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Cuando regresamos a la Mansión Black, a la hora del crepúsculo, Sam ya estaba ahí. Pensé que Jacob se alegraría de ver a su hermano, pero no fue así. Muy a penas si se dirigieron la palabra y Jacob me escolto hasta mi habitación.
-Si tienes hambre, pide que te suban la cena. No bajes, de acuerdo? - casi suplico.
Asentí con el ceño fruncido.
No pedí de cenar, no tenia hambre, había comido mucho en la casa de los Clearwater. Estuve atenta a los ruidos de la planta baja, pensé que Jacob discutiría por algo con su hermano, pero no escuche nada.
Por la mañana, tal y como Jacob me dijo la noche anterior, tuve que empacar mi maleta y tampoco baje a desayunar. Al medio día el mayor de los Black toco a mi puerta.
-No bajaste a desayunar - murmuro serio, tomando mi maleta.
-Tu dijiste que no bajara y no baje - tome el vestido aqua cubierto por su bolsa larga y blanca.
-Solo fue por anoche, no hoy. Lista para irnos?
Asentí un tanto... triste? Me agrado mas esa casa que el Penthouse en la ciudad.
Durante el camino a Nueva York, sentí como si me ahogara en la camioneta. El ambiente se sentía tenso, había cierta discordia entre los Black y para empeorar las cosas... me moría de ganas de saber por que habían peleado!
Al llegar al penthouse, Leah nos recibió con un beso tronado en la mejilla y un fuerte abrazo, a los tres. Después de la bienvenida, cada quien se fue a su habitación. Jacob no me dijo que comeríamos juntos ni nada, así que cuando me dio hambre le pedí a Leah un sandwish de queso. Pero lo que me llevo no fue un simple sandwish, me llevo todo un platillo gourmet. El sandwish estaba tostado y cortado en cuatro triángulos los cuales acomodo de forma vertical, haciéndolos parecer pirámides. Al centro había papas a la francesa... bañadas con mas queso!
Casi meto la cabeza al plato y me devoro el sandwish.
En la charola también venia el periódico del día anterior -domingo- comencé a hojearlo después de que comí. Mi rostro apareció en una de las paginas y los ojos casi se me salen.
Lucia el vestido aqua y estaba junto a Jacob y los Clearwater, ni siquiera recuerdo que nos hayan tomado esa fotografía. Pero ahí estaba yo, entre Sue y Jacob muy sonriente, tal y como estaba en la fotografía de la semana anterior. En el articulo de una hoja entera y a color, detallaban la fiesta de aniversario de los Clearwater, lo llamaban la fiesta del año. También venia parte de la lista de invitados y fotografías de los mismos.
Por la mañana, continuó la rutina de la semanas anteriores. Leah me despertó, me duche, al salir ya tenia mi atuendo preparado sobre la cama. Blusa de seda, sin mangas y unos delicados olanes, rosa suave; falda gris con rayitas rosas, hasta la rodilla; zapatos rosa viejo despuntados; aretes y brazalete de rubí rosa; un pequeño bolso también rosa y un collar de cadenas largas. También había un saco con los mismos colores. Ese día iba andar muy rosada.
Baje a desayunar y los Black ya estaban ahí.
-Buenos días - salude en voz baja.
-Buenos días - respondieron al unisono.
Desayunamos en silencio, mientras Jacob comía y leía el periódico. Cuando lo doblo y lo dejo a un lado, aproveche para hablar.
-Que vamos a hacer hoy?
-Yo iré a la oficina, Sam... derrochar la herencia, como siempre y tu te quedaras aquí con Leah - respondió antes de beber su café.
-Oh - su respuesta me tomo desprevenida.
Pensé que lo acompañaría a la oficina o a comer fuera, incluso de compras o quedarnos en casa. No espere que me fuera a dejar recluida. Me odie por sentirme... desilusionada. No debería sentirme de ese modo!
Minutos mas tarde Jacob se despidió y yo me levante de mi asiento, no sin antes mirar la mueca burlona de Sam.
Estuve todo el día en mi habitación, mirando de nuevo la fotografía que me tomaron con Jacob en la fiesta de los Clearwater. Tenia que aceptar que era muy atractivo. Sus ojos de hielo, estaban completamente derretidos en la fotografía. Se veía tan... feliz. Y yo también me veía feliz junto a el. Y para empeorar las cosas, me gustaba que nos viéramos tan bien juntos.
Que diablos me pasaba? Alec me abandona y ya estoy pensando reemplazarlo con su... peor enemigo. Mi peor enemigo!
Inconscientemente pase la punta de mis dedos por la fotografía.
-Señorita Renesmee, tiene una llamada - murmuro Leah entrando a la habitación, sacándome de aquellos retorcidos pensamientos.
Camino hacia mi con un teléfono inalambrico -mi habitación no tenia teléfono- y me entrego el aparato.
-Una llamada? Hola?
-Voy camino a casa, vamos a comer -era Jacob-. Te parece?- pregunto suavizando su tono.
-Ah... de acuerdo - conteste con una sonrisa y me odie aun mas.
Leah me retoco el maquillaje y me puso un poco de perfume. Su rostro mostraba una alegría realmente perturbadora, su expresión me recordó a la de Sue.
Baje las escaleras apurada, para no hacer esperar a Jacob, bajaría hasta la puerta del edificio.
-A donde vas? - pregunto Sam cerrándome el paso.
-Esperare a tu hermano, iremos a comer.
-Vas a salir?
-Si.
-Que crees que soy idiota?! No voy a dejar que por tu culpa me regañe de nuevo como si fuera un niño.
-Que?
-No vas a salir. Lo que quieres es escapar, no zorrita? - me estrujo del brazo.
-Suéltame! Me lastimas.
-Por culpa de Alec, Jacob me hizo a un lado y ahora llegas tu...!
-De que estas hablando! Suéltame - le pegue con el bolso en el rostro. Eso lo enfado mas.
Me dio una bofetada, que me lanzo al piso helado de mármol.
Lo mire desde el suelo, atónita. No lograba procesar... Se acerco de nuevo y sentí un golpe, pero no fue hacia mi rostro y no me golpeo con su puño. Me pateo.
No se que fue lo que ocurrió, pero en un abrir y cerrar de ojos estaba en un cuarto oscuro que olía a madera, libros viejos y cuero, tirada sobre el piso duro cubierto por una alfombra. La poca luz que se filtraba por las cortinas iluminaron un cuadro de una hermosa mujer castaña de ojos negros y cálidos sobre la chimenea. Sam estaba sobre mi diciendo cosas obscenas sobre su miembro, mi boca, mi trasero y fluidos corporales.
Lo único que entendí es que estaba apunto de ser violada salvajemente, por uno de los Black. Por el Black equivocado. Trate de defenderme aun con el aturdimiento que me envolvía, pero Sam me inmovilizo de alguna forma.
La inconsciencia me llamaba a gritos, pero no quería darme por vencida, quería seguir luchando. Debía seguir luchando... Pero tal vez seria lo mejor si estuviera inconsciente durante mi inminente violación.
El aliento de Sam olía alcohol, sus manos recorrían mi cuerpo de manera grotesca y sus labios trataban en vano de encontrar una respuesta de mi boca.
Sollozando, cerré los ojos con fuerza, dándole la bienvenida a la inconsciencia...
