MAS BAJO NO HE PODIDO CAER

Trastabillé un poco al bajar del auto y me reí como idiota. Jacob no me soltó de la cintura durante nuestro camino al ascensor, el cual fue caracterizado por las eses que íbamos haciendo al caminar ebrios y soltábamos una que otra risilla.
Alguna vez llegué a fantasear con... alguien... en un elevador, ahora estaba con otra persona e igual iba a realizar esa fantasía. Es el alcohol el que esta hablando por mi.
Entramos al ascensor y tiré de las solapas de la chaqueta de Jacob y lo atrajé hacia mi. En un rincón del pequeño cubo, nos besamos pasando nuestras manos por donde pudiéramos.
-Dios, Nessie... me encantas... - murmuró Jacob contra mi cuello antes de succionar mi piel.
Yo no le dije nada a cambio, lo único que podía salir de mis labios en ese instante eran suaves gemidos. Jalé el suave cabello negro de Jake, mordí sus labios e incluso chupé su suave lengua, ganándome un gruñido salvaje desde el fondo de su garganta.
El elevador llegó al piso 50 y Jacob caminó hacia atrás, llevándome con el. Durante nuestro recorrido a su habitación no dejamos de besarnos mas de dos segundos, durante los cuales intentábamos quitar una que otra prenda el uno al otro.
-He querido hacerte tantas cosas, desde que intentaste quebrarme la nariz - masculló con la respiración agitada tratando de bajar el cierre de mi blusa.
Yo? Cuando quise quebrarle la nariz? Eso no suena a mi.
Aah! Ya. Espera... eso fue... eso fue la primera mañana!
Eso significa... Que significa? Cielos, no puedo pensar sintiendo a Jacob por todos lados, excepto la espalda ya que la tengo contra la puerta de su habitación.
Cuando Jacob encontró la manera de abrir la puerta, casi me caigo, pero sus rápidas manos me atraparon. Para ese momento creo que yo ya no traía bolsa, chaqueta ni zapatos.
-Me gusta como te vez con el cabello así, pero te vez aun mejor con el cabello suelto -sus dedos me quitaron la goma y mis rizos se esparcieron por mis hombros y espalda-. Mucho mejor.
De alguna forma terminé dándole la espalda, sintiendo su erección contra la columna, sus manos viajaron de mis senos a mi pantalón el cual abrió y metió su mano hasta mi entrepierna humedecida, haciéndome gemir y balbucear su nombre.
-Me fascina que siempre estés así - murmuró con la respiración mas agitada que nunca, mientras su habilidoso dedo frotaba en el lugar exacto.
Mi mano se aferró a su cabello negro, para no desfallecer cuando casi llego a la cima.

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Me revolví en la cama evitando la molesta luz del sol, entrando en todo su maldito esplendor por el ventanal de la habitación blanca. A mi derecha estaba Jacob mirándome muy sonriente y con el cabello negro muy revuelto.
-Mmmm -gruñí dándole la espalda y recordé que el sol estaba ahí.
Por que el sol estaba a mi izquierda? La mañana anterior había estado a la derecha junto con Jacob...
Moví la cabeza y vi que todo estaba mal. Tenia la cabeza en los pies de la cama.
-Por que la cabecera esta en mis pies? - mascullé con voz pastosa, por haber estado dormida las ultimas horas.
-Por que usted señorita, estaba muy... creativa, la noche anterior... O mas bien esta mañana, cuando llegamos.
-Mmmm - gruñí de nuevo, sin recordar nada mas que haber tomado aquella extraña bebida verde.
La cabeza me daba vueltas, sentía nauseas, El cuerpo entero me dolía!
Gimotee adolorida, tratando de contener las nauseas. Jacob me abrazó, acuñandome en su pecho, pero lo empujé. No logré nada, creo que si muy apenas le puse la mano en los pectorales. Comencé a trasudar y a sentir la boca seca, pero extrañamente llena de saliva. Definitivamente iba a vomitar.
-Lo siento, lo siento... - murmuré rodando fuera de la cama y caí de rodillas en la alfombra.
Me levanté como pude y no se ni como le hice para llegar al baño y vomitar con violencia en el inodoro.
-Nessie!
-Vet... - vomité otra vez.
-Cielo, tranquila. Deja salir todo... - escuché a lo lejos, mientras vomitaba de nuevo.
Dejé de sentir el cabello pegado a mi espalda empapada de sudor y vomité otra vez. El vomito tenia un espantoso color verde.
Vomité de nuevo.
Aquello cuando iba a terminar?!
Me dejé caer en el helado piso del baño blanco ya no tan inmaculado, de la habitación de Jacob. Pegué la cara al piso de mármol respirando pesadamente, muy agotada.

