LA REALIDAD
Como cada mañana, desperté en el lado derecho de la cama y Alec pegado a mi espalda, abrazados de cucharita. No tarde un segundo en recordar aquel sueño perfecto, sonreí de oreja a oreja al recordar hasta el detalle mas mínimo. Me retorcí entre sus brazos, para verlo dormir, pero sus ojos estaba abiertos y me miro con cierta chispa desconocida.
Me acurruque contra el, para dormir otro ratito. Con un poco de suerte y tendría otro sueño como los de anoche. Me alivio saber -y me entristeció un poco- que el efecto de lo que sea que tome la noche anterior, se había terminado.
-Buenos días! - saludo envolviendo mi espalda con sus brazos.
-Mmmm - fue todo lo que dije.
Supuse que me quede dormida y soñé de nuevo, por que sus labios besaron los míos con ternura. Esos besos eran diferentes a los de la noche pasada. Eran mas dulces, llenos de amor. Los anteriores eran salvajes y lujuriosos.
No. Esto no se sentía como anoche. Era diferente en todos los aspectos, no me sentía mareada y aturdida. Estaba despierta, alerta y cuerda.
Abrí los ojos de golpe. Esto es real! Oh por Dios, es real!
Tranquila, respira. Piensa con claridad - me dije una y otra vez. Pero aquello era imposible con Alec acariciando mi cuerpo y su lengua metida en lo mas profundo de mi boca. El noto que no estaba tan sumida e interesada en sus besos como ayer.
-Que ocurre?
-Nada - le mentí.
Me observo durante un momento, con los ojos tensos, llenos de temor y cautela.
-Te arrepentiste, no es cierto? - su mirada se volvió triste.
-Arrepentirme? - susurre.
-Es que te noto... tan diferente, tan distante... tan fría -me miro detenidamente. Mi cara de seguro tenia pintado el signo de interrogación. -No lo recuerdas, no es así?
No conteste.
-No recuerdas lo de anoche?!
-Alec... yo no estoy muy segura...
-Oh no. No me di cuenta que estabas así de ebria. Te juro que no lo note -se alejo de mi poco a poco-. Si yo hubiera sabido, yo no hubiera hecho nada... Perdóname te lo suplico...
-Alec! Mírame no te vayas... -lo jale del brazo para acercarlo de nuevo a mi-. Si recuerdo lo de ayer -dije en voz baja-. Todo. Hasta el mas mínimo detalle. Es solo que...
Me puse roja como un tomate.
-No te gusto - no fue una pregunta.
-Como puedes decir eso?! Es solo... que... pensé... que.. era un sueño.
Había sido real aquella noche, que ni en mis mas locas fantasías había imaginado que fuera así de perfecta. No fue una fantasía, un sueño o una alucinación. Fue una realidad. Había estado entre los brazos de Alec, mi amor imposible, hasta ayer en la noche, al parecer. Me había dicho que me amaba y me había hecho suya.
-Un sueño? -una pequeña sonrisa ilumino su rostro-. Por que pensaste eso?
-Bueno es que yo... -confesar aquello era muy embarazoso-. Ya he tenido sueños así.
-Con quien? - pregunto intrigado y algo herido.
-Contigo! Con quien mas?
-De verdad? - una sonrisa del tamaño de Texas se poso en su rostro.
Asentí avergonzada.
-Bueno, entonces ya no me siento tan mal al confesarte que yo también he tenido sueños húmedos contigo, como si fuera un adolescente, desde que te conozco.
Me abrazo de nuevo.
-Mentiroso!
-No miento! Uno de mis favoritos es... No mejor no te lo digo, suena muy pervertido, ahora que lo pienso bien.
Me beso de nuevo, hasta quitarme la respiración. Aun no estaba muy convencida de estar despierta.
-Dímelo - susurre una vez que me dio un respiro.
-Te amo, Renesmee - contesto contra mi hombro antes de mordisquearlo.
-No, eso no! -me vio a los ojos confundido-. Bueno dilo. Pero yo no me refería a eso.
-Entonces a que?
-A tus sueños - tenia curiosidad.
-Si te digo uno, tu me tienes que contar uno también.
-Trato hecho - sellamos el pacto con un beso.
Me vio directamente a los ojos con mirada sexy y penetrante.
-Traes puesto el uniforme azul marino que usabas en la preparatoria. Eso traías la primera vez que te vi.
Recordaba perfectamente ese uniforme. También lo he traído en algunos de esos sueños. Pero yo no traía esa ropa cuando lo conocí.
-La primera vez que te vi, traía jeans negros, converse y una playera blanca de los Rolling Stones - le recordé.
-Eso te pusiste la primera vez que tu -me toco la nariz con el indice- me viste a mi. Pero la primera vez que te vi, estaba en la habitación de Santiago... y tu llegaste de la escuela junto con Renata. Te veías tan linda con el uniforme -susurro en mi oído . Tu cabello flotaba con la brisa, te peinaste con un listón rojo como diadema y tu fleco caía hacia el lado derecho de tu rostro. Perfecta, hermosa, inocente... -suspiro-. Casi siempre te sueño así. Tu turno - mordió el lóbulo de mi oreja haciéndome estremecer.
-Bueno... casi siempre termino por arrancarte la ropa como lo hice anoche. Que por cierto, te debo una camisa nueva. Y... y traigo puesto el uniforme - me sonroje de nuevo.
-Me estas matando, Renesme! Lo de la camisa fue espectacular, no lo vi venir. Era la primera vez que lo hacías? - hablo besando mi cuello.
-Si, en alguien de carne y hueso, si. Pero como te dije... eso hago siempre en mis suenos y fantasías, así que cuenta como practica, creo.
Me dio tanta vergüenza confesar eso. Me di la vuelta, para quedar boca abajo y cubrí mi cara con las manos. Sabia que me estaba comportando como una chiquilla, pero le acababa de confesar a Alec parte de mis suenos eróticos con el. Le había arrancado la camisa y los boxers. Lo había arañado dos veces y me había hecho tocar el cielo una y otra vez la noche anterior.
Ya estaba excitada otra vez. Y creo que el también, por que sentí algo duro contra mi trasero.
-Que es eso?
-No lo se, tu dímelo.
-Alec, no me hagas cosquillas. No!
Como el era mas fuerte que yo, me volteo de nuevo para quedar de frente. Sujeto mis muñecas y las levanto sobre mi cabeza. Su mirada era fiera e intimidante. Jamas me había visto de esa manera. No se por que esa demostración de su fuerza sobre mi me excito aun mas. Quería que me tomara con fuerza y a la fuerza. Que me hiciera suya de manera salvaje. Pero mi cuerpo como no, tenia que arruinar el momento y me anduvo de la pipí.
-Tengo que ir al baño, Alec.
-No te vas a escapar de mi - murmuro amenazante.
-Y no quiero, es solo que tengo que hacer pis.
Para convencerlo de que decía la verdad, estire el cuello y con la punta de mi lengua recorrí el contorno de su labio inferior.
Me soltó las muñecas y rodó sobre la cama para dejarme ir. Levante la sabana y vi que estaba completamente desnuda. Avergonzada, me cubrí de nuevo.
-Que ocurre?
-Nada - jale la sabana para envolverme con ella.
-Que haces? No te lleves eso!
-No. Suéltala - la soltó.
-No voy a ver nada que no haya visto o besado anoche.
Me detuve en seco y voltee a verlo sorprendida. Tenia las manos en la nuca, tendido desnudo sobre la cama y con una erección enorme. Gire bruscamente de nuevo y enrojecida hasta el cuello y me fui al baño. Me lave las manos, me quite los lentes de contacto, puse gotas en mis ojos para quitar lo rojo en ellos a causa de los lentes azules. Limpie mi maquillaje algo corrido, me lave los dientes, me senté en el inodoro y me lave las manos de nuevo, todo en tiempo record.
Abrí la puerta y Alec estaba de pie, pegado a ella. Me asusto verlo ahí.
-Me estas espiando?
-No, también tengo que hacer pis - según el imito mi tono de voz.
Se tardo un rato en el baño, pero no tanto como yo. También lo escuche lavarse los dientes. Mientras el estaba allá adentro, me puse a pensar: donde había dejado el uniforme de la preparatoria? No podía regresar a mi casa a buscarlo; tenia que conseguir uno con urgencia, al igual que la blusita blanca, las calcetas, los zapatos escolares y el listón rojo.
-En que estas pensando? Tienes una expresión, entre que vas a hacer una travesura y la cara de anoche - musito mientras se subía de nuevo a la cama junto a mi.
No le conteste. Salte de la cama y corrí fuera de la habitación. Quería que me persiguiera. Me atrapo cuando regresamos de nuevo al dormitorio.
Me resistí y me opuse todo lo que su fuerza me permitía.
De nuevo sus manos rodearon mis débiles muñecas y de un solo golpe entro en mi. El había adivinado lo que quería de el.
La realidad era cien veces mejor que la fantasía. Sus besos eran mejor de lo que recordaba. Suena presuntuoso pero su miembro era algo grande; cada vez que me penetraba me dolía al principio, sin importar cuan excitada y húmeda estuviera. Después no podía dejar de gritar su nombre.
Ese domingo Alec preparo el desayuno. Mas bien comida, duramos todavía un buen rato en la habitación. Mientras yo me bañaba, hizo huevos revueltos, tocino, jugo de naranja y café.
Después de que el salio de bañarse me pregunto:
-Que quieres hacer hoy?
La pregunta me pareció un poco tonta, ya que a mi parecer debía saber que quería hacer exactamente...
SOY MALA AUTORA Y MI FIC ES MALO... PERO ES MIO Y LO AMO. Si gustan pasarse a criticarme a este foro (h)(t)(t)(p)(: )(/)(/)(m)(a)(l)(o)(s)(f)(i)(c)(s).(f)(o)(r)(o)(e)(s).(n)(e)(t)(/)(t)(1)(3)(4)(8 )(6)(-)(j)(u)(s)(q)(u)(-)(a)(-)(l)(a)(-)(f)(i)(n)(-)(p)(o)(r)(-)(v)(i)(c)(t)(o)(r)(i)(a)(-)(w)(i)(t)(t)(a)(k)(e)(r)(#)(1)(5)(6)(5)(1)(1) son mas que bienvenidas.
Saben que las amo Little Perverts.
Mother Pervert out!
