MIEDOSA Y DEPRIMIDA... GENIAL

-Despierta, Renesmee! Iremos a navegar! - canturreo Jacob muy cerca de mi rostro.
-Que? - murmure atontada levantando la cabeza de la almohada y vi como Jacob me puso sobre la cabeza un sombrero blanco, como de marinero.
Navegar? Que demonios van a ir a hacer en un barco, dos personas que se marean hasta en la carretera? Parpadee para acostumbrarme a la luz y vi como Jacob se alejaba. Cuando cerro la puerta de mi habitación me quite el sombrero y lo aventé. Me acurruque de nuevo en la cómoda y enorme cama.
-No quieres que te meta de nuevo en la ducha, verdad? - pregunto minutos mas tarde.
-Ve tu solo. Juro que no haré nada - me cobije hasta la cabeza.
-Renesmee no me hagas perder la paciencia - su tono era suave, conciliador y amenazador al mismo tiempo.
-Ya voy!

Cuando salí de la ducha, sobre mi cama había un vestido azul marino, de cuello halter en blanco, y un cinturón del mismo color. Al lado del vestido estaban unas sandalias azules con lunares blancos, suela y tacón de corcho, bolsa rojo con blanco, aretes azules, lentes de sol en forma de corazón y un brazalete que simulaba las cuerdas de las velas de un barco. Junto a mi atuendo del día, había una nota. Y para colmo de males: un traje de baño azul marino, con la parte superior sin tirantes; al menos el bikini no era una tanga. Era bastante decente.

Me tome la libertad de buscar entre el guardarropa, ya que es mi casa y yo pague por todo lo que tienes.
Pd: No es que te lo este cobrando...
Solo pontelo!

Puse los ojos en blanco y deje la nota a un lado.
Una hora mas tarde, iba en un convertible deportivo antiguo, manejado por Jacob. El sonreía ampliamente, mientras yo iba aterrada. La aguja del velocímetro no dejaba de avanzar hacia el extremo derecho.
Como todo hombre, amaba la velocidad.
Aparco en un lugar exclusivo para Jacob, en el muelle. Se bajo con elegancia y abrió mi puerta como todo un caballero. Nos dirigimos a las blancas y elegantes embarcaciones que flanqueaban todo el muelle por ambos lados, cada embarcación era mas grande que la anterior. Jacob no había soltado mi mano, desde que me ayudo a bajar de su auto.
Lo mire ceñuda a través de aquellas ridículas gafas, que Leah me había comprado en Nueva York y que Jacob eligió esa mañana. El vestía pantalones blancos y camisa tipo polo azul marino y oscuras gafas de sol.
-Buenos días, capitán! -Jacob grito alegre al llegar a un yate enorme, de reluciente pintura blanca con franjas azul marino y dorado suave.
-Buenos días, señor Black! - saludo un hombre rubio de unos cincuenta años, ataviado con el uniforme blanco que constataba su rango.
-Capitán, ella es Renesmee. Nessie, el es el capitán Mike Newton.
Nessie? De donde demonios saco ese sobrenombre? Que significa?
-Mucho gusto, capitán.
-El placer es mio, señorita. Bienvenida a bordo del Queen Sarah - me tendió la mano para ayudarme a subir a aquel hermoso yate.
Jamas había visto un yate así de cerca, y mucho menos tan elegante, grande y hermoso. Y lo mejor, es que antes de salir de casa Jacob me dio una de esas pastillitas que evitan el mareo.
Black me dio el recorrido oficial por toda la embarcación mientras el Titanic salia del muelle, hablándome de su construcción, los metros que media, la velocidad, los lugares que había visitado en el y no se que tanta cháchara que ni me interesaba. También me presento a mas personal a bordo.
Por favor, solo suelta mi mano, encierrame en uno de los camarotes de lujo y déjame en paz.

Una vez en alta mar, Jacob me obligo a ponerme el estúpido sombrerito blanco de marinero, que me había puesto al despertar.

-Siéntate aquí - ordeno cuando salimos a tomar el sol en la cubierta superior.
Como ya estaba acostumbrada, obedecí y me senté a su lado en otro de los camastros.
-Quieres broncearte o protegerte del sol? - me mostró dos botellas de Hawaiian Tropic.
Pues ya que estaba ahí, iba a aprovechar una buena bronceada gratis.
-Broncearme - respondí alargando el brazo para tomar el bronceador.
-No seas tonta - se levanto y se poso a mi espalda, desato con destreza los tirantes blancos del vestido azul marino e hizo mi cabello hacia mi pecho.
-Jacob, que estas...?
-Ssh... Desvistete.
-Que?! - voltee a verlo asustada.
-Solo es bronceador y tu me pondrás a mi bloqueador.
-Que? - Voltee a verlo aun mas asustada
Ahora estaba asustada por que yo le iba a poner las manos encima a Jacob. Me daba aun mas miedo tocarlo, que me tocara.
-Acuéstate - señalo mi acolchado y mullido asiento una vez que me quite el vestido y los zapatos.
Torpemente lo obedecí y me acosté boca abajo. Respire profundo para no ponerme a llorar.
Escuche como vació un poco de la crema en su mano y comenzó a esparcirla por mi espalda, mis hombros, mis brazos, mi cintura. Inconscientemente cerré los ojos y deje que las manos de Jacob Black continuaran tocando mi cuerpo de esa manera. Mientras me ponía el bronceador me daba un masaje muy relajante, tenia los nervios de la espalda totalmente agarrotados. No sabia que estaba así de estresada. Poco a poco me deshizo los nudos de los de la espalda.
En el trance que Jacob me había inducido con sus malditas, estúpidas y mágicas manos, ni me di cuenta a que hora me dormí.

