EL DEPARTAMENTO NUMERO 5
-Renesmee... - el susurro de su voz me dio escalofríos.
Lo mire extrañada. Que hacia el ahi? Acaso el mismo acabaría con mi vida?
-Alec? - mi voz sonó extraña. Ronca por tener la boca seca.
-Renesmee! - grito corriendo hacia mi y me envolvió con sus brazos, apretándome con fuerza a su pecho desnudo.
Desconcertada, lo mire a los ojos, preguntándome si era real.
Alec busco mis labios y me entregue a ellos en un arrebato de pasión que me dio deja vu. Su lengua danzo con la mía casi con furia, sus manos recorrieron mi espalda, mi cintura y mis caderas con avaricia, mientras, me llevaba dentro del departamento número cinco.
Cerré mis ojos dejándome llevar por sus caricias, por sus besos, por cada te amo y lo siento tanto. Sus hábiles manos desataron el nudo del vestido en mi nuca y dejo que la prenda se deslizara hasta el suelo. Mis manos viajaron por su pecho desnudo hasta encontrar el botón de sus pantalones, así como el cierre. En el lugar solo se escuchaba nuestra agitada respiración y como la ropa abandonaba nuestro cuerpo sin delicadeza, ni lentitud.
Pronto, estuve sobre una suave y mullida superficie con Alec entre mis piernas, lista para ser poseída por el. El familiar dolor de su penetración agresiva me hizo abrí los ojos y gritar con fuerza. Me aferre a su espalda enterrando las uñas, Alec poso sus manos en mis caderas alzándome mas hacia el.
Nuestro reencuentro fue salvaje, apasionado, sudoroso e incluso sumamente doloroso. Alec se comportaba como una bestia salvaje en celo, no me trataba como antes. Sus manos me estaban lastimando las muñecas, cuando las subió sobre mi cabeza... pero era Alec. Estaba entre sus brazos de nuevo.
Lo que mas quieres en la vida, había dicho Jacob antes de que bajara del auto. El me había traído hasta Alec. El sabia donde vivía exactamente. El me había dejado... ir?
-Alec - susurre derramando una lagrima durante la ultima oleada orgasmica. A pesar de su violencia, había llegado a la gloria.
-Lo lamento tanto, Renesmee - sollozo con su rostro escondido en mi cuello.
Enrede mis dedos en su cabello rubio y llore junto con el durante mucho tiempo.
Desperté confundida, no sabia donde estaba; las paredes me parecían familiares y a la vez desconocidas eran de ladrillo. El lugar era enorme y muy iluminado, sin ninguna división, exceptuando una puerta blanca al fondo. Gire la cabeza hacia la izquierda y Alec me miraba con los ojos enrojecidos y muy brillantes.
-No merezco que me mires así - murmuro acariciando mi mejilla.
-Así como?
-Con tanto amor. Yo te dije que yo no era bueno para ti y no lo creíste, Renesmee.
Desvié la mirada y me concentre en el techo griseaseo.
-No te han... herido? No te han tocado? - paso la punta de sus dedos por mi mejilla.
Me estremecí al pensar en Sam. Jacob lo había corrido de su casa luego de que intento violarme.
Negué con la cabeza, tragando saliva para deshacer el nudo en mi garganta.
-Bueno... -recordé mi primer día en el penthouse-. Jacob me dio una bofetada... hace mucho tiempo. Pero eso fue por que yo le sangré la nariz -solté unas risitas muy apagadas.
-Le pegaste y solo te dio una bofetada? -Alec pregunto horrorizado-. Me parece extraño que no te hubiera golpeado mas.
-Una semana después me metió a la ducha y le salte en la espalda y arruine su traje.
Alec soltó una carcajada.
-A parte de eso... no ha habido nada mas?
-Pues Jacob me ha torturado llevándome a un brunch, a restaurantes, a su trabajo y de compras. No es divertido ir de compras con el. También me llevo a la fiesta de los Clearwater, pero eso ya lo sabes... - mi voz se desvaneció.
-Te veías tan hermosa con ese vestido. Hubiera sido tan fácil guiarte fuera de esa casa, pero como te habrás dado cuenta el sabe donde vivo. Nos hubiera encontrado en minutos.
-Si, el... el sabe también que planeábamos ir a California -omití la parte donde dijo que Alec no me amaba-. Por que Heidi?
No me pude callar.
-Ah... Heidi -hizo la voz chillona de la Heidi ebria-. Su madre también colecciona arte, hice una copia de un cuadro original que las Caius tienen o mas bien tenían y los intercambie. Eso fue hace dos años... Volví a "reencontrarme" con ella para poder intercambiar esto - se levanto del colchón y caminó desnudo hasta un rincón donde tenia una caja blanca, busco entre los cuadros que ahí tenia y me mostró una pintura... rara.
-Oh...
Alec no me había dejado por ella como lo dijo Jacob. Había ido a la fiesta con ella, para salvarme!
-Cuando te mudaste a Nueva York? - pregunte cuando regreso al colchón.
-En el minuto en que supe que estabas bien y que te tenían en la ciudad. Llegue al departamento de Nina y Tony un minuto después de que tu colgaste. Ella me dijo que habías llamado y me odie aun mas por no llegar un minuto antes. Me ayudaron a mudarme de la casa y...
-Mis cosas! Donde quedaron mis cosas? - me incorpore en el colchón cubriéndome con la sabana.
-Ves esas cajas? Es tu ropa y tu peluca, si quieres puedes ponértela y jugamos un rato.
-Odio a las rubias - masculle entre dientes.
-Lo imagine -musito con burla-. Aun podemos jugar sin la peluca. Después de todo este es nuestro colchón.
