JACOB EN MI HABITACIÓN

Después de una larga sesión de besos desenfrenados y apasionados, Jacob se separo de mi.
-Voy a tomar una ducha y después desayunamos, te parece? - pregunto viéndome de esa manera rara.
De nuevo no conteste, solo asentí.
Jacob se levanto de la cama luego de darme otro rápido beso y camino desnudo hasta el cuarto de baño, dándome la espalda. Se me cayo la mandíbula al piso al ver semejante paisaje. Su sedosa piel acaramelada cubría aquellos músculos de acero que acaricie por la noche. Su espalda ancha esculpida por los dioses era la antesala para un espectacular trasero definido. Su cintura era estrecha conviertiendolo en un triangulo invertido, haciendo que me diera vueltas la cabeza.
Lo escuche manejar las llaves del agua y mire su habitación. Era muy bonita y amplia, tenia el doble del tamaño de la mía Los muebles, las paredes, la cama y las sabanas eran blancas. Era la habitación mas elegantemente sencilla que alguna vez hubiera visto. Extrañamente, no había ninguna pintura, ninguna obra de arte de las que suele coleccionar. Solo había un par de jarrones de cristal con lirios blancos.
No sabia realmente que estaba haciendo en esa habitación, así que tome el vestido purpura y me lo puse sin cerrarlo por completo. Tome mi bolso y los zapatos que estaban olvidados donde los deje a media habitación, la noche anterior. Salí del dormitorio sin hacer ruido y camine de puntitas por el pasillo hasta llegar al mio. Le puse el seguro a la puerta y me desvestí frente a la cama y sobre ella deje todo lo demás que llevaba en la mano.
Mientras el agua de la ducha se mezclaba a mi gusto, me cepille los dientes y me vi desnuda en el espejo del baño.
Sabia mas que de sobra que ahora era una mujer completamente desconocida para mi misma, pero nada había cambiado en mi. Seguía siendo la misma Renesmee de cabello castaño cobrizo y revueltos rizos, ojos cafés y piel clara.
Me mire a los ojos con detenimiento y en ellos vi a la extraña en la cual me había convertido.
Que clase de persona era ahora?
Que clase de persona comienza a amar a su peor enemigo?
Asqueada de mi misma, me quite el collar y los pendientes de diamantes y los deje sobre el lavamanos. En ese instante me di cuenta de que no traía puesto mi collar. Gire en circulo buscándolo, pero no estaba a la vista.
Preferí bañarme y después buscarlo.
En la ducha quise llorar por lo que había hecho. No solo había engañado a Alec, lo había traicionado en toda la extensión de la palabra. Luche con las lagrimas. Quería que de mis ojos saliera todo el río Hudson para desahogarme, para que se llevara aquello que me carcomía por dentro... Pero no salio siquiera una gota. No llore. No pude llorar.
Derrotada cerré las llaves del agua y salí de la ducha. Tome una toalla rosa suave, seque mi cuerpo y después envolví mi cabello con ella. Tome la bata afelpada del mismo color a la toalla y salí recordándome que tenia que buscar mi collar.
-Por que te fuiste?
Me estremecí del susto al escuchar esas palabras tristes.
-Ah... Yo... Necesitaba una ducha también - respondí nerviosa, con una mano sobre mi corazón sobresaltado.
Jacob me dio nervios, unos nervios diferentes y familiares.
-Te hubieras duchado conmigo -murmuro levantándose de la cama con algo morado en las manos-. Los dejaste olvidados... O eran para mi? - levanto una ceja.
-No, dámelos - tome mi ropa interior de sus manos y me aleje de el.
Pero solo me pude alejar unos cuantos pasos, sus brazos me rodearon y busco mis labios con urgencia. Le respondí el beso unos instantes hasta que el lo termino, pero continuo besando mi piel.
-Quieres desayunar aquí... o en el comedor? - pregunto desatando el lazo de la bata, muy concentrado, como si aquello fuera una ecuación integral o algo parecido
-Aquí - mi respuesta sonó a pregunta.
-Siempre me ha gustado la manera en que piensas - susurro despojándome de la prenda por completo, mientras yo misma me quitaba la toalla de la cabeza.
-Espera... Como entraste? - recordé que había cerrado la puerta con seguro.
