¡Hola! ^-^
Mil disculpas. Al final me fue imposible subir el capítulo antes. Eso sí, ¡al fin lo terminé! Pensaba que no lo acabaría nunca, pero después de tanto ¡lo tengo listo! Tenía pensado subir un último capítulo y ya está, pero yo cuando me pongo a escribir, no me doy cuenta ni de la hora, ni de lo que escribo, y me pasé mil pueblos. Por eso decidí partirle en dos. Con lo que éste sería el penúltimo capi. El último y definitivo le subo mañana, ¿vale? Sino se haría interminable xD
Disclaimer: Los personajes que aquí manipulo no son de mi propiedad, ni gano nada con esto. Solo lo hago como diversión y entretenimiento mío, y de mis incondicionales lectores xD
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03. Batalla final
-¿Cómo? – Martin no puede creer lo que le acaba de contar Raph. – Eso no puede ser. ¡Ni siquiera me di cuenta!
-Al fin descubriste que cuando Mikey te distrae, no te enteras de lo que ocurre alrededor. –Le comenta Raph divertido y con una sonrisa en los labios.
-Pero al menos podríais haberme avisado antes, y lo hubiéramos planeado de forma diferente. – Martin sigue sin estar conforme.
-Se nos ocurrió a última hora. Sabíamos que algo como lo que te pasó con tus hermanos podía darse de un momento a otro, y no creímos pertinente dejarlo al azar. Preferimos actuar –
-¿Cómo puede ser que no me haya llamado la atención que alguien registrara en mi mochila?- Sigue preguntando.
-Simplemente somos muy rápidos. Cada uno cogimos una respectiva poción, excepto Leo que cogió dos, incluyendo la de Mikey.
-Bueno al menos el plan salió bien y pronto habrá terminado todo. –Suspira aliviado.
Justo en ese momento llegan a los baños. Entran por la puerta.
-Chicos estamos aquí –Anuncia Raph, ya que no ven a nadie.
-Ya era hora –Donnie sale de su escondite.
-Nos empezábamos a preocupar –El siguiente en aparecer es Mikey.
-¿Qué ha ocurrido? –El último es Leo.
-Tuvimos un percance pero ya está todo solucionado. –Habla Raph
-Entonces, ¿qué estamos esperando? –Mikey se vuelve impaciente.
-Martin, ¿estás seguro que solo con beberlo surtirá efecto? –Pregunta Donnie no muy seguro.
-No os preocupéis, sé lo que hago. Volveréis a vuestro aspecto en cuestión de minutos. –Sonríe
Los chicos sacan las pociones de sus bolsillos, quitan el corcho de las botellitas, y se miran los cuatro una fracción de segundo, antes de llevarse el frasquito a los labios.
Mientras tanto…
-¿Estás seguro que saldrán por aquí?-
-Totalmente. Ahora tan solo nos queda esperar. Luego el plan irá sobre ruedas – Sonríe-
De vuelta a los baños…
-¡Ha funcionado! –Grita Mikey
-No hables tan alto, podrían oírnos –Le advierte Donnie en lo que se quita los restos de ropa rasgada.
-Todavía no está todo solucionado- Comenta Leo mientras saca de su bolsillo su bandana de color azul, la mira un instante y se dispone a colocarla en su lugar de siempre.
-Ahora queda lo peor. Los hermanos Thompson. –Habla Raph
-Vaaaleee perdón. No pude evitarlo – Dice Mikey sonriendo- Da gusto volver a ser el de siempre. ¡Gracias Martin! –Se acerca rápidamente a su amigo y le abraza-
-Vale, vale, no tienes porqué agradecérmelo, fue todo un placer. –Ríe en lo que su amigo le suelta- ¿Visteis como tenía razón? –Mira a los demás- Era pan comido. – Martin se fija en que ahora es más alto que Mikey.- Vaya, ¡parezco tu hermano mayor!
