Buenas!

Cómo están? Espero que bien.

Si! Una nueva historia. Aunque no sé si uds. estarán emocionados o asustados, se me ocurrió esto.

La idea es que sea humor, y lo va a ir siendo, mientras vaya avanzando.

Otra cosa, la idea de que Santana y su madre se fueran a vivir con Rachel, surgió del primer fic pezberry que leí, se llama Unexpected Places. Obviamente, cambié las circunstancias porque necesitaba a Santana viviendo con Rachel, para lo que va a comenzar a suceder más adelante. Por ahora hasta el capítulo 2 no se sabe cual es el secreto de Rachel, que no es tan grave, es una profesión. Igual, va dejando pistas con las discusiones con la madre de Santana.

Qué más...Nada más, creo.

Espero que les guste!

Saludos!

Lore

Summary: Un incendio lleva a un nuevo hogar, en donde Santana se reencuentra con una vieja amistad que todos creían que ella había olvidado. Mientras, van aprendiendo a convivir, Rachel sabe que Santana es la persona indicada para ayudarla a investigar la serie de asesinatos que ocurren en Lima. PuckelBerry friendship, Pezberry pairing (obvio)


Rachel Berry ¿Detective Privado?

Capítulo 1: Leave me here and live with me

Era su décimo sexto cumpleaños, su madre había logrado obtener la noche libre y le había cocinado. Ella no podía estar más feliz, desde que su padre las había abandonado en esa casa en Lima Heights Adyacent, su mamá se había dedicado a trabajar casi todo el día para familias mucho más adineradas que ella y mantener a Santana. No podía negar nunca que su casa era chica, pero a través de los años, la humedad había dejado inutilizable uno de los cuartos de arriba, y el otro por las termitas, era solo una cantidad de polvo imposible de limpiar. Por lo tanto, las dos latinas dormían en lo que en otras épocas funcionaba como living, con un colchón en el piso y un sofá cama.

Santana no se sentía avergonzada, para nada. Brittany había visitado su casa un par de veces, pero la rubia tenía una extrema calidad para meterse en problemas, y la última vez, se había puesto a jugar a las cartas con un adolescente en la esquina de la casa de Santana, ganándole casi 1000 dólares. Brittany no sabía que ese adolescente era el jefe de una de las pandillas, y que lo había dejado mal parado en frente de sus súbditos. Por lo tanto, le habían pedido a la rubia, muy amablemente que no fuera más al barrio y Santana tuvo que convencerla cada vez que intentó hacerlo. Brittany les había caído bien, pero Santana era miembro del barrio y ella iba a sufrir las consecuencias.

Otra cosa era Quinn, pero como la rubia había caído en desgracia unas pocas semanas atrás en las que se supo su embarazo en todo el colegio, ya no importaba.

Por lo tanto, ahora Santana sonreía ampliamente, mientras su madre se movía de un lado al otro en la pequeña cocina que tenían, dando los toques finales a la cena de Santana.

"Ya esta todo listo, princesa" dijo su madre colocando la bandeja en la mesa.

"Gracias mami" dijo Santana sentándose al frente de ella.

"Me gusta verte sonreír" dijo Lucía López

"Me gusta que estás acá" dijo Santana.

"Cuando te vayas a una gran universidad, voy a poder relajarme" dijo Lucía sirviéndole la comida a Santana.

Se pusieron a comer, mientras hablaban de todo y de nada. Lucía le contaba sobre la chica, de la edad de Santana a la que le hacía compañía durante el día. Y Santana le contaba cosas de la escuela y de la capitana del glee club.

"Está completamente loca" dijo riendo.

Lucía sonrío, y río con ella. Pero siempre leía entre líneas lo que su hija estaba diciendo.

Pero, de pronto, se comenzó a sentir calor en la casa de las López, y las dos se miraron asustadas cuando un ruido en el piso superior llamó su atención.

"Mami" dijo Santana asustada cuando la mujer se levantó y se dirigió a las escaleras. Pero no piso ni siquiera un escalón, cuando vio el humo aparecer en la parte superior.

"Santana, necesito que con calma agarres las cosas de la escuela y tu celular y salgas de esta casa enseguida" dijo Lucía caminando de forma calmada hacia la habitación que hacía de cuarto y agarrando algunas cosas, metiéndolas desordenamente en una bolsa y un bolso y esperando a Santana quien terminaba de juntar las suyas.

Salieron de la casa y miraron hacia la calle, en donde los vecinos ya estaban mirando hacia su casa y la de al lado. Toda la calle se llenaba más y más de curiosos y Santana no entendía muy bien que estaba sucediendo a pesar de ver las llamas consumir el único bien material que tenían.

