Alec Vulturi
Antes de irnos a dormir, me arme de valor y le pregunte a Alec... Paul -tenia que acostumbrarme-, que había ocurrido cuatro semanas atrás.
-Para que entiendas que paso hace un mes, te tengo que contar todo desde un principio, Vane - sonrió al decirme mi nuevo apodo.
Estábamos sentados a la mitad de la enorme cama, ya en pijamas.
-Mi papa... tuvo una mala racha, perdió su trabajo y en ningun lugar estaban contratando. No sabia con que mantenerme a mi y a mi madre. Los ahorros de ambos se acabaron en muy poco tiempo.
Suspiro.
-Papa comenzó a robar -confeso lleno de vergüenza-. Mi mama no lo soporto y... nos abandono. Tenia diez años.
Se me hizo un nudo en la garganta.
-Tratamos de seguir adelante. Mi papa robaba carteras en el trasporte publico. Robaba joyerías, cualquier cosa que se le pusiera enfrente. En mi cumpleaños numero trece... me enseño el truco de los cascabeles...
-Truco de los cascabeles? - pregunte intrigada. Que era eso?
-Si. A un saco, le colocas cascabeles en lugares estratégicos. Si logras sacar algo que este en cualquiera de los bolsillos de la prenda, sin que suenen los cascabeles... estas listo. Puedes robarle a quien quieras sin ser descubierto.
Me horrorizo saber que el padre de Alec lo enseño a robar, siendo apenas un niño.
Pero hubo algo que me inquieto seriamente. Quería que me enseñara el truco de los cascabeles.
-Me eseñarias a hacer eso? - pregunte entusiasmada.
-Que?
-Lo del saco con los cascabeles!
Soltó una sonora carcajada.
-Bueno no me enseñes! Pero... supongo que aprendiste a... robar.
-Si. Una semana despues ya ganaba mas que mi papa. Bueno robaba mas que mi papa. Quien va a desconfiar de un niño de trece años, con uniforme de escuela, bien peinadito y arregladito - me dedico una sonrisa melancólica.
-Gracias por avisarme. Así me cuidare mas de los niños de esa edad.
-A los quince ya robaba con mi papa las joyerías y casa de cambio del condado. Claro después de clases. El nunca quiso que dejara la escuela. A los diecisiete años el murió...Yo seguí trabajando y estudiando. Entre a la universidad y ahí fue cuando conocí a Santiago, el hermano de Renata.
Los que eran mis vecinos.
-A Aro le robe la cartera y no se dio cuenta, hasta que bajo del bagon. Me atrapo y me confronto. Me dijo que tenia potencial, el también habia empezado así como yo.
Después de un gran silencio pregunto:
-Alguna vez te preguntaste en que trabajo?
-Siempre.
Asintió.
No se que vería en mi rostro, que lo hizo dudar.
-Creo que es mejor que no sepas nada mas. Yo... -respiro profundo y se levanto de la cama-. Si quieres regresar a tu casa... no te lo impedire. Te dejare tranquila, yo me ire...
En sus ojos pude ver lo difícil que le era decirme aquellas palabras.
Yo no quería irme.
No iba a irme!
Prefería vivir escondida con el, en una cueva toda la vida, que vivir en un palacio sin el.
-Estoy aquí, Alec. Si no me aleje de ti cuando tuve la oportunidad. Que te hace pensar que me voy a ir ahora, que me necesitas. Por que me necesitas, no? Realmente no se para que te soy necesaria... pero por alguna razon me buscaste y me pediste que huyera contigo. Aunque técnicamente no hemos huido a ningun lado.
-Te necesito para sobrevivir -se sentó de nuevo a mi lado-. Tu eres mi hogar, mi familia...Eres lo único bueno y constante en mi vida.
Nos miramos fijamente, por un momento interminable. Después de un rato desviamos la mirada, al no soportar la intensidad del momento.
-Aro me saco del trabajo. Poco a poco me fue metiendo al mundo de las estafas. Era un mundo muy diferente al robo. Es mas fino, mas elegante, incluso con mas clase. El me enseño todo lo que se - lo dijo con respeto y gratitud.
-Algo así como tu padrino... - cite lo que me había dicho en la tarde.
-Si, me enseño a falsificar obras de arte, dinero. A cambiar de identidad como si fueran calcetines... Tu eres la única que aun me conoce como Alec Vulturi, aparte de Aro y Sulpicia.
-Y que paso hace un mes? - pregunte de nuevo.
-Hace dos años -me sonrió a modo de disculpa por no contestar de nuevo mi pregunta-. A través de Aro, me entere de que alguien necesitaba... que yo le facilitara algo. Necesitaban mi ayuda y yo soy experto en eso. Me cole en una fiesta para poder robar el Picasso original y remplazarlo con el mio.
-Sabes falcificar un Picasso?! - pregunte maravillada.
-Claro, es muy fácil. No es la gran cosa -se encogió de hombros-. Dos días después Jacob Black, llego a mi departamento con la copia que yo había dejado en su casa. "Me dijeron que eras bueno... pero no imagine que así de bueno. Tuve que llamar a mis contactos para ver si ya habías hecho el trabajo. Ni siquiera me di cuenta que era falso" me dijo entrando a mi casa, como si fuera suya.
-Espera, ese tal Black, es el dueño del Picasso original?