Todos ríen. En ese momento se escucha la sirena y el barullo de muchos estudiantes yendo a sus respectivas clases.
-Ya es hora de volver a clase -Habla Martin
-No, es hora de enfrentarnos a tus hermanos –Raph- Seguro que nos están esperando. Es hora de terminar con esto de una vez por todas. – Se dirige con decisión a la puerta y en la misma se para, mira a sus hermanos y dice -¿Venís o tal vez queréis perderos la fiesta? –Luego desaparece de la vista.
Los demás le miran sin extrañarles la rapidez con la que había salido su hermano. Le siguen en silencio. Martin también les acompaña. Sea como sea en ese asunto estaban involucrados sus hermanos y lo mejor era estar cerca y al pendiente por si era necesaria una ayuda de última hora.
No tardan mucho en dar con Eric y Max que les esperaban en la puerta que daba al recreo.
-Vaya, vaya, según vemos ¡habéis vuelto! –Max
-Y como siempre nuestro queridito hermano pequeño tiene algo que ver –Eric- ¿Por qué no me sorprende?
-Pero ¿por qué esas caras largas? ¡Ahora es cuando empieza la diversión! –Y ambos hermanos se dirigen al área del recreo sin esperar a ver si ellos les siguen o no.
Al llegar se encuentran con un espectáculo que no esperaban. Patrick estaba un poco más allá, y a su lado, Mireia. ¿Qué estaba pasando? No entendían nada.
-¿Qué pasa aquí? –El primero en hablar es Leo
-Nada, tan solo estoy aquí con vuestra amiga, teniendo una agradable conversación, ¿verdad Mireia? –La mira un instante, pero la chica no responde. – Veo que volvisteis –Se dirige de nuevo a los chicos- ¿Qué os pareció el cambio? –Sonríe-
-¿Se puede saber qué te propones con esto? –Pregunta Raph de mala gana.
-La hechizaron –Apenas murmura Martin un poco sorprendido, ya que nunca habían llegado tan lejos. Todos le escuchan a pesar de su tono bajo.
-Martin, Martin, Martin, la verdad es que me decepcionaste. Pensé que estarías de nuestro lado pasase lo que pasase, y que nosotros seríamos la mayor prioridad ante estos amiguitos tuyos, pero ya veo que decidiste cambiarte al otro bando. Lo siento por ti. –Habla Patrick fingiendo pesar- ¡Y claro que está hechizada! De otra manera no estaría aquí tan tranquilamente –Ríe ante la evidencia.
Su hermano le miraba con incredulidad, ya que ese tipo de hechizo era casi imposible de quitar.
-¡Devuélvela a la normalidad! –Grita Raph-
-Jajajajaajaja, -Todos ríen pero es Max quien le responde- Creo que eso no va a poder ser – Simplemente es imposible. –Y vuelve a reír-
-¿Qué quieres decir exactamente con eso? ¡Explícate! –Raph no entendía nada.
-Raph, -Martin se dirige a él y la tortuga le mira- Ese es uno de los hechizos prohibidos. Una vez pronunciado, la persona en cuestión pierde toda voluntad. Solo hace caso a quien pronunció el hechizo. Nada podrá romper esa conexión. –Le explica-
-¿No hay un antídoto, o contra-hechizo? –Pregunta la tortuga de nuevo.
-Me temo que no. –Responde con voz triste- Tan solo la demostración del amor verdadero, podría revertir el conjuro.
Los hermanos Thompson habían escuchado todo y después de la explicación de su hermano pequeño volvieron a reír sin parar.
-Eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida –Habla Eric-
-Pero es cierto- Corrobora Patrick
-Sí, pero es muy improbable de encontrar y mucho menos entre una humana y un mutante –Max
-Creo recordar que tenemos una pelea, pendiente ¿verdad? –Habla Raph de mal humor, en lo que cierra un puño a la altura del pecho, y la otra mano la coloca encima del puño, uniendo ambas manos. Las separara y une una y otra vez, impacientemente.
