LA MILLA VERDE

A la salida del Ballet, Jacob invito a Sue y Harry a cenar con nosotros, lo cual me vino de maravilla. Por nada del mundo quería estar a solas con el. Quería alargar aquel momento al parecer tan esperado por Jacob, que ocurriría al finalizar la velada.
Y si le decía que mejor no? No, aquello no era una opción.
Vamos Renesmee, no seas cobarde! Es para salvar tu vida y la de Alec. Piensa en tu mama - me dije. No podría hacerle ese a mi mama. Que pensaría si yo desaparecía... si no me volviera a ver jamas en la vida?
Ademas... que tan malo podría ser? Suena de lo mas vil y corriente, pero hay que llamarle a las cosas como son; solo había que abrir, meter, sacar y se acabo. Tendría mi libertad y mi vida. Jacob no era... feo. Al contrario, si Alec no estuviera de por medio... estaría total e irremediablemente enamorada de el. Si no me hubiera tomado como rehén y alejado de Alec, para mi seria maravilloso todo aquel esfuerzo que hace por tener a su madre feliz, aun que ella no pueda demostrarlo o agradecerlo con palabras. Alguien que se preocupa de ese modo por su madre es algo digno de admirar.
En el restaurante, nos encontramos con casi la mitad de los espectadores de Romeo y Julieta. Yo iba caminando con mi lindo vestido purpura, hasta la mesa de los Black, cuando Jacob me tomo de la mano desesperado, pegándome a su costado izquierdo. Solo me tomaba de esa manera cuando Heidi estaba cerca.
-Esa niña que no sabe lo que es la decencia? - mumuro Sue en mi dirección.
Heidi estaba en una mesa junto a los ventanales del restaurante que daban hacia la concurrida acera, con su habitual escote, junto a dos chicos de traje. Sus risas escandalosas resonaban en todo el restaurante, ocasionando malas miradas en su dirección.
Ignoramos sus señales para que nos acercáramos a su mesa y nos dirigimos al centro del lugar, en nuestra mesa habitual.
-Por que no nos sentamos en nuestra mesa? - sugirió Sue.
-Por que fui yo quien los invito - murmuro Jacob a mi espalda ayudándome a sentar, como todo un caballero.
Quede sentada con Sue a mi izquierda, Jacob a mi derecha y Harry justo frente a mi.
Después de unas copas de champan, pude relajarme de tal manera que termine riéndome casi a carcajadas junto a Sue, cuando me contó y me mostró en su iphone -cosa que me sorprendió enormemente- una foto de su Jake vestido de niña tomando el te.
-Por que traes eso?! - grito Jacob en un susurro indignado, arrebatándome el aparato.
Vio con detenimiento la foto y sonrió con nostalgia, su madre aparecía en una de las fotografías.
-Que pensaría tu junta de accionistas o el New York Times si esas fotos se llegaran a publicar? - pregunte en broma.
-Muy fácil, querida Renesmee -su tono no me gusto, fue ese tono amable cargado de amenaza sutil-: me divorcio de ti - se acerco y beso mi cuello, justo debajo de mi oreja, también bromeando.
Voltee el rostro con violencia, alejándome de el. Aquel escalofrió que me recorrió la espalda al sentir sus labios sobre mi piel, lo odie con toda mi alma.
-Siento pena por ustedes. Fueron al Ballet?! - mire aquella mujer rubia de voz chillona e inmensamente rica y vulgar, que se acerco a nuestra mesa.
-Fue una presentación exquisita, Heidi - murmuro Harry sin darle mucha importancia a su presencia.
-Los que sienten pena, somos nosotros... y es por ti - musito Sue con la mano en el pecho, fingiendo el sentimiento.
-De haber sabido que tu irías... hubiera hecho ese sacrificio - Heidi poso sus manos en los hombros de mi acompañante.
Jacob sacudió los hombros tratando de quitársela de encima, mientras yo lo veía divertida.
-Por si no te has dado cuenta, por lo... intoxicada que estas, querida... Jake esta con Renesmee. Se han paseado durante estas semanas tomados del brazo por toda la ciudad, ella vive en su casa. Eso no te da alguna pista? - Harry concluyo levantando una ceja con una actitud entre retadora y extrañamente condescendiente.
-Oh... -murmuro finalmente Heidi Caius quitando sus manos de los anchos hombros de Jacob y me miro atentamente.
En su rostro agraciado pude ver la confusión, entendimiento, sorpresa, envidia, odio y por ultimo la vergüenza... Luego regreso el odio y esta vez mas profundo y estaba dirigido exclusivamente a mi persona.
Sin decir otra palabra se marcho enfadada, dando uno que otro traspié y se reunió con sus amigos, mientras yo asimilaba las palabras de Harry y lo que había entendido Heidi.
Fue como si... aquello fuera una pesadilla bizarra. Harry había sugerido o en verdad supuesto que yo estaba realmente con Jacob.
Los minutos siguientes estuve muy callada, pidiéndole a Dios que Jacob dijera que la propuesta que acepte fue una broma, pero lo dudaba seriamente.

Durante el camino a casa, no hablamos. Es mas ni siquiera nos miramos. En silencio entramos al elevador y escuchamos aquella suave melodía típica en los ascensores. Cuando se abrieron las puertas doradas y vi el familiar entrada al penthouse, aferre mi bolso plateado al pecho, tratando de controlar mi corazón desbocado.
Era espeluznante el eco que hacían mis zapatillas contra el suelo de mármol Era consciente de que cada escalón que subía me acercaba mas a mi habitación o a la suya. Sentí la cena en mi garganta a punto de salirse por mi boca.
Es por Alec, Renesmee. Desconecta tu cerebro y todo estará... bien.
Caminamos muy juntos hasta mi habitación, pero Jacob siguió de largo tomándome de la mano, dicho sea de paso, hasta llegar a unas puertas dobles blancas. Abrió una de ellas, con una sonrisa que apenas si le curvo las comisuras de los labios. Me soltó la mano y con ella señalo el interior de su habitación en penumbra, a penas siendo iluminada por las hermosas luces de la ciudad, dándonos una preciosa vista por el gran ventanal de suelo a techo.
Trague saliva y me obligue a mi misma a entrar, de nuevo con mis manos y bolsa en el pecho. Tras de mi, la puerta se cerro con suavidad y fue lo mismo que escuchar el resonar de los barrotes de una celda en Alcatraz.