En los intermitentes momentos de consciencia que tuve en aquel baño, vi a Jacob tratando de que tomara un poco de agua helada. Poniendo una toalla mojada en mi frente. Cobijandome con una gran toalla mullida y poniendo otra bajo mi cabeza a modo de almohada.
Por que estaba tan débil? Eso no era tener resaca. Que me había ocurrido? Mas bien nunca había tenido una resaca en mi vida! Oh Dios, esto siempre es así?
Desperté de nuevo cuando algo me pinchó el dorso de mi codoy vi a un hombre desconocido sonriéndome amablemente. No se como, pero me di cuenta de que me estaban poniendo suero. Voltee a mi izquierda tratando de identificar donde estaba y me encontré con aquella mirada rara de Jacob. Me quedé mas tranquila al saber que lo tenia a mi lado sosteniendo mi mano y me dejé sumir de nuevo en la inconsciencia, donde la habitación no giraba y no me dolía nada.

Desperté en una cómoda cama, no sabia si era la mía o la de Jacob. La habitación estaba completamente a oscuras. Estiré la mano y me di cuenta que no tenia nada pegado a ella.
Me habré imaginado la intravenosa?
Encendí la lamparita de la mesa de noche una vez que la encontré, estaba en la habitación de Jacob. Me senté recargando la espalda en la cabecera acolchada, frotándome los ojos y vi que traía una camiseta gris de cuello V que no era mía, me quedaba grande y unos shorts negros... No espera, esos no son míos tampoco... Eran unos boxers de Jacob.
Mi corazón se agitó y el resto de mi cuerpo tuvo otras reacciones químicas inesperadas al saber que traía puesta ropa suya.
Donde estaba Jacob? Que hora era?
Leah asomó la cabeza cuando abrió la puerta con mucho cuidado, tal vez pensó que aun estaba dormida.
-Señorita Renesmee! Oh mi niña! -se acercó rápidamente hacia mi y posó su mano en mi frente, checando mi temperatura-. Que susto nos ha dado! El señor ha estado muy preocupado, le pudo mucho tener que irse por la mañana. Pero le ha enviado esto para que las viera al despertar.
Seguí la mirada de Leah y vi un enorme arreglo de rosas lilas casi junto a la cama.
Ahogué un grito. Eran al menos diez docenas de rosas, era tan grande que no cabía en alguna de las mesas o repisas de la habitación. Leah sacó una rosa del arreglo y me la dio.
Nunca nadie -aparte de mis padres en mi graduación de la universidad- me había regalado flores.
Muy lentamente me levanté de la cama y me duché en el baño de Jacob, Leah no me dejo marcharme a mi habitación. En la ducha estaban todas mis cosas de baño, cosa que me pareció rara y muy conveniente. Antes de bañarme me lavé los dientes... dos veces. Quien sabe cuando había vomitado en ese mismo baño y había dormido por otro tiempo desconocido.
Al salir, mi desayuno ya estaba servido en la pequeña mesa junto a las ventanas, las cuales tenían las cortinas gruesas corridas y las delgadas impedían que entrara la luz de manera intensa. Leah debió suponer que aun me molestaba la luz.
-Donde esta Jacob? - pregunté después de beberme de un solo trago el jugo de naranja fresco con pulpa, como me gusta.
-Tenia que estar en la oficina desde muy temprano, hoy se cierra el trato de la compra de la fabrica cerca de New Haven.
Me parecía que habían pasado años desde que Jacob me contó sobre eso en el restaurante. Eso ocurrió la semana pasada, luego de que pase el día con Alec.
Alec!
Definitivamente era la peor persona del planeta. En otros tiempos me hubieran matado a pedradas.

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Quería agradecerle a Jacob en persona el haberme cuidado y vestido cuando vino el doctor, así como las hermosas rosas; aunque me daba una gran pena; el me había visto vomitar quien sabe cuantas veces.
Leah me animó a ir a la oficina de su señor, en una visita sorpresa. Lo invitaría a comer al Saint Pierre. No sabia como iba a pagar aquel lugar, tal vez Jacob acepte que le pague con cuerpomatic.
Leah me pintó las uñas de las manos y los pies de rojo brillante. Me puso pestañas postizas -me encanta como se me ven los ojos con ellas-, y me pintó los labios también de rojo.
Mi fahionista me mostró un ajustado vestido gris, dado los últimos eventos, no debería de usar algo tan ajustado. Por cierto donde esta mi prometido? El vestido era muy bonito, pero no me parecía apropiado para usarlo en la oficina de Jacob, era escotado, de tirantes gruesos, con algunos detalles en negro en la cintura; me llegaba justo debajo de la rodilla. Los zapatos por otra parte, me encantaron; no eran tan altos, tenían un tacón normal sin plataforma y despuntados. De accesorios me dio unos pendientes de perlas grises autenticas a juego con el collar y un bolso plateado.
Tuve que cambiarme de ropa interior un par de ocasiones pero aun así se notaba demasiado debajo del vestido, por lo que Leah sugirió de manera picara, que no usara panties.
Casi me muero de la vergüenza.
-Leah, no voy a andar por todo Manhattan sin panties!
-No va a andar en el metro, Seth la va a llevar, ademas va a ir a ver a Jacob.
Morí definitivamente de la vergüenza, ella había insinuado que yo iba a ir a hacer algo mas invitar a comer a su señor.
-Leah!
-Vamos, se hace tarde. Seth la esta esperando abajo.