-¡Claro! Pero todavía hay algo que no sabes –Max
-El que no sabe lo mal que va a acabar, eres tú- Le espeta.
-¿Crees que fue Patrick el que hechizó a Mireia, verdad? –Sonríe al ver el desconcierto en la cara de su rival- Pues no, ella no hace caso a mi hermano… sino a mí- Revela.
Esa noticia cae como balde de agua fría.
-¿Qué? –Raph no esperaba eso- Esta si que no te la perdono.
-¿Crees que no me di cuenta de quien eras? ¿Eh Ronald? –Alza la ceja como señalando lo evidente que era. – Tu cercana relación con esta humana y tu mal humor en algunas ocasiones me condujeron a la verdad. Te conozco mejor de lo que piensas.
-¡Tú no me conoces en lo absoluto! – Y sin esperar más tiempo se abalanza sobre Max.
Los demás hacen lo mismo dirigiéndose a sus respectivos rivales. No les perdonarían el haberlos convertido en humanos así como así. Los únicos que se quedan en el mismo lugar son Martin y Mikey.
Raph pega un salto seguido de una patada, tirando al suelo a Max. Con su pierna sobre el pecho de su oponente se dispone a darle un puñetazo, y lo consigue, ya que le ha cogido desprevenido. Pero entonces Max susurra unas palabras y Raph sale despedido por los aires lanzándole contra una pared…
Mientras tanto, Leo se ha dirigido hacia Patrick y de una sola patada le ha dejado atontado. Entonces Patrick al igual que su hermano susurra unas palabras a la vez que coloca una mano hacia delante en dirección a su contrincante, y Leo comienza a flotar. Con dicha mano le maneja y le eleva varios metros para luego dejarle caer…
Donnie por su lado estaba peleando con Eric. La tortuga se dispone a atacarle pero su oponente evita el golpe apartándose justo a tiempo. Es entonces cuando el mago con una sonrisa en los labios imita a sus hermanos y susurra unas palabras casi ininteligibles. Entonces Donatello se empieza a sentir mal, hasta el punto de ponerse de rodillas en el suelo con un dolor insoportable en todo el cuerpo. Como si estuvieran clavándole mil agujas…
Mientras tanto los dos amigos…
-¡No! ¡Eso no os lo voy a permitir! –Grita Martin al ver la situación pero nadie le hace caso.
-¡Haz algo! –Mikey se siente inútil al no poder hacer nada al respecto. Lo único que se le ocurre es pedir ayuda a su amigo.
Mikey ve como Martin se adelanta unos pasos en dirección a sus hermanos, y de un momento a otro Raph frena y cae suavemente en el suelo, Leo se para en seco y le deja en el suelo como si tal cosa y Donnie deja de sentir el dolor tan intenso y se levanta como si no hubiera pasado nada.
-Esto ha ido demasiado lejos –Murmura Martin para después volver a concentrarse.
Es entonces cuando todos los presentes ven como uno por uno los hermanos se retuercen en el suelo, y gritan, para luego quedar inconscientes en el suelo.
-¡Martin! –Grita Mikey a la vez que se acerca a él.- ¿Qué les hiciste? –
El joven se tambalea unos segundos y entonces Leo que está a su lado le sostiene, antes de que cayera.
-¿Te encuentras bien?- Le pregunta Raph
-Está exhausto –Donnie se acerca para verle mejor.
-Será mejor que le llevemos a la enfermería, no tiene buena cara. –Leo
-¿Y qué hacemos con Mireia? –Mikey
-No os preocupéis, yo me encargo –Dice Raph con voz seria.
