Adios, Renesmee Cullen
Ya me había acostumbrado a dormir junto a Alec y a nuestra nueva rutina.
Aun no me había contado que fue lo que paso aquel día en la licorería, ni que había hecho durante las tres semanas que desapareció. Ni mucho menos me dijo quien lo buscaba y por ende a mi. No me había atrevido a preguntarle nada. Lo único que me importaba realmente, es que estábamos juntos.
Ese día era exactamente una semana en la que estábamos viviendo en esa casa. En la mañana me pidió que lo acompañara a ver a unos viejos amigos. Me puse la peluca rubia y los lentes de contacto azules. Me vestí muy bien; elegí un vestido color verde esmeralda, un cinturón negro grueso, mis zapatos de tacón negros y accesorios dorados y una bolsa de mano.
Contuve la respiración cuando lo vi.
Alec se vistió con un traje gris, camisa lila y corbata purpura. Se veía tan guapo.
Me gustaba esa nueva imagen tan elegante. Su nuevo corte le quedaba perfecto y la barba de dos días, lo hacían verse aun mas sexy.
-Lista para irnos señora Wolfe?- pregunto después de besarme en la mejilla.
-Claro, señor Wolfe.
-Estas hermosa - me dijo una vez en el auto.
Atravesamos la ciudad y nos dirigimos al area cara y elegante. Nos detuvimos en un gran edificio color arena y subimos al piso nueve. Con los nudillos toco la puerta tres veces y se detuvo, toco de nuevo dos veces y al final otras tres. Como si fuera una clave.
-Paul Wolfe! Donde te habías metido?
Lo saludo una mujer castana, con mucha clase, vestida con un traje Chanel. La mujer tendría unos sesenta años.
-Hola Sulpicia! - se abrazaron con fuerza.
Sulpicia después de mirarme detenidamente a la cara, me saludo.
-Hola -dijo en tono amable-. Pasen, adelante. Quieren algo de beber? Aro, Paul esta aqui! - grito hacia el interior del departamento.
"Paul" se dirigió al pequeño bar, que estaba en la esquina mas alejada de la sala, junto a la gran ventana.
El lugar era hermoso, decorado con muy buen gusto. Las pinturas que colgaban de las paredes, supuse que eran originales.
-Te gusta? - se acerco Sulpicia, al ver que observaba con detenimiento un precioso paisaje rocoso junto al mar. Por los colores supuse que era el amanecer.
-Si, es precioso.
-Lo pinto Paul. Solo que lo firmo como Alec Vulturi.
Su comentario me tomo desprevenida. Tanto por llamar a "Paul" Alec, como por decir que el lo había pintado. Jamas me había dicho que tenia esa habilidad.
Mire de nuevo el cuadro y me fije que en la esquina inferior derecha, estaba su firma.
-Te ves muy bien de rubia, cariño. Por un momento y no te reconozco.
-Tal vez le parezca una grosería de mi parte, pero... nos conocemos? Es que yo no la recuerdo.
Había conocido a Sulpicia?
No! Yo la recordaría.
-Tu no me conoces a mi, pero yo se todo de ti. Alec habla de ti todo el tiempo.
Sulpicia me sonrió con ternura y amabilidad. En cierta forma me recordó a mi madre.
-Sulpicia, Renesmee - Alec le entrego un whiskey en la rocas y a mi una copa de vino blanco.
-Paul! - exclamo con felicidad un hombre de cabello negro como la noche. Vestía una camisa color canela y jeans.
También se abrazaron con efucividad.
-Mira nada mas! Por fin tengo el gusto de conocer a Renesmee?
Le sonreí timidamente. No sabia que cosas les habría contado Alec de mi.
-Mucho gusto, mi nombre es Aro - me tendió la mano.
-Renesmee Cullen y el gusto es mio, senor.
-Dime Aro. Paul ya tengo todos los papeles listos, solo faltan las fotografías.
Alec vio mi cara de confusión.
-Renesmee, Aro te tomara una fotografías para tus nuevos papeles. Para tu nueva identidad.
Tarde un segundo en procesar esa información.
-De acuerdo.
-Por aquí, querida.
Aro me condujo a una habitación acondicionada como estudio fotográfico. Me tomo varias fotos y con photoshop cambio mi vestido verde por uno azul lavanda, para el permiso de conducir.
-Regresen por la tarde y les entregare todo -musito Aro, cuando regresamos a la sala.
Alec y Sulpicia conversaban muy sonrientes en el sofa, tomados de la mano.
Se despidieron de mi de beso y abrazo.
-Te adoran -murmuro Alec como si nada, cuando salimos del elevador-. Tienes hambre?
-Alec de donde los conoces?
Me parecía extraño que tuviera unas amistades como esas: falsificadores de documentos que vivían como millonarios.
-Aro, es... algo así como mi padrino.
Su padrino?
Alec me llevo a comer al restaurante Harbor. Era un lugar muy caro y exclusivo. Entramos gracias a sus influencias. Cuando note que las personas nos miraban me asuste. Y si lo reconocían? Ya fuera alguien que vio las noticias donde decían que era un prófugo, o alguna de las personas que lo buscaban. Razón por la cual huiríamos, según el. Pero al parecer, no lo miraban a el. Era a mi. Llamaba mucho la atención siendo rubia.
Cuando vi mis nuevos documentos, me quede con la boca abierta. Literalmente.
Eran perfectos!
Segun Aro, pasarían como legitimos en cualquier lugar.
Mi nuevo nombre era Vanessa Swan, nombre de soltera. Y de casada, según mi permiso de conducir: Vanessa Wolfe.
