"PROPUESTA INDECOROSA"
Al llegar al edificio Masen, nuestro comportamiento cambio radicalmente. Pasamos del deseo a la depresión.
Bajamos del taxi apresurados y entramos al edificio con la gran caja de madera que contenía los seis cuadros, que harían feliz a la madre de Jacob Black. Subimos al ascensor sin hablarnos y oprimí el boton PH. Alec me miro con el ceño fruncido al ver como me desenvolvía en el familiar edificio, saludando a los guardias nocturnos y entrando al ultimo elevador que era el que nos llevaba directo al Pent House. El ya había estado en ese lugar, pero no había vivido en el.
Faltaban cinco minutos para las doce.
Al abrirse las puertas del elevador, nos recibió Jacob con cara de pocos amigos.
Mire a Alec y me acerque a el, le di un beso rápido en los labios y entre al departamento. Alec me siguió.
-Ahí esta todo? - cuestiono el ojinegro pasando a mi lado, sin molestarse en mirarme.
-Falta el Degas -respondió Alec muy serio-. Pero lo tendré a tiempo.
-Seguro que lo tendrás? - la voz de Jacob parecía sacada de ultratumba.
-Si... yo...
Mire a Alec asustada.
-Que tu no deberías estar ya en tu habitación? - cuestiono Black traspasándome con la mirada.
-Eh... Cuídate mucho - me colgue del cuello de Alec a punto de llorar.
-Ya vete, Renesmee. Tengo que hablar con Alec - mascullo Jacob enojado.
Me aleje de el llorando silenciosamente y me encamine a las escaleras de mármol, al pie de estas me quite los zapatos negros y subí descalza.
Estuve atenta si escuchaba algo, pero no escuche nada. Estuve despierta hasta pasadas las tres de la mañana, pero no escuche nada. Ni voces ni la campanilla del elevador.
Desperté de golpe, completamente desorientada y un poco adolorida. Desorientada por que no estaba en mi cama, estaba en la alfombra junto a la puerta y dolorida por no dormir en la cama y por todo aquel sexo salvaje que tuve con Alec. Gatee por la alfombra hasta la cama y me hizo recordar de nuevo a Alec. Pero fue raro. No lo recordé con... nostalgia y con un agujero en el pecho que me impedía respirar. Solo... lo recordé Recordé sus besos, sus caricias, sus brillantes ojos azules. Pero no sentí... No me dieron ganas de llorar por el, no sentí...
Me acosté en la cama pensando muy seriamente en eso de que no sentí nada al pensar en el. Tal vez aun estaba en shock, no asimilaba haber estado con el todo el día, haberlo visto, haber estado entre sus brazos.
Por la tarde, Leah me llevo el desayuno. Me había dormido de nuevo y en lugar de comer, desayune. Había algo extraño en ella, no me sonrió como cada vez que me ha visto. Solo me llevo la comida sin mirarme casi. Su actitud rayaba en lo hostil.
A la mañana siguiente, Leah me levanto con bastante apatía, no hubo palabras cariñosas como cada mañana. Ahora si que parecía una carcelera.
Como siempre al salir de ducharme me esperaba un lindo conjunto. Un ajustado vestido magenta y zapatos despuntados de plataforma y del mismo color, collar y brazaletes turquesa, bolsa de mano del mismo color y unos aretes de cuatro gemas diferentes.
Esa mañana Leah no me maquillo ni peino. Mi maquillaje no quedo tan bueno como el de ella pero bastante parecido. Alacie mi cabello, el cual ya necesitaba un buen corte, lo traía a media espalda ya.
Por ordenes de Jacob, Leah me llevo al comedor para desayunar juntos. Las enormes plataformas me daban miedo, temía caerme y matarme en aquellas escaleras de mármol.
Una vez en el comedor, Jacob apenas si me miro, comimos en silencio. Pero yo quería darle las gracias por lo que hizo, por haberme llevado con Alec y por no haberle puesto veneno a mi jugo de naranja, a pesar de que yo se lo pedí... o rogué mas bien.
-Quiero darte las gracias - murmure cuando el tomo el periódico.
-No me las des.
-Pero es que quiero hacerlo. Jamas pensé que me llevarías con el, yo...
-Se hace tarde. Te espero en el ascensor - mascullo doblando el periódico y se levanto de la mesa sin mirarme.
Había hecho algo mal? Que hice para que Leah y Jacob me traten como... Como debieron de haberme tratado desde un principio. Que había pasado el día anterior en el que no estuve, para que sean tan... fríos? O estaban enojados por que por mi culpa, habían echado a Samuel de la casa?
