ESPECTRO
Al llegar a mi habitación, sobre la cama me esperaba una gran caja blanca junto a unas mas pequeñas. No habíamos comprado nada, a Jacob nada le pareció ningún vestido. Me acerque casi con miedo y levante la tapa de la caja. Ahogue un grito al ver dentro el vestido aqua, que me probé al ultimo.
Por que lo compro Jacob, si fue el que mas odio? Definitivamente me iba a tomar toda una vida conocerlo realmente.
Busque en las otras cajas y me encontré con una bolsa de mano plateada, en otra unos aretes y un anillo con la piedra de color similar al vestido, así como un brazalete y los zapatos que me medí en la tienda.
A las seis de la tarde me metí a bañar y al salir pegue un grito, cuando vi a dos hombres vestidos de negro en mi habitación. Uno era tan alto como Jacob, con cuerpo de Terminator, de cabello rizado color negro, ojos azules e infantiles hoyuelos en las mejillas. El otro era un rubio mas bajo su compañero de actitud serena y calmada -a diferencia del otro que sonreía ampliamente divertido por mi grito- y de cuerpo trabajado pero mas esbelto.
-Señorita Cullen, siento haberla asustado. El señor Black nos dio instrucciones de subir. Yo soy Emmett, su estilista y el es Jasper hará su maquillaje - hablo Mr. Hoyuelos encantadores.
Jasper asintió respetuosamente y me sonrió con amabilidad y respeto. Conocía ya esa sonrisa, la sonrisa de: besare el piso por el que camina si el señor Black lo pide.
-Ah... lo siento... Siento haber gritado. Jacob, es decir el señor Black no me dijo nada...
-Por que no toma asiento y comenzamos? - Emmett señalo el peinador el cual ya estaba acondicionado como si fuera el de un salón de belleza.
Por lo general este tipo de personas son... amaneradas. Pero Emmett y Jasper se veían como todos unos casanovas. Eran encantadores, risueños alargadores y muy seguros de su sexualidad. Ambos eran heterosexuales y poseían una cadena de salones de belleza en toda la costa Este con base en Nueva York. Quien lo diría?
Si Leah hacia milagros con mi rostro, lo que hizo Jasper fue increíble y el peinado que hizo Emmett... Wow. Era una trenza francesa que inicio cerca de mi sien izquierda, que se iba torciendo hasta quedar debajo de mi oreja derecha. No era un peinado tieso, era suave y fluido, nada estático ni estirado.
Mis ojos los maquillaron estilo ahumado, haciéndome lucir muy sofisticada. Mis labios los pintaron de un rosa suave indeleble.
A las ocho cincuenta baje las escaleras de mármol de la mansión Black... con mucho cuidado de no caerme con el largo del vestido. Jacob me esperaba a unos pasos de la escalera, con un elegante esmoquin de saco blanco y pantalón negro. No sonreía, pero sus ojos de onix se habían derretido por completo. Su mirada me hizo sonrojar.
-Gracias... por el vestido - murmure sin mirarlo a los ojos.
-De nada.
-Pensé que... no te había gustado.
-Por que lo dices? - pregunto ofreciéndome su brazo con caballerosidad.
-Por tu mirada en la tienda. Te fuiste sin decir nada, solo que tenias hambre - me reí un tanto nerviosa.
-Pues es que si tenia hambre.
Puse los ojos en blanco por el tono tan infantil que le imprimió a su respuesta.
La limusina negra que vi por la tarde en el garaje, nos esperaba frente a la puerta. El chófer Seth, abrió la puerta trasera y Jacob me ayudo a subir cuidando de no pisar mi vestido.
El auto arranco y salimos de la propiedad. Jacob y yo no hablamos durante el trayecto a la mansión de los Clearwater. Yo no sabia ni quienes eran o que es lo que hacían, solo sabia que desde que estaba con los Black varias personas los habían mencionado.
No duramos mucho en el auto, menos de diez minutos.
Si pensaba que la casa de Jacob era muy grande y hermosa, estaba equivocada. La mansión de los Clearwater era casi del tamaño de un estadio de fútbol. El jardín delantero por donde desfilaban los autos como el de nosotros, era del tamaño de la casa de Black, con eso digo todo. El jardín parecía un zoológico con todas aquellas figuras hechas de arbustos. El camino hacia la puertas dobles de la entrada por donde pasaban los autos estaba decorado con farolitos rosa suave.
-Wow - murmure muy bajito, mientras la limusina avanzaba hacia la entrada lentamente tras un coche negro Rolls Royce.
-Te gusta?
-Es algo exagerada... Pero muy hermosa... Es algo que uno espera que pertenezca la realeza, como una casa de verano de la Reina o algo así.
Jacob se rió de mi comentario.
-Renesmee, es probable que las Caius vengan, así que te pido que...
-Te tome de la mano o del brazo cuando ellas se acerquen - aventure.
-No sabes cuanto te lo agradecería.