No supo cuantas horas pasaron viendo a los bomberos luchar contra el fuego y ver como su casa se había convertido en cenizas. Literalmente.

"Tu padre y sus ideas de construir una casa de madera en medio de casas de piedra." dijo su madre sacudiendo la cabeza mientras con un brazo sobre los hombros de Santana miraba lo que quedaba de su hogar.

"¿Qué vamos a hacer ahora?" fue la pregunta de Santana y sintió a su madre tensarse a su lado. Miró a su alrededor y sus vecinos ya no estaban en la calle. El espectáculo había finalizado.

"Sra. López" dijo uno de los bomberos que horas atrás les había ofrecido una manta. "¿Tienen un lugar donde quedarse esta noche?"

Santana vio como su madre negaba con la cabeza, mientras el bombero volvía a hablar con sus compañeros. Sabía que su madre estaba por comenzar a llorar, pero no sabía que la causa iba a ser una voz que iba a aparecer en los próximos segundos. Voz que hizo que Santana cerrara los ojos de miedo y que Lucía los llenara de lágrimas de agradecimiento.

"Si tienes donde quedarte, Lucía" dijo la voz detrás de ellas, y Santana la reconoció inmediatamente. Le llamó la atención que su madre también. Y fue en ese momento, que Santana López vio a su madre llorar de agradecimiento, mientras abrazaba a su hija y a la persona que había aparecido de la nada detrás de ellas.

Cuando su madre dejó de llorar, el sol estaba asomando en Lima y Santana agradeció que ese día era feriado y tenía 3 días para acostumbrarse a lo que estaba por pasar.

Iba a vivir con Rachel Berry.


Ya llevaba una hora mirando el cuarto que Rachel le había asignado. Y a su madre, que la miraba desde la puerta.

"¿Por qué esta casa me suena familiar?" preguntó Santana.

Rachel había esperado que se calmaran, y las subió a su coche, para guiarlas directamente hacia su casa. Santana esperaba una gran mansión o algo estrambótico por parte de los padres homosexuales de la diva, pero en realidad era una casa victoriana, perdida al final de una calle, rodeada de árboles. No era grande, Santana había descubierto que tenía 4 habitaciones en el piso superior, y un estudio con una enorme biblioteca que llenó sus ojos, más una sala con equipos de gimnasia en el inferior.

"Cuando tu padre se fue, mientras se arreglaban los papeles de la casa, vinimos a esta a pasar unos días. Los Berry no estaban en un buen momento personal, y tú tampoco, así que pasaste esos días, que se convirtieron en un mes, jugando con Rachel" explicó su madre entrando en su cuarto.

"¿Berry es la chica de la que siempre me cuentas que cuidas?" preguntó Santana.

"Si, y es la chica de la que siempre hablas, criticándola por cierto" dijo su madre con una triste sonrisa. "Rachel es especial, Santana. Ella no olvidó nunca ese mes contigo, siempre me pregunta por ti, a pesar de que tu me has contado lo que le haces o le hacen en esa escuela. Pasa mucho tiempo sola, y siempre sintió que ese tiempo que pasaron juntas, fue el momento en que tuvo una verdadera amiga"

"¿Nos vamos a quedar acá?" Santana preguntó ésto para cambiar de tema.

"¿Tenemos otra opción? Si quieres, puedes ir a quedarte a lo de Brittany o a lo de Puckerman, pero por lo menos, intenta pasar algunos días por semana así puedo verte"

"No quiero estar en un lugar en donde no estés"

"Entonces si, nos vamos a quedar acá, Santana."

"¿Por qué?"

"Porque ella nos lo ofreció. Además, es más fácil para mi hacer mi trabajo. Leroy se va a poner muy contento cuando se entere. Rachel no va a pasar más noches sola"

"¿Sola?"

"Pasa mucho tiempo sola en esta casa, Santana."

"¿Por qué?"

"Hiram falleció por la misma época que tu padre nos dejó. Hiram es uno de los padres de Rachel. Leroy recibió todos sus bienes y desde entonces, trata de mantener las empresas de Hiram, viajando constantemente por todo el país, y lograr que Rachel esté bien, económicamente, para ir a la universidad. Rachel entiende que él lo hace por ella. Leroy era antes el hombre de la casa. A pesar de tener el mismo título que Hiram, nunca había ejercido, porque consiguieron que Rachel naciera apenas se casaron. Él la cuidó hasta los 8 años, todos los días. Desde entonces, Rachel y él se adaptaron a distintas rutinas. Una de esas rutinas, es la cantidad de tiempo que Rachel pasa sola en esta casa"

"Oh."

