QUE PASE LO QUE TENGA QUE PASAR... YA NADA ME IMPORTA

No iba a creer en las palabras de Jacob Black! No las iba a creer!
Pero no me dejaron dormir. Era verdad que Alec era muy bueno robando piezas de arte, de eso vivía! Y si era tan bueno como había dicho cientos de veces... yo ya debería de estar en sus brazos y no en The Hamptons.
Los tentáculos de Heidi a estas horas ya deberían de estar sobre Alec... Sus besos serian para ella, sus caricias serian para ella, sus palabras de amor serian para ella... El estaba con Heidi y no conmigo.
El estaba con ella... Se conocen de años, Heidi lo dijo.
Alec que estabas haciendo con ella?!

Esa noche no dormí. Solo llore y pensé... pero no razone. Mi mente no estaba para eso. Solo podía... quedarme despierta.
Cuando el sol por fin salio, me levante de la cama con movimientos forzados, casi roboticos. Tome una larga ducha, arregle mi cabello y cubrí mis ojeras. Tenia que portarme bien con Jacob, había decidido olvidarme de Alec y de la apasionada mirada de Jacob cuando trataba de hacerme entrar en razón respecto a Alec, así como el intenso beso que compartimos. Aun recordaba a la perfección como los labios de Jacob se amoldaban a los míos, pero también recordaba la indiferencia de Alec... o mas bien de Matthew.
Al diablo con los dos! Nunca había dependido de nadie en mi vida, no iba a esperar que mi Príncipe Azul me salvara del dragón, que custodiaba en mi torre. No iba a depender de Alec, no iba a depender de Jacob y sus gestos de amabilidad que venían cuando se le daba la gana. Solo me iba a dedicar a vivir mis ultimas cuatro semanas de vida. Trataría de que Jacob me dejara hablar mas seguido con mi madre, no lo haría enojar por ninguna circunstancia, dejaría mis emociones e ilusiones en la basura y esperaría la muerte.
Era el único camino que veía por ahora.
Había dicho que no creería en las palabras de Jacob, pero tenia razón, Alec no me había llamado, no se había preocupado si quiera por dejarme un mensaje. El era listo, de alguna u otra forma sabría como hacerme llegar un mensaje... Yo me arriesgue al llamarle a Sulpicia y el no había hecho nada.

Jacob me había dicho que por la mañana iríamos a desayunar a la casa de los Clearwater. La celebración de sus cuarenta años de casados continuaba con un brunch con sus amigos mas cercanos, entre ellos Jacob, que era como un hijo para Sue y Harry.
Busque en el armario el vestido blanco que Leah me había empacado. Era de un solo hombro con un cinturón plateado, me llegaba un poco mas arriba de las rodillas y saque las sandalias blancas Bottega Benetta. Rebusque entre las joyas que me empacaron y encontré unos pendientes de perlas, así como un brazalete. Por ultimo guarde mi identificación, un espejo pequeño y mi labial en una bolsita blanca, para complementar el atuendo.
Me veía como toda una sociallite de Manhattan, lista para disfrutar un día con sus amigos en un brunch. Pero mis ojos estaban opacos, como aquel primer día en la casa de Jacob Black.
Pero nada importaba ya.
Retoque mis labios una vez mas y salí de la habitación, baje las escaleras de mármol y me dirigí al garaje. Seth, el chófer, me miro extrañado, tal vez no tendría ordenes de llevar a nadie a ningún lado.
-Me puede llevar a casa de los Clearwater, o puedo tomar un auto? - le pregunte con voz amable, el no tenia culpa de mis problemas.
-Ah... Yo... Yo puedo llevarla - sus mejillas morenas se extendieron tímidamente.
-Gracias.
Me dirigí a la camioneta en la que habíamos llegado a la casa de Jacob y el me abrió la puerta trasera. Seth se disponía a entrar al auto, cuando Jacob llego corriendo al garaje.
-A donde crees que vas?! - grito abriendo mi puerta.
-A casa de los Clearwater, por que? - me puse el cinturón de seguridad.
Sus ojos se abrieron de par en par y me miro como si estuviera loca.
-Que tu vas a donde?
-Ayer me dijiste que teníamos que ir - respondí con voz monótona.
-Pero... tu... ayer... Alec... Que?
-Si tu no vas, yo voy. Sue es un encanto - mi voz vacía, sonaba como la del GPS.
Jacob abrió la boca para decir algo, pero no dijo nada.
-De... acuerdo. Vamos, yo te llevo - me tenido la mano y sus ojos fríos se derritieron de nuevo.
Me ayudo a bajar de la camioneta una vez que me quite el cinturón y a subir al Jaguar azul.