-No hay problema, pero yo digo que al menos salgas con Heidi. Es bonita, tiene un cuerpo envidiable. Unas chicas que parece que quieren conocerte - puse mis manos a unos quince centímetros de mis senos, simulando a las nenas de la rubia.
-Me da miedo de morirme ahí... ahogado - Jacob dijo un chiste?
-Si claro, no hay nada mas aterrador para un hombre que una chica con senos grandes.
Nuestro auto llego a la entrada de la mansión y el vallet parking abrió mi puerta tendiéndome la mano.
-Gracias - le sonreí.
Cuando me soltó el chico, Jacob me tendió su brazo para escoltarme dentro de la fiesta. Subimos las escaleras de cantera rosa de la mansión de los Clearwater junto a otras parejas que nos miraban con insistencia y Jacob le dio la invitación al hombre de esmoquin negro de la entrada.
-Por que nos miran con tanta insistencia? - susurre un poco incomoda. Tal vez traía un vestido que no era adecuado para la ocasión.
-A mi no, es a ti.
-Por que?
-Que no te viste en un espejo? Estas muy hermosa esta noche, Renesmee - beso mi mejilla.
Jacob beso mi mejilla?! No. Aléjate!
-Si, claro - replique con sarcasmo.
Yo hermosa? Mas bien me veía extravagante... e incluso ridícula. Y por que rayos me beso?!
La propiedad de los Clearwater era de altos techos y paredes blancas, con molduras doradas. Candelabros de cristal pendían de nuestras cabezas y los muros estaban decorados con piezas de arte parecidas a las que tienen los Black en el penthouse y en la casa de los Hamptons. Una imponente escalera de caracol se encontraba al final de la estancia principal con grandes vitrales en forma de rombo en la pared. Las estancias estaban atestadas de personas muy bien vestidas. Todas las mujeres vestían de largo y los hombres con esmoquin como el de Jacob: saco blanco, pantalón y corbatín negro.
En la fiesta ocurrió lo que ya me esperaba, presentaciones sin fin con personas que yo no conocía, miradas llenas de envidia y altaneras, otras miradas un tanto lascivas dirigidas a mi senos sobre expuestos; no eran la gran cosa, pero todo el mundo los veía... incluyendo Jacob. También vimos a muchas personas de las cuales ya me había presentado en Nueva York.
Los Clearwater eran dos adorables abuelitos, con un sentido del humor increíble. La señora Sue era muy divertida, cuando nos acercamos a saludar, la escuche decir:
-Estos millonarios, no trajeron ni un regalo... Pero si vinieron a comerse mi comida y beberse mi champan - todos a su alrededor, soltaron a reír.
-Mi querida Sue, yo si te envié un regalo - murmuro Jacob interrumpiendo las risas.
-Mi niño hermoso! -Sue se levanto de su asiento que parecía trono y se acerco a mi acompañante-. Eres un niño malo, ni por la amistad que tuve con tu madre me visitas mas seguido.
Ambos se dieron sendos besos en las mejillas.
-Harry - Jacob abrazo con fuerza al esposo de Sue.
Platicaron unos instantes en susurros y Jacob me miro.
-Sue, te presento a Renesmee Cullen - me tomo de la mano para que me acercara a su amiga.
-Renesmee -la abuelita me tomo de la mano-. Trata bien a mi niño, o esta anciana te pateara el trasero... Soy cinta negra.
Abrí la boca pero no supe que decir, así que la cerré y solo sonreí. Se veía que la señora hablaba en serio.
Jacob continuo hablando en susurros con los lindos abuelitos y ambos sonreían en mi dirección. Muy discretamente me fui alejando para darles un poco de privacidad.
Tome unos cuantos canapés de las charolas que traían los meseros, unos sabían asqueroso y otros estaban deliciosos, como los camarones. Me estaba terminando mi segunda copa de champan... cuando lo vi.
Sus ojos azules eran inconfundibles, reconocería esos ojos en mi lecho de muerte. Nuestras miradas solo se cruzaron un segundo y su rostro desapareció entre la multitud.
-Alec - susurre dejando la copa de cristal sobre una mesa y corrí tras el.
Había mucha gente, quería correr empujándolos pero haría toda una escena. Camine apresurada entre los invitados, levantando el dobladillo de mi vestido para no caerme, mientras mis labios murmuraban su nombre sin parar y con el corazón a toda marcha.
Era el, yo lo había visto! Había venido a buscarme? Pero de ser así por que no se acerco a mi? Ahí esta! Lo vi de nuevo, doblo la esquina hacia no se donde... Tal vez quería guiarme a un lugar apartado ya que estaba ya en un corredor solitario, pero solo estaba yo en el...
-Renesmee? -Jacob me llamo a mi espalda-. A donde vas?
-Yo... yo lo vi... Yo lo vi, era el...
-Ness, estas bien? A quien viste? Estas pálida - preocupado, poso sus manos calidas y grandes en mis mejillas.
