NIGHT OUT IN NEW YORK
Cuando salí del baño ya vestida, Jacob ya se estaba vistiendo también. Solo traía los pantalones y se veía como para comérselo enterito. Cuando menos me di cuenta ya estaba frente a el parándome de puntitas para besarlo.
No fue el quien se acerco a mi, fui yo la que inconscientemente se acercó a el.
Por que me parecía tan irresistible? Por que no quería ni podía alejarme de Jacob Black?
Que no se supone que yo debería de estar deseando a otra persona? Persona de la cual no recordaba con exactitud estando tan perdida en aquel beso apasionado altamente cargado de deseo y lujuria.
Mis manos recorrieron su espalda, su pecho. Las suyas bajaron por mi espalda hasta mi trasero apretándolo con fuerza, atrayéndome a su erección que casi escapaba de sus pantalones sin abrochar.
-Me encantas - susurró en mi oído apretando aun mas sus manos en mi trasero.
Era lo primero que me decía directamente. Nunca me había dicho nada, ni un me gustas o me agradas y mucho menos un te amo. Así que me encantas, me parecía perfecto, por que el también a mi me encantaba, me fascinaba y quería tenerlo entre mis piernas de nueva cuenta. Pero... me estaba muriendo de hambre. Así que opté por separarme de aquel hermoso moreno de ojos negros y de cuerpo de infarto. No pensé realmente que Jacob tuviera ese cuerpo, no se le notaba mucho con los trajes y esmoquins que se ponía; solo se le notaba que tenia una espalda ancha... Pero Dios! Esos brazos, ese pecho, ese abdomen, ese trasero y ese... mmm...
Comí un poco de todo de lo que Leah nos llevo; la fruta era jugoza y dulce, el café cargado, el jugo fresco, los huevos riquísimos y los panquecitos con moras estaban deliciosos... como el dueño del penthouse.
-Sabes que he estado pensando, Nessie? - pregunto mientras me pasaba el periódico.
En follarme de nuevo?
Por el amor de Dios, Renesmee!
-No, en que estabas pensando?
-En que no he sido un buen anfitrión. Te he llevado a comer, de compras, a The Hamptons, al MET, a Central Park, al Ballet... Pero no te he llevado al Emipire State, a la Estatua de la Libertad, a Broadway. Vas a amar Broadway... Times Squere, San Patricio, Rockefeller Center. Uff, tantos y tantos lugares que hay que quiero que conozcas. La vida nocturna de la ciudad es una locura. A donde quieres ir hoy?
Me mordí el labio para no soltar una carcajada. Pero no pude evitar que mi tono sonara tan burlón.
-Tu? Osea... Tu planeas llevarme a conocer todos esos lugares turísticos? Tu?
-Si.
-Tu... un Black...
-Por que te sorprendes? Solía ir con mi madre y Sam a todos esos lugares... y en metro o bus. Me ofende un poco tu actitud, Renesmee.
-Lo siento, pero es que nunca te he visto... como una persona... común y corriente - me encogí de hombros asustada. Temía haber desatado su furia.
Dejé el periódico a un lado y no volví a tener contacto visual con el. Mi corazón tronaba contra mis costillas. Yo solo me había burlado de Jacob, cuando el trataba de ser lindo conmigo. Por que me portaba ahora tan grosera y altanera con el? Rápidamente mi cerebro me dijo que era un mecanismo de defensa No quería ponerme romántica y melosa con el, por que no debía.
-Cuando te decidas, me avisas - me tomó con fuerza de la mandíbula y las mejillas frunciendo mis labios para besarme.
Se marchó de mi habitación completamente vestido, tal y como había llegado, lo cual me dejo... sola.
Era obvio que estaba sola en mi habitación, pero me sentí sola, vacía y triste. Odié aquella sensación. Y me odié a mi misma al verme corriendo hacia la puerta, para alcanzar a Jacob en la puerta de su dormitorio.
.
.
