N/A: HOY ES MI CUMPLEAÑOS! jhfgkasdghf cumplo 14 años e.e y como una especie de ragalo hacia ustedes (?, les traje un capítulo. Bueno, lean y disfruten, -Luana


Rachel's POV
-Tengo que irme. -Me apresuré a decir cuando tuve equilibrio suficiente para estar de pie y caminar, con la ayuda de Jack, claro.
-¿Estás loca? Con suerte te pones de pie. -Protestó Norte.
-No es verdad, -Dije yo, y me aparté de los brazos de Jack- wow... -Dije yo al tambalearme y Jack me volvió a agarrar.-Me iré a casa, aún tengo trabajo que hacer.
-No puedes...
-¡Si, puedo! -Dije librándome otra vez de las manos de Jack en mi cintura.
Esta vez intenté no tambalearme.
-¿Alguien puede abrirme un portal a casa?
Norte, con cierto disgusto, agitó la bola de nieve y la lanzó abriendo el portal. Iba a entrar, cuando una estela de arena dorada pasó frente a mí. Me volté hacia Sandy, él me hizo señas de que esperara. Después chiflo y segundos después, en una nube de arena azulada; apareció una muchacha parecida a Sandy, pero más alta. Por la descripción, era Grim, la mujer de Sandy. Desde el incidente de hace cien años consiguió una compañera que lo ayudara a vigilar los sueños. Bueno, ella hacia más que eso; Grim diseñaba sueños. Ella se puso a mi lado y cruzó el portal junto a mí. Entonces Grim me cuidaría, genial, ella también tiene que hacer su trabajo. Cuando crucé el portal, Grim estaba hecha una miniatura; como una de las haditas de Tooth. El portal me había dejado dentro de mi casa, apenas unos minutos fuera y fue como una eternidad. Grim me miró extrañada, y sobre su cabeza se dibujaba la figura de una casa simple y sobre ella un signo de interrogación.
-Si, esta es mi casa. -Dije yo, tanto tiempo hablando con Sandy daba sus frutos- No tiene Glamour, ni nada hermoso; pero tiene lo necesario.
Miré la ventana, aún estaba nevado, y la ventana aún estaba con escarcha.
-Grim... -Le dije yo, ella me miró con los ojos bien abiertos, yo seguía mirando hacia la ventana, estaba atardeciendo.- ¿No tienes trabajo que hacer?
Sobre su cabeza se dibujo un reloj que marcaba las doce en punto.
-Ya veo... ¿No ha habido nada anormal en los sueños últimamente?
Ella negó con la cabeza. Pero después se encogió de hombros con las manos a la altura de sus hombros.
-¿Qué quieres decir con eso?
Grim hizo un movimiento de manos, como restándole importancia.
-Grim... ¿Segura que no ha habido nada extraño?
Ella hizo como "más o menos" y sobre su cara hizo aparecer una televisión.
-¿Sólo por las películas y series?
Ella asintió, y se sentó en el alféizar de la ventana, abrazando sus rodillas. Yo la acompañé, recostándome en el marco de la ventana, ahora se veía el crepúsculo. Mi mirada se desvió cuando un detallado copo de nieve hecho con arena azul se presentó ante mí.
-Lo sé, no nos hemos visto desde que fui... cambiada, -Miré al piso y después mi mirada volvió hacia la ventana.- él me enseñó a volar, en cinco minutos.
El copo se cambió a un corazón con un signo de interrogación.
-Descuida, estoy bien, sobreviviré al menos esta noche. -La miré por el rabillo, tenía una gran duda y preocupación en sus ojos.
Las horas pasaron, y Grim no se separaba de mí. Hasta que fue medianoche. Y antes de desaparecer en una nube de arena azulada, me hizo la seña de "te estoy mirando" y después de "ojo", luego desapareció, dejándome sola. Me acerqué a la ventana, una enorme luna llena brillaba. Entonces volvieron a mi cabeza lo que me acordaba que había pasado cuando me convertí en Rachel Love... un golpe, una caída que supongo será una caída desde un caballo y un grito sordo de auxilio: "¡Rachel!". Nada más. Me enfurecí, ¿Cómo pude llegar a ser elegida Guardiana con tan poca fuerza? ¿Cómo sobreviví hasta ahora, y recién en estos últimos años me desmoronaba? ¿Cómo se supone que sobreviviré a mi enemiga? Siempre se dice que el amor es más fuerte, pero el odio me gana por mucho, y liberará a Pitch. Hit y Pitch. No podré contra esto. Tomé mi arco y mi carcaj, y bajé por la ventana, como siempre. Me adentré en el primer callejón oscuro que encontré, llegué sin fuerza, y lancé mi arco al piso. Miré hacia arriba, a la luna brillante...
