Hola lectores! Acabo de llegar a Chile, pero aún cuando estoy cansadísima, quería subir el último capítulo de este fic :). Disfruté mucho escribiéndolo, así que espero que hayan disfrutado en igual cantidad leyéndolo.
En fin, sin más preámbulos, el último capítulo de "The Devil's Tears"
Disclaimer: The Mentalist no me pertenece
Epílogo
El cuerpo de Lorelai Martins fue encontrado aproximadamente un mes después de que Red John fue capturado. Lisbon fue la primera en recibir la llamada del alguacil de Fresno, diciéndole que una mujer con las características que ella había reportado había sido encontrada en un lago por unos turistas.
Había pasado un año desde que la había visto por última vez, pero aún así la tenía en mente lo suficiente como para alertar a las autoridades de su desaparición. Era lo menos que podía hacer. Después de todo, ella había cumplido su parte del trato, incluso cuando no había logrado ponerla a salvo como se lo había prometido.
Lisbon miró al hombre que dormía aún pacíficamente al lado suyo. Por un segundo pensó en no decirle nada. Habían sido semanas difíciles para él y al fin parecía que estaba viendo la luz al final del túnel. No quería arruinar todo el progreso que habían logrado. A veces pensaba qué hubiera sido de Jane si no hubiesen estado juntos al momento que Red John desapareciera de su vida. Por un lado, quizá las cosas hubiesen sido más fáciles. Ella no se habría convertido la pieza principal del juego enfermizo de Red John, algo que ambos sabían que podía pasar. Pero por el otro, una vez que hubiese tenido esa crisis, seguramente nadie habría sabido qué hacer con él y un sicólogo idiota lo habría encerrado en una clínica para que lo "superara".
Ese pensamiento lo daba escalofríos, porque Jane no estaba depresivo o "perdido", sólo estaba ajustándose a vivir sin culpa y sin obsesiones. Es una perspectiva demasiado amplia y cualquiera podría sentirse sobrepasado por algo así. Según Lisbon, todo lo que necesitaba era algo de paciencia, tiempo y sobre todo comprensión. El pasar de las semanas le había dado la razón, pero aún así no quería volver a los días en que parecía que no servía de nada su ayuda.
Sin embargo, sabía que no podía ocultar algo así de él y, armándose de valor lo despertó. Lo primero que hizo al verla fue sonreír y acercarla para que lo besara y así darle los buenos días.
-¿Qué sucede?- dijo sentándose en la cama extrañado al verla apartarse. Podía verlo en su rostro, algo relacionado con Red John había sucedido.
Lisbon le explicó entonces lo que le acababa de decir el alguacil. Un montón de emociones diferentes pasaron por sus ojos, pero finalmente todo lo que hizo fue besarla donde alguna vez había estado la cicatriz que le había dejado aquel choque.
-No tienes nada que temer- le dijo, tomando su rostro entre sus manos-. No voy a perder la cordura otra vez por esto. De hecho, es sólo algo menos de que preocuparme.
-Lo sé- respondió ella-. Pero aún así. Ella nos dejó la dirección de una de sus propiedades y eso nos guió a él. Siento que le debemos algo.
Jane lo consideró unos instantes. Ya sabía a dónde iba esto y no pudo evitar sonreír para sus adentros. Típico de su Santa Teresa, guardiana de las almas perdidas.
-Podemos ir hasta allá y darle "cristiana sepultura", como le dicen ustedes- sugirió, haciendo el gesto de las comillas con sus manos, cosa que le hizo merecedor de un puñetazo en el brazo.
-Creo que es un buen gesto- respondió al fin-. Pero puedo ir sola…
-En primer lugar, mi herida ya ha sanado hace tiempo- dijo apuntando la cicatriz de bala en su pierna derecha y que ahora cubría su pantalón de piyama. Gracias a eso, había alegado defensa propia y los jueces lo habían absuelto por haber matado a Red John. Sin embargo, todo eso lo tenía sin cuidado, lo único que le interesaba era que significaba una prueba fehaciente para Teresa que había cumplido su promesa. Le había dado un tiro en el pecho no por venganza, sino para defenderse a sí mismo y ella también-. Y en segundo,- continuó- te vuelvo a repetir que no voy a tener una recaída por hacer esto. Creo que es una buena forma de poner término al asunto de una buena vez.
Lisbon no lucía muy convencida, pero después de todo lo que había pasado, podía confiar en su palabra. Si hace un año le había dicho que estaba dispuesto a dejar su revancha de lado por ella y no había mentido, pues si ahora le decía que estaba listo, entonces lo estaba. Patrick Jane era un hombre que sabía lo que hacía antes de prometer algo.
Se levantó de la cama para ir a preparar todo para el viaje que les esperaba, pero antes, sacó de su mesa de noche la carta que le había dejado Lorelai y la dejó a mano para no olvidarla. Quizá ahora podrían devolvérsela a su dueña original y mostrarle que ya no les debía nada y que por ello podía descansar en paz.
Gracias por leer! Espero que les haya gustado :D