"¿Por qué no duermes un poco?" dijo su madre antes de dejar la habitación y a Santana con su mente trabajando a mil pensamientos por segundo.


Despertó para ver la hora, eran las 4 de la tarde y escuchar a su estómago quejarse de hambre. Tardó en reconocer el lugar, y se llevó una mano a la frente cuando se dio cuenta de que ahora iba a tener que vivir con Rachel Berry.

Bajó las escaleras, y a la derecha estaba el living, con un sofá un poco más grande que en su casa y una televisión mucho más grande que la que ellas tenían, y mucho más nueva. Pero su madre, hacía que esa casa se sintiera su hogar, ya que estaba en el sofá, dormida, con la televisión encendida.

Afuera, un par de perros ladraban, y una risa libre los acompañaba. Santana, decidió investigar quien era. Grande fue su sorpresa, cuando salió al parque y vio a Rachel Berry corriendo junto a dos rottweillers, y tirándose al piso, para que mientras uno ladraba, el otro lamiera el rostro de la diva.

"Bueno, basta con uds. dos" dijo Rachel parándose y sacudiéndose el pasto que se le había pegado a la ropa. Los perros, movieron la cola, mientras respiraban agitados con la lengua afuera, pero no intentaron nada más.

Rachel, comenzó a caminar hacia la casa, con los perros en sus talones, quienes descubrieron a Santana antes que ella. Cuando la percibieron, trotaron hasta donde ella estaba, ahora asustada por el tamaño de los canes, y comenzaron a olerla.

"Déjalos que te huelan, así te reconocen. Y trata de no tenerles miedo" dijo Rachel cuando los alcanzó.

"¿Cómo puedes tener un par de perros tan enormes?" dijo Santana tratando de moverse despacio, los perros la seguían oliendo. "Son más grandes que vos"

"Disiento en eso, Santana" dijo la diva sonriendo ante el rostro de terror de la latina. "Estos perros, no son más grandes que yo, en todo caso, compartimos el mismo tamaño"

Con esa respuesta, pasó de largo entrando en la casa y los perros dejaron de oler a Santana para seguir a su dueña.

La latina la siguió y vio como Rachel miraba a Lucía dormir y los perros se acercaban a la figura en el sillón.

"Cuando te dejó en el cuarto, le pregunté si tenía hambre y me dijo que si. Le dije que le preparaba algo y se sentó en el sofá a ver televisión. No sin antes discutir durante minutos de que yo no tenía que prepararle nada. Cuando le traje la comida se quedó dormida." dijo la diva mirando a Santana, antes de continuar. La latina la siguió y entró por primera vez en la cocina, justo cuando se escuchaba un grito.

"¡Hermes, Atenea, dejenme!" fue Lucía, quien inmediatamente empezó a reír. Santana se quedó mirando el camino por donde habían pasado, cuando dos segundos después vio a los perros ir en su dirección y a su madre caminar por detrás. "Rachel, tus perros volvieron a hacerlo" dijo Lucía después de darle un beso a Santana en la frente.

"Te he dicho que no debes quedarte dormida en el sofá" dijo Rachel con una sonrisa.

"Tengo hambre" dijo Santana y su madre la miró fijamente. Santana conocía esa mirada, era la mirada que le daba antes de empezar con un sermón.

"Justo tengo la comida hecha del mediodía" dijo la diva y Santana sonrió, sabía que había sido rescatada.

"Salvada por el hobbit" le dijo a su madre mientras caminaba entre los perros para sentarse en la mesa.

Rachel no dijo nada, ya que no lo había sentido como un insulto. Sabía que Santana no iba a insultarla a horas de estar viviendo en su casa. Y Lucía, pensaba lo mismo.

Cuando estaban sentadas comiendo, Lucía volvió a pensar en lo que había sucedido la noche anterior y decidió comenzar a hacer las preguntas.

"¿Cómo te enteraste?" habló mirando directamente a la más pequeña de las morenas, quien agachó la cabeza y se acomodó un mechón de cabello antes de contestar.

"Me llamaron" dijo y sabía que tenía que explicar. Podía mentir, por supuesto, pero con Lucía la mentira no era la mejor de sus cualidades.

"¿Quién?" preguntó Lucía, y Santana miraba a su madre y a Rachel.