Durante el camino a casa de los amigos de Jacob, el me miro constantemente como si pensara realmente que había perdido la razón.
Nunca había hecho nada en mi vida. Había ido a la universidad, me gradué en Administración de Empresas, pero trabajaba en la librería de mi padre, por que tenia horarios flexibles para poder cuidar de mi madre. Desde la adolescencia había estado enamorada de Alec Vulturi y eso no me había servido de nada, solo me llevo a un profundo pozo lleno de soledad. Ahora estaba junto a uno de los hombres mas ricos del país, siendo tratada como un títere, solo para su diversión. Solo me quedaba disfrutar de alguna manera... e incluso aprovecharme de esa situación.
Como? No tengo ni idea, solamente sabia que me quedaban cuatro semanas de vida y quería disfrutarlas.
Si Jacob quería ir a otra tonta fiesta, me emborracharía en ella. Si Jacob quería llevarme de compras, que me compre la tienda entera. Si quería besarme de nuevo frente a Alec, que lo haga. Al fin y al cabo todo acabaría pronto, todo había acabado ya. Ya no había nada que hacer.
Alec me había dejado por Heidi... una rubia.
Genial.

Una vez en la casa de los Clearwater, salude a Sue quien nos recibió con una gran sonrisa.
-Ven conmigo, cielo -me tomo del brazo-. Ayer no tuve oportunidad de platicar contigo. Solo escuche las maravillas que Jacob hablo de ti.
Mi cara no cambio de la expresión de falsa amabilidad, que me había auto impuesto al entrar.
-Quiero conocerte. Quiero saber que habrás hecho para impresionar a mi niño de esa manera... Y también agradecerte que le quitaste de encima a Heidi Caius.
-Yo no he hecho nada, señora Clearwater.
-Llámame Sue.
-Sue - le sonreí al sentarme junto a ella en una banca del jardín, bajo la mirada de los demás invitados. Una desconocida había captado la atención de la anfitriona.
La mansión, así como el jardin y la playa estaban impecables, no parecía que la noche anterior se hubiera llevado a cabo una gran fiesta con toda la sociedad de Manhattan.
Pronto uno de los sirvientes nos llevo un jugo de naranja y Sue me tomo de la mano. Comenzó a contarme como conoció a la madre de Jacob y Sam. Estaban juntas en la academia para señoritas y no eran muy señoritas que digamos; se escapaban de la escuela para verse con Harry y Billy. También me contó del aborto espontaneo que tuvo al año de casada, la dejo muy lastimada y ya no podo concebir; por eso ve a los hijos de su mejor amiga como si fueran suyos.
Jacob interrumpió su platica haciéndome sobresaltar, estaba muy metida en lo que me contaba Sue. De alguna manera mi cerebro me invitaba a olvidarme de lo que me esperaba.
-Sue, me permites robarte un momento a Renesmee?
-Pero no mucho, Jake. Este día ella es para mi.
Sonreí con burla, aquellas personas me trataban como mercancía, como un objeto inanimado que se pasaban el uno al otro.
-Se puede saber que pretendes? - pregunto Jacob una vez que estuvimos lo suficientemente alejados de Sue.
-Que pretendo de que?
-Esto -señalo mi ropa-. Las sonrisitas, los cuchicheos con Sue... Pensé que por lo ocurrido anoche estarías todo el día...
-Llorando en mi habitación? -complete por el-. Lamentándome por la venda que tenia en los ojos y que tu muy amablemente me quitaste? Si me vas a matar en cuatro semanas cuando Alec no llegue con tus estúpidos cuadros... no quiero vivir mis ultimas semanas encerrada en una habitación de lujo. Voy a salir te guste o no. Ya me voy, deje a Sue a media platica, no fue muy educado de tu parte habernos interrumpido.
Deje a Jacob parado bajo el frondoso árbol donde me había llevado. Su expresión atónita, no se había borrado desde que comencé a hablar.
Sue aun me esperaba en la banca en la que nos habíamos sentado, tenia una amable sonrisa en su rostro. Sus ojos café claro, casi miel, me miraban emocionados, como si estuviera viendo algo que hubiera deseado por mucho tiempo.