Al bajar de nuevo las escaleras, Jacob tenia la misma cara que cuando llegue con Alec. No me hablo en el ascensor, tampoco en el auto o en su oficina. Me ignoro por completo. Una extraña tristeza me llevo casi a la depresión. Necesitaba escuchar su voz, que me hablara de sus negocios, de los papeles que estaba revisando o que me dirigiera una sonrisa cuando lo miraba.
Estuve en su oficina todo el día junto a el, escuchando como hablaba en otros idiomas, hablaba con su secretaria o con alguien mas de ahí mismo de la oficina. Ninguna palabra estuvo dirigida hacia mi en toda la mañana, hasta que:
-Vamos a comer - mascullo cerrando con fuerza su portafolio plateado.
Me levante del sofá donde había estado acostada las ultimas dos horas viendo Orgullo y Prejuicio, en una de las plasmas.
Al salir de la oficina, al tomar el ascensor, en el camino al restaurante... fue mas de su torturante indiferencia.
En el lugar como siempre, nos encontramos con conocidos de Jacob. Los modeles de Black regresaron y me tomo de la mano cuando hablábamos con sus amigos. En la comida continuo hablando conmigo. Me contó de un gran negocio que cerraría la próxima semana; trataría de comprar otra compañía, pero no para venderla sino para invertir en ella. Era una fabrica que estaba en bancarrota y al cerrarla se terminaría la fuente de trabajo de todo un pueblito cerca de New Haven. Había varios inversionistas que querían comprarla, pero ellos la convertirían para otra cosa que no entendí del todo, pero contaminaría demasiado. Jacob invertiría en ella y la conservaría tal y como esta.
Después de la comida, fuimos a pasear a Central Park. Mis zapatos no era los mas adecuados, eran Louboutin. No duramos mucho tiempo caminando tomados del brazo, nos sentamos en una banca bajo los frondosos arboles del parque, para cubrirnos un poco del sol neoyorkino.
-Renesmee... - murmuro Jacob muy cerca de mi.
-Dime.
-La otra noche... hable con Alec.
Se me revolvió el estomago
-Y?
-No le sera nada fácil conseguir la ultima pintura de mi madre.
El corazón me dio un fuerte golpe en las costillas.
-Estuvimos hablando y no pudimos llegar a ningún acuerdo, mas que el que hicimos en Boston.
Mi respiración se agito aun mas. Si Alec no conseguía el Degas... yo moriría y tal vez el también.
Me encogí en el asiento y Jacob paso su brazo izquierdo por mis hombros.
-No tengas miedo - acaricio mi mejilla con suavidad y la beso.
Lo mire aterrada, su comportamiento no se por que me recordó al de un asesino psicópata de una película, que quiere hacer amistad con su victima.
-Creo que tengo la solución para salvar tu vida... y la de Alec - susurro muy cerca de mis labios y sus ojos reflejaban la burla.
Voltee el rostro alejándome de el, mi cerebro me trato de decir hacia donde se dirigía Jacob, pero me negué a creerlo.
-No quieres saberlo? Te juro que es verdad y cumpliré a mi palabra, Nessie -sentí como tomo un mechón de mi cabello-. Solo seria una noche. Una cita. Solo una noche, solos tu y yo... y salvarías tu vida y la de Alec. El no conseguirá el Degas, lo se. Fue en Noruega donde me dejo tirado, es muy difícil, esta muy custodiado y... -suspiro-. Quería saber que se sentía... ser un ladrón. Conseguir el cuadro por mi mismo y llevárselo a Sarah. Eso ahora no me importa. Quiero saber que se siente... Quiero saber por que el arriesga su vida por ti - beso mi mejilla de nuevo.
Trague saliva para no vomitarlo encima. No podía estar hablando en serio! No podía estar Jacob Black proponiéndome tener sexo con el para no matarme a mi y a Alec al final de estas infernales seis semanas, cuando Alec no cumpliera con el trato.
Eso no podía estar pasando!
Pero y si era... una propuesta real? Si el sexo era nuestro único boleto de salida? Era solo sexo. Había tenido sexo con Nahuel, solo había sido sexo por que nunca lo ame. Si pude hacerlo en aquella ocasión, por que no hacerlo ahora que si tenia un buen propósito? Salvar mi vida y la de Alec.
Eso no me convierte en una prostituta, o si? No seria una mala persona si aceptara su propuesta, pero estaría engañando a Alec y eso no estaba nada bien. Pero por otra parte... estaría salvando mi vida y la suya.
Solo seria una noche... Solo debería cerrar los ojos e imaginar que era Alec...
No! No lo voy a aceptar! Quien se cree que es para proponerme algo así?! Ah, si... el -prácticamente- era dueño de mi vida.
-Piénsalo, Nessie. Es un trato que nos conviene a los tres - susurro Jacob en mi oído y le levanto de la banca dejándome sola con mil pensamientos dándole vuelta a mi cabeza.