Asintió.
-El planeo el robo desde un principio. Necesitaba a alguien como yo, para que le ayudara a robar piezas de arte, que su dinero no puede comprar. Es un coleccionista. Me ofreció mas dinero del que alguna vez llegue a robar o a falsificar. He robado piezas de arte y joyería de la realeza en las exhibiciones que ni los mismos museos que las tienen se han dado cuenta de que he remplazado con mis obras.
Lo mire con cautela.
Una parte de mi cerebro, me decía que el no mentía. Que era un ladrón, un estafador, una persona peligrosa. Pero la otra parte me decía que me estaba jugando una broma. O que me estaba poniendo a prueba, para saber si era verdad que confiaba en el sin importarme nada.
-Nunca le he hecho daño a nadie -se justifico-. A ti nunca te he mentido, todo lo que hay entre nosotros es verdad.
Pero... que había entre nosotros?
-La avaricia, la confianza, la estupidez... me llevaron a "traicionar" a Jacob. Trabaje por mi cuenta... el lo tomo como traición. Le pedí disculpas y el según en un acto de misericordia, iría conmigo en la siguiente "misión". Tenia mucho tiempo insistiendo en eso, pero en este negocio entre menos personas esten involucradas, mejor. Ademas yo ya tenia todo planeado para mi, solamente. Ya era muy tarde para reorganizar todo. Jacob no me escucho. Todo lo que podía salir mal, salio mal. Por instinto huí y lo deje atrás. Quería desaparecer, sabia muy bien lo que le pasaba a los traidores. Yo mismo fui testigo de lo que les ocurría a los que lo traicionaban.
Me dieron escalofríos. Había estado a punto de perderlo!
-Recuerdas cuando me decolore el cabello y ve vestía como Punk de los ochentas?
-Si..
Alec se veía loquisimo. Se había rapado ambos lados de la cabeza para dejarse un nada favorecedor Mohak.
-Ese cambio fue después de ese incidente con Jacob. No quería que me encontrara, sabia que me estaba buscando. El me conoció con mi look a la Clark Kent - se rió de si mismo.
-Tampoco te alabes tanto! No eras Clark Kent, eras un nerd! -quise bromear, para alegrarlo un poco-. Por eso has cambiado tanto de imagen? Para que Jacob Black, no te encuentre?
-Si, después de mi etapa punk, vino la etapa de...
-Indigente! -lo interrumpí-. Gracias a Dios que cambiaste.
Lo mire detenidamente y contuve el aliento. La manos me comenzaron a sudar, como si fuera una adolescente de diecisiete años. Durante estos siete años las cosas no han cambiado. Excepto que ahora se que Alec es un ladrón de cuello blanco. Así se dice?
-Siempre he tenido a alguien cuidándote. Ahora que estamos juntos, cuidan a tus padres.
-Tan mal estan las cosas? Jacpb sabe de mi como Sulpicia y Aro? - mi voz subió de tono.
-No, tranquila. El no sabe nada. Nunca te mencione. Ni siquiera sabe mi nombre real - me abrazo y me presiono contra su pecho desnudo.
Eso me tranquiizo un poco.
-No debí haberte dicho todo en una sola noche. Debí contarte las cosas poco a poco -me meció de atrás hacia adelante-. Perdóname. Ademas el mundo en el que me muevo es muy pequeño, si corremos peligro Aro y Sulpicia nos advertirán
-No, esta bien. Quiero saber todo de ti. Me alegra que al fin me tengas la suficiente confianza para contarme la verdad, de quien eres.
Lo mire detenidamente a lo ojos, para que viera que era honesta.
Me beso en la frente y pregunto:
-Que mas quieres saber?
-Que paso en la licorería?
-Uno de los matones de Jacob me encontro. Su hermano Sam... El fue el que disparo en la tienda. No fue un robo, fue venganza. Nunca soporto de que Jacob mejor me viera a mi como su hermano, que a el. Por suerte conozco a los del taller de a la vuelta y me disfrace un poco. Me prestaron una Harley Davidson...
-Y ropa - lo interrumpí.
-Tu como sabes eso?
-Cuando salí de baño y vi que no estabas... me interrogaron. Dije que iba sola. Salí de la tienda y conduje por los alrededores con la esperanza de encontrarte, que me estuvieras esperando cerca. Pero te vi en la moto y te seguí. Pero manejaste muy de prisa y te perdí.
-No tienes idea de como me dolió haberte abandonado de esa manera...
-Que hiciste en las tres semanas que no te vi?
-Planes. Cientos de planes de escape. Pero eso es precisamente lo que Jacob ha estado esperando. Atraparme cuando intente huir. A demás no tenia ni idea de como despedirme... de ti. Así que aquí estamos- suspiro y me apretó mas contra su pecho.
Sonreí abiertamente.
Me agradaba saber que era importante para el. Tal vez no de la manera que el lo era para mi, pero ya era algo.
El mismo había dicho que era su hogar, su familia.
Estuvimos hablando casi hasta que salio el sol.
Sus historias parecían sacadas de un libro o una película, pero sus ojos azules me decían que era verdad, cada palabra que salia de su boca.
Desperté junto a el, mi cabeza descanzaba comodamente en su pecho y sus brazos me rodeaban con fuerza.
Para mi, ese era el Paraíso.
