mis fuerzas. Al principio se resiste y temo que me dé un puñetazo, pero me arriesgo. Necesito demostrarle que ella me puede hacer cambiar de opinión. No estoy feliz y no creo que sea lo correcto, pero estoy dispuesto a hacer el sacrificio y dejar todo de lado si eso significa que se quede a mi lado. Lisbon sigue tratando de zafarse, pero cada vez con menos fuerza hasta que finalmente se deja llevar y me devuelve el beso con la misma intensidad.
La falta de oxígeno y la sensación de que las cosas se están saliendo un poco de control nos hace detenernos. Ella se aparta y me mira con esos preciosos ojos verdes llenos de conmoción.
-¿Qué…? ¿Qué rayos fue eso?- logra decir. Se lleva el dorso de la mano a los labios, como si quisiera borrar todo rastro mío de ellos. No me ofendo en absoluto. Lisbon jamás admitiría que ha disfrutado esto tanto como yo.
Podría darle un largo discurso acerca de lo mucho que significa ella para mí y cómo prefiero renunciar a mi venganza que a ella, pero me limito a besarla otra vez.
Cuando nos separamos de nuevo. Apoyo mi frente en la suya y la hago que me mire a los ojos.
-No te puedo prometer que no lo mataré si la situación lo amerita- le susurro-. Tampoco que dejaré de odiarlo ni tampoco que podré dejar la culpa y el resentimiento de lado de un día para otro. Pero sí te prometo que he aprendido mi lección. No quiero sacrificar lo que tenemos por mi orgullo y la ira. Si me dejas leer lo que Lorelai ha escrito, no dejaré que Red John me consuma.
Ella duda por unos instantes.
-¿Cómo sé que no estás haciendo esto para salirte con la tuya? Después de todo, hiciste algo parecido con Lorelai…
Me duelen sus palabras, pero la entiendo. Sé que debe sonarle demasiado bueno para ser cierto, pero lo es. Juro por mi esposa e hija que lo es. El problema es que no hay palabras que puedan convencerla así que sólo a atino a decir:
-Creo que tendrás que dar un salto de fe, Teresa.
¿Qué estoy diciendo? Por supuesto que no sería de confiar así como así en mi palabra. De pronto, justo cuando estoy pensando que estoy jodido, ella se aparta y recoge la carta del piso y me la entrega.
-Sólo espero que valga la pena- dice y entonces es esta vez ella la que me besa.
El próximo capítulo es el último. Extrañaré este fic
En fin, reviews? :D