-Yo...
-Ven, hay algo que quiero que veas - me tomo de la mano y me guió en dirección contraria.
-No, pero yo... - voltee de nuevo hacia donde lo había visto a el.
Jacob abrió una de las puertas blancas del largo corredor del mismo color y bajamos unas escaleras.
-A donde me llevas?
-A el museo de los Clearwater.
-No quiero ir... yo quiero...
-Vamos, no seas así... No quieres ver Starry Night... original?
-Mentiroso, ellos no la tienen.
-Ven, veras que no miento.
-Los Clearwater no pueden tener esa obra! Se ha exhibido en el Museo de Arte Moderno desde 1941- exclame bajando los escalones apresurada, quería ver esa obra. No se por que era mi favorita, desde que la vi cuando tenia seis años.
Una vez en el lugar, Jacob comenzó a explicarme con detalle cada pintura que vimos, explico las técnicas, los años, la vida de los artistas, tal y como lo había hecho en el Met... En ese momento me di cuenta de que Alec jamas hablo de eso conmigo, nunca me explico una obra, solo alardeaba que a el le era muy fácil copiar el trabajo de otros.
Alec. Se que eras tu a quien vi.
Mientras veía en silencio la obra original de Van Gogh, escuchamos como se abrió la puerta por la que habíamos entrado.
-Ven, besame - murmuro Jacob de inmediato.
-Qu... - ni tiempo me dio de protestar, estampo sus labios en los míos y sus manos se aferraron a mi cintura.
No profundizamos el beso, solo era un beso largo -muy muy largo- en los labios.
Escuchamos pasos acercándose a nosotros.
-Oh, lo siento señor Black - murmuro un guardia de seguridad, realmente apenado por haber interrumpido nuestro "encuentro privado".
-No, soy yo quien lo siente - hablo Jacob con amabilidad, mientras yo limpie mis labios y sentí como mis mejillas enrojecían.
Que le ocurría a este tipo?!
Black me tomo de la mano y me guió fuera de la galería subterránea de los Clearwater, mientras yo echaba chispas. Quien demonios se creía?!
Una vez afuera, me dedique a buscar con la mirada a Alec. Yo se que era el. Trate de separarme de Jacob pero el me lo impidió, me tuvo muy cerca de el con su mano aferrada a mi cintura.
A la media noche, me invito a ver los fuegos artificiales que se lanzarían en honor al aniversario de bodas de los Clearwater. Salimos al jardín junto con los demás invitados, pronto el espectáculo comenzó y me maraville con aquel cielo nocturno totalmente iluminado. Aproveche la distracción de los invitados y de mi acompañante y busque de nuevo a Alec; poco a poco me aleje de Jacob y busque entre la multitud. Dirigí la mirada hacia el interior de la casa y en cuanto lo hice una figura se alejo de la puerta a toda velocidad.
Era Alec!
Entre corriendo a la casa, pero no había nadie mas que los meseros y demás sirvientes que estaban recogiendo un poco para el baile.
-Ha visto a un hombre de cabello rubio y ojos azules que se...
-Si se fue rumbo a la playa - me respondió el mesero a quien me acerque.
-Gracias!
Corrí de nuevo subiendo mi vestido con cuidado para no caerme de bruces durante mi cacería. Salí hacia la playa, pero esta estaba desierta. No había nadie. Me quite los zapatos y corrí con ellos en la mano hacia el mar, a punto de llorar.
-Renesmee! -grito Jacob a mi espalda-. Renesmee a donde vas?
-Era el! Lo viste? Era el...
Jacob me tomo de los hombros y me miro confundido.
-Quien era quien? Nessie, que te ocurre?
-Yo... Yo lo vi... - sus ojos me miraban preocupada, como si yo hubiera perdido la razón.
Pero, pronto desvió la mirada a algo o alguien detrás de mi.
-Ay no. No, no. Heidi viene para acá.
Confundida, perdida y desolada como estaba por no haber encontrado a Alec -o mas bien, haberme hecho ilusiones de que el hombre que vi era Alec-, no me di cuenta a que hora Jacob me beso. Y mucho menos a que hora le correspondí!
Mis labios estaban fundidos con los suyos y mi lengua danzaba contra la suya de manera sensual. Sus labios eran suaves, cálidos dulces. Su lengua acariciaba la mía con una familiaridad desconcertante y muy placentera. Deje que sus brazos se enroscaran torno a mi cuerpo como si fueran una fuerte y deseable enredadera.
-Ya veo por que se escabulleron de la fiesta, tortolitos - la irritante voz de Heidi Caius nos interrumpió a tiempo. Estaba a punto de enredar mis dedos en el negro cabello de Jacob y pegarme a su cuerpo para sentirlo aun mas cerca de mi. Para sentirlo completamente contra mi.
Me separe de el, aun mas aturdida y confundida pero de alguna forma lista para interpretar mi papel frente a ella... solo para encontrarme con los ojos azules de Alec.