-¿Cómo pudiste? -Le pregunté al Hombre en la Luna, sabía que esa era la luna que me había despertado hace trescientos cincuenta años- ¿Es qué ya crees que fui un error? ¿Qué crees? ¿Qué soy como un Ave Fénix? Te diré algo... -Mi voz se hizo algo fuerte- ¡No puedo renacer de mis cenizas! ¡Me destruyo cada día más! Mi fin se acerca, ¡¿Y tú quieres acercarme a el?! -Suaves lágrimas con un tono lila empezaron a caer sobre mis ojos- ¡Al menos ayúdame! ¡Dime que debo hacer para tener fuerzas! -Bajé mi cabeza, y mis lágrimas fueron más fuertes.
La luna brilló con más intensidad, y yo miré hacia arriba. En la luna había... ¿Un corazón entrelazado con otro? Mis lágrimas pararon de caer, y tomé una flecha de plata... la examiné y volví a mirar hacia la luna. El dibujo de los corazones había desaparecido. Volví a mirar mi flecha, delicadamente hecha, con la punta plateada. Temía usar una de oro, son muy escasas y al mismo tiempo creo que es demasiado, ¿Y si no funciona? ¿Y si funciona? ¿Con quién pasaría demasiado tiempo del resto de mi eternidad? Pasé suavemente la flecha por mi cuello, y después, sin pensarlo, la clavé. Del punto donde la flecha quedó clavada salió un espeso líquido violáceo, pero con en un tono rojizo; que manchó mi saco y mis piernas. Caí como si fuera una herida, pero no sentía dolor. Cerré los ojos, sin esperar nada más que al abrir mis ojos, sentir algo como lo que sentían los humanos a lo que les disparaba una flecha de plata... un amor tan fuerte, por el que se haría cualquier cosa al instante.
Abrí los ojos, mi visión era algo borrosa. Alguien estaba en frente de mí.
-¿Rachel? ¿Qué has hecho? ¿Estás bien? -Mi mirada se enfocó, y vi a Jack, me estaba sosteniendo la espalda.
No sentía nada, nada había cambiado en mí, seguía con la fuerza estándar que tenía, podía ponerme de pie, hablar, pero no podía volar. Llevé mi mano a mi cuello, no había nada, la pasé por la zona y después me llevé la mano a los ojos. No tenía nada. Miré a mi alrededor, aún estaba en el callejón; la luna, estaba normal. Jack me seguía mirando con sus hermosos ojos azules. Pasé una mano por su cabello blanco, hasta que reaccioné en lo que estaba haciendo y retiré mi mano.
-¿Qué estabas haciendo? -Me preguntó él, alejándose un poco.
-Intentaba algo para recuperar mis fuerzas. -Me incorporé un poco más y él me soltó. Pero no se puso de pie, se quedó a mi lado.- No funcionó. ¿Cómo me encontraste?
-Grim te escuchó, y como no podía dejar su "trabajo" me dijo que viniera. Lo bien que hice, -Se puso de pie y estiró sus brazos hacia mí, yo tomé sus manos y el me puso de pie.- ¿Cómo te heriste?
-Te lo dije, un intento por recuperar mi fuerzas. Que no funcionó, no hay de que preocuparse.
-Vamos a tu casa, te cuidaré mientras nadie más pueda hacerlo.
-¿Porqué?
-Para que no te intentes matar otra vez, y por si vuelve Hit para estar preparados.
-Como digas.
Iba a empezar a caminar, cuando él tomó mi mano y me levantó por los aires con él. Volamos hasta mi casa y entramos por la ventana. Le dije que se acomodara, y se tiró en el colchón, el único lugar cómodo. No había otro lugar, así que me acosté junto a él. Como estábamos en el sofá, en el Polo Norte. Se sentía del mismo modo: Frío pero cómodo. Él me abrazó, y yo puse mi cabeza en su pecho. Olía montañas, al viento. Él frío que despedía hizo que temblara un poco.
-Perdón, te estoy enfriando... -Dijo él, y aflojó su abrazo.
-No, estoy bien... -Yo me abracé más fuerte a él. Y así pasamos esa noche.