Hola ^-^
Estoy de vuelta con el siguiente capitulo. Uff, por poco y me paso de la hora xD
Espero y os guste tanto o más que el anterior.
Disclaimer: Los personajes que aquí manipulo no son de mi propiedad, ni gano nada con esto. Solo lo hago como diversión y entretenimiento mío, y de mis incondicionales lectores XD
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02. El día de la verdad
Días después…
Era fin de semana. Raph había quedado con Mireia para estudiar. En ese momento se encontraba solo en la casa. Sus hermanos habían salido a dar una vuelta y él estaba muy nervioso esa mañana. Había llegado el momento. Ya no esperaría más tiempo.
-"Si Mikey pudo hacerlo, ¿por qué no voy a poder yo?" –Piensa en un intento de darse ánimos.
Llaman a la puerta y se dirige a la misma tras pensarlo unos instantes. Abre.
-¡Hola! ¿Cómo estás? –Le saluda la chica.
-Hola Mireia –Intenta sonreír- Pasa –Se hace a un lado.
La chica cruza la entrada.
-¿Estás solo? –Pregunta después de mirar a su alrededor y no ver a nadie.
-Sí –Habla con voz decidida al cerrar la puerta.
-¿Ocurre algo? Te noto muy serio. –Se percata la joven.
-Tengo que hablar contigo Mireia –Se detiene a unos pasos de la chica.
-¿Qué pasa? –Pregunta en lo que se quita el abrigo y lo deja sobre el sofá.
-¿Confías en mí? –
-¿Qué? –La pregunta la agarra desprevenida.
-Tan solo respóndeme. –Pide
-Cl-Claro que confío en ti –Le mira unos segundos y luego aparta la mirada. ¿Qué la estaba pasando? Cada vez que tenía cerca a ese chico su pulso se aceleraba y se ponía nerviosa.
-Ok –Murmura para luego empezar a hablar en voz alta- Ya sé que esto te parecerá una locura, que es increíble pero tienes que creerme. –Recorre la distancia que los separa, la agarra de la mano y la dirige al sofá.- Es mejor que estés sentada por si te da un patatús -
-¿Tan grabe no será, verdad?- Ríe
La joven ve como el chico suspira varias veces antes de comenzar a hablar de nuevo.
-Yo no soy quien piensas. Desde que me viste por primera vez tuve que fingir ser una persona totalmente diferente a la que soy.
-¿Desde que te vi? Será desde que "nos vimos", ¿No? –Hace unas comillas invisibles con los dedos.- ¿Y diferente porque? ¿En qué sentido?-
-Desde que me viste, ya que era la primera vez que me veías así – Intenta explicar-
-¿Así como? –
-Como humano – Responde con precaución, temiendo que ella saliera a correr en cualquier momento.- Con anterioridad ya nos habíamos visto -Prosigue- pero seguro que no me reconocerías comparando mi anterior imagen con la de ahora.
Se hace el silencio.
-¿Nos-Nos habíamos visto antes? –Trata de recordar a todos los del instituto, pero no puede encontrar semejanza alguna, o algo que le sea familiar con lo que cuenta Ronald.
-¿Recuerdas a los Hamatto? –La joven asiente- Les hicieron un hechizo.
-¿Qu-Qué clase de hechizo? –Pregunta con un poco de temor en la voz.
-De transformación. Para ser más exacto les convirtieron en humanos. -Revela-
-Pero… ¿cómo sabes eso? ¡Si ni siquiera les conociste!- A Mireia no le cuadra nada.
-¿No lo entiendes? –Se desespera al ver que no comprende a dónde quiere llegar.- Nosotros somos los Hamatto. Los Thompson nos hicieron esto y para "camuflarlo" –Hace unas comillas con los dedos- que no supieran quiénes éramos realmente y desenmascararles, nos inventamos otra identidad, la que tú conociste.
Se hace el silencio. Ninguno de los dos dice una sola palabra más.
-Por favor, di algo –Pide Raph.
-¿Por qué no me lo dijiste antes? –Le mira con reproche.
-¡No podía! Nadie debía enterarse de la verdad. De ser así los Thompson podrían averiguar. El único que lo sabe es Martin.
La joven le mira una vez más para luego levantarse, dar la vuelta al sofá, coger su abrigo y acercarse a la puerta.
-Me decepcionaste, debiste confiar en mí. Ya veo que no me ves como una buena amiga, tal como pensaba – Abre la puerta y sale, dejando a Raph solo con sus pensamientos y después de sus palabras, con el remordimiento de conciencia.
-No se lo ha tomado bien, de eso no me cabe la menor duda – Murmura, después de contemplar unos segundos la puerta por donde acababa de salir Mireia.