"El jefe de bomberos" respondió Rachel

"¿Sigues con esas cosas?" preguntó Lucía y Santana y Rachel notaron un poco de enojo en la voz.

"Yo no dije nada, estaba acá, jugando con Noah en la play station cuando sonó el teléfono. Eran las 3 de la mañana y era el jefe de bomberos solicitando mi presencia porque había ocurrido un incendio de inicios sospechosos. Cuando llegué las vi, pero no dije nada porque noté que era un momento especial." explicó Rachel. Quizás, ante los oídos de Santana la explicación sonara completamente extraña, pero la cara de su madre, le decía que no le gustaba nada.

"Me dijiste que lo del robo había sido lo último" dijo Lucía y Rachel emitió un pequeño gemido de terror ante el tono firme y autoritario de la mujer.

"Es que...yo no tengo la culpa de que en Lima no entiendan como hacer para investigar las cosas" dijo la diva sacando el pecho y mirando a la mujer latina desafiante.

"Encima ese chico Puckerman que te acompaña a todos lados" dijo Lucía

"Anoche no me acompañó" aclaró la diva mirando rápidamente a Santana. "Reconocí la dirección y le dije que esta vez no lo necesitaba. Además, de que estaba medio borracho, así que se fue a su casa"

"¿Lo dejaste ir manejando borracho?" preguntó Lucía

"No sabía los daños que tu casa podía llegar a tener y pensé en que quizás...si el llegaba a estar durmiendo acá y resultaba que uds. tenían que venir, Santana no iba a querer que él se enterara." explicó Rachel

"Vamos a tener que establecer reglas" dijo Lucía

"No, no lo vamos a tener que hacer." dijo Rachel "Santana puede ser como es alrededor mío, no me molesta. Además, las habitaciones tienen lo suficiente en cada una como para que no nos tengamos que cruzar por la casa, ni que decir de la vida social que Santana debe tener con sus amigas y amigos de la escuela. Así que no hay problema que ella siga siendo como es conmigo a pesar de que vive en esta casa, no me molesta"

"No voy a tolerar que te falte el respeto" dijo Lucía

"¿Yo no voy a opinar nada?" preguntó Santana haciendo que las otras dos morenas recordaran que ella estaba presente.

"¿Qué vas a decir que sea significativo?" dijo su madre.

"No sé, pero por lo menos ni siquiera me preguntaron si quiero vivir en esta casa o que opino de que vivamos en esta casa o sobre las reglas" dijo Santana

"Pensé que ese tema lo habíamos hablado cuando estábamos en la que sería tu habitación" dijo Lucía y ahora concentró su mirada en su hija.

"Si, bueno, entonces..." dijo Santana recordando de pronto que si, que habían hablado de ese tema y de lo que su madre le había contado con respecto a su amistad con Rachel. "Sobre las reglas..."

"No dijiste nada significativo, no entiendo porque interrumpiste la conversación que estábamos teniendo con Rachel para no aportar absolutamente nada" dijo Lucía

"Quizás no encuentra las palabras" dijo Rachel saltando en defensa de Santana quien no sabía si agradecerle o tomar lo que ella estaba diciendo como un insulto. "Además, me parece que es demasiado pronto para que estemos poniendo reglas a la convivencia cuando ni siquiera pasaron una noche acá"

"No me parece, además, tendrías que hablar con Leroy. No quiero que se entere cuando le toque venir en diciembre que estamos viviendo acá" dijo Lucía.

"Él ya lo sabe" dijo Rachel

"No sé porque no me sorprende" dijo la mujer. La comida ya había sido terminada, por lo tanto se levantó y comenzó a levantar los platos.

"Deja que yo lo hago" dijo Rachel tratando de sacarle los platos de la mano.

"No, tú cocinaste. Ahora voy a limpiar y a lavar los platos" dijo Lucía, con voz firme. Los perros, que dormían en una esquina de la cocina, levantaron la vista atentos ante alguna posible situación.

"Esas cosas son extrañas" dijo Santana mientras miraba fijamente a uno de los perros, que le respondía con la mirada. Supuso que era la hembra, ya que el collar era rosa.

"Esa es Atenea" explicó Rachel siguiendo la mirada de Santana. "El macho se llama Hermes" continuó.

"¿Por qué perros tan grandes?" preguntó la latina

"Vivo yo sola. Perros tan grandes, generan miedo" dijo Rachel levantando los hombros, antes de proceder a levantarse de la mesa. "Vuelvo en un rato"

"¿A dónde vas?" preguntó Lucía mientras Santana intentaba analizar mentalmente las pocas interacciones que tuvo con Rachel Berry.