-Soy el dueño de la casa, recuerdas? - contesto antes de levantarme por el trasero para que enroscara mis piernas en su cintura.
-Si, claro.
Ese fue mi ultimo comentario coherente de la mañana.
Por que no ponía resistencia a sus caricias y a sus besos?
Por que rayos me estaba dejando llevar a la cama por Jacob Black?!
Que estaba mal conmigo?
Definitivamente no había nada malo con el. Dios, por que me siento tan atraída y malditamente cómoda y complacida en sus brazos?
Jacob se alejo un poco de mi aun con su ropa puesta y saco un preservativo de uno de sus bolsillos, como la noche anterior antes de desnudarse por completo frente a mi.
Lo mire fascinada como se quitaba su camisa azul cielo, sus pantalones azul marino, los zapatos y calcetines, para quedarse solo en boxers grises.
La dulzura y caballerosidad con la que me había tratado la noche pasada, se esfumo cuando me tomo por las muñecas para hincarme frente a el, en mi cama. Tomo mi mano derecha e hizo que yo misma le pusiera el preservativo, mientras su mano se perdía en mi entrepierna ya lista para recibirlo.

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Jacob me observo con atención desde mi cama, mientras yo buscaba algo que ponerme. Era sábado, usualmente los sábados me vestía un poco mas informal que en la semana, por que no lo acompañaba a su oficina. Así que saque un vestido amarillo corto de un solo hombro. Unas sandalias de piso tipo gladiador de "pata de gallo" y tome unos pendientes con hojitas de bronce. Lo deje todo sobre el pequeño sofá frente a la cama. Me metí al baño a terminar de secar mi cabello y peinarme con una alta cola de caballo, ya que cierta persona había arruinado todo el proceso de peinado...
Me senté frente al peinador y comencé a maquillarme cuando Leah entro junto con una de las sirvientas y dejo nuestro desayuno junto a la cama, donde Jacob aun descansaba con su brazo derecho bajo su nuca, evidentemente desnudo pero cubierto con las sabanas.
Me quede paralizada frente al espejo, con la bata rosa puesta.
Mi rostro se enrojeció de la vergüenza o tal vez por que no estaba respirando.
Leah y la sirvienta se marcharon en silencio y Jacob comenzó a beber su café mientras leía el periódico.
Que demonios?!
-Jacob!
-Que?! - pregunto alarmado mirándome.
-Como que que?! Leah acaba de entrar... y ella...
Hundí la cabeza entre mis manos.
Como iba a ver de nuevo a Leah a los ojos?! Ella ahora sabia que me había acostado con Jacob! No, perdón... hecho el amor... Maldito tipo cursi que sabe diferenciar entre sexo y hacer el amor.
-Y eso que? - cuestiono, descifrando mis balbuceos.
-Que ella... Por que tenia que enterarse? Y por que trajo tu desayuno a la habitación?
-No solo trajo el mio, también el tuyo - se defendió señalando el carrito de room service con una expresión tierna.
-Ese no es el punto! A demás... como se entero que estabas aquí? Grite mucho? - pregunte casi para mi.
Jacob se soltó riendo y quede fascinada por el sonido, olvidándome por un segundo de la vergüenza.
-No se entero por eso y si gritaste mucho... cosa que me complace - miro la cama con la mirada llena de recuerdos.
Hice un sonido de desagrado con mi garganta y continué poniéndome rimel.
-Que quieres hacer hoy, Nessie?
-Ah... - me quede en blanco.
No tenia ni idea de que hacer! Nunca había previsto esa situación. Durante toda la semana pensé que estaría en el tren camino a Boston... Pero ahora... Ahora estaba con... Jacob Black...
-Podemos tener una repetición... muy repetitiva de lo de esta mañana - ofreció Jacob con una sonrisa picara.
-Cállate y come - masculle levantándome del peinador para ya vestirme.
-Aunque te vistas... se que debajo de esa ropa... estas desnuda - su mirada lasciva hizo que me dieran escalofríos en el vientre, los cuales me bajaron hasta las piernas.
-Te dije que te callaras - tome enfadada el vestidito amarillo y me fui al baño a cambiarme.
Cuando cerré la puerta sonreí abiertamente.
Le hablaba a Jacob como siempre quise hablarle... Quería mandarlo al demonio... y ademas podía acostarme con el... Aquello en verdad me agradaba...
Diablos!