Luego se tumba en el sofá, pensativo, pensando la manera de convencer a Mireia de su inocencia ¿O era culpable tal y como ella le había dicho? No lo tenía claro. La confusión nublaba su mente. ¿Por qué a él le salían mal las cosas y a su hermano pequeño no? No era justo.
Al día siguiente…
-¿Lo tienes? –Martin lee el papelito que le acaba de mandar su amigo Mikey un momento atrás. Su joven amigo le mira y asiente con la cabeza. Ve como su joven amigo vuelve a escribir en el cuaderno, arranca un trozo de papel y se lo tira después de hacer con ello una bolita.
-¿Seguro?- Lee lo que hay escrito.
-¡Por supuesto!- Escribe por detrás en el mismo papel, y se lo tira.
-Entonces nos vemos en el baño. Sal del aula cinco minutos después que todos y así no levantaremos sospechas, y no seremos vistos por nadie ¿vale? –Mikey vuelve a mandarle otra bolita de papel. Martin asiente con la cabeza de nuevo, en señal de estar conforme con el plan.
Al acabar la clase Mikey sale primero. Martin se retrasa a propósito, tal y como había quedado con su amigo, y cuando ha pasado el tiempo establecido, se levanta de su pupitre y se dispone a salir de clase para reunirse con sus amigos. Es entonces cuando alguien entra al aula. El joven retrocede unos pasos.
-¿Así es como saludas a tus hermanos? –Comienza a hablar Eric, ya que fue el primero en entrar. Se acerca un poco a él.
-¿Te pillamos en mal momento, querido hermano? – Sonríe Max que entra detrás-
-Tal parece que no esperaba nuestra visita. –Comenta Eric a sus hermanos sin mirarles siquiera. No quería apartar la mirada de Martin -¿Pensabas que nos olvidaríamos de ti? –
-¡Si eres nuestro hermanito del alma! –Patrick es el último en cruzar el aula.
-¿Qué queréis? –Pregunta el joven sin desvelar sus emociones.
-Tan solo venimos a verte. Últimamente no te vemos casi. Tan solo en clase pero eso no cuenta. -Eric
-Te echamos de menos, ¿sabias? ¿Por qué no vuelves con nosotros? –Patrick
-Al fin y al cabo somos familia, ¿no? Y ya sabes lo que dicen, la sangre llama. –Max
-No tenemos nada de qué hablar. No os importaba en lo absoluto, nunca os he importado. ¿Por qué sería diferente ahora?- Entonces el chico aparta la mirada hacia otra dirección. No le gusta en lo absoluto esa inoportuna situación.
Sin que Martin se diera cuenta uno de sus hermanos que se había colocado detrás de él, aprovecha para quitarle la mochila que tenía en la mesa.
-¡Hey devuélvemela! –Le grita, prestándoles atención de nuevo a sus hermanos-
-No te alarmes de esa manera, tan solo queremos pasar un rato contigo, ¿tan malo es eso?- El joven ve como se lanzan la mochila de unos a otros.
Estaban colocados a su alrededor y al pequeño de los hermanos le habían dejado en medio.
-Tengo prisa y no puedo perder mi tiempo aquí –Ataja Martin impaciente.
-¿Ah si? ¿A dónde vas? ¿A verte con tus "nuevos amigos"? –Habla Max en lo que atrapa al vuelo la mochila. La abre.- A ver, a ver… ¿Qué tienes aquí?- Comienza a sacar cosas de ella.
El corazón de Martin iba a mil por hora. Si descubrían el sitio donde tenía las pociones… estaba perdido.
-¿Qué haces? ¿Te has vuelto loco? ¿Qué crees que tengo en la mochila "escolar"? –Trata de no sonar más alterado de lo normal.- ¿Tal vez algo ilegal? – Entonces pierdes tu tiempo.- Se cruza de brazos.
Entonces ve cómo su hermano abre la cremallera donde había puesto las pociones hacía tan solo un par de horas atrás. Pero no hay nada. La sorpresa aparece en sus ojos. ¿Qué pasó con los frasquitos?
-Vale –Trata de recomponerse, y finge que no ha pasado nada. Sus hermanos como en otras ocasiones no se habían percatado de nada- Ahora que ya registraste todo lo que te dio la gana, ¿me devuelves mis cosas? –Habla con voz molesta.
Su hermano Max le tira la mochila de mala gana. Martin sonríe para sí mismo. En algunos aspectos su "querido hermano mayor" se parecía a Raph. Al ver que nadie se movía de su sitio les mira frunciendo el ceño.