-Que demonios?! - murmure mirando a mi alrededor. Estaba en la lujosa cabina principal, todo estaba decorado con azul marino, crema y dorado.
-Hola, Bella Durmiente -saludo Jacob acostado junto a mi, apoyado en su codo derecho, para observarme mejor-. Decidí meterte al camarote, ya que te quedaste dormida de inmediato, si no te metía después quedarías de mi color -se burlo-. Mañana iremos a la fiesta de los Clearwater. En cinco minutos llegaremos al muelle, podemos ir de compras y después a comer. Te parece bien?
-Supongo que no tengo opción - murmure después que me aclare la garganta.
-Supones bien - una deslumbrante sonrisa se poso en sus labios, haciendo lucir sus blancos y perfectos dientes.
Definitivamente yo tenia miedo... Miedo de ver tan atractivo a Jacob Black.

Cuando bajamos del Queen Sarah, nos dirigimos de nuevo al auto. Jacob condujo por las calles, hasta que encontró una tienda de ropa en especifico. Ya habíamos pasado por varias muy bonitas, con escaparates preciosos. Pero ninguno le convencía.
Justo cuando Jacob se decidió por una tienda, su celular sonó.
-Te dije que hoy no quería llamadas, Kate -le respondió de mala gana a su linda asistente-. Es en serio? Mmm... -gruño enojado-. Esta bien. No, esta bien... Déjalo. De acuerdo. Si, esta bien, envíalo entonces.
Jacob corto la llamada, con el ceño fruncido.
-Te molestaría que dejemos nuestra excursión de compras para después? - cuestiono apenado.
-No, para nada. Esta todo bien? - tuve que preguntar al ver su expresión melancólica.
-Si, solo son unos papeles que tengo que firmar y unas llamadas que hacer. De verdad no te importa? - pregunto de nuevo sorteando el trafico de la zona.
-No te preocupes. Ya veré en que me entretengo hoy - me encogí de hombros.
-Puedes ir de compras, que te lleve el Seth.
-Prefiero ir a la playa... si te parece bien.
-De acuerdo.

Una vez en la Mansión Black -como se leía en una elegante y placa junto a la puerta de hierro forjado de la entrada, Jacob se encamino hacia su despacho. En cambio yo me dedique a recorrer la casa, sin verla realmente. Después de mi recorrido, salí a la playa por las puertas corredizas de cristal, camine descalza por la arena pensando sobre ese día.
Cada vez me sentía mas cómoda en compañía de Jacob Black, eso no me gustaba. No me gustaba para nada. Pero me hubiera gustado ir de compras con el, ir a comer. No me gustaba estar triste por que nuestros planes se hubieran cancelado. Debería de estar igual de enfadada, triste, deprimida, encolerizada, que hace dos semanas...
Dos semanas!
A penas dos semanas habían pasado desde que no estaba con Alec.
Alec... Donde estarás Estarás bien? Seguirás buscando aquellas estupideces que Jacob te pidió Las conseguirás Y de ser así .. Seguirás a mi lado? Nuestros planes de ir a California seguirán en pie? Pensaras en mi? Me odiaras si te digo que... Jacob... me agrada?
Me senté en la arena abrazando mis piernas ligeramente bronceadas. Imagine que estaba a su lado, en otra playa. Imagine que el viento despeinaba su cabello rubio, sus ojos se verían aun mas azules, combinados con el azul del inmenso mar y cielo brillante.
Deje que mi imaginación viajara a tal grado, que solo me hice daño. Imagine que estaba entre sus brazos, imagine toda una vida con el, como solía hacerlo de adolescente...
Que pasaría si Alec no cumplía con el trato?
Que pasaría al final de esas seis semanas, si Alec no le traía las pinturas a Jacob?
Black me mataría, como se lo había dicho a Alec?
Por eso Jacob era amable conmigo? Quería que tuviera unas buenas ultimas semanas de vida? Por eso me trataba como si fuera una intima amiga y me llevaba a pasear en yate, planeaba llevarme de compras, a fiestas y desayunos, para que disfrutara mis últimos días?
Que haría Alec si no cumplía con el trato? Vengaría mi muerte? Se desentendería? Seguiría con su vida o Jacob también acabaría con el?
Entre de nuevo a la casa y los sirvientes me preguntaron si estaba bien.
Claro que no lo estaba!
-Desea algo de comer, señorita Renesmee? - pregunto la joven sirvienta que Jacob había dicho que debía estar a mi entera disposición, el día de ayer cuando llegamos.
-No. Gracias, Irina.
Me encerré en la habitación y tome un largo baño en la enorme tina. Cuando salí, me puse la pijama y me acosté a dormir. A penas eran las cinco de la tarde.