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Las puertas del ascensor del ultimo piso del edificio de Jacob, se abrieron y las personas que estaban en el lugar me miraron con la boca abierta. Se notaria que no llevaba panties? Oh Dios, no!
Tras de mi escuche los cuchicheos ininteligibles a mis oídos, pero eran cuchicheos y hablaban de mi. Caminé nerviosamente hasta Kate, la secretaria de Jacob y me miró sorprendida.
-Señorita Cullen! -se levantó casi de un salto-. El señor Black no me dijo que usted vendría, yo...
-Es algo así como una visita sorpresa. Jacob esta con alguien? - no se por que el nerviosismo de Kate me pareció como si Jacob estuviera con alguien. La situación parecía de una película donde la esposa llega al trabajo del marido y el esta con su amante.
-Oh, yo pensé que el señor sabia y... -Kate respiró aliviada-. El señor Black esta solo, pero no se si ya haya terminado la llamada que estaba teniendo con el congresista de Massashusets. Déjeme verificar si...
-No! No lo hagas, arruinarías la sorpresa - le guiñé un ojo tomando con cuidado la perilla plateada y alargada de las puertas dobles de caoba de la oficina.
Kate asintió.
Bajé la perilla muy lentamente y me asomé con cuidado, tratando de no ser pillada. Jacob estaba en su escritorio con el teléfono al oído, dándome la espalda. Estaba admirando la hermosa vista que le daba la pared de cristal. Su saco gris reposaba sobre el respaldo de su amplio sillón de cuero negro.
Cerré la puerta a mis espaldas y de puntitas avancé hasta el, le cubrí los ojos con mis manos y lo sentí tensarse. Subió tímidamente una mano para acariciar las mías y lo vi sonreír.
-Entonces en eso quedamos, Congresista Morrison -soltó una ligera y agradable carcajada-. De acuerdo. Hasta pronto.
Descubrí sus ojos para que viera donde ponía el teléfono. Se giró en la silla y me miró fijamente a los ojos.
-Quien te dio permiso de salir de casa? - preguntó muy serio.
Oh oh. Era verdad, yo era una rehén en su casa. Mi respiración se agitó y mi mente maquinó cientos de castigos horribles.
-Te hice una pregunta - me jaló de la muñeca con fuerza y de alguna forma di un giro de 180 grados y termine sentada en su regazo, siendo atacada con cosquillas.
-No! No, cosquillas no! - grité entre carcajadas, sintiendo en mi trasero como crecía algo en sus pantalones.
-Que haces aquí? - preguntó terminando su ataque.
Me retorcí en sus piernas para verlo.
De nuevo tenia esa mirada rara en sus ojos negros. Se veían tan líquidos que pensé que sus profundas aguas de derramarían.
-Vine a invitarte a comer y agradecerte por... -respiré profundo- por haberme cuidado. Por haber...
-Era lo menos que podía hacer, fui yo quien te emborrachó - acarició mi mejilla enrojecida.
-Aun así, gracias - murmuré tomándolo de la corbata de seda.
-No sabia que te ponías tan... mala con el alcohol, de haber sabido lo hubiera hecho hace mucho - no se por que, pero supe que no hablaba de mi malestar.
-Oye! Ademas yo no me pongo así con el alcohol. Fue la cosa esa verde.
-No importa, me gustó lo que hicimos producto del ajenjo - en sus ojos pude ver sus recuerdos lujuriosos.
Espera... Que hicimos el sábado?!
-Ah - fue mi única respuesta.
-Quieres que lo recreemos? - su tono coqueto me tomó desprevenida. Su mirada picara hizo que me hirviera la sangre.
Uff hace calor!
Sus labios atraparon los míos de manera salvaje, nuestras lenguas se encontraron y se trataron de matar la una a la otra. Me levanté de su regazo solo para subirme el vestido y sentarme a horcajadas sobre el. Jacob no se resistió a mi repentino ataque, al contrario, lo recibió con mucho entusiasmo. Demasiado diría yo, ya que me tomó de la cintura para levantarme de su regazo y casi dejarme caer sobre su escritorio, cubierto de contratos y papeles importantes.
Solo esperaba que los papeles no cortaran mi trasero desnudo.

Hasta aquí llego lo apropiado para la pagina, mis Little Perverts. Si quien leer la continuación envíenme un review pidiéndolo (las que tengan una cuenta en FANFICTION), o un mensaje privado a mi FACEBOOK (si no tienen cuenta).