En ese momento comenzaron a salir estudiantes y profesores. Los chicos se disponían a explicar lo sucedido pero entonces…
-No os preocupéis, estamos enterados de todo. –Comienza a hablar un profesor que se acerca a ellos- ¿Os olvidáis que tenemos cámaras de seguridad? Solo que no podíamos salir por un conjuro que hicieron esos tres –Mira un instante a los chicos en el suelo con desaprobación. Luego se dirige de nuevo a los jóvenes- Podéis llevar a Martin a la enfermería, nosotros nos ocuparemos de sus hermanos. Ah y ¿podríais llevar a Mireia a casa? Le vendrá bien descansar. –Les sonríe para luego girarse y alejarse.
Días después…
Martin había pasado varios días en la enfermería, ya que se sentía muy débil, debido al hechizo que hizo a sus hermanos. ¿Qué fue exactamente? Esto fue lo que les respondió cuando estuvo más recuperado:
-Les encadené sus poderes.- Responde como si tal cosa.
-¿Qué hiciste qué? –Preguntan todos a la vez.
-Un mago puede atar los poderes de otro mago con el hechizo correcto. Yo nunca le había utilizado, solo leí cómo se hacía. Ya sabéis que tenemos que estudiar sobre ello.-Les explica Martin a sus amigos.
-¿Pero cómo hiciste eso? Según investigamos, solo un mago muy poderoso puede hacer tal cosa. Y claro, si ya de por sí es difícil quitarles los poderes a un mago, a tres mucho más.-Donnie.
-No sé cómo lo hice. Solo sé que no podía quedarme de brazos cruzados y la única solución que encontré era esa.-
-Eres increíble –Ríe Raph.
Los Thompson fueron expulsados del instituto y claro, quedaron en evidencia delante de todos sus compañeros, lo cual era una vergüenza para ellos. Aparte, ahora eran "normales" y eso era como ser "humanos", algo que ellos odiaban. Pero una vez que a un mago le ataban los poderes, ese hechizo era irrompible. Nada podían hacer al respecto, por lo tanto tendrían que aprender a vivir de forma diferente. A fin de cuentas ellos mismos se lo habían buscado.
Sobre Mireia, Raph era el único que podría devolverla a la normalidad. ¿Cómo? Les quedaba averiguarlo…
-¿Conseguiste algo? –Pregunta Mikey a Raph al entrar a la sala y mirar a la joven, que se encontraba al lado de su hermano, como siempre, absorta en su mundo. La joven no decía una sola palabra, no hacía caso de nadie y para llevarla de un lado a otro necesitaban utilizar la fuerza, o de por sí la ayuda mágica de Martin.
-Que va, ¡ya no sé qué hacer! –Raph estaba agotado.
-Hermano, deberías dormir un poco. ¿Comiste alguna cosa? –Mikey se preocupa.
-No tengo hambre y ¡no necesito dormir! –Dice de mal humor en lo que se levanta y se acerca a la ventana- No puedo permitírmelo hasta devolverla a la normalidad. ¿No lo entiendes? ¡Esto que le pasó fue por mi culpa! –Pega un puñetazo a la pared, pero solo consigue hacerse daño en la mano.
-No es tu culpa, los culpables ya pagaron por lo que hicieron –Mikey no está de acuerdo.
-¿Y qué hemos logrado? Con eso no la salvamos. Mírala, ¡carece de personalidad!-
-Atormentándote no lograrás nada.-
-Mejor déjame solo-
-Está bien, pero acuérdate que no siempre podemos salvar a todos y que aunque te cueste, tienes que aceptarlo.- Luego la tortuga abandona la sala en silencio, dejando a su hermano con sus propios pensamientos.
Continuará…
YYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY YYYYYYYYYYYYYYYYYYYY
Bueno pues hasta aquí con el capi de hoy. Espero que os haya gustado.
Yo me pasé prácticamente todo el día para lograr terminar la historia y por eso es súper tarde.
Con lo que les dejo. Como ya dije, mañana subiré el último episodio.
¡Hasta pronto!