"Voy a..." comenzó a decir la diva aunque no sabía si continuar o no.

"Vas a investigar" dijo Lucía

"Si" dijo Rachel casi en un susurro y la mujer suspiró, mirando de reojo a su hija.

"¿Por qué no te llevas a Santana? Ella es más conocida en el barrio y te puede ayudar en algo" dijo la mujer.

"Supongo que Santana no querrá hacerlo" dijo Rachel y la latina asentía ante las palabras de su compañera de escuela.

"Uds. dos tendrían que hablar" dijo Lucía mirando a su hija fijamente, para ver si entendía lo que estaba pasando.

"No me mires así" dijo Santana a su madre, suplicante.

"Lucía, no la obligues" dijo Rachel dejando la cocina. La mujer suspiró y miró a su hija.

"Por hoy te lo dejo pasar" le dijo dándole la espalda. Santana, subió a lo que era su nueva habitación y agarró la mochila que había logrado salvar del incendio. De adentro de la misma, sacó una pequeña caja, la cual abrió despacio. Como siempre lo hacía. Dentro de la misma, encontró pequeñas cosas que traían buenas memorias a Santana. Una de ellas, era una foto de ella abrazada a Rachel Berry y sonriendo. Solo tenía 8 años, pero tampoco había podido olvidar ese tiempo pasado en el que había conocido a su alma gemela.


Rachel volvió casi a medianoche, silbando despacio para llamar la atención de sus perros quienes pasaron rápidamente por el living, en donde Santana y su madre estaban esperando, para recibir a su ama.

"¿Se portaron bien?" preguntó Rachel acariciando la cabeza de los animales que lamían su cara.

"Ni siquiera noté que estaban adentro" dijo Lucía desde su lugar en el sofá.

"Suelen hacer eso" dijo Rachel entrando en el living, con los perros a su costado.

"¿Qué novedades hay?" preguntó Lucía, Santana miraba a Rachel como pensando en algo y comenzaba a notar como que generalmente sobraba cuando estaba su madre presente.

"Bueno, el fuego inició en la casa de al lado. ¿Sabían que vivían al lado de una fábrica de metaanfetaminas? El laboratorio explotó, pero los químicos estaban tan drogados, que no se dieron que se había comenzado a incendiar. Cuando olieron el humo, ya había consumido el sótano y la cocina de ellos. Tuvieron suerte de escapar con vida." explicó Rachel. Mientras tanto se había sentado y cada uno de los perros se sentó a su lado. "Los inteligentes creadores de la metaanfetamina que vivían al lado de uds, no llamaron a los bomberos, ya que estaban fascinados con la diferente mezcla de colores que el fuego destruyendo su casa, y posteriormente la de uds., estaba generando en su mirada, en su mente. Se sentían volar."

"Si tuviéramos seguro eso lo cubriría" dijo Santana mirando a la pequeña morena quien abrió los ojos.

"Hablando de eso..." dijo Rachel bajando la mirada y mirando el piso, mientras los perros la observaban a ella.

Lucía se levantó y se acercó a la diva, quien seguía con la vista baja. Santana no sabía como reaccionar ante las interacciones de su madre y Rachel Berry.

"¿Cuándo?" preguntó Lucía.

"Cuando mi padre pagó la hipoteca de la casa para que no la pierdas" dijo Rachel

"¿Hace 8 años?" preguntaron las López y la diva solo asintió.

Después de un extraño silencio, mientras Lucía paseaba por el living, Santana miraba a Rachel y ésta hablaba en voz baja con los perros, la madre de la latina anunció que se iba a ir a acostar.

Santana se había quedado mirando a Rachel, por lo tanto, no se dio cuenta de que estaban solas en una habitación, desde que había llegado a la casa.

"Entonces...¿qué hace Rachel Berry los sábados a la noche?" preguntó la latina después de notar que efectivamente estaban solas.

"Santana, no porque vivas aquí voy a exigir que seas mi amiga o algo así" dijo Rachel levantándose.

La latina suspiró, quedándose sola en el living y caminando hacia la que recordaba que era la habitación que ocupaba su madre.

"¿Qué sucede?" preguntó Lucía con un libro en la cama, que evidentemente no estaba leyendo porque Santana reconocía la mirada de concentración que su madre solía tener.

"Cuando dijiste que yo no recuerdo ese mes pasado en esta casa" dijo Santana desde la puerta.

"¿Qué pasa con eso?"

"Estás equivocada. Lo recuerdo todos los días" dijo Santana dando media vuelta y caminando hacia su habitación.