-Me agrada esa idea. Que ocurrió con la cama, Moseuir Halden? - recordé el nombre con el que se presento en The Hamptons.
-No podía traerla y tampoco quise deshacerme del colchón... es... parte de nosotros.
Desde cuando Alec era tan sentimental?
El resto de la tarde hicimos el amor como conejos en celo. Tomamos breves periodos de descanso para rehidratarnos y comer un poco de pizza y regresábamos a tener sexo como dos ninfomaniacos.
-Renesmee, despierta ya, dormilona - murmuro Alec con voz suave en mi oído.
-No quiero - me acurruque contra la almohada.
-Son las diez y media, el trafico es muy pesado y tienes que estar ahí a la media noche.
-A la media noche? Que? En donde? - me incorpore aun adormilada.
Alec ya estaba vestido.
-En casa de Jacob. Donde mas? - cuestiono triste.
-De que hablas? Me vas a regresar con el?! - mi voz subió de tono.
-No tengo elección! Por mi te quedarías a mi lado para siempre.
-Entonces?
-Que no leíste la carta? - pregunto aun mas desconcertado que yo.
-El sobre? No.
-Dice que es un pequeño incentivo y que te tengo que llevar de nuevo a su casa antes de las doce o... - se callo abruptamente.
-O nos matara - intuí.
-Si. Por eso me parece de lo mas extraño, que no te haya hecho nada malo. Que no te maltrate ni nada. No has visto cosas fuera de lo normal?
-Como que?
-Gente que entra y sale con uno o mas huesos rotos. Con amenazas, incluso sin...
-Sin que? Vida?
Sus ojos me miraron desesperados.
-Comenzare a vestirme.
Busque entre las sabanas mi sostén de encaje. Alec me ayudo a anudar el vestido en mi nuca.
-Pensé que ya no lo llevabas contigo - murmuro señalando mi collar de esmeralda.
-Tu me lo diste. Es lo único que me ha mantenido en pie.
-Lo lamento tanto, amor. Voy a resolver todo esto. Pasado mañana por la noche volare a Noruega, ahí esta el ultimo cuadro que necesito para Jacob.
Suspire y recosté la cabeza en su pecho.
-Estas seguro que no podemos huir? Podríamos irnos a Grecia, escondernos en Santorini. Recuerdas que habíamos planeado ir después de mi graduación?
-Iremos en cuanto le entregue a Jacob el ultimo cuadro. Pasearemos tomados de la mano con una copa de vino en la otra, por las playas de arena volcánica - murmuro besando mi cuello.
Me dieron nauseas al darme cuenta de que no me imagine junto a Alec en Santorini, me imagine tomada de la mano de Jacob al atardecer en la playa de The Hamptons.
Me aleje de inmediato de Alec.
-Sabes para que quiere los cuadros? - cambie de tema súbitamente, pero mi mente seguía en Jacob.
Que rayos me pasaba?! Estaba con Alec y estaba pensando en Jacob de forma... romántica?
-Los quiere para agrandar su colección? Para satisfacer sienta necesidad extraña? - aventuro Alec.
-No. Los quiere para su madre. El arte no te decepciona, decía ella. Solo sonríe de nuevo cuando Jacob le compra una nueva pintura o escultura. Aparte de que es una excelente inversión. El me dijo que esto no es personal. Pero necesita esos cuadros para hacerla feliz. Que solo soy un daño colateral.
Me encogí de hombros como si aquello fuera de lo mas normal, como si ya no me afectara todo aquello. Como si... estuviera conforme de estar a lado de Jacob Black.
-Tu... tu como sabes todo eso? Quien te lo dijo? - Alec me miro con el ceño fruncido. Me miraba como si fuera una desconocida en la calle que insiste en conocerlo.
-Ah... Cuando llame a mi madre, antes de llamar a Sulpicia. Osea primero le llame a mi mama y pretendí que la llamada se había cortado y le llame a Sulpicia, me dijo que tenias astillada una costilla y que... El me vio llorar, me desinfecto las manos, me ofreció un pañuelo y comenzó a preguntarme sobre mi madre. Pensó que lloraba por ella y no por ti, luego me pregunto por mis padres, le dije que ellos estaban divorciados y el comenzó a hablar también. Me contó sobre su madre... - me encogí de hombros de nueva cuenta, para restarle importancia.
-No sabia que hablabas con el de eso.
-No hablamos. No realmente. Casi siempre el habla y yo escucho, solo eso. Que mas puedo hacer?
Alec busco entre mis cosas mi cepillo para el cabello. Mi pelo era un nido de pájaros, traía el peinado del sexo, como aprendí que se llamaba en la universidad.
-No encuentro mis panties -murmure sacudiendo la sabana-. Alec, has visto mis panties? Eran negros.
-Una telita transparente muy pequeña y que olían delicioso.
-Iuk, pervertido!
-Me las llevare a Noruega. Serán mi amuleto de la buena suerte.
Suspire angustiada.
-Ya estoy lista entonces - murmure lista para irme del departamento número 5.
Durante el trayecto en taxi a la ciudad, no despegue mis labios de los de Alec. No lo vería de nuevo hasta dentro de tres semanas, si es que lo veía de nuevo. Le había preguntado si seria fácil conseguir la ultima pintura que necesitaba, me respondió con evasivas.
No, no seria fácil, por eso era la ultima que tendría que conseguir. Era mas fácil robar las otras piezas y después esa. No me quiso decir si era mas difícil por ser en otro país, por estar muy bien vigilada o por que era la mas valiosa. Solo subió la gran caja blanca a la cajuela del taxi y me sonrió ampliamente hasta dejarme en las nubes.