Horas mas tarde, después de la comida que tomamos en la cama -lo se, había caído muy bajo-, decidimos salir por la noche. Pero, para nuestra mala suerte, mi guía de turista personal tenia siglos sin salir de noche y realmente no tenia idea de cuales eran los club de moda. Ambos sabíamos muy bien de alguien que se conocía la ciudad al revés y al derecho, pero la ultima vez que lo vi, intento violarme en la biblioteca frente a la pintura de su hermosa madre, Sarah.
-Se de alguien mas, pero... no creo que te agrade la idea, Nessie - murmuró Jacob pasando su dedo indice por mi clavícula.
-Quien?
-Heidi.
Torcí el gesto.
-Tampoco me agrada, pero... podemos divertirnos con ella.
-Que?! -me alejé de el-. Que quieres decir con divertirnos con ella?!
Me alejé completamente, cubriéndome con la sabana. Esperaba que no dijera que meterla en la cama con nosotros.
-Mira, la llamaré y le haré creer que quiero verla e irme de fiesta con ella.
Entrecerré los ojos.
-Y luego...?
-Puedes hacer con ella lo que quieras - sonrió acercándose a mi jalando la sabana que me semi cubría.
-No se como los nativos americanos les quitaban el cuero cabelludo a sus enemigos. Me prestas la computadora para buscarlo en Google? - hice el tono mas inocente que pude, acariciando su rostro.
-No, por que sinceramente, si te creo capaz de hacerlo - dijo muy serio, quitando mi mano de su cara para besar mis dedos.
Sus palabras me alagaron.
Jacob llamo a Heidi. Primero le preguntó que haría esa noche, ella contestó que saldría con sus amigos; a lo que Jake le preguntó si la podía acompañar La "señorita" Caius se emocionó tanto que hasta chilló, se quedaron de ver en el Delicious, de ahí se irían al Silver, al Noir y terminarían en el Dirty Apple. Por supuesto que ni Jacob ni yo sabíamos donde y como eran aquellos clubs neoyorkinos, así que decidimos buscarlos en internet.
Me fui de nuevo a mi habitación para bañarme y arreglarme para nuestra salida por la noche. La verdad es que no tenia idea de que ponerme, así que con toda la vergüenza del mundo, llame a Leah para que me asesorara. Ella ni tarda ni perezosa me mostró un atuendo muy... ajustado.
Cuando lo había comprado? No, yo no usaría eso! Era un pantalón de cuero tan ajustado, que necesitaría kilos y kilos de mantequilla para poder entrar. La blusa no estaba tan mal, eran negra, sin mangas y con unas rosas rosas en la parte de abajo; tampoco lo estaba la chaqueta tipo militar francés en tiempos de Napoleón o algo parecido, color gris con botones rosas. El bolso era muy lindo y fashion, era Prada y parecía estar hecho de rosas... Y los zapatos... Uff, los zapatos eran botines rosas de plataforma, despuntados. Leah complemento el atuendo con un par de pendientes y brazalete rosas. Mi fashionista me quiso poner una diadema con alguna rara pluma rosa, pero preferí hacerme de nuevo una alta cola de caballo.
Leah me ayudó a maquillarme y ponerme las pestañas postizas.
Me daba terror ponerme aquel pantalón ridículo, pero Leah me animó a ponérmelo si no me quedaba -cosa que ella realmente dudaba-, me pondría otra cosa.
Maldición, el pantalón me quedó! Y no es por nada, pero nunca me había visto tan... sexy. Me casaré con ese pantalón, tendremos mas pantaloncitos y viviremos sexys para siempre.
Que demonios me ocurre?!
En el camino al Delicious, Jacob no me soltó ni un instante. Sus manos recorrían mi cuerpo y las mías no se querían despegar de su cabello. Llegué al club con los labios hinchados de tanto beso pecaminoso. Al principio me resistí un poco, no debía ser tan... regalada como Heidi, ademas Seth iba conduciendo el reluciente Lexus negro y me daba pena que viera aquella inapropiadas demostraciones de... no eran de amor -aun que Jake insistía en que el y yo hacíamos el amor-, demostraciones de pasión, tal vez.
