MR. BLACK
En la noche, no hice mas que preguntarme donde estaba la madre de Jacob y Samuel Black. El hablo de ella como si la viera seguido, como si estuviera al pendiente de ella, todo el tiempo.
Tal vez mientras yo estaba encerrada en aquella habitación, el la visitaba.
Antes de las diez de la noche, alguien toco a mi puerta. Lo cual me pareció sumamente absurdo, ya que no era yo la que mantenía esa puerta cerrada.
-Adelante - lo dije a manera de pregunta.
Escuche como maniobraban con la llave y la puerta blanca se abrió.
-No te desperté? - pregunto Jacob asomando la cabeza.
-No.
-Mañana voy a ir a la oficina... así que tu también. Sam no estará aquí para vigilarte, el fue a buscar a... bueno eso a ti no te importa. Así que... nos iremos mañana después del desayuno.
Cerro la puerta sin decir una palabra de despedida o buenas noches y giro la llave para dejarme encerrada.
Me deje caer de nuevo en las almohadas. Genial, un día en la oficina con Jacob. Que iba a hacer yo ahí? Llevarle el café? Un momento... oficina? Que negocios tenia Jacob? Debían ser muy buenos para vivir en aquel hermoso Penthouse de tres pisos y decorarlo con pinturas y esculturas originales.
Lo deje correr y trate de dormir.
Por la mañana me despertó Leah y se le veía bastante emocionada. Me mostró una blusa blanca de un solo hombro hecha de seda, una falda negra entallada, sandalias blancas con correas. Como siempre todo de marca cara y tela fina y suave como la mantequilla.
Tuve que mirarme en el espejo con detenimiento. Algo había diferente en mi esa mañana, o tal vez era el maquillaje milagroso de Leah.
Mientras desayunábamos, Jacob leía el periódico. La sección de finanzas, para ser concisa. Yo no hable y el tampoco.
Una risa suave y alegre por parte de el, me hizo saltar del susto.
-Según la sección de Sociedad, Renesmee Cullen es la chica con mas suerte en todo Manhattan - doblo la sección y me la entrego.
-De que estas hablando?
-Espero que estés preparada para los paparazzi.
Le dirigí una mueca mientras desdoblaba el periódico.
Tuve que leer dos veces el párrafo, para poder entenderlo bien y darme cuenta que el no bromeaba respecto a los paparazzi.
El soltero mas codiciado de Manhattan, Jacob Black se ha dejado ver toda la semana del brazo de una adorable y desconocida joven. Según nuestras fuentes nuestro soltero favorito y la guapa castaña llevan las cosas muy en serio, pero sobre todo privadas. Nadie sabe quien es la chica, de donde viene o como se conocieron. La pareja ha sido muy discreta. Solo se sabe que la chica es huésped en el edificio Masen, en el penthouse que los Black poseen.
Esperamos con ansias la evolución de esta tan esperada historia de amor con el guapo poderoso ejecutivo de profundos y misteriosos ojos negros y la afortunada nueva chica en la ciudad.
Ya nos conocen, nunca desaprovechamos una historia como esta. Prometemos tenerlos informados sobre la nueva historia de amor en Manhattan, nos aseguraremos de conocer todos los detalles y compartirlos con ustedes.
Que rayos es esto?! Gossip Girl?
Con la boca abierta, mire con detenimiento mi sonriente rostro junto a Jacob en el almuerzo del día anterior. Estábamos sentados juntos en la mesa, con nuestras manos entrelazadas. Debieron haber tomado la fotografía, cuando me pidió que fingiéramos tener algo. Al parecer habíamos sido muy convincentes.
Subí de nuevo a la habitación, cepille mis dientes, retoque mi maquillaje y tome el bolso de mano que Leah había preparado para mi.
Al bajar las escaleras Jacob ya me esperaba con el ascensor abierto. Su brillante portafolio plateado me llamo la atención Se veía como todo un ejecutivo de una empresa multinacional. Tal vez lo era.
El lujoso auto negro -un BMW- serpenteo por el trafico matutino de Nueva York, hasta detenerse en un rascacielos de arquitectura moderna.
Bajamos del auto y Jacob se porto como todo un caballero, tal y como suele hacerlo estando en un lugar publico.
Con timidez pregunte:
-Este edificio es tuyo?
-Si, pero solo uso los diez últimos pisos - contesto como si me estuviera dando la hora.
Wow!
Volteo a verme y sonrió al ver mi cara desconcertada.
Una vez dentro, persona que nos encontrábamos, persona que nos saludaba y sonreía. En el ascensor fue lo mismo, durante los ochenta y siete pisos que recorrimos.
