FAVORES

Quise disfrutar de mi ultimo día de castigo y planee quedarme en cama, la cual era bastante cómoda, lo único negativo que tenia, es que Alec no estaba en ella.
Me cobije de nuevo cuando vi que el reloj marcaba las ocho de la mañana. Me estaba quedando dormida de nuevo, cuando:
-Al parecer, este no es castigo - Jacob entro a la habitación y corrió las cortinas.
-Que haces aquí? Lárgate!
El se acerco a la cama y me descobijo.
-Iras conmigo - me tomo en brazos y se encamino al baño.
-Suéltame! No iré a ningún lado contigo! Estoy castigada -el no me bajo-. No! Ni siquiera lo pienses! - grite cuando descifre sus intenciones.
Me ignoro y me metió a la ducha, abrió las llaves del agua. Aun traía puesta la pijama.
El agua estaba helada!
-Te odio, te odio! - me levante como pude de la tina.
Mojada como estaba, brinque a su espalda y arruine su lindo traje beige. Me aferre a su cuello con mis brazos y enrosque mis piernas en su cintura.
-Suéltame, Renesmee! - grito Jacob, tratando de quitarme de encima.
-No!
Dimos tumbos por todo el baño, mientras trataba en vano que bajarme de su espalda.
-Suéltame, Renesmee. O no respondo!
-Que me vas a hacer? Golpearme de nuevo? Hazlo! - no le dije dos veces. Me estampo contra la pared de azulejos rosas.
De coraje y dolor jale su lustroso cabello negro.
-Aaah!
-Te duele, Jacob? -giro de nuevo, tratando de tirarme al piso-. Imagina como me siento yo!
Lo jale de nuevo del cabello.
-Aaah! - grito de nuevo, tratando de quitarme de encima.
Continuamos forcejeando y ninguno ganaba ni perdía.
-Eres una salvaje, Renesmee!
Me metió de nuevo a la ducha, pero para hacerlo, tuvo que entrar el. Asustada, me baje de su espalda y el volteo a verme. Me prepare para que me abofeteara, me ahorcara o cualquier cosa que me fuera a hacer.
Paso la mano derecha por su rostro, aclarando sus ojos. Le había entrado producto para el pelo.
-Estas bien? - pregunto bajo el agua.
Asentí, temerosa.
Creí ver en sus ojos y sus labios en atisbo de una sonrisa.
-Bien. Salvaje - susurro dando media vuelta, dejándome bajo el chorro de agua.
Jacob salio de la tina con habilidad y elegancia y se quito su traje beige y la camisa azul cielo, quedando en boxers blancos, cortos y pegaditos. Que hace este tipo desnudándose frente a mi? Oh! Tomo una toalla aun dándome la espalda y se marcho dejando su ropa mojada y arruinada sobre el lavamanos.
Atónita y atontada, me quite la pijama de seda -shortcito y blusa verde esmeralda- y la aventé al lavamanos donde se quedo su ropa.

Cuando salí de bañarme, me esperaba una sonriente Leah, como siempre. En la cama -ya hecha- estaba un lindo vestido rosa suave con flores de un rosa mas fuerte; era straple y con vuelo. Zapatos color nude y un collar de perlas.
Tenia ganas de decirle a Leah que yo me quería peinar y maquillar, pero la mujer hacia un excelente trabajo, haciéndome ver muy bonita. Le sacaba partido a lo poco que yo tenia.
Baje las escaleras una vez Leah me dio un bolso de mano Prada, color rosa claro.
Jacob me esperaba cerca del ascensor, con otro traje beige y camisa rosa claro.
-Tengo hambre, Renesmee. Ademas yo nunca llego tarde - murmuro enfadado pidiendo el elevador.
-Te hubieras ido sin mi -replique-. Ademas no tengo idea a donde vamos.
-A un Brunch de beneficencia.
-Genial - masculle cruzándome de brazos ya en el ascensor.
Al salir del edificio Masen, un lujoso auto negro nos esperaba, con la puerta trasera derecha abierta para mi.
Una vez que el auto arranco, se me vino una idea a la cabeza.
-Y Sam?
-Que? Lo extrañas? - una sonrisa burlona cruzo su rostro.
-No! Pero ustedes... No se. Supuse que vendría con nosotros - los días pasados los había visto juntos siempre.
-Es de madrugada para Sam. Casi acababa de llegar cuando fui a tu habitación.
-Ah... Tu no fuiste de fiesta con el?
-Ya soy muy viejo para eso, Renesmee.
Si querer, me solté riendo.
-No has de pasar de los... treinta y... tres - murmure el tres como si fuera una pregunta.
-Por eso! Ya estoy viejo.
-Maduro, que es diferente.
Jacob sonrió sumamente complacido por mis palabras.
Casi con violencia, voltee el rostro para no verlo. Me había sentido extrañamente cómoda con esa pequeña conversación... y a su lado.
No volvimos a mirarnos ni hablarnos el resto del camino, hasta que el rompió el silencio, casi llegando a nuestro destino.
-Escucha, eres una amiga muy cercana y vienes por unas semanas, te estas quedando en mi casa y eres de Boston...
-Soy de Boston y si me estoy quedando en tu casa.
-Cierto. No hables con nadie a menos de que te hablen. Se amable y educada y que ni se te ocurra intentar escapar.
Asentí de inmediato a sus instrucciones. Su mirada se había convertido de nuevo en heladas piedras de onix.
El chófer se detuvo frente a un lujoso hotel y uno de los empleados abrió mi puerta. Jacob se reunió a mi lado y me ofreció su brazo. Otro amable chico nos abrió la puerta del lugar y nos guiaron hasta el salón donde se llevaba a cabo el desayuno.
Fue de lo mas vergonzoso llegar al lugar y que todos los presentes voltearan a vernos.
-Por eso no me gusta llegar tarde -murmuro enfadado entre dientes, pero con una sonrisa-. No me gusta ser el centro de atención.
Saludo a unas personas y me presento con ellas. Algunas me miraban de arriba a abajo con actitud desdeñosa y otras con envidia. Definitivamente pensaban que yo era la competencia. Jacob era un pez gordo que medio Manhattan quería pescar.
Un amable mesero nos llevo un par de mimosas, mientras caminábamos por los alrededores saludando a gente que ni en mi vida había escuchado. Los cuales incluía: Senadores, Congresistas, Empresarios, Herederos, Esposas trofeo, el alcalde de Nueva York e incluso el mismísimo Gobernador del estado.
Los organizadores le dieron las gracias a Jacob por su generosa donación de tres millones de dolares! Wow.
-No diga nada, por favor -suplico Jacob-. En verdad, no fue nada.
-Como que no fue nada, señor Black...
-Usted dijo que era una donación anónima, así que le ruego que no diga una sola palabra - Jacob hablo con voz suave, pero sutilmente amenazante.
De verdad le daba vergüenza que las personas supieran que era tan generoso? Que extraño hombre!
Una vez que los insistentes directores de la asociación aceptaron su condición nos dirigimos al bufete a servirnos nuestro desayuno y nos sentamos en nuestra mesa correspondiente.
Black continuo siendo un encanto con todos incluso conmigo. Fue de lo mas perturbador.
-Oh, no. Por favor, no - murmuro Jacob con horror.
-Que pasa?
-Ahí viene Athenadora Caius y su hija Heidi -Jacob casi temblaba de miedo-. Me harías un favor, Renesmee?
-Yo? -asintió-. Yo por que?
-Te deberé un favor - replico.
Jacob Black debiendome un favor? Era una oferta difícil de rechazar.
Asentí con una sonrisa malévola.
Me tomo de la mano y entrelazo nuestros dedos. Se acerco a mi y murmuro en mi oído.
-Athenadora tiene casi diez años insistiendo en que me case con su hija, desde que la chica cumplió los dieciocho años. Tenemos unos negocios juntos, pero no quiero nada mas con esa familia. Por favor finge que somos algo.
Me beso en la mejilla y le sonrió a las demás personas que estaban en la gran mesa redonda de manteles blancos.
-Y que tiene de malo la chica? Es bonita - susurre cerca de el en actitud conspiradora.
-Sera bonita, pero solo tiene un par de neuronas. De que me sirve una mujer así?
Enarque una ceja.
-Bueno, solo me servirá para eso.
-Hola, Jacob! Buenos días, querido - saludo la tal Athenadora.
-Buenos días, señora Caius, Heidi - el aludido saludo con educación, asintiendo en su dirección.
-Tengo años diciéndote que me llames Athenadora - poso su mano sobre el hombro de Jacob.
Athenadora y Heidi eran altas, rubias y esbeltas. Ojos intensamente verdes. La madre era el típico estereotipo de millonaria con aires de superioridad, que uno ve en las películas. Con su cabello elegantemente recogido en la nuca, ropa cara y exclusiva, perlas, bolso Dior y mascada Hermes. Su hija Heidi era otro estereotipo de niña rica: estúpida y sobretodo fácil. Su cabello rubio caía en cascada por su espalda y sus prominentes senos, que casi se desbordaban del escote de su vestido azul de tirantes gruesos y embarrado a sus muslos; nada apropiado para un brunch de la alta sociedad.
-No las he presentado, que descortés de mi parte -mascullo Jacob-. Señora Caius, Samantha, ella es Renesmee. Nessie, ellas son Athenedora Caius y su hija Heidi.
Nessie? Que demonios?!
-Hola, mucho gusto -solté la mano izquierda de mi captor, para estrechar la de ellas. Claro que notaron aquel gesto-. Renesmee Cullen.
-Curioso acento. Eres de Nueva Jersey? - pregunto Athenadora con desdén, tratando de hacerme sentir inferior.
-De Boston, señora Caius.
-Sam dijo anoche que vendrías hoy, pero no dijo que vendrías acompañado - murmuro Heidi mirándome de arriba a abajo, con el mismo desdén de su madre.
-Renesmee llego el lunes y se esta quedando en mi casa - Jacob me tomo de nuevo de la mano.
-Y cuanto planeas quedarte, querida? - cuestiono Athadora.
-Jacob me tiene como rehen - eso era verdad. Pero las Caius lo tomaron como broma y no les gusto mucho que digamos. Ya que si Jacob me estaba hospedando en su casa, eso significaba que tal vez me estaba acostando con el.
Asco!
-Y de donde se conocen?
-Tenemos un amigo en común, Heidi. No es así, Nessie?
Asentí con una media sonrisa, al recordar a nuestro amigo en común. Trate de aclarar el nudo en mi garganta tomando agua.
-Iras a la fiesta de los Clearwater, la próxima semana? - murmuro Athenadora aun algo molesta por mi "broma".
-Quieres ir? - me pregunto Jacob.
-No tengo el placer de conocerlos, pero si tu vas yo voy - respondí, lo cual era cierto. Si a Jacob se le ocurría ir, yo tendría que ir también.
A las rubias no les agrado que Black pidiera mi opinión, o que siguiéramos tomados de la mano y se marcharon con la excusa de que irían a saludar al alcalde.
-Gracias, Renesmee. En verdad, gracias. Si no hubieras continuado con el juego, los tentáculos de Heidi ya me hubieran desvestido frente a todos.
-Acuéstate con ella, quitale las ganas. Tal vez con eso te deje en paz.
Jacob soltó una gran carcajada.
-Tengo que ir al tocador - murmure apenada.
-Es por ese pasillo y a la derecha - murmuro el levantándose de la mesa como gesto de caballerosidad.
-Gracias. Y recuerda que me debes un favor, querido - bese su mejilla y camine rumbo al baño.
En el lugar retoque mi maquillaje y cuando salí Heidi tenia a Jacob arrinconado en una pared del pasillo.
De verdad tenia tentáculos! Sus manos eran mas rápidas que las del pobre Jacob.
Casi sentí lastima por el. Casi.
-Heidi, por favor, contrólate -Jacob volteo desesperado en todas direcciones buscando ayuda y nuestras miradas se encontraron-. Nessie! Cielo, ahí estas! No es lo que parece, te lo juro.
Parecía payaso con toda la boca pintada de rojo.
-No te preocupes, vi todo -se acerco a mi cerrando los botones abiertos de su camisa, exponiendo su abdomen marcado y se refugio a mi espalda-. Es verdad lo que dicen por ahí... el dinero no te da la educación ni la clase. Ten un poco mas de respeto por ti misma, querida. No seas tan regalada.
Heidi me miro con los ojos muy abiertos.
Tome a Jacob de la mano y lo metí al vacío baño de mujeres, ganándonos una mirada graciosa y impactada por parte de las ancianitas que estaban en los lavabos. En silencio tome un poco de crema para las manos que había en el lugar y con eso despinte el labial rojo de sus labios y cuello.
-Listo - murmure conteniendo la risa.
-Gracias, Renesmee - murmuro con fervor.
-Ya me debes dos - replique tentando a la suerte.
Jacob suspiro derrotado y asintió.

Black me dejo sola en la mesa, mientras el hablaba no se que cosa con unas personas. Tome el collar que me regalo Alec entre mis dedos y juguetee con el, mientras fantaseaba que caminaba por un pequeño viñedo tomada de la mano de Alec.
Alec!
-Nos vamos - me dijo Jacob sacándome de mis fantasías y me levanto de la mesa, tomándome del brazo con suavidad.
Lo seguí hasta la salida del hotel, luchando por no llorar.
Alec, como estas? Donde estas?
-Quieres dar un paseo? - pregunto Jacob con amabilidad ofreciéndome su brazo izquierdo.
Lo tome con ciertas dudas y caminamos juntos por las calles de Manhattan. Nos dirigimos a Central Park y paseamos bajos los frondosos arboles.
Jacob le dio un billete de veinte dolares a cada indigente que veía. Sonreía ampliamente al ver a los niños corretear por el césped... Era un hombre totalmente distinto al que había arruinado mi lindo cuento de hadas una semana antes.
Una semana?!
Apenas había pasado una semana?! El horror me invadió por completo. Tenia que hacer algo para recuperar un poco la cordura, o al menos que me mantuviera en una sola pieza durante las próximas semanas.
-Recuerdas que me debes dos favores? - murmure temerosa.
-Supuse que tu me lo recordarías constantemente.
-Quiero llamarle a mi mama. Cuando estaba con... Alec -trague saliva para deshacer el nudo en mi garganta-, le llamaba todos los jueves. Este que paso no la llame. Tal vez esta preocupada.
-Cuando lleguemos a casa, podrás hacerlo.
-Prefiero llamarla de un teléfono publico. Así no sabrá donde estoy.
Jacob me miro con el ceño fruncido, luego asintió.
Caminamos un poco mas y le dio un billete a un guitarrista a cambio de unas monedas que tenia en su estuche aterciopelado. Me llevo hasta un teléfono publico, cerca de unas bancas.
-No! Espera! Que haces, niña? -alejo mis manos antes de que tomara el teléfono-. Tiene microbios, virus y bacterias... Es un teléfono en Nueva York y lo ibas a tomar así como así?
Me regaño meneando la cabeza con desaprobación.
Del bolsillo interior, saco un spray sanitizante y roció todo el teléfono, incluyendo el auricular.
Me mordí el labio fuertemente para no reírme.
-No esta muy limpio, pero ya es aceptable.
-Gracias.
De acuerdo, ese fue un lindo detalle. Un detalle medio rarito, pero lindo.
El teléfono dio tono e introduje las monedas, marque el numero de mi antiguo hogar. La casa de mi madre. Respondieron casi al instante.
-Hola?
-Mama!
-Renesmee! Como estas? Este jueves me quede esperando tu llamada. Estas bien?
Luche con todas mis fuerzas por no llorar.
-Si, mami. Estoy bien. Estoy en Nueva York.
-De verdad? Que bien! Pero que hacen Alec y tu ahí? Vacaciones?
-Trabajo, mami - mentí.
-Te sigue tratando bien?
-Mmm... si, claro. Lo conoces.
Limpie las silenciosas lagrimas y voltee a mi alrededor. Jacob estaba sentado en una banca a unos diez metros de mi.
-Tu como estas, mami?
-Bien, esteee... Tu... tu papa esta aquí.
-No quiero hablar con el, no quiero que me grite al teléfono...
-No me refería a eso, cielo.
-Entonces a que te...? Mama! Otra vez?! Para eso me hicieron pasar por su divorcio cuando tenia trece años, para que ustedes se estén juntando y separando cada dos años?! Ya maduren! O están divorciados o se casan de nuevo y se aguantan el uno al otro hasta que uno de los dos muera.
-No me regañes, Renesmee. El estuvo viniendo y llamando casi todos los días desde que te fuiste con Alec. Me sentía sola. Estoy sola, el también... una cosa llevo a la otra y...