-¿Se os ofrece alguna otra cosa?-
-¿Cuánto tiempo más vas a seguir así con nosotros? Vale, nos equivocamos, pero ¿acaso no merecemos una segunda oportunidad? –Eric
-Ahora no estoy para "perdonaros ni daros segundas oportunidades".- Necesito tiempo, ¿entienden? Os guste o no, así es. –
En ese momento alguien más cruza la entrada del aula, pillándoles por sorpresa.
-¿Qué está pasando aquí?-
-Vaya, vaya, tal parece que "vinieron a salvarte"- Patrick
-Como no, tu príncipe valiente –Dice con sarcasmo Max.- ¿Por qué será que me caes pésimo? –Dice sin pelos en la lengua en lo que le mira con rencor.
-¿Por qué será que pensamos lo mismo? –Le espeta- Entre tú y yo, -Se acerca un poco más a él- no intimidas en lo absoluto –Apenas murmura pero todos lo oyen.- ¿Por qué no te piras? –Alza la voz- Aquí no pintas nada. Las clases terminaron, ve a reunirte fuera con los de tu clase.
El joven se había puesto tan colorado como la bandana que solía llevar Raph cuando era tortuga.
-Humano, esta me la pagas. –Habla en voz baja intentando disimular el resentimiento para que no se notara que le había avergonzado. Luego sin decir una sola palabra más, le pega con el hombro y cruza la puerta.
Raph mira a los demás hermanos de Martin que no se habían movido de su sitio. Le observaban perplejo. Nadie nunca había dejado en ridículo a su hermano Max.
-¿Qué esperan? ¿Una invitación? ¡Largo de aquí!-
En silencio uno por uno salen por la puerta. Martin aprovecha para recoger sus cosas del suelo.
-¿Estás bien? –Pregunta Raph al joven mientras le ayuda a recoger.
-Sí, no te preocupes, ya sabes que estoy acostumbrado a lidiar con ellos. –Le mira- ¿Sabías que has sido el primero en quedar en evidencia a mi hermano Max? Esto no te lo perdonará.
-Ya hacía mucho que se la debía, ya sabes, por lo que nos hizo junto a tus hermanos- Raph mira al chico y éste clava la mirada en el suelo. Se siente culpable- No quise decir eso. Ya sabes que no te tengo resentimiento por colaborar con ellos. Sé que eres uno de los buenos. A estas alturas eres uno más de la familia ¿no te lo había dicho? –Le revuelve el pelo, como solía hacerle a Mikey desde que eran humanos, algo que a su hermano pequeño le sacaba de quicio.-
El joven simplemente sonríe. Se siente halagado.
-Cambiando de tema… ¿Por qué viniste? –
-Mikey dijo que habíais quedado en cinco minutos pero el reloj corría y tú no aparecías. Supusimos que algo pasaba.
-¿Y decidiste venir tú solo? ¿Tengo que recordarte que son magos?-
-Bah, podría con ellos yo solo en cuestión de un minuto –No da importancia al asunto.
-Si claro, como no –Ríe Martin. Luego recuerda algo importante.-
-Bueno ¿nos vamos o qué? –Habla Raph en lo que le da lo último-
-Raph… no sé cómo pasó pero… -Apenas comienza-
-¿Qué ocurre?-
-Las pociones desaparecieron. Esta mañana yo mismo las puse en la mochila pero cuando Max abrió el lugar donde yo lo había guardado simplemente no estaban. ¡No sé qué pasó!- Dice con frustración.
-¡Ah eso! No te preocupes, las tenemos nosotros –Desvela quitándole importancia-
-¿Qué? ¿Pero cómo…? ¿Por qué…? –Tiene muchas preguntas en su cabeza-
-Vamos, te lo iré explicando por el camino. –Le toma del hombro y abandonan el aula.
No muy lejos de allí…
-¿Cómo puedes estar tan seguro que tienen algo planeado? ¿Es que viste algo que nosotros no?- Pregunta Eric a su hermano mayor.
-Lo sé y punto, deja de hacer preguntas. –Seguía molesto- Estamos muy cerca, más de lo que pensamos. Estoy seguro –Una sonrisa aparece en su cara.
Los jóvenes miran a su hermano Max sin entender de qué habla.
-Solo os adelanto que ha llegado el momento de culminar nuestra venganza.
Continuará…
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYY
Aquí termina el capitulo. Lo sé, lo sé, está muy emocionante y queréis saber qué va a pasar y cuando publicaré, ¿verdad? Bueno pues espero poder subir el siguiente y último capi mañana sobre la misma hora xD
Muchas gracias por los reviews y no os precipitéis, pronto sabréis qué pasará xDD
¡Hasta pronto! ^-^