Nos fuimos quedando solos poco a poco, hasta llegar al ultimo piso. Las puertas se abrieron y los saludos comenzaron de nuevo, pero esta vez mas personalizados.
-Buenos días, señor Black.
-Buenos días, Henry.
-Buenos días, señor Black.
-Buenos días, Marie. Como sigue tu marido?
-Ya esta mejor, señor Black, gracias.
Se sabe los nombres de sus empleados y sus vidas? Eso es... muy desconcertante.
Lo seguí en silencio hasta su oficina donde nos recibió una amable secretaria.
-Buenos días, señor Black - se puso de pie inmediatamente.
-Buenos días, Kate. Ella es Renesmee, se quedara conmigo todo el día. Atiéndela como si fuera yo, mientras este en la junta.
-Hola - le sonreí a la bella Kate.
No pasaba de los treinta -supuse-, era rubia tenia unos impresionantes ojos verdes. En su escritorio -una mesa de vidrio- descansaba un porta retrato de su familia en navidad en el Rockefeller Center.
Pasamos a la oficina de Jacob mientras Kate nos ofrecía algo de beber. El lugar era enorme y muy iluminado; la pared frente a las puertas dobles estaba hecha en su totalidad de vidrio. En la pared izquierda había un gran televisor de pantalla plana, apagado, rodeado de televisiones mas pequeñas sintonizadas en canales de noticias y finanzas, frente a ellas había una pequeña sala. En la pared derecha había una pintura de un paisaje de bosque nevado, descansaba tras el imponente escritorio de Jacob.
Una vez que su secretaria se marcho, el me informo sobre sus actividades.
-En unos minutos -miro su Rolex-, me iré a una junta. No se cuanto tarde. Cuando salga iremos a comer, luego regresaremos y estarás aquí conmigo el resto de la tarde. Necesito revisar unos contratos de nuevo... -su voz se fue desvaneciendo-. De acuerdo?
Asentí. Que podía decirle? "Prefiero quedarme en la cómoda cama que estar aquí todo el día contigo" Yo creo que no.
-Puedes ver la televisión o... usar la computadora. La contraseña es Sarah -murmuro mientras ordenaba unos papeles en su maletín-. Como me veo?
Atónita, me quede sin palabras.
-No esta torcida la corbata? - murmuro acomodando su traje negro y su corbata de rayas negras y gris claro.
-No.
-Puedes pasar esto...? - me ofreció un rodillo quita-pelusa que saco de un cajón de su escritorio.
Conteniendo la risa, lo pase por sus hombros, su espalda ancha, sus brazos y las solapas de su saco.
-Listo!
-Gracias. Deséame suerte.
-Suerte!
Tomo su maletín y se marcho con elegancia.
Me dirigí a la ventana riéndome ligeramente y vi los coches -o lo que alcanzaba a ver- pasar por la gran avenida.
-Se le ofrece algo, señorita? - pregunto Kate desde la puerta, sobresaltándome.
-Si... Como utilizo esto? - le mostré el control de la televisión. Parecía algo sacado de una película de ciencia ficción.
-Es muy fácil - se acerco con una sonrisa.
Me dio instrucciones sencillas y fáciles de entender y -sobretodo- aplicar.
-Es muy importante la junta que tiene Jacob? - pregunte con timidez, antes de que se marchara.
-Es una reunión con el consejo de accionistas. Discutirán sobre la compra de una compañía de televisión por cable.
-Oh...
-Se le ofrece algo mas? - pregunto con amabilidad.
-No, gracias. Es todo.
A las dos de la tarde, Jacob regreso con aspecto fatigado, pero con una sonrisa. Me levante tan rápido del sofá, que me maree y caí de nuevo en el mueble.
-Estas bien? - se acerco casi corriendo.
-Si -me reí-. He estado acostada todas estas horas - murmure mientras me levantaba mas despacio.
-Tienes hambre?
-Si - sonreí a modo de disculpa.
-Vamos, entonces.
Me puse de nuevo las sandalias blancas de tacón y tome mi bolso.
En el restaurante, se repitió lo mismo de la vez anterior: todos saludaban a Jacob... y a mi me miraban con desdén de arriba a abajo.
Durante nuestra comida, Black me contó como le había ido en su reunión. Las negociaciones fueron difíciles, pero al final logro comprar esa compañía.
-Y para que quieres esa empresa?
-Para venderla - respondió con una sonrisa.
-La compraste... para... venderla? Por que?
-Por que quiero... Y puedo.
-Ah... - esa fue mi genial respuesta.
No se hagan ilusiones con el pequeño mareo de Renesmee, ok? A quien no le ha pasado eso? :D
