IR DE COMPRAS NO ES TAN DIVERTIDO

A la mañana siguiente me desperté con mucha hambre. El día anterior solo había comido un poco de pan tostado con mermelada, por que iriamos a navegar y se suponía que comeríamos después de las compras para la fiesta de los Clearwater. Pero ni fuimos a comer ni de compras. Ademas ayer no estaba de ánimos para comer, había pasado el día llorando por Alec.
Alec!
Me puse un shortcito blanco con una blusa de rayas azul marino y blancas, unas sandalias altas azules con tacón de corcho, arracadas y un brazalete dorado con dijes.
Antes de salir de la habitación, Irina toco a mi puerta.
-Buenos días, señorita Renesmee. El señor Black la espera en la terraza para tomar el desayuno.
-Gracias.
Cerré de nuevo la puerta y tome mis lentes de sol. No quería que Jacob viera las ojeras con las que había amanecido por tanto llorar.
Me encamine donde Black me esperaba, estaba leyendo el periódico dándome la espalda, sentado en una mesa redonda con sombrilla.
-Hola, Ness. Como amaneciste? - pregunto amablemente aun viendo el periódico, cuando me senté frente a el en el jardín.
Otra vez con su Ness. Que es eso?!
-Bien, gracias - no soné muy convincente.
-Siento mucho lo de ayer -murmuro doblando el periódico y los sirvientes se acercaron a servirnos la comida-. Juro que te lo compensare el día de hoy.
-No es necesario.
-Insisto, es lo menos que puedo hacer, después de como te deje plantada ayer - una gran sonrisa cruzo por su rostro antes de beber jugo de naranja.
Reí en silencio al ver su atuendo: pantalón blanco, camisa tipo polo de rayitas azul marino con blanco. Parecíamos dos camareros en un gran crucero.

Después del desayuno, decidí cambiarme de ropa, se veía extraño andar caminando por las calles de los Hamptons, uniformados. Encontré una linda falda turquesa, que debía combinar con una blusa beige según las instrucciones de Leah. Busque las sandalias tipo gladiador sin tacón, el gran collar de dorado, así como el brazalete de oro y también me cambie de lentes de sol.
Irina me informo que Jacob me esperaba en el garaje, cuando baje las escaleras de la mansión.
-Gracias, Irina.
Corrí hacia dicho lugar, cruzando sobre mi pecho la bolsa negra Chanel.
-Lo siento, se me entretuve demasiado - me disculpe cuando vi a Jacob recargado sobre su auto deportivo.
Luego me detuve en seco al reparar en el lugar. Parecía estacionamiento! Había muchos... demasiados autos. Había deportivos nuevos, así como clásicos. Motocicletas Harley Davidson hasta Ducatti. Incluso había una limusina negra!
-No te preocupes, valió la pena la espera - me sonrió un instante. Abrió la puerta para que me subiera a su auto.
Una vez fuera de la casa, me atreví a preguntarle.
-Que auto es este? Nunca había visto uno... así.
-Es un Jaguar de 1961 - respondió como si nada.
De 1961! Wow!

-Jacob, podrías decidirte ya! Este es el décimo vestido que me mido en esta tienda y que no te gusta! Dile a la chica que vestido quieres para mi... Describelo. Ya la noto muy fastidiada - susurre la ultima frase.
Estábamos en la quinta boutique que habíamos visitado y en todas ella habíamos hecho un desastre. Vestidos de todos los colores de todos los largos, de todas las texturas, me había probado y Jacob Black no había estado contento con ninguno.
-Para eso esta aquí, para hacer lo que yo diga. Vete al probador, buscare por ahí - me dio un ligero empujoncito y casi me caigo con aquel largo vestido rojo y los tacones.
Mientras me quitaba aquel vestido rojo, que era uno de los mas bonitos que había visto en mi vida, Jacob toco a la puerta.
-Ya nos vamos? - pregunte esperanzada.
-No. Ya lo encontré. Ábreme.
-No. Estoy desnuda.
-No tienes nada que no haya visto antes o ayer en el yate.
Me cubrí con el vestido y entreabrí la puerta. Ante mis ojos apareció un vestido verde aqua. Era hermoso, suave como la mantequilla. Era de la seda mas fina que había tocado en mi vida. Era algo escotado y muy ceñido al cuerpo, a partir de los muslos caía como cascada hasta el piso.
Jacob me paso unas altas zapatillas color perla de Jimmy Choo, por debajo de la puerta.
-La chica dijo que estos son perfectos para el vestido. Pontelos, son de tu numero.
-Si, ya vi - fue en lo primero que me fije.
-Sal para que pueda verte - toco suavemente a la puerta minutos después.
Trate inútilmente de cubrir un poco mas mis senos y salí para que Jacob me viera.
Cuando volteo a verme, me traspaso con la mirada. Ni siquiera cuando lo conocí, el día en que me alejo de Alec me había mirado con tanta... hostilidad, frialdad, ira.
-Tampoco te gusta, verdad?
-Cámbiate, tengo hambre - murmuro con tono monótono y se dirigió fuera del área de los vestidores.
Entre de nuevo al pequeño cuarto iluminado y cubierto de espejos. Me puse la falda turquesa y la blusa beige. En cuanto salí, la empleada que nos había atendido -durante casi dos horas- entro por el ultimo vestido que me había puesto.
Jacob me esperaba con impaciencia cerca de la puerta.
-Que se te antojaría comer? - pregunto con amabilidad abriendo la puerta del copiloto, para que pudiera entrar.
Voltee a verlo asustada. Que no estaba enfadado?
-No lo se.
-Te gusta el sushi?
-Solo los rollitos de alga, arroz y aguacate... o surimi.
-El pescado crudo no? - cuestiono entrando en el trafico de la zona.
-Lo prefiero al vapor... con verduras... mantequilla - se me hizo agua la boca. No pensé que tuviera tanta hambre.
Jacob sonrió y murmuro:
-Conozco un buen lugar donde lo preparan muy bien. Te parece?
Me encogí de hombros.
El lugar era pequeño, acogedor y muy iluminado. Toda una pared era de vidrio y nos daba una hermosa vista del mar.
Como siempre, los empleados trataron a Jacob como si fuera su dios y por ende... a mi también.