ROMEO Y JULIETA

Durante el desayuno, Jacob me hablo. Habíamos desayunado casi en silencio y la tarde anterior no lo había visto. Cuando por fin se digno ha hablarme me sorprendió.
-Fuste ayer al Saint-Pierre - no fue una pregunta y su tono era monótono.
-Si, te molesta? - mi tono sonó muy altanero.
-No, no me molesta, pero... Pudiste haberme llamado. Yo también como sabes?
Voltee a ver aquellos ojos de hielo, pero estaban derretidos... y tristes; lo cual me desconcertó demasiado.
-Lo siento, a la próxima te llamare y te invitare.
Jacob se encogió de hombros y le dio un sorbo a su café negro.
-Gracias... por llevar a Leah. Anoche ella se disculpo por haber aceptado tu invitación. Creyó que me enfadaría. Que le dijiste o que le has dicho de mi? - cuestiono ofendido.
-Yo?! Nada! Ella es tu... nana, ella te conoce, sabe como eres. Yo no tengo por que decirle nada.
Black me miro fijamente.
-Que miras?!
-Solo... imagino la noche de mañana.
Se me revolvió el estomago.

Después del almuerzo Seth nos llevo a Leah y a mi al Spa, donde había hecho la cita el día anterior. Ya tenia el vestido, los zapatos y el bolso, solo me faltaba un buen corte de cabello y un día lejos de Jacob. Un día donde me relajaría y no pensaría lo que haría la noche siguiente y con quien.
Durante mi excursión al Spa exfoliaron todo mi cuerpo y después lo depilaron... Me depilaron en lugares que ni siquiera sabia que se depilaran. También pedí dos horas de masaje para mi y para Leah. Fue un día espectacular, lleno de relajación donde me trataron como una princesa.
Pero todo aquel día lleno de relajación y olvido... se fue al caño en el momento en que desperté el viernes por la mañana. Gracias al cielo desayune sola en el comedor, Jacob no estaba. Leah me dijo que lo habían llamado muy temprano de la oficina.
Durante la mañana tuve nauseas y todo me daba vueltas. Como es que cometí semejante estupidez, al elegir tener sexo con Jacob? Mi collar me lo recordó Era por Alec. Había decidido eso para salvarnos a Alec y a mi.
A las cinco Leah entro a mi habitación con Emmett y Jasper a sus espaldas, ellos me habían maquillado y peinado para la fiesta de los Clearwater. Yo acababa de salir de bañarme como la vez anterior.
-Gracias por no asustarme como la vez pasada chicos - murmure sentándome frente al peinador.
-Un placer señorita Cullen - murmuro Emmett con su gran sonrisa de hoyuelos en las mejillas, acomodando los cepillos y pinzas para el cabello sobre mi peinador.
Esta vez me hicieron un alto peinado, pero aun así ligero y nada estático. Jasper maquillo mis ojos un poco mas cargados que la vez anterior, incluso me puso pestañas postizas.
Leah estuvo conmigo todo el tiempo y daba su opinión respecto al peinado y el maquillaje. Después de que se fueron los chicos, me dio una caja con letras doradas. Era lencería de La Perla, en lugar de darme nauseas de nuevo, imagine que Alec fue quien la compro para mi, tal y como lo hizo en mi cumpleaños. La lencería era del mismo color que el vestido Alice Brandon. Tome mi "regalo de Alec" y me lo puse en el baño, al salir Leah me esperaba ya sobre el vestido sobre la cama.
Una vez peinada, maquillada y vestida, Leah se acerco a mi y me dio una caja de cuero roja con un delicado patrón dorado alrededor de la tapa. Eran las joyas que complementarían mi atuendo. La gargantilla era de pequeños diamantes de la cual colgaba otro diamante en forma de gota, combinando con los pendientes.
Voy a ver a Alec. Voy a ver a Alec. Voy a ver a Alec. Voy a ver a Alec. Voy a ver a Alec. Voy a ver a Alec. Voy a ver a Alec. Me dije a mi misma una y mil veces cuando me vi en el espejo antes de salir de la habitación. Me lo dije de nuevo mientras bajaba las escalaras para encontrarme con Jacob por primera vez en el día, al cual ignore colosalmente. Me lo dije en el ascensor y camino al teatro.

Gracias al cielo, pude distraerme en el teatro. Al entrar a el fue la misma procesión llena de saludos a las personas que ya conocía y presentaciones con otras con las que no, así como fotografías con aquellas personas.
Afortunada y desafortunadamente Sue y su esposo Harry estaban ahí. Afortunadamente, por que ellos me agradaban mucho; y desafortunadamente por que Sue grito mi nombre para llamar mi atención, pero llamo la atención de todos los presentes en el vestíbulo del teatro.
Bajo las miradas de todos los invitados me acerque a Sue y ambas nos abrazamos.
Ella era una abuelita perfecta, nunca conocí a mis abuelas. La madre de mi papa murió antes de que yo naciera y mi abuelita materna murió cuando yo tenia tres años.
-Pareces salida de un cuadro de Bottichelli -murmuro Sue encantada-. Jake, te vez tan guapo.
Sue y Jacob se dieron besos tronados en ambas mejillas.
-Creí que no vendrías, Jake - musito Harry abrazando a mi acompañante.
-Invite a Renesmee y ella dijo que si - me pareció adorable la expresión tan simple de Jacob.
Junto a ellos se portaba como un chico, un chico normal y decente. No como un hombre serio de negocios o el mercenario que destruye vidas en nombre de la felicidad de su madre.

La interpretación del Ballet, fue impecable. Pensé que moriría de aburrimiento, pero Romeo y Julieta fue tan... bello, hermoso, perfecto. Llore un poco al final y Jacob me dio su pañuelo para que limpiara mis lagrimas.
Al encenderse las luces mire a Sue y a su esposo -quienes ocupaban el palco a nuestra izquierda-, y su rostro estaba bañado en lagrimas.
-Esa historia siempre me hace llorar - murmuro sollozando y su marido limpio su rostro.
Tal escena me hizo llorar aun mas que Romeo y Julieta. Llegaría yo a esa edad con un nombre a mi lado que me amara de la misma manera? Cuando ya fuera una abuelita que llora con el ballet...
Jacob me tomo de la mano y me guió fuera del lugar. El corazón me dio un vuelco. Odie pensar que el cielo había respondido de esa manera mi pregunta mental.
Yo no era para Jacob y el no era para mi. Yo le pertenecía a Alec... A pesar de que esa misma noche lo traicionaría de la peor manera: teniendo sexo con su peor enemigo.
Pero no era por gusto, era para salvarnos a ambos. O no?
Si, era para salvarnos y obtener de nuevo mi libertad. El día de mañana a esta misma hora, podía estar en el tren camino a Boston para esperar a Alec en casa de Sulpicia y Aro; tal vez ellos saben donde esta Alec exactamente, y pueda llamarlo y decirle que no se preocupe, que estamos a salvo y que lo estoy esperando.
El tener sexo con Jacob esa noche era un pequeño, muy, muy pequeño precio a cambio de toda una vida a su lado. Una vida alejados de todo esto, de la ciudad, de los Black.
El se estaba sacrificando por mi arriesgando su vida en Holanda, por un estúpido cuadro con bailarinas de Degas y yo me sacrificaría por el, por nuestro amor...