No fue necesario formarnos en la larga linea, ni que Jacob dijera su nombre, entramos de inmediato al club y nos recibieron las luces de colores bailoteando por todo el lugar, al ritmo de una canción de Pitbull en una de sus mil colaboraciones.
-Ahí esta Heidi - murmuró Jake en mi oído.
Seguí su mirada por el gran lugar y si, ahí estaba Heidi bailando arriba de una de las mesas del area V.I.P. Jacob caminó hacia ella y yo tras de el. Era parte de la diversión que el me había prometido por la tarde.
-Jacob! -chilló la rubia muy contenta-. Viniste! No creí que vinieras!
Se bajó de la mesa y se encaminó a el con entusiasmo, salí de mi escondite y acudí a su encuentro.
-Heidi, muchas gracias por invitarnos - recibí el abrazo que estaba destinado a mi acompañante.
Besé ambas mejillas de Heidi y la tomé de las manos al deshacerme de su abrazo.
-Fue tan lindo de tu parte - murmuré con la misma voz amigable con la que la saludé.
-Tu que haces aquí? - preguntó desconcertada.
-Divertirme como tu - hice otra mueca de felicidad, falsa por supuesto.
Jacob saludó a unas cuantas personas, que estaban aun mas desconcertadas de verlo que Heidi. Para ese punto yo ya estaba mas que acostumbrada a ir del brazo con el Sr. Popularidad. Nos sentamos en la mesa de Heidi y unos cuantos conocidos mas de Jacob. Entre las platicas nos enteramos que Sam estaba en Europa, mi acompañante se sorprendió y minutos mas tarde la realmente sorprendida fui yo cuando me sacó a bailar.
Cielo santo, pero que bien baila. Y lo sexy...
Sus manos recorrían mi cintura, mis caderas, mientras me pegaba mas a el para que sintiera su gran erección contra mi cadera y su agitada respiración en mi oído. Heidi no podría estar mas enfadada... y ebria.
Tal y como se había planeado, fuimos al Silver y al Noir. En esos lugares también bailamos... o restregarnos seria mas preciso. Nunca en mi vida me había sentido mas excitada, todos aquellos bailes eróticos eran el preludio a algo que ambos estábamos deseando cada vez mas. Cuando llegábamos de nuevo a la mesa bebíamos mas champaña y nos besábamos como si esa fuera nuestra ultima noche con vida.
En el Dirty Apple, Heidi siguió con su mal humor y yo cada vez mas ebria y deseosa del cuerpo de Jacob; me sentía igual que la rubia Caius una regalada del Upper East. Pero no podía dejar de besarlo, ni quería que el se detuviera con aquellos bailes cadenciosos. Sus ojos brillaban llenos de lujuria y lascivia. Se veía mas joven con aquella ropa, unos jeans azul oscuro, botas cafés, camiseta vintage de un grupo que nunca había escuchado y un blazer de cuero del color de sus zapatos... Y lo mejor es que no se había peinado, llevaba el cabello negro alborotado. No había nada mas hermoso que el esa noche, ademas estaba eso que me sentía super sexy con mi prometido puesto...
Un amigo de Jacob le pidió a mesero una ronda de ajenjo. Nunca la había escuchado y mucho menos bebido. Me sorprendió ver que era verde brillante y solo trajeran una diminuta copita de una onza.
-Si quieres no la bebas - murmuró Jacob en mi oído, antes de beber su copita de un solo trago.
Quise hacerme la valiente e hice lo mismo que el. No me sentí ebria al instante, sino que fue de... acción prolongada. Las luces comenzaron a verse extrañas, Jacob me parecía lejos y después muy cerca. No me sentí mareada, sino... alegre. Muy feliz y contenta y cada vez mas deseosa de llegar a casa y quitarle o arrancarle la ropa a Black.