-Si ya me se la historia mama - replique enfadada y divertida. Suspire-. Mami, debo irme. Te quiero.
-Cuídate, cielo. Salúdame a Alec. Te amo y te extraño.
-Si, mami. Te amo y también te extraño.
-Adiós.
Cuando mi madre corto la comunicación, murmure:
-Hola! Mama, sigues ahí?
Colgué el teléfono y lo descolgué de nuevo y marque otro numero.
-Hola? - contesto Sulpicia.
-Mama, soy yo otra vez, Renesmee.
-Cielo santo! Cariño, estas bien?
-Si, mama. Claro que me cuidare. Se que Nueva York es muy peligroso, pero hago lo posible por mantenerme a salvo.
-Estas en Nueva York con Jacob Black? - lo capto al vuelo.
-Si es un departamento muy bonito. Alec te envía saludos.
-Ayer vimos a Alec. Esta como loco. Aro lo esta ayudando.
-Y mi papa esta bien? - no preguntaba por el, sino por Alec.
-Tiene una costilla astillada y el corazón destrozado - respondió Sulpicia con voz entre cortada.
-Dile que lo amo - solloce en voz alta, sin poderlo evitar.
-Claro, cariño. No te preocupes, todo estará bien. Cuídate.
-Gracias, mami... Adiós.
Colgué el teléfono y rompí a llorar.
Me senté en la banca contigua tratando de respirar.
-Lo lamento - murmuro Jacob a mi lado asustándome.
Me tomo de las manos y me puso de su spray. Me reí. Me reí y llore al mismo tiempo.
El me ofreció un pañuelo para que limpiara mis lagrimas.
-Eres muy cercana a tu madre? - pregunto cuando ya me había calmado.
-Si. Esta enferma. Bueno... lo estaba.
-Y tu padre?
-El y mama se divorciaron hace unos años. Pero yo trabajaba en su librería.
-Ah. Y por que se divorciaron? - pregunto con interés.
-Se... se dejaron de amar, según ellos... ahora ya regresaron - me encogí de hombros.
-Eso siempre es lo mejor. La separación, es decir. Es mejor que vivir en la mentira, pretender que son una pareja feliz y tener amantes en cada esquina.
-Que? Eso... le ocurrió a tus padres? - cuestione dudativa.
-Mi madre en verdad lo amaba -susurro Jacob viendo a la nada-. Eso la devasto. Se refugio en el arte. El arte no te decepciona, decía ella. Solo sonreía de nuevo cuando compraba una nueva pintura o escultura. Aparte de que es una excelente inversión.
Lo mire ceñuda.
-Esto no es personal, Renesmee. Pero necesito esos cuadros para hacerla feliz -me miro con ojos penetrantes-. Como dije una vez: solo eres un daño colateral.
No supe si reírme o golpearlo.
Por eso estaba yo ahí?! Por eso me había alejado de Alec?! Para tener una gran y estúpida colección de arte y hacer feliz a su mama?
Pobre y estúpida señora millonaria, con sus estúpidos y superficiales problemas.
Consiga un psicólogo, tenga amantes jóvenes, apueste y pierda toda su fortuna en Montecarlo, en Marruecos o a donde sea que se vayan los ricos. Compre extravagancias, no arte. Por favor!
Arte?!
Pero, un momento... donde estaba la madre de Jacob? Donde estaba su padre?

-Donde están ellos? - pregunte cuando caminamos de regreso al edificio Masen.
-Mi padre murió hace casi diez años. Mama lo siguió amando a pesar de todo lo que le hizo y cuando el ya no estuvo, entro en depresión. Hace cinco años le dio una embolia y... no habla ni se mueve desde entonces. Yo se que ella esta ahí, sus ojos brillan cuando le consigo alguna pieza que realmente deseaba cuando ella estaba bien...
Suena triste y todo eso, pero como dije: estúpidos y superficiales problemas de pobres y estúpidos ricos.


El capitulo mas largo de la historia de la humanidad! Okno! jajajajaja


Gracias mis Little Perverts, por sus comentarios tan lindos. Siempre me hacen sonreír! Gracias por su apoyo!
Saben que las amo!

Kisses and Love